El abuso sexual de Alperovich

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La justicia procesó por abuso sexual al ex gobernador y ex senador tucumano José Alperovich. En el fuero criminal y correccional porteño confirmaron esta decisión luego de que Alperovich se negara a responder preguntas y que fuera citado tres veces a declaración indagatoria. Por las redes, el acusado dijo que la denuncia era falsa y que el objetivo era excluirlo de la escena política. Es tan caradura que lo único que le faltó fue apelar al Lawfare como su amiga Cristina. Son tan obvios. Todos los victimarios se hacen las víctimas y los perseguidos. Pero este procesamiento es un paso muy importante. Se le viene la noche a Alperovich. Un tiro para el lado de la justicia.

Es el procesado por delitos sexuales más poderoso de la Argentina.

Encima cuenta con el silencio cómplice del colectivo de mujeres kirchneristas que solo condena y denuncia con firmeza cuando los violadores no tienen su misma camiseta partidaria. Alperovich es amigo de Cristina y eso le da un blindaje. El día de la mujer, en la marcha, no hubo un solo cartel pidiendo por la verdad, juicio, castigo y condena a Alperovich. Hoy se terminaron las chicanas judiciales.

La primera denuncia fue en diciembre de 2017. Pasó demasiado tiempo.

 ¿Hasta cuándo semejante impunidad?

  La acusación de la víctima, asegura

que hubo, por lo menos, siete casos de abuso sexual agravado y que dos ocurrieron en el departamento de Puerto Madero de Alperovich y los 5 restantes en la sede de campaña del ex gobernador.

La gravísima denuncia penal contra José Alperovich la hizo su sobrina, a los 29 años. No hay antecedentes de una acusación de semejante magnitud contra uno de los políticos con mayor poder de la Argentina. Alperovich gobernó con mano de hierro Tucumán durante 12 años seguidos. No es un perejil. No es un legislador del montón. Estamos hablando de alguien que colonizó la justicia, doblegó a varios medios de comunicación y perpetró un nepotismo pocas veces visto. Sembró el estado con sus parientes. Mientras fue el jefe de Tucumán multiplicó su fortuna varias veces sin poder explicarlo con claridad. De la concesionaria de autos pasó a las empresas constructoras, inmobiliarias, financieras, campos con ganado y soja y exportación de cítricos. Usó el avión sanitario provincial para temas personales. 

Por eso lo podemos ubicar dentro de la categoría del “ladri feudalismo K”. Por algo, un sector amplio de los tucumanos lo bautizó como “El Zar”. El rechazo que provoca su figura lo llevó a salir cuarto en las últimas elecciones, detrás de Ricardo Bussi, el hijo del temible genocida.

Todo esto le da una potencia inédita a las acusaciones que hizo su sobrina mediante una carta que publicó La Gaceta y con dos presentaciones ante la justicia tucumana y la porteña.

No se puede revelar la identidad de la denunciante pero Alperovich, en otra muestra de impunidad canallesca, lo hizo a través de las redes. Nosotros la llamaremos simplemente Florencia.

Les pido a los oyentes que si hay chicos que están escuchando los alejan de la radio porque quiero relatar con toda la crudeza necesaria lo que Florencia dice que le hizo su tío segundo. Pobre Florencia, en su momento, tuvo que declarar tres horas ante la fiscal María del Carmen Reuter que fue designada por Alperovich como muchos de los integrantes del poder judicial tucumano. Florencia era asistente personal de Alperovich. En un fragmento de su texto, Florencia dice: “No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual.”. Lo trata de monstruo y da detalles de cómo la violó en forma reiterada durante un año y medio. “El avasallamiento fue demoledor. Nunca lloré tanto en mi vida”, escribió la chica.

Alperovich dijo además, que él había denunciado a Florencia por amenazas aunque no las ratificó en la justicia y que se trata de “chantajeadas”, un neologismo que seguramente junta chantada con chantaje.

Una cosa que llama mucho la atención es el silencio de su polémica esposa, la zarina Beatriz Rojkés. Ella bajó su perfil político desde que confirmó su salvajismo inhumano frente a un humilde tucumano que le reclamaba maquinaria para solucionar un tema de inundaciones en su barrio. La Zarina le dijo textualmente: “Pedazo de animal, vago de mierda, yo tengo diez mansiones”.

Florencia, la chica que denunció al ex gobernador tiene custodia policial porque tiene miedo que la maten. Entre las pruebas que aportó la denunciante hay intercambio de mensajitos telefónicos donde ella habla siempre de trabajo y él le responde “Yo te voy a proteger siempre, sos mi dueña”.

Hay que combatir con firmeza a todos los golpeadores y violadores sin que importe la camiseta partidaria. Un par de muchachos de La Cámpora fueron acusados y la agrupación hizo todo para ocultar el tema, Lucas Carrasco fue condenado antes de morir a 9 años de prisión por violación, un profesor universitario ex integrante de 678 también fue señalado por varias alumnas y militantes K.

Ojalá el caso de Alperovich no corra la misma suerte y no traten de esconderlo bajo un manto de silencio y complicidad.

Las consignas son muy claras.

Ni una menos. Ni una violada más.

Ni un violador más.

A ellas, vivas las queremos.

A ellos, presos los queremos.

Editorial de Alfredo Leuco en Mitre