La legisladora, quien lideró esa cartera desde 2007 al 2009, criticó la gestión de Mario Lugones y aseguró que la medida traslada a los pacientes costos que antes cubrían las obras sociales, las prepagas y el PAMI.
La legisladora porteña Graciela Ocaña cuestionó con dureza al ministro de Salud, Mario Lugones, tras el anuncio del Gobierno que habilita la venta de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias. La dirigente de Confianza Pública advirtió que la medida pone en riesgo la seguridad de los pacientes y aseguró que responde a intereses económicos antes que sanitarios.
En declaraciones públicas, Ocaña apuntó directamente contra el funcionario y afirmó: “Le preocupa más la billetera de las prepagas”, al sostener que la flexibilización beneficia a determinados sectores privados mientras debilita los controles sobre la comercialización de medicamentos. También cuestionó que el Gobierno avance con desregulaciones sin priorizar la salud pública.
La exministra de Salud remarcó que los medicamentos, incluso los de venta libre, requieren asesoramiento profesional y advirtió sobre los riesgos de fomentar la automedicación. En ese sentido, sostuvo que las farmacias cumplen un rol sanitario esencial gracias a la presencia de farmacéuticos capacitados para orientar a los pacientes y detectar posibles interacciones o contraindicaciones.
Ocaña además señaló que la iniciativa representa un cambio profundo en el sistema de expendio de medicamentos y expresó preocupación por la pérdida de controles. Según planteó, la decisión oficial podría incrementar el consumo indebido de fármacos y generar mayores complicaciones de salud en la población.
El debate se produce mientras el Gobierno impulsa una serie de reformas orientadas a desregular el mercado farmacéutico, entre ellas un proyecto para ampliar los canales de venta de medicamentos de venta libre, una iniciativa que ya despertó cuestionamientos de distintos actores del sector sanitario y farmacéutico.
Las declaraciones de Ocaña vuelven a poner el foco sobre la política sanitaria de la administración de Javier Milei y anticipan un nuevo capítulo de discusión en torno al alcance de las desregulaciones impulsadas por el Ministerio de Salud. Mientras el oficialismo sostiene que las medidas buscan aumentar la competencia y facilitar el acceso, desde la oposición insisten en que la prioridad debe ser preservar los controles y la seguridad de los pacientes.



















