Chavismo K recargado – 28 de noviembre 2019

¿Vuelven mejores o peores? Esa pregunta ya tiene respuesta: vuelven más chavistas que nunca. Por eso para mi humilde opinión, vuelven mucho peores. Vuelve el chavismo recargado apoyado en la idea de que en más de 12 años, fueron demasiados blandos o que respetaron demasiado las reglas de la democracia. Esa es la lectura de Cristina y de Máximo, los principales accionistas de una empresa familiar que se cree dueña del estado argentino y que tiene un administrador que se llama Alberto Fernández.
Algunos codiciosos y ansiosos interesados o demasiado buenudos, se tragaron la píldora de que Alberto, el bueno, venía a ponerle límites a Cristina, la mala. Que Alberto, el capitalista moderado, iba a acotar los despropósitos y los caprichos autoritarios de Cristina, la bolivariana. Pero esto duró apenas un par de semanas.
La realidad está llena de confirmaciones de que Alberto, si tiene suerte, será apenas un testaferro político de la exitosa abogada que nunca ganó un juicio, pero lo perdió varias veces. Alberto estará en el gobierno, por ahora, y Cristina estará en el poder. Es el nefasto operativo de pinzas del peronismo, en el que todos los argentinos quedamos atrapados varias veces pero que, en los 70, tuvo un pico de sangre y metralla que terminó con crímenes del terrorismo foquista y genocidio del terrorismo de estado.
No digo que vaya a ocurrir lo mismo. Ojalá esta batalla entre los presuntos racionales y los irracionales, solamente se libre en el campo del pensamiento. Ojalá.
Los datos claves que consolidan el desembarco del chavismo recargado son muchos. Pero veamos los más importantes. Cristina decidió todo lo más importante y le dejó a Alberto casi las minucias administrativas. La decisión clave y ciertamente exitosa, la tomó ella. Con su dedo mágico eligió a Alberto como candidato y ahora hizo malabares tozudos para ser ella la que le tome juramento en el Congreso. Fue ella la que puso los diputados y los senadores. La que tocó con la varita mágica a Axel Kicillof para que sea gobernador de la provincia y fue ella, la que le autorizó parte del gabinete que diseñó Alberto.
Fue ella la que le tendió una emboscada en su departamento de la Recoleta y lo recibió con Máximo y Wado, que son los verdaderos lugartenientes de Cristina. Ese es el triángulo del poder. Cristina, Máximo y Wado. Alberto es el delegado de ellos en el gobierno.
La otra señal demoledora fue instalar a Carlos Zannini, el más radicalizado del grupo como jefe de todos los abogados. Ese lugar será estratégico para evitar que Cristina tenga algún problema en la justicia y para fomentar que Macri tenga que recorrer los tribunales con cien causas. El Chino será el ministro de la venganza. No es necesario que se llame así y se conocerá como Procurador del Tesoro.
Hay otro dato que no es menor. Decían que los gobernadores iban a cogobernar con Alberto. Pero no pudieron mojar el pancito en ningún plato. En el gabinete no tienen a nadie. El Congreso, ya fue blindado y alambrado por Cristina. Ni Claudia Abdala de Zamora como presidenta provisional del senado, ni José Mayans como jefe del bloque unificado, representan a los gobernadores albertistas. La santiagueña, esposa de Gerardo Zamora, es más cristinista que Cristina y el formoseño, sigue el mismo camino de la mano de su jefe el señor feudal, Gildo Insfran. En diputados, directamente se instaló la dinastía. Máximo será el capo de todos los futuros oficialistas y Alberto ya se encargó de decir que sería un gran candidato a presidente en el 2023.
Pero hay cuestiones simbólicas que también pesan mucho en el relato del kirchnerismo. Por eso ni Horacio González ni Juan Grabois son personajes secundarios de este sainete.
El ex director de la Biblioteca Nacional fue designado para pronunciar el discurso de apertura de la Feria del Libro. Será el 30 de abril del 2020. Es ensayista, sociólogo, columnista de Página 12 y ex comandante de “Carta Abierta”, conocida por sus detractores como “Sobre Cerrado”. En síntesis, González es un pura sangre K. Un sachet de populismo del siglo XXI. Y tal vez sea el intelectual más formado de ese espacio.
Pero los últimos momentos de gloria, marcan su nivel de autoritarismo. Hace poco fue el encargado de poner en palabras lo que piensa el núcleo duro K y dijo que había que “reivindicar la guerrilla de los 70” y bastante antes fue el vocero del grupo de censuradores que intentó evitar que Mario Vargas Llosa, pronunciara el mismo discurso que González va a pronunciar en la próxima edición de la feria. Sus argumentos para silenciar al único premio nobel vivo Latinoamericano fueron un delirio jurásico. En su carta a los organizadores acusó a Vargas Llosa de ser “un mesiánico autoritario que expresa a la derecha más agresiva y un militante que no deja de atacar a los gobiernos populares” de la región. Les recuerdo que Vargas Llosa es un defensor a ultranza de la libertad y se opone a todos los dictadores de izquierda y de derecha.
Horacio González se cree parte de una vanguardia iluminada pero es un reaccionario con impronta stalinista.
De hecho ni a él ni a la mayoría del kirchnerismo/ peronismo se les conoce alguna crítica a los narcos tiranos que hoy sojuzgan a Venezuela y a Nicaragua. Pero a los encargados de marcar el rumbo del cristinismo que vuelve al poder, les interesa entre otras locuras “valorar positivamente la guerrilla de los 70” para que escape un poco de los estudios sociales que hoy la ven como una elección desviada, peligrosa e inaceptable”. Es textual de Horacio González que además, definió a Alberto Fernández como un conservador progresista y denunció que “la derecha salvaje en la Argentina se expresa a través de las editoriales del diario La Nación”. Propuso reescribir la historia, discutir en serio la Ley de Medios y “no abandonar la idea de Cooke, que sería como abandonar el peronismo”. John William Cooke fue un ícono del dogmatismo de la izquierda peronista porque dijo “soy marxista y por lo tanto soy peronista”.
Estas son las propuestas más graves que se han hecho. Reforma Agraria, cambiar la Constitución, Conadep del periodismo, auditar el trabajo de la prensa, revisar los costos y los márgenes de ganancia de las empresas y copar los centros comerciales y los barrios privados son solo aproximaciones al tema principal: glorificar la lucha armada.
La Fundación del Libro, cooptada casi en su totalidad por el clientelismo K que a varias editoriales le compraba toda su producción, debe estar satisfecha. González es su nave insignia y encima la ciudad invitada en esta ocasión será La Habana. Bingo revolucionario.
Alberto, el presidente de Cristina, dijo en su momento que a Juan Grabois lo “valora” mucho porque es “un hombre que ha dedicado su vida a ocuparse de los que menos tienen” aunque, aclaró que no “comparte muchos de sus métodos y su léxico”.
Hebe de Bonafini piensa todo lo contrario. En declaraciones radiales caracterizó a Grabois como “un caradura y un tipo bastante desagradable. No me gustan las personas que tienen clientes en lugar de compañeros. Muchas veces la gente, no sabe para va a las marchas. Se preguntan entre ellas y al final, reciben una bolsa de comida”. Cuando los periodistas simpatizantes de Hebe le recordaron que Grabois era amigo de Cristina, ella contestó que no le interesaba, que no juzgaba a las personas por “las relaciones que tienen”.
Sus últimas apariciones estelares fueron de alto impacto.
Así fue como en su momento rodearon varios countries en la provincia de Buenos Aires o entraron a los empujones a la playa de estacionamiento de Canal 13 y TN. Siempre con un discurso de lucha de clases que no va en línea con la alianza de clases que promueve el peronismo históricamente.
En estas horas, Grabois le respondió a Dardo Chiesa, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas que había dicho que no iban a aceptar un aumento del porcentaje de las retenciones al campo. Prometió incluso que si eso llegara a ocurrir, “van a desenchufar la máquina de producir”.
Grabois lo cruzó con toda energía. Le contestó que ellos tampoco iban a aceptar que “un tercio de la población viva en la miseria y un puñado se enriquezca con los bienes naturales en forma excluyente e insustentable”. Quiso sumar a Chiesa en su cruzada contra
“los gordos de la SRA y las transnacionales que solo buscan sus propios intereses”. Dice que no tienen problemas con los chacareros, pero si con “esos monstruos multinacionales, los semilleros, las cerealeras y los grandes terratenientes. Son los que miran de arriba a los chacareros y se tapan la nariz cuando pasan por el Jockey Club”.
Está claro que Grabois del campo moderno, de la agroindustria de punta, de la revolución verde de las pampas, del sector más competitivo de la argentina no sabe ni entiende nada. Se quedó congelado en la ideología jurásica de los 70, como en tantos otros temas.
Cristina, Máximo, Zannini, Horacio González y Juan Grabois, entre muchos otros, son eslabones de una misma cadena opresiva y reaccionaria: el chavismo K que parece que vuelve recargado. Ojalá me equivoque.

Zannini y Parrilli, jefes de la impunidad – 27 de noviembre 2019

Hasta ahora, Cristina no había pronunciado ni una palabra en solidaridad con los políticos presos por hechos delictivos que ellos denominan “presos políticos”. Cristina no había dicho ni mu, no emitió ni un tuit, ni un sonido gutural. Por ahora conserva el silencio. Pero hoy, algo cambió. Mandó a su mayordomo Oscar Parrilli, a quien en la intimidad ella llama cariñosamente “pelotudo” a pedir la libertad de Julio de Vido y Amado Boudou, los detenidos que ocuparon cargos más importantes durante el gobierno de la reina Cristina.
Parrilli, sin que se le cayera la cara de vergüenza dijo que esos malandras deben estar en la calle porque “no tienen sentencias firmes” y expresó su deseo de que “ojalá lleguemos a la Navidad sin presos políticos”. Parrilli dijo sin aportar una sola prueba que De Vido y Boudou, condenados por la justicia “fueron encarcelados por una decisión del presidente Macri que extorsionó, presionó y condicionó a muchos jueces para que esto ocurra”. Yo digo humildemente: que raro que ningún juez haya denunciado semejante cosa.
Casualmente, hoy un juez K como Daniel Rafecas, que suena para algún cargo en el gobierno, sobreseyó por inexistencia de delito a Aníbal Fernández y Juan Manuel Abal Medina, entre otros”, por la causa de Fútbol para Todos que en unos meses pasaría a llamarse Futbol para todes.
No hay dudas que el principal pacto de impunidad es el acuerdo para que Alberto vaya al gobierno y Cristina al poder. El operativo “Impunidad para todos y todas, libertad a los presos y venganza contra los enemigos”, es el principal objetivo político del gobierno que viene. En ese camino, es probable que Alejandro Slokar, capo de Justicia Legítima, sea designado como jefe de todos los fiscales y que Carlos Zannini sea el comandante de todos los abogados del estado.
Lo dijo De Vido: “Cristina es la garantía de que todos los presos políticos salgamos en libertad”. Teléfono para Alberto.
El regreso de Zannini como monje negro y comisario político a los primeros planos es la señal más clara de que Cristina, está dispuesta a ejercer el poder sin que nada ni nadie le ponga límites.
Zannini, será el jefe de la impunidad, asistido por Parrilli. Eso nos obliga a preguntarnos si volvieron mejores o peores. El inminente Procurador del Tesoro fue el que tuvo como misión vigilar a Scioli en la fórmula y que ayudó a que perdieran las elecciones contra Macri. Estuvo preso 107 días y quieren reparar ese sufrimiento con un cargo que, utilizado con astucia puede llegar a tener tanto o más poder que el presidente. Hay que decir que el Chino Zannini sigue procesado por el encubrimiento agravado a los terroristas iraníes que volaron la AMIA pero que, desde su bunker podrá manejar muchas de las causas que más preocupan a Cristina y al “Cartel de los Pingüinos”.
¿Se acuerda de la opinión de Alberto sobre el encubrimiento en la AMIA?
Decía que la misma firma del tenebroso pacto, era la garantía de impunidad. Están los videos y anoche los pasó por televisón.
Zannini es el alter ego de Cristina. De arranque va a retirar al estado como querellante de todos los casos contra los K. Siempre fue un competidor de Alberto por la oreja de Néstor. Zannini se refugió en el sur, al lado de Alicia Kirchner y sufrió escraches en varias ocasiones pese a que su rostro todavía no es muy conocido.
Pero lo de Víctor Hugo Morales, supera todo lo imaginado hasta ahora en términos de infantilismo y fomento del delito a gran escala. El relator del relato K elogia la figura de un ladrón de bancos como si se tratara de un Robin Hood populista que le roba a los ricos para no darle nada a los pobres. Estoy hablando del prólogo que Víctor Hugo Inmorales escribió para el libro del delincuente Luis Mario Vitette Sellanes. Vitette, autotitulado el “Ladrón del siglo”, no superó a Néstor ni a Cristina ni en la magnitud ni en la extensión del robo sistemático. Pero tuvo mucha prensa cuando se llevó un botín de 19 millones de dólares del Banco Río de Acassuso. ¿Se acuerda? Comparado con la dinastía K, es apenas un vuelto. Daniel Muñoz gastó 14 millones solamente en comprar uno de los 35 departamentos que robó. El del Plaza Hotel en Nueva York. Claudio Uberti denunció ante la justicia que Néstor recibió de Chávez una coima de 25 millones de dólares. En avión y en efectivo. Y eso solo por nombrar dos datitos, dos piedritas de una cordillera de corrupción nunca vista en la historia democrática.
Pero para Vitette, un estafador privado y cuentapropista, 19 millones de dólares es una cifra importante. Fue condenado a 21 años de cárcel en el año 2010. Pero la justicia argentina hace milagros. Hicieron malabares con la aritmética, siempre para favorecer a los victimarios y en tres años se fue expulsado a Uruguay. La ley dice que hay que se los debe echar del país después que cumplan la mitad de la condena. La mitad de 21 es 10 y medio. Sin embargo, le computaron doble por esto, el tiempo anterior, esto y aquello y el 30 de agosto de 2013, el malandra uruguayo (hablo de Vitette) se instaló en su pueblito de San José de Mayo a disfrutar sus millones y a burlarse de todos los argentinos, sobre todo los que habían depositado su dinero en esa institución bancaria.
¿Cuál es la conclusión que saca Víctor Hugo Morales de todo esto? En el prólogo escribe: “Cuando se roba a los ricos, alguien puede pensar que al fin de cuentas, es un pequeño impuesto que paga aquel que se sirve de un sistema que estafa a millones. Al capitalismo se lo enfrenta como se puede. Solo hay que ver a que se anima cada víctima.”
Me permito algunas reflexiones, con el ánimo de ofender, como dice Arturo Pérez Reverte. Primero: ¿Quién le dijo que los que tenían sus ahorros depositados en ese banco eran todos ricos? Está lleno de pequeños comerciantes e industriales y profesionales que perdieron todo o casi todo? Y eso le parece a Víctor Hugo una lucha de una víctima contra el capitalismo. Desde los pensamientos de Eugenio Zaffaroni no se había escrito semejante provocación e incitación a premiar a los que cometen delitos. Darle a ese robo un carácter anticapitalista y ponerlo como ejemplo es tan ridículo como inquietante. ¿Qué pensaría Víctor Hugo si en su lucha anti capitalista un “homeless” de Nueva York le usurpa su departamento para no vivir más en la calle? En su socialismo con el dinero de los otros, a Víctor Hugo le parecería un gesto de rebeldía revolucionaria que le usurpara su lujoso departamento de Manhattan? Sería un robo a una persona rica como él. Si es tan generoso con los ahorros ajenos, y tan elogioso con los que los roban, podría donar su fortuna al Movimiento Evita, por ejemplo. ¿O Víctor Hugo cree que protege sus millones con solo recitar a Eduardo Galeano y al Che Guevara?
Víctor Hugo cree que Alberto Fernández es un conservador liberal. El solamente confía en Cristina. Y en Maduro. Pero aun así, está destinado a ser el principal comunicador del gobierno que viene.
Como si esto fuera poco, en ese prólogo que debería estudiarse en las facultades de derecho, compara, sin nombrar a Vitette con el presidente Mauricio Macri. Dice textualmente: “un presidente quizás está armando una empresa que se compra parques eólicos a bajo precio para insuflarle luego mucho más valor y venderlos. Pero no tiene la misma gracia. De los dos ladrones, es preferible Vitette porque su trabajo lo hace corriendo riesgos”.
Insiste con celebrar la delincuencia y por algo, en un momento se calló y dejó de decir cómo decía, que los Kirchner eran ladrones. Néstor y Cristina batieron todos los records de corrupción de estado. Ver a los ladrones de bancos como simpáticos y románticos es una señal que indigna y humilla a los laburantes que todos los días se levantan a las 6 de la mañana y se rompen la espalda para ganarse honradamente un peso. La justicia social es otra cosa. La igualdad de oportunidades, es otra cosa.
Con este mismo concepto y cara de piedra, políticos presos que se auto perciben como presos políticos, han iniciado una campaña para tener “Una Navidad sin presos políticos”. No tienen vergüenza ni estómago y piden por su propia libertad como si la sociedad estuviera haciendo ese mismo reclamo. Llaman a un acto, para mañana jueves frente a los tribunales de Comodoro Py. En realidad más que presionar a los jueces, es para presionar a Alberto Fernández. Lo ven un poco tímido para violar la ley y la constitución. En eso Néstor y Cristina tenían menos pruritos. Eran capaces de ignorar, incluso, una orden de la Corte Suprema de Justicia. Lo hicieron muchas veces.
Varios santos y castos kirchneristas están convocando a una marcha para pedirles que Papa Noel les traiga la libertad y la impunidad para el arbolito. Encabezan este movimiento Amado Boudou, Julio de Vido, Roberto Baratta, Milagro Sala y Luis D’Elía. Todos monjes trapenses y carmelitas descalzas que nunca se quedaron con un vuelto.
Luis D’Elía le manda un mensaje a Cristina. Dice que Néstor estaría en la marcha exigiendo la libertad de ellos porque nunca dejaba tirado a ningún compañero. Está claro que Cristina jamás dijo una palabra de aliento ni de solidaridad con los presos. No emitió ni un tuit, ni un sonido gutural siquiera. ¿Silencio cómplice?
Roberto Baratta, el recaudador de las coimas, dice gracias totales como si fuera de Soda Stereo y Milagro Sala, con video y todo, habla del partido judicial que creó el gobierno de Macri.
Julio de Vido estuvo siempre tan lejos de los organismos que no sabe ni como se llaman. Dice Asamblea Permanente por los derechos del hombre y es “por los derechos Humanos”. Pero si arremete contra jueces y prensa en lo que llama “fallos vergonzosos, guionados por Clarin y reitera su teoría de que no puede haber un gobierno popular con presos políticos.
Amado Boudou también agradece el apoyo de la Asamblea y la Liga, hoy cooptados por el Partido Comunista Kirchnerista. Habla de la arbitrariedad de sus condenas y finaliza como si fuera el Fidel Castro de Puerto Madero: “Desde Ezeiza, fuerte y en paz, Amado”. Hasta la victoria siempre, le faltó agregar.
Hasta el Pata Medina, mafioso y pistolero se autotitula “perseguido y preso político”. ¿Y José López, Ricardo Jaime, y César Milani, también están presos por la conspiración de jueces, poder concentrado y medios de comunicación? Preguntas que la historia le hará a Cristina, Alberto y Zannini. No deberían olvidar que la impunidad es un delito que vuelve.

Graciela mucha mujer – 26 de noviembre 2019

A esta hora exactamente, Graciela Fernández Meijide está recibiendo la “Mención de Honor Juan Bautista Alberti”, en el salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación. La ceremonia comienza con una charla de Graciela con mi hijo Diego y eso, también es un motivo de orgullo para mí.
La distinción fue una iniciativa del presidente de la Cámara, Emilio Monzó y de Mario Negri, titular del interbloque de Cambiemos. Lo hacen en reconocimiento a la “trayectoria y compromiso con los valores democráticos y republicanos”.
Ella milita a favor de la vida, la libertad y la justicia con la energía de una adolescente. Es inteligente, coqueta e incansable.
Todos le dicen simplemente Graciela. Su historia personal es un poco la historia de esta Argentina con sus dolores y alaridos más profundos y sus alegrías más fugaces. Muchas veces las arrugas de su cara representaron un país cansado de vivir espasmódicamente, sin planificación y con un grado de infantilismo que asusta. En tiempos de cirugías estéticas por millones, de urnas llenas de botox y de siliconas mentirosas, sus ojeras son medallas que la vida le colgó por haber pasado por tantos túneles y por haber sufrido tanto. Ella viene del horror y no de la política. Fue su segundo nacimiento.
El primero fue un 27 de febrero de hace 88 años en Avellaneda. Pero el segundo fue hace 42 años, en una madrugada desgarradora que no olvidará jamás. Cinco civiles armados que llegaron en tres autos secuestraron a su hijo Pablo que estaba en el quinto año del secundario y nunca había militado en política ni tenía actividad gremial. Pablito Fernández Meijide tenía 17 años y no apareció nunca más. Le repito… Pablito Fernández Meijide no apareció nunca más. En su casa quedó una mochila que todavía tenía tierra de Bariloche, una bolsa de dormir, una pecera refulgente de peces de colores, una máquina de fotos que adoraba, un perro pastor ovejero que aullaba presintiendo todo y un tremendo agujero negro que se instaló en el corazón de la familia para siempre. A partir de ese momento lo buscaron las 24 horas del día por cielo y tierra. Por las noches, Graciela le hablaba a la oscuridad y creía que Pablito la escuchaba. Entonces se abrazaba a la almohada y le decía:” Pablo, Pablito, esto va a pasar, vos sos joven y esto va a pasar. Pablito, viví, aguanta, mantenete con vida, aguanta”.
Le hablaba a una foto en la mesita de luz, a esa misma foto que después convirtió en pancarta y llevó a todas las movilizaciones para pedir aparición con vida y castigo a los culpables. Porque resultaba indispensable.
En ese momento parió a la dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Hace muchos años que conozco a Graciela Fernández Meijide. Allá lejos y hace tiempo, más de 40 años, integré desde el último escalón de importancia ese organismo multipartidario y multisectorial desde donde ella se hizo conocida en todo el país.
Supo y pudo encontrar el equilibrio necesario para mantener viva la llama de la memoria de pablo sin quemarse en el fuego del odio, el resentimiento y la venganza. Fue una activa integrante de la Conadep donde se dedicó a recibir las denuncias de los campos de concentración, los delitos de lesa humanidad y el terrorismo de estado. Fue figura fundacional del Frepaso junto a Chacho Alvarez
Finalmente Graciela nació por tercera vez en 1995 cuando un millón de personas la votaron para que sea senadora. Por sus agallas y por su sentido de la solidaridad. Apenas dos años y medio después, en 1997, fueron más de tres millones y medio de compatriotas que la tocaron con la varita mágica y republicana de las urnas. Y así pudo derrotar al fantasma de Menem y al aparato de Duhalde.
Graciela nació tres veces y hoy se convertirá en lo que ya es: una ciudadana honorable reconocida por los representantes del pueblo. Eso es mucho para cualquiera. Su madre la dio a luz en el corazón de una Avellaneda obrera y pujante, después amaneció en la noche de la dictadura y, finalmente en la democracia de las urnas donde habla la voz del pueblo.
Graciela en sus orígenes se asoció políticamente con Carlos Auyero, un demócrata-cristiano íntegro de transparencia a toda prueba y gran capacidad intelectual.
Graciela siempre apuesta al consenso, a debatir con honestidad intelectual y la cabeza abierta y es difícil que se le escape alguna agresión verbal. Publicó varios libros pero los más significativos fueron las críticas y autocríticas de la violencia política de los 70. Uno se llamó “Eran humanos, no héroes” y el otro fue un extraordinario diálogo reconciliador con el ex dirigente montonero Héctor Leis.
Hebe de Bonafini en su momento la trató de “rata” a Graciela y eso me dolió en el alma. ¿Cuál es el límite? El motivo fue que Graciela había propuesto una idea audaz y polémica como la de bajarle la pena a los represores a cambio de información fehaciente sobre los desaparecidos y sobre los nietos que las abuelas buscan sin descanso y sobre el número exacto de desaparecidos durante el terrorismo de estado. Ese fue su pecado. Abrir un debate sano, necesario y desde el lugar de la víctima para buscar la verdad y la justicia como siempre han dicho los organismos de derechos humanos. Los derechos humanos tan manoseados pueden recuperarse como el terreno fértil en donde sembrar nuevos tiempos.
Esa misma palabra electoral inapelable de los votos le gritó “No va más” a Graciela y le bajó el pulgar en dos momentos terribles. Primero perdió la interna con De la Rúa y después la gobernación con Carlos Ruckauf.
Ella que se había cansado de subir la cuesta ganando una elección tras otra, perdió dos comicios seguidos y su carisma empezó a deteriorarse. Mantuvo las manos limpias y el corazón caliente pero dejó de ser el gran fenómeno político argentino, la mujer que más alto había llegado hasta ese momento con el voto popular, desde el renacimiento de la democracia.
Por esos días era como la heredera de Alicia Moreau de Justo. Pero con mucho apoyo popular.
Un familiar manchó su bandera de la ética. Su cuñado Ángel Tonietto a los 4 meses del gobierno de la Alianza fue el primer renunciado por manejos pocos claros en el PAMI donde era interventor y sin decir nada a nadie, también era prestador a través de su esposa, Juana Castagnola, hermana de Nenuca Castagnola es decir Graciela.
Eso desató un tsunami de frente. La acusaron de las peores cosas. Le dijeron abortista, Alfonsín con polleras, pituca de Barrio Norte que solo conoce a los pobres por televisión.
Algunos la insultaron como autoritaria, ineficiente y hasta la acusaron de ama de casa. Suena insólito, incomprensible, pero es la verdad histórica.
Y ella se bancó todo. Porque todavía sigue de pié peleando por sus convicciones, cuestionada por algunos y lejos de aquel estrellato pero todavía se mantiene firme y valiente en el debate nacional con mucho que perder y sin nada que ganar. Esta profesora de francés, viuda de un arquitecto llamado Enrique que la acompañó en todas hoy tiene un programa en radio ciudad, un ciclo de entrevistas en la televisión pública y es una de las dirigentes más participativas del Club Político Argentino. Graciela no se rinde.
Pero ya está absolutamente amortizada desde el día que perdió lo más importante que puede perder un ser humano: a su hijo. Lo demás es historia que anda caminando para que cada argentino la juzgue como quiera. Un grupo importante, en un rato en va a hacer justicia. Consagrarán a Graciela como lo que es, una ciudadana honorable que ya es una bandera. Fernández Meijide mucha mujer.