El cristinismo odia al periodismo

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La señora Cerruti, vocera de Alberto, y al servicio de Cristina, dijo una mentira grande como la Casa Rosada. La señora Cerruti, sin vergüenza, aseguró que “nunca hemos discriminado a un medio ni silenciado a un periodista”. Lo hizo mediante un tuit emitido ayer a las 14:58 hs.

Solo en los últimos tiempos hay que recordar los intentos de encarcelar a Daniel Santoro o Luis Majul, la amenaza de Aníbal Fernández a Nik y la serie de juicios de hostigamiento que funcionarios le iniciaron por pavadas a varios periodistas independientes. Ni hablar de la paliza que le dieron a Julio Bazán en su momento.

No alcanzaría todo un programa para detallar la cantidad  de agresiones, discriminaciones y aprietes al que Néstor y Cristina sometieron al periodismo desde su cuna, en Santa Cruz.

El cristinismo siempre odió al periodismo.

¿Se acuerda de Mario Ishi? Desde el escenario, dijo que “el pueblo un día se va a levantar contra los medios, estoy seguro. Dejen gobernar y de tirar pálidas y veneno y de pegarle al presidente”.

Ishii debería saber que quien más le pega y le tira pálidas al presidente Fernández es Cristina con sus órdenes y gritos y Fernanda Vallejos con sus adjetivos descalificativos. Ningún periodista se atrevió a llamar a Alberto “bazofia, mequetrefe, enfermo, inútil, hipócrita, ciego y sordo”.

¿Algún día el pueblo se levantará contra la diputada Vallejos que en su bloque se convirtió en poco menos que una heroína por ensuciar de esa manera la investidura presidencial? Hace un par de días se fotografió abrazada con Roberto Feletti, quien dicen, sería el futuro ministro de economía de una mayor chavizacion, después de las elecciones.

Está lleno de medios chupamedias que son pauta traficantes al servicio de Cristina.

Por eso le digo que con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular. Eso lo juzgará la gente. Pero sin libertad, lo único que se puede hacer es propaganda. Muchos creen que el principal insumo del periodismo son las noticias. Y no es cierto. Nuestro principal insumo es la libertad. 

Lo primero que hacen las dictaduras como Venezuela y Cuba es amordazar, censurar y perseguir al periodismo. Lo primero que hacen las autocracias feudales como Santa Cruz y Formosa es intentar domesticar y hacer arrodillar a los periodistas independientes que no se alquilan ni se venden. Desde el regreso de la democracia en 1983 nadie agredió tanto a los medios de comunicación y a sus trabajadores como el cristinismo. Utilizaron todos los mecanismos conocidos de hostigamiento a la prensa libre e inventaron algunos porque son muy creativos para el mal. Hasta la llegada de Néstor y Cristina nadie había extorsionado a los anunciantes privados. Los obligaron a retirar publicidad en los grandes medios para que apoyaran a los que tenían puesta la camiseta de Cristina. Pasó mucho esto. El caso más recordado fue el de los supermercados y sus grandes ofertas de fin de semana.

Utilizaron la pauta publicitaria con una ferocidad nunca vista. Castigaron con el látigo a los que no se disciplinaron y premiaron con su generosa billetera a los alcahuetes del poder. Les dieron fortunas en pauta y miraron para otro lado ante las evasiones y elusiones  impositivas para que sus cómplices compraran medios y los pusieran al servicio de Cristina eterna. Expulsaron de los medios del estado todo vestigio de pluralismo y los convirtieron en unidades básicas que adoctrinan todo el tiempo. Juzgaron en una plaza pública al estilo mussoliniano a distintos periodistas, colgaron afiches con sus caras e incitaron a los chicos a que los escupieran.

Y además, dispararon misiles de mentiras todos los días, contra cronistas que se negaron a sumarse a la comparsa K. Intimidaron a dueños de medios para que levantaran programas y echaran periodistas. Lo padecí en carne propia.

Recurrieron a la acción directa y a los escraches de patotas que fueron a la puerta de los canales y las radios a intimidar periodistas. A muchos les pegaron palizas inolvidables y fabricaron tanto odio como nunca antes desde 1983. Delirantes e ineficientes como Axel Kicillof han llegado a decir que los periodistas somos hinchas del Covid y queremos que la gente se muera. ¿Se puede apelar a semejante bajeza?

El líder judicial de este proyecto autoritario, Eugenio Zaffaroni, funcionario de dos dictaduras y dueño de departamentos donde se ejercía la prostitución, llegó al extremo de calificar a los periodistas que no eran de su gusto como “terrorismo mediático”. Otro sujeto de ese palo, llegó a proponer un tribunal para juzgar a los periodistas como si fuéramos genocidas: “La Conadep del periodismo”, vomitó para bautizar su idea. También utilizaron la AFIP y los espías estatales para amenazar y tirar carpetazos contra los que no se subordinaron.

Por eso es tan importante defender la libertad de prensa. No es un privilegio ni un derecho de los periodistas. Es un derecho de los ciudadanos a ser informados con el máximo de verdad posible y con el mayor arco iris de matices ideológicos.

Los periodistas que amamos y tratamos de honrar este oficio, no defendemos camisetas partidarias ni dirigentes. No somos ni debemos ser el soporte de ningún político. Ni de Cristina ni de Macri ni de nadie. El motor que nos mueve es la búsqueda de la verdad. Nosotros defendemos valores: la democracia, la paz social, los derechos humanos, la independencia de los poderes, la honestidad, el mérito, la igualdad de oportunidades, la seguridad para trabajar y vivir con tranquilidad. Cristina, Alberto y ahora la señora Cerruti, deberían saberlo.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre