La provocación de CFK – 30 de enero 2020

La actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner potenció y aceleró sus gestos provocativos en los últimos días. Como si fuera la directora de la película “El regreso de los muertos vivos”, puso otra vez en el escenario a personajes procesados por corrupción como Gerardo Ferreyra, presos por ladrones como Lázaro Báez o dueños de la imagen más negativa como Aníbal Fernández. No son los únicos casos pero son los más notorios. En cualquier momento, Ricardo Nissen, el apoderado de los hijos de Cristina, ahora jefe de la Inspección General de Justicia la conchaba nada menos que Alejandra Gils Carbó. Volvieron peores, sin ninguna duda. El grupo de tareas cuyo objetivo es lograr la impunidad absoluta de Cristina, sus hijos y el cártel de los pingüinos, está funcionando a pleno. Carlos Zannini, Mercedes Marcó del Pont y Daniel Reposo, Felix Crous, Juan Martín Mena, Cristina Caamaño. Solo falta la frutilla del postre de la impunidad que es el jefe de todos los fiscales. El juez Daniel Rafecas avanza velozmente hacia ese cargo, pero necesita 48 votos en el Senado. Si no lo votan ni los radicales ni los macristas, es difícil que lo consiga.
Pero la idea está clara. Cristina no solamente quiere quedar con la honestidad de la Madre Teresa. También pretende reivindicar a los que la ayudaron a saquear al estado, es decir a los miembros de la asociación ilícita que ella encabezó y también, más adelante, castigar a los jueces, fiscales y periodistas que tuvieron la osadía de buscar la verdad y la justicia. Algo así como decir, aquí no ha pasado nada, señores. Nada por aquí, nada por allá. Nadie robó. Nadie lavó. Nadie se enriqueció. No fue magia, fue mafia.
A esta altura solo falta que designen en algún puesto a José López, Guillermo Moreno y a Frankenstein. Aunque creo que los dos primeros están prohibidos por la reina. Cristina dijo entre sollozos que a José López llegó a odiarlo. No aclaró si ese odio fue porque robó el dinero del pueblo o porque lo descubrieron. O porque Lopecito dijo que ese dinero era de Cristina y que tenía miedo que ella lo mandara a matar.
Como si esto fuera poco, en su operación para mostrarse pobre y carente de recursos, en su última declaración jurada de bienes, Cristina acusó que apenas tiene 50 mil dólares. Pobre Cristina, toda una vida trabajando como exitosa abogada y apenas tiene 50 mil dólares y ninguna propiedad. ¿Alquilará en donde vive o los hijos le prestan el departamento como Pepe Albistur le cede el suyo a Alberto Fernández? Cristina hizo una maniobra que tiene patas cortas. Porque ella ahora no tiene propiedades, pero sus hijos son millonarios y tienen departamentos y dólares por todos lados. Ella se los donó para evitar que se los embargaran. O sea que el verso de Cristina pobre no resiste el menor análisis. La dinastía Kirchner sigue siendo millonaria. ¿Quién paga a sus abogados? ¿Quién compra los pasajes para viajar a Cuba? Se supone que el que pone la chequera es Máximo, el príncipe heredero en todo el sentido de la palabra heredero: político y de la fortuna.
Por este tema, Cristina fue denunciada por “insolvencia fraudulenta” porque está embargada en más de 12 mil 300 millones de pesos. ¿Escuchó bien? Cristina tiene embargos judiciales por 12.300 millones de pesos. Una semana antes de asumir como vice presidenta y jefa política de Alberto, el juez Luis Rodríguez, la sobreseyó. Pero la actual presidenta todavía tiene un largo camino por recorrer en tribunales. Tiene que dinamitar 9 procesamientos, 7 causas elevadas a juicio oral y 4 pedidos de prisión preventiva. Un record impresionante. No puede ir destituyendo a los jueces uno por uno. Tiene que encontrar un camino más rápido y contundente. Tal vez la reforma judicial ponga a todos los jueces en comisión y tiren por la ventana a todos los magistrados molestos y entronicen solamente a los que tengan puesta la camiseta de Cristina. El vamos por todo, sigue más vigente que nunca. En la campaña, muchos le gritaban a Cristina: “Volvé, volvé Cristina”. Más de 10 millones y medio de ciudadanos hoy le gritan “Devolvé, devolvé Cristina la que te llevaste y luego donaste sin donar”.
Por eso desfiló por las represas en Santa Cruz del brazo de otro procesado, Gerardo Ferreyra, que estuvo preso y que confesó que había pagado dinero. El no lo llamó coima por la obra pública. Dijo que fue un aporte de campaña. Una ayuda entre revolucionarios emancipadores bolivarianos y millonarios, diría yo. También estuvo, Osvaldo Acosta, el otro socio de Electroingeniería, que pasó de ser una pyme cordobesa a una potencia económica que recibió toneladas de obras públicas. La construcción de esas represas que ellos denominan “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic”, fue frenada por el ex presidente Macri. La consideraba una inversión innecesaria y carísima. De hecho es la obra de infraestructura más importante del país. Cristina, acompañada por su mayordomo Oscar Parrilli, prácticamente le ordenó a Alberto Fernández que terminara este emprendimiento. Fue una provocación para toda la sociedad iluminar a Ferrerya como si fuera un empresario honrado pero fue una presión hacia Alberto.
Es un plan. Porque con Lázaro Báez hizo lo mismo. Recorrió en camioneta 70 de los 200 kilómetros de la ruta provincial 9 de Santa Cruz que Lázaro Báez cobró y nunca terminó y nuevamente exigió que esa obra sea finalizada por el gobierno nacional. Teléfono para Alberto. En un tuit fustigó a Macri por su “desidia y abandono” y dijo que el estado nacional, esta obligado a terminar la ruta como medida de compensación ambiental”. ¿Y eso? ¿De dónde salió? El único daño ambiental conocido es el olor nauseabundo a corrupción que surge en cada obra y en cada propiedad de Lázaro, de cajero de banco a uno de los terratenientes más importantes de la Argentina.
Algo similar hizo con otro agujero negro y corrupto del sur. Hablo del Yacimiento Carbonífero de Rio Turbio que con su nombre califica todo lo que pasó. Incapacidad y estafas. Por eso está preso Julio de Vido y para que dibuje una solución digerible designaron a Aníbal Domingo Fernández como interventor. Ambos son especialistas en cuestiones turbias. Pero Aníbal ostenta el record de ser uno de los argentinos con mayor imagen negativa en todas las encuestas. Por eso es un perdedor serial en todas las elecciones que se presenta. Fue derrotado por María Eugenia Vidal a gobernador, perdió hasta en su distrito de Quilmes en ese momento y en los últimos comicios, fue derrotado en la interna del justicialismo de Pinamar. Y algo más grave todavía: el actual canciller, Felipe es Felipe, lo acusó de “ser más droga” y eso no es broma. Y en un spot de campaña en el que aparece con Daniel Arroyo, se comparó con Aníbal con la consigna “Droga si o droga no. Sería bueno que Sola diga que se arrepiente de haber dicho eso o que explique porque nombran a alguien que es más droga en un puesto tan importante. Y ni hablar de la veleta oportunista de Pino Solanas, hoy designado embajador ante la Unesco que dijo que “Aníbal es el narco estado”. Solo hay que saber googlear.
Pero nadie en el peronismo es un muerto político. Todos pueden regresar porque el poder es un botín que hay que repartir. El estado es de propiedad de Cristina y un triunfo electoral como el que obtuvieron, la habilita a hacer lo que se le cante.
Tal vez por eso las encuestas empiezan a reflejar una caída en la valoración de Cristina. Según Opinaia, la presidenta a cargo tiene 46 puntos de imagen negativa y si le agregan el rubro “algo negativa” llega al 55%. Hace más de 4 años que dejó la presidencia aunque a estas horas la recuperó, y todavía el 33% la considera responsable de la brutal crisis económica y, como si esto fuera poco, los números dicen que el 66% de los consultados prefiere un “Alberto Fernández con estilo propio” y solo un “16%” que tenga cercanía con Cristina. Son datos negativos a tener en cuenta y eso que todavía no había ocurrido la reaparición de próceres como Lázaro Báez, Gerardo Ferreyra, Aníbal Fernández o Alejandra Gils Carbó. Menos mal que Al Capone está muerto.
No estoy seguro que la investidura de Alberto Fernández y su imagen salgan beneficiadas con todo esto. Cristina que le ordena que termine la ruta 9, las represas y Rio Turbio. Y encima puso en primer plano a varios personajes que parecen más salidos del hampa que de la universidad. Se burla de los argentinos y nos moja la oreja. Esa fue la provocación de Cristina. Y habrá más provocaciones para este boletín.

Celebrar a Goyeneche – 29 de enero 2020

Sus restos están enterrados en el cementerio de la Chacarita. Una neumonía criminal, finalmente lo llevó a la tumba. Pero el Polaco Goyeneche vive en el corazón de su pueblo. Un día como hoy de hace 94 años, nació uno de los íconos de la porteñidad. Debo confesar que Buenos Aires ya no es la misma. Que el corazón de Saavedra late más lento, como arrastrando su sangre olvidada.
Hace 26 años que se nos esfumó en plena madrugada gris pero lo seguimos extrañando. Cada tanto se nos aparece con todo su talento y nos explota una nostalgia de 2×4.
Si algún pibe que no lo conoció ni escuchó hablar de su leyenda le digo que puede darse una vuelta por el bar “La Sirena” de la ex Avenida del Tejar y Nuñez. No se sorprenda si ve un cigarrillo apoyado en el cenicero de lata de Cinzano… entristeciendo la ventana con el humo. No se sorprenda si hay un café listo, un aroma de amistad y no hay nadie sentado en la silla. Es el fantasma del Polaco que vuelve a sus pagos. Es el fantasma del Polaco que de vez en cuando aparece en el espejo de algún colectivo que supo manejar para ganarse la vida pese a que ya cantaba en la orquesta del maestro Horacio Salgán.
Goyenche fue taxista y mecánico de barrio. Muchos no saben que el Polaco fue colectivero de la línea 19. Que tal vez por eso fue el cantor nacional con más empedrado y asfalto. Goyeneche, que en milongas descanse, siempre recordaba con afecto su mundo de 20 asientos, el que le arruinaba los riñones, pero que fue su curso de ingreso a la universidad de la calle. Por eso el mejor de los homenajes es que una calle de su barrio de Saavedra, lleva su nombre igual que la tribuna popular de ese estadio donde tantas veces se quedó sin voz por alentar a Platense.
Ese fantasma del Polaco se aparece generalmente los sábados porque es el día de la noche, del tango compadrito y engominado.
Nunca falta gente soñadora que lo saluda con un movimiento de cabeza en el club social y deportivo “Federal Argentino” donde a los 15 años ganó un concurso de voces nuevas y como premio fue contratado para cantar en la orquesta de Raúl Kaplun.
Algún domingo suele merodear los viejos micrófonos del club social y deportivo “El Tábano” o los gritos de gol marrones y desesperados de calamar y de Platense.
Hay quien dice que se lo puede escuchar muy a los lejos en Villa Urquiza, en una vieja parada del tranvía 35 donde su viejo lo esperaba cuando volvía del cabaret, con el sol castigando las miradas. Ese mundo de tanguerías, de piso de parquet, piringundines almodovarianos con bronces por todos lados y de mujeres coperas y alternadoras habían sido sus divisiones inferiores. Desde muy chico se movía entre las mesas y los escenarios como un sabio veterano.
La estampa del Polaco está en todos lados. Como un Dios pagano. En
Radio Belgrano y los viejos micrófonos de los afiches de Evita, Caño 14, la catedral del corte y la quebrada, los clubes de barrio, la tele y en los discos long play. Pero sobre todo en esos boliches prohibidos, esos supermercados del vicio y el placer que nunca dejaron vivir ni morir en paz a su madre lavandera que nunca lo llamó Polaco.
El primero que le dijo Polaco fue otro mito de la fundación de Buenos Aires. Otro que siempre está volviendo, el de las manos como patios: Aníbal Troilo, Pichuco. Lo escuchó una noche, no lo esperaba. Lo llamó y le dijo: “pibe, usted así tan rubio parece un polaco” y le quedó para siempre ese apodo y de nada sirvió tanto vasco antepasado llamado Goyeneche ni que haya nacido en Entre Ríos.
Goyeneche no se privó de cantar con Astor Piazzolla y la rompió, dejó la pelota chiquita y se fue ovacionado. Pero con Pichuco, el Polaco construyó una amistad inmensa y una pareja de leyenda. Goyeneche y su personalidad para decir los tangos siempre me puso la piel de gallina. Siento una emoción canyengue, de chata cadenera del barrio de La Boca, pocas cosas tan urbanas como su voz y sus murmullos.
Por eso Buenos Aires no es la misma sin su cara angulosa, sin su bigotito anchoa, es como tener un prócer menos. Nos falta su voz de barítono de mediana tesitura, su buen oído, su susurro de fango, sus amagues futboleros, sus fileteados verbales, su bandoneón en la garganta.
¿Sabe qué consejo le daba siempre Pichuco? Le decía: ”Pibe… hay que contarle al público, no cantarle. De cantar se encarga la orquesta.”
Y si me permiten señores oyentes, le robo un párrafo a Fernán Silva Valdes para tratar de definir mejor lo que era el tango interpretado por el Polaco: “El tango es una música rara/ que se acompaña con el cuerpo y con los labios y con los dientes/ como si se mascara”.
Y le robo otro a Homero Expósito, ¿Me permite?. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”.
Así era el Polaco, por eso fue el más rockero de los tangueros, el más zarpado, el menos dogmático, el que tenía los poros más abiertos para enriquecerse con otros vientos.
Era llorón, sensiblero, calentón, a veces se encerraba en su humilde casita de la calle Melián a hundirse en las nostalgias. Su primer contacto con el tango fue a través de las letras que publicaba aquella revista emblemática llamada “El Alma que canta”. Y fue casi como un toque premonitorio porque el Polaco Goyeneche hoy podríamos definirlo como “El alma que canta”.
Extrañamos tanto su fraseo único, ese paladear el tango desde cada palabra con puntos y coma, gota a gota, tango a tango.
Extrañamos su carraspeo, sus silencios abismales, su escenario, su estaño, su última curda y su garganta con arena como le dijo Cacho Castaña, tal vez su heredero, que hace unos meses se fue de gira a acompañarlo en el cielo de Buenos Aires. Juntos, ahora podrán actuar de “cantor de un tango insolente, hiciste que a la gente le duela tu dolor”. Ahí estarán Troilo que le dejará un verso debajo de su almohada para que entone ese tanto que lo emociona, diciendo punto y coma, que nadie le cantó”. Y habrá “duendes y fantasmas” que respiran con el asma de un viejo bandoneón”.
En el frente del Parque Sarmiento hay una estatua suya de tamaño real aunque nunca podremos tomar dimensión de su verdadero tamaño. Allí está el Polaco, que también es un bronce que canta, mirando al sur, como corresponde.
Nos duele el dolor del Polaco y de su ausencia. Si nos paramos a mirar la vida debajo de una luz de almacén, seguro que nos invade un perfume de yuyos y de alfalfa que nos hace extrañar más su misterio sureño y desafiante.
Y a veces, la angustia nos invade porque solo nos queda su nombre flotando en el adiós. Arena y garganta con arena, que la vida se llevó…

Rafecas es un peligro – 28 de enero 2020

La Argentina democrática y republicana todavía está a tiempo de evitar que el juez Daniel Eduardo Rafecas sea designado como el nuevo y todopoderoso Procurador General de la Nación. Necesita una mayoría calificada de 48 votos sobre 72, en el Senado de la Nación y no puede llegar a ese número si los radicales y los macristas se niegan a votarlo. De todas maneras, nunca está dicha la última palabra. Juntos por el Cambio todavía no expresó formalmente su decisión y hay algunos legisladores que, por distintos motivos, están tentados de tragarse el sapo de Rafecas y levantar la mano a su favor.
El peligro de que Rafecas ocupe tan decisivo lugar es que ya demostró su fuerte vinculación con el presidente Alberto Fernández y su falta absoluta de independencia.
El cargo de jefe de todos los fiscales, siempre fue clave. Pero con la puesta en marcha del nuevo código penal, Rafecas (o quien sea designado) tendrá un poder gigantesco. Es que se instaura el sistema acusatorio que traslada todo el peso de la investigación a los fiscales y no a los jueces como es hasta ahora. Los ideólogos del cristinismo de la impunidad, ven ese lugar como el mecanismo ideal para dinamitar los Tribunales de Comodoro Py y vaciar de capacidad a los jueces federales que tanto preocupan a la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces. Quieren jueces domesticados que garanticen la impunidad de Cristina, sus hijos y el cártel de los pingüinos Es uno de los caminos elegidos (pero no el único) para dejarlos afuera de las investigaciones.
Por eso es tan importante y tan peligroso que el juez Daniel Rafecas sea designado en ese lugar. Sería el jefe de la impunidad.
Hace un par de semanas, Ignacio Zuleta, el columnista del diario Clarín, planteó que Rafecas ya tenía los votos necesarios para ser el próximo procurador. Fue una especulación audaz. Pero mencionó a algunos senadores que sumarían su granito de arena. Habló de Carlos Reuteman, Lucila Crexell, Alberto Weretilnek, Guadalupe Tagliaferro y hasta de Martín Lousteau, por una relación de su hermana en el ambiente universitario con Rafecas.
Insisto con esta aclaración. Esto no lo digo yo. Lo escribió Ignacio Zuleta en Clarín. Incluso avanzó más y planteó que Rafecas, tendría un guiño de Ricardo Gil Laavedra y Ernesto Sanz. La verdad, me cuesta creerlo. Pero Zuleta es un periodista experimentado y suele tener buena información. Falta poco para comprobar si tenía razón o no.
Digo que me cuesta creerlo y explico porque. El cargo está vacante desde que la ultra kirchnerista Alejandra Gils Carbó fue eyectada por manejos oscuros en la compra de un edificio, entre otras irregularidades que cometió con la camiseta de Cristina puesta.
El presidente Mauricio Macri propuso a la prestigiosa jurista Inés Weinberg de Roca y el justicialismo ni siquiera se dignó a habilitar el tratamiento. Tuvo que continuar en forma interina Eduardo Casal.
Rafecas no puede ser jefe de todos los fiscales porque carece de la autonomía necesaria. Ese lugar debería ser ocupado por alguien impoluto, un jurista de excelencia, sin ninguna mancha ni vinculación político-partidaria.
Y Rafecas es dueño de un par de records que lo descalifican. Primero, desestimó en dos ocasiones, en un abrir y cerrar de ojos, la denuncia que el fiscal Alberto Nisman hizo contra la presidenta Cristina y otros, por encubrimiento de los terroristas que volaron el edificio de la AMIA y produjeron 85 muertos. Ni siquiera se tomó el trabajo de leer el informe de Nisman e hizo descalificaciones graves sobre la salud mental del fiscal asesinado. La Corte Suprema caracterizó esos ataques como “contrarios a los deberes de reserva, secreto, respeto y prudencia esperables de los jueces.”
Una vez asesinado el fiscal, la mayoría de sus compañeros, por temor y/o por indignación, participaron de una multitudinaria marcha histórica a la que Rafecas, por supuesto, no concurrió. Los fiscales fruncen el ceño cuando le mencionan a Rafecas y condenan su soberbia y altanería.
Siempre elegante y de punta en blanco, unos días atrás, Rafecas entró en la historia porque su candidatura fue rechazada por dos de las personas más antagónicas que hay en la Argentina. Hablo de una las legisladoras que tiene más alta imagen de honestidad, Elisa Carrió y del preso de mayor imagen de corrupción: Julio de Vido.
Hace 5 años la diputada Carrió dijo textualmente: “da vergüenza por la obsecuencia” la forma en que desestimó la denuncia de Nisman: “Esto sí que es relato y de la peor calaña porque Rafecas alaba a la presidenta Cristina y a su canciller Timerman como paladines de la búsqueda de la verdad”. Insisto con la fecha: hace 5 años que dijo esto la cofundadora de Cambiemos y líder de la Coalición Cívica.
El Consejo de la Magistratura sancionó a Rafecas pero con una multa insignificante equivalente a la mitad de su sueldo por una única vez. Pero ese castigo disciplinario fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia ante la apelación de Rafecas.
No sorprende que Elisa Carrió y Waldo Wolff sean los principales cuestionadores de Rafecas. El diputado denunció que el juez lo intimidó y amenazó.
Pero el colmo de la oposición a su designación vino del lado del arquitecto Julio de Vido, hoy detenido con tobillera electrónica en su lujosa mansión de Puerto Panal donde también tienen propiedades Máximo Kirchner y el Bochi Sanfelice. De Vido, en una carta de 4 carillas dirigida a la ministra de Justicia, Marcela Losardo, aseguró que la probable designación de Rafecas “no contribuye al mejoramiento de la justicia” por “haber inventado causas en forma oportunista para ser funcional a la persecución más vil de la derecha argentina y la embajada de los Estados Unidos al facilitar el Lawfare”. Está claro que De Vido está resentido porque Rafecas lo procesó por corrupción en la causa Odebrecht donde el ex ministro había dejado los dedos pegados. Fue tan burda la corrupción de De Vido que ni Rafecas pudo salvarlo.
Alberto Fernández lo propuso en el primer boletín oficial de este año. En los considerandos, el presidente destaca sobre todo lo que Rafecas carece: “independencia”. Se conocen hace 20 años y ambos fueron profesores de la materia “Teoría del delito”, en la facultad de derecho de la UBA y ambos fueron discípulos de Esteban Righi al que ninguno defendió ni con una palabra, en su momento, cuando Amado Boudou lo volteó de un plumazo en una conferencia de prensa vergonzosa.
El presidente Fernández, va a tener que explicar sus acusaciones en este canal, TN con Nelson Castro, donde dijo que Cristina “se va a ir del poder con dos máculas”. Y menciona el tema Ciccone y la denuncia de Nisman, justo dos de las causas en las que intervino Daniel Rafecas.
Esto es lo más grave que hizo Rafecas. Pero no es lo único. Hay impugnaciones que cuestionan su “idoneidad moral” pese a que Alberto lo calificó como “una eminencia del Derecho”. ¿No será mucho, Alberto? ¿Eminencia del derecho y del revés?
Otra falta grave de Rafecas, fue intercambiar mensajitos vía chat y darle consejos al abogado de Boudou, en la causa Ciccone. Sus superiores, lo desplazaron de ese expediente porque se afectó su imparcialidad y fue sancionado por el tribunal de disciplina del Colegio de Abogados de la Capital Federal. Fue una inconducta inadmisible para un funcionario que aspira a una alta magistratura.
Por todo esto, es un peligro que Daniel Rafecas sea elegido con tanto poder como jefe de todos los fiscales. Quien quiera oír que oiga. Pero después, que nadie diga que no estaba enterado…