El tren fantasma al acecho

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Esta es una fotografía de alto impacto. Un alerta roja sobre el tablero de la democracia republicana. Es la señal clara de que estos muchachos que tanto mal le hicieron a la Argentina, pueden volver al poder y seguir haciendo más daño todavía. Si lo logran, lo primero que van a hacer, obviamente, es liberar a Cristina por cualquier mecanismo, llámese indulto, amnistía generalizada y emprender una venganza contra los que la condenaron por corrupta.

Héctor Guyot, editor en jefe del suplemento de Ideas del diario La Nación lo definió en su columna del sábado con absoluta claridad: “lo que acecha es un tren fantasma que viaja al pasado sin escalas”

Vamos por orden de importancia:

Axel Kicillof, es el gobernador de una provincia quebrada donde faltan cloacas, rutas, agua potable, escuelas que funcionen y lo único que sobra es la inseguridad criminal y los casos de corrupción.

Desde su ex jefe de gabinete, Martin Insaurralde hasta el famoso Julio “Chocolate” Rigau que robaba para la corona y se quedaba con dinero de inexistentes asesores. Ni hablar de los desastres que Kicillof hizo como ministro de economía, mientras jugaba a ser un revolucionario chavista y expropiar el 51% de YPF. Primero le llenó la cara de billetes a Repsol con 5 mil millones de dólares y luego tuvimos que enfrentar una condena en primera instancia en los tribunales de Estados Unidos por 16 mil millones de dólares. Por suerte y por el trabajo de los abogados de los gobiernos de Macri y Milei, la sentencia fue revocada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York. El Movimiento al Futuro de Kicillof, tiene todo el pasado por delante.

Sergio Massa fue todavía peor ministro de Economía que Kicillof. Dejó al país al borde de la hiperinflación, una pornográfica e irresponsable emisión monetaria y un desajuste fiscal de padre y señor nuestro. En otra columna, en este mismo canal, lo definí como “el peor ministro del peor gobierno”.

Massa produjo una hecatombe económica con su demagógico plan platita que impulsó su campaña presidencial.

Máximo Kirchner, el príncipe heredero, ya no es un pibe. Tiene 49 años. Es un señor grande que no demostró una sola cualidad sobresaliente, salvo la portación de apellido. Llevó a La Cámpora a un gran nivel de desprestigio por la ocupación obsesiva de las cajas de dinero más importante en el estado a las que llenaron de ñoquis militantes que pagamos todos los argentinos. No es un buen orador, ni un estratega. En casi todas las encuestas aparece como el dirigente político con mayor imagen negativa. Nunca trabajó en la actividad privada, y hoy está implicado en causas por la más grande corrupción desde el estado que lideraron sus padres, Néstor y Cristina.

Y a las pruebas me remito: Hotesur-Los Sauces donde está procesado y enviado a juicio oral. Y los cuadernos de las coimas K que se vienen. Encima tiene que afrontar los pedidos de decomiso sobre los bienes heredados porque su madre se insolventó en forma fraudulenta. Incluso la justicia ordenó el embargo preventivo del departamento donde está presa la ex presidenta, en San José 1111.

Kicillof, Massa y Máximo son las locomotoras del tren fantasma. Hay otros que se pueden sumar como vagones y que también tienen más prontuarios que currículum.

Hablo del ladrón de José Francisco López,

el de los bolsos con millones en el falso monasterio. Pero está preso en la cárcel de Ezeiza. Fue la mano derecha de Julio de Vido. Todos millonarios. Todos condenados y presos. De Vido fue el gerente de coimas y lavado de los Kirchner y está en prisión domiciliaria.

Alguno tal vez proponga a Ricardo Jaime pero, oh casualidad, también está preso en la cárcel de Ezeiza con pena confirmada por la Corte Suprema de justicia.

Cuesta encontrar dentro del perokirchnerismo candidatos con prestigio. Incluso entre los más jóvenes como Juan Grabois. Además de tener un altísimo nivel de rechazo según todas las consultoras, está procesado y cerca de la confirmación por haber tomado el edificio del Instituto Juan Domingo Perón. Un gran impulsor de los piquetes y cortes de rutas.

Otro patotero que quiere pero no puede es Guillermo Moreno, falsificador de las cifras del INDEC al que ingresó a punta de pistola según denunció otro kirchnerista, Horacio Verbitsky.

Y no puede porque la justicia lo condenó a inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos por la manipulación de las cifras de la inflación y también por el delito de amenazas coactivas.

El tren fantasma tiene muchos integrantes, la mayoría enriquecidos ilegalmente como funcionarios de Néstor y Cristina.

Algunos audaces como Ricardo Quintela tienen la cara de piedra y se auto proclaman candidato. El gobernador de La Rioja llevó a su provincia al default, acaba de resucitar “Los Chachos”, una cuasi moneda por 4 mil millones, porque el distrito está fundido. Además, Quintela viene de amenazar con expropiaciones

y de intentar armar medios de comunicaciones provinciales. Un peronista jurásico que le da vergüenza incluso a sus compañeros. Más chavista no se consigue.

Pero el colmo fue la reciente incorporación al Partido Justicialista de Santiago Cúneo. Quiere ser candidato a gobernador y respalda a Axel Kicillof. Por eso hizo el anuncio con una foto haciendo la ve de la victoria junto a la mano derecha del gobernador, el ministro Andrés Larroque (a) “El Cuervo” quien también fue lugarteniente de Máximo en La Cámpora.

Esto supera todos los límites. Lo explican porque dicen que perdieron las elecciones por 29 mil votos y que Cúneo sacó 120 mil. El prestigioso Joaquín Morales Solá lo marcó este domingo en su columna del diario La Nación:

“Kicillof acaba de aliarse con un personaje que se llama periodista pero que es un político de ideas extremistas. En 2018, Crónica lo echó por sus declaraciones antisemitas. Ahora está en un streaming por YouTube y fue denunciado penalmente por la DAIA por su discurso que pone de relieve la más execrable y clásica tipología antisemita de conspiración internacional, asociación de los judíos con el dinero e intenciones imperialistas (…), la extranjerización, la acusación de dos lealtades y el menoscabo de la dignidad de toda una comunidad”.

Cúneo se sacó en su momento fotos con Máximo Kirchner,

pero después se convirtió en una máquina escatológica de insultar de la peor manera a Cristina. Un fascista de derecha, criticado por otro fascista pero de izquierda, Luis D’Elía.

Un tren fantasma que obliga a estar atentos y con la guardia alta. Energúmenos que se auto perciben dirigentes. Y mucha gente todavía cree en ellos y los vota. Así nos va.

Editorial de Alfredo Leuco en LN+