La medida abarca tanto la presupresión y combate del fuego, como la restauración de las zonas afectadas y la prevención de nuevos focos.
El Gobierno nacional declaró por decreto la Emergencia Ígnea por un año en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, a raíz de los incendios que afectan la región patagónica.
La medida se dispuso mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 73/2026, firmado en acuerdo general de ministros, y abarca tanto la presupresión y combate del fuego como la restauración de las zonas afectadas y la prevención de nuevos focos.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el decreto también declara zona de desastre a los territorios comprometidos en esas provincias, en el marco de la Ley 27.287 de Gestión Integral del Riesgo y Protección Civil.

La norma encomienda a la Agencia Federal de Emergencias, dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, la coordinación de acciones de prevención, combate de los incendios, asistencia a la población y apoyo a provincias y municipios para la recomposición social y productiva.
El texto fundamenta que la sequía, los vientos intensos y la magnitud de los incendios en el Parque Nacional Los Alerces y áreas cercanas superaron la capacidad de respuesta local y ponen en riesgo bienes, el ambiente y la vida de las personas.__IP__
El Poder Ejecutivo justificó el uso del DNU al considerar que el trámite legislativo ordinario demoraría la adopción de medidas urgentes, y dispuso dar cuenta de la decisión a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.
El recuento de los daños en la Patagonia
Hasta la fecha, se han quemado más de 45.000 hectáreas solo en Chubut, incluyendo bosques milenarios en el Parque Nacional Los Alerces, un sitio UNESCO amenazado por llamas que han destruido 20.000 hectáreas de vegetación nativa y plantaciones. El impacto ambiental es devastador: pérdida de biodiversidad, con miles de animales desplazados o muertos, erosión del suelo y emisión de gases que agravan el cambio climático, responsable de sequías y vientos intensos que propagan el fuego.
Socialmente, más de 3.000 personas han sido evacuadas, con al menos 47 viviendas destruidas y comunidades en alerta permanente. Económicamente, se afectan turismo, ganadería y agricultura, con costos de restauración estimados en millones.


















