Alberto se sacó la careta – 6 de noviembre 2019

Alberto Fernández se sacó la careta. Ya no necesita fingir de moderado ni prudente. Ya ganó las elecciones y en 35 días asumirá la presidencia.
Alberto se sacó la careta y abajo estaba el rostro de Cristina. Ya lo había dicho con toda claridad: “Cristina y yo somos lo mismo”. Muchos eligieron no escuchar o mirar para otro lado. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír. Muchos empresarios obsecuentes y genuflexos le hacían propaganda diciendo que Alberto venía a poner racionalidad democrática al autoritarismo feroz de Cristina y respeto a la división de poderes republicana. Era toda una ficción. Era lo que estos empresarios querían creer. Una expresión de deseo que no va en línea con la historia de Alberto. Incluso, muchos colegas que quiero y aprecio, con honestidad pero demasiada ingenuidad, también compraron el discurso del Alberto bueno que viene a limitar a la Cristina mala. Algunos periodistas incluso, entrevistaron a Alberto como quien habla con Charles De Gaulle o Winston Churchill. Y se equivocaron. Porque Alberto es Alberto. Y Alberto es Cristina. Son lo mismo. Creo que es la verdad más grande que Alberto dijo. Somos lo mismo. Ayer quedó demostrado en México que quien dice haberse formado con Bob Dylan y Los Beatles tiene la misma mirada jurásica que en los 70. Responsabiliza al imperialismo cultural de todos los dramas de América Latina, sataniza a Bugs Bunny al tratarlo de estafador, pese a que está rodeado de estafadores que no están dibujados y se suma con el “Eje bolivariano” que apuesta a la censura más antidemocrática y al nacional populismo más cleptocrático.
Tal vez en las formas, Alberto trate de no parecerse a Cristina. Pero ayer compró a libro cerrado toda la teoría de la mentira que es el Lawfare. Los principales impulsores en nuestro país son Eugenio Zaffaroni que convenció al mismísimo Papa Francisco para que repitiera esas mismas falsedades. Ese intento de que los ladrones tengan coronita y que la impunidad se instale en la región, es básicamente una visión conspirativa.
¿Cuál es el corazón de esta ficción que destruye la justicia y la credibilidad en las instituciones? Estos muchachos dicen alegremente que hay un supra poder mundial, integrado por los yanquis, los medios y la oligarquía que inventó una forma de perseguir a los líderes populares que están representando a las grandes mayorías postergadas en América Latina. Como no los pueden vencer en las urnas, los quieren vencer en los tribunales y meterlos presos acusados falsamente de corrupción. Ayer Alberto lo dijo clarito. Al comienzo de la columna lo escuchamos de su propia boca. Con esos misiles de falsedades que disparan los medios, lograron impactar en Rafael Correa, en Lula y en Cristina. Correa integra con Nicolás Maduro y el cubano Raúl Castro, el trípode donde se apoyan Rusia, Corea del Norte e Irán y hasta grupos de narcotraficantes para instalarse en la región. Los mueve un objetivo geopolítico pero también el interés económico de conformar un bloque que pueda sumar a China en su pelea con los Estados Unidos y el mundo occidental y republicano.
Cualquiera puede googlear la información y certificar que aviones rusos llegaron cargados con cientos de millones de dólares en efectivo para asistir a Maduro. Y también llegaron armas de última generación.
Maduro es tristemente muy conocido. Narco dictador y terrorista de estado. Produjo más de 6 mil crímenes de lesa humanidad según el informe de Michelle Bachellet. Ya se lo dije pero lo repito. Bachellet lo informó. La heredera del socialismo de Salvador Allende en Chile. No fue Bolsonaro ni Trump. No la pueden acusar de derechista oligárquica.
Y como si esto fuera poco, la demagogia payasesca de Maduro, metió a los venezolanos en un exilio que se acerca a los 5 millones que se fueron del país y a los que se quedaron a una crisis humanitaria donde alimentos y medicamentos son una joya difícil de encontrar.
Raúl, el hermano de Fidel es el faro que ilumina a los revolucionarios del continente desde que bajaron de la Sierra Maestra.
Esto explica que Correa tenga un programa en la televisión rusa y haya entrevistado tanto a Cristina como a Alberto. Y ambos hayan repetido el mismo discurso mentiroso de la Lawfare.
Correa vive en Bélgica, lejos de la justicia ecuatoriana, acusado de haber cobrado coimas de Odebrecht por Lenin Moreno quien era su vice y ahora es el presidente de Ecuador elegido por la soberanía popular. Repito: Lenin Moreno no es Bolsonaro ni Trump.
Pero lo más grave que dijo Alberto fue que Cristina es una perseguida política y que no pudo ser condenada porque no hay pruebas. En ese momento se le cayó la careta. Es una mentira grande como la Patagonia. Cristina fue la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado. Lo dice la justicia que la tiene procesada por 10 causas y con 5 pedidos de prisión preventiva, uno de ellos confirmado por Corte Suprema de Justicia que tiene mayoría peronista, no mayoría gorila. Hay pilas de pruebas. Cruces telefónicos, papeles y evidencias contundentes. Hay 31 testigos arrepentidos de haber participado del festival de la coima y la corrupción. Víctor Manzanares, el propio contador de los Kirchner, confesó todo y aportó libros contables que certifican el robo del siglo y el monumental enriquecimiento ilícito de la familia Kichner y su cártel de los Pinguinos. Ayer se lo comenté. Daniel Muñoz era un secretario con presencia y actividad de secretario. Murió ultra millonario con propiedades en Estados Unidos como un departamento en el hotel Plaza de Nueva York. Pero Fabián Gutiérrez fue poco más que un cadete, que un che pibe. Y se le descubrieron 36 propiedades. Si los secretarios y los cadetes robaron tanto, todos no podemos imaginar la colosal fortuna que se llevaron Néstor, Cristina y Máximo.
Alberto dijo que no hay pruebas. Es la confirmación de que el cemento que la unió nuevamente con Cristina es la impunidad para todos y todas. No hay otra explicación.
No quiero exagerar mi pesimismo ni ser agorero. Pero temo que si Alberto dijo que Cristina es víctima de un sistema judicial que persigue a los líderes populares con el apoyo del periodismo, pronto van a estar todos libres. Ya todos están repitiendo el mismo discurso. Lázaro Báez, Cristóbal, De Vido, Boudou. Todos son angelitos perseguidos por sus ideas revolucionarias y jamás se quedaron con un vuelto. Todos dicen que los que se arrepintieron fueron extorsionados por el gobierno de Macri que logró quebrarlos. No solamente van a salir en libertad todos los ladrones de estado. También van a perseguir a los funcionarios políticos, jueces, fiscales y periodistas que hicieron su trabajo de denuncia e investigación y no se arrodillaron ante el altar de Cristina.
La sociedad republicana debería estar alerta. Todavía no asumieron y ya atropellan a la justicia y agreden e insultan con el criterio patotero de Hugo Moyano y los talibanes que La Cámpora dejó en el estado durante estos cuatro años.
Volveremos para ser mejores, dijo Alberto. Tengo mis serias dudas. Estamos seguros que volvieron. Se nota en el clima crispado y hostil. Pero todo indica que volvieron para encubrir y disfrazar todos sus pecados y delitos.
Sergio Massa, José Luis Gioja, dos dirigentes insultados por Cristina, recorrieron los medios instalando la irresponsable idea de que el gobierno de Macri había metido la mano en el escrutinio provisorio y que los números definitivos iban a mostrar una victoria más amplia de los Fernández. Eso también fue mentira. Los números son casi los mismos. Fernández ganó por 8 puntos y se quedó con las ganas de hacer una elección arrasadora que le diera una paliza aleccionadora a Cambiemos.
Varios tiranos con lenguaje guevarista y metodología fascista están celebrando los incendios que están fogoneando en América Latina y este fin de semana se van a reunir en Argentina con Alberto como anfitrión.
El huracán chavista que destruye todo a su paso en Argentina tiene relaciones carnales con el cristinismo. De eso no hay duda. También se enorgullecen de eso.
Fueron Néstor y Julio de Vido los que manejaron la embajada paralela con Venezuela que les posibilitó hacer negocios corruptos con la energía, la bicicleta del mercado negro de dólares sucios, entre otros casos. El propio Claudio Uberti ante la justicia confesó que hubo una coima de 50 millones de dólares que se dividieron entre Chávez y Néstor. Y que 25 palos verdes en efectivo llegaron en un avión fletado a tal efecto. Asi es la Plata Grande que produjo la Patria Grande. ¿O todo esto también será invento de la justicia y los medios para perseguir a Cristina? ¿Quién tiene tanto poder de convencer a jueces, fiscales, periodistas, colaboradores muy cercanos de los Kirchner para que todos lleguen al mismo diagnóstico?
Podemos discutir de ideologías. Podemos polemizar sobre la pesificación, la inflación o la desocupación y cuáles son los mejores caminos para salir de la profunda crisis económica. Pero es inaceptable que nos mientan en la cara. No podemos quedarnos callado cuando Alberto Fernández dice que todas las causas contra Cristina son un invento y que no hay pruebas. A Alberto se le cayó la careta. Pero no se le cayó la cara de vergüenza.

El Frente para la Venganza – 5 de noviembre 2019

Hugo Moyano quiere ser el jefe del Frente para la Venganza. Por ahora, Alberto Fernández no le ofreció ningún cargo. Ni ministro de trabajo ni espacio para que coloque a sus amigos en la secretaría de transporte…nada por aquí, nada por allá. Hugo Moyano no estuvo en el festejo que organizó Cristina la noche del triunfo electoral y tampoco estuvo en Tucumán donde Alberto mostró su propia tropa entre gobernadores, intendentes y sindicalistas.
Hugo Moyano se siente ninguneado. Parece que solamente le tirarían alguna migaja como la secretaría de deportes para su hijo Facundo aunque ni eso está confirmado.
Moyano quiere cobrar. El invirtió mucho para apoyar a los Fernández, se calló para no piantar votos y siente que Alberto no le reconoce semejante gesto de amor y que le pone los cuernos con Héctor Daer. De aquel anuncio de unidad sindical de todos con la CGT, Moyano y la CTA adentro, todavía no han colocado un solo ladrillo. Le diría que ocurrió todo lo contrario. A la hora de ver quien maneja la caja de las obras sociales y los puestos en el gobierno, se potenciaron las divisiones que ya tenían.
Pero, no solamente Moyano, todos los más salvajes que apoyaron a Cristina quieren cobrar. Y no entienden otro lenguaje que el del apriete, la patota, la extorsión y la amenaza. Ese es el Frente para la Venganza que quiere liderar Hugo Moyano.
Por eso no anduvo con vueltas. Con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.” El que hace años manejaba un camión, cree que todos son de su condición. Entre los periodistas hay de todo. Inútiles, genios, corruptos y honestos. Pero la inmensa mayoría dice lo que piensa y le parece útil en la búsqueda de la verdad sobre el Robo del Siglo que sufrió este país. A mí nadie me dice lo que tengo que decir. Pero en la cabeza de los K eso no se entiende. La libertad para pensar y decir no forma parte de su diccionario militante. Subordinación y valor y verticalismo son la guía de su comportamiento. Eugenio Zaffaroni fue por el mismo camino de Moyano, aunque con un lenguaje más sofisticado y encubridor: pidió retomar la discriminatoria y nefasta ley de medios porque el periodismo “crea la realidad y un discurso único”.
Lo que no aclaró Moyano es quien va a juzgar a los periodistas que tienen que pagar. Por cuales notas van a tener que pagar ni cuál va a ser el castigo que les vá a imponer. Porque se supone que el será el juez supremo y el determinará y ejecutará el castigo. Porque la justicia y la democracia ya le dijeron claramente que sus deseos y denuncias son una atentado a la libertad de prensa y un intento de censurar al periodismo independiente. No puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.
Como su amenaza va en línea con la tarea del juez Alejo Ramos Padilla, tal vez Moyano proponga que intervenga la insólita Comisión Provincial de la Memoria que preside Adolfo Pérez Esquivel. Esta organización que le cuesta a los argentinos 124 millones por año y tiene 113 empleados con sueldos que van entre 28 y 96 mil pesos, tiene muchas irregularidades que explicar antes que establecer si un periodista hizo una nota o fue parte de una operación sicológica, como vergonzosamente dijeron. Han cometido desvíos presupuestarios de sus funciones. En castellano eso quiere decir que utilizaron la plata para otros fines a los que estaba previsto. De hecho hasta la propia Estela Carlotto renunció en su momento porque le habían falsificado la firma en un manejo turbio que jamás fue investigado. Hace 16 años que Pérez Esquivel ocupa la presidencia.
Como bien cuenta Nicolás Wiñazky, son varios los sectores que ya están sufriendo los ataques de los integrantes del Frente para la Venganza.
La agencia Telam es el ejemplo más terrible. Con actitudes patoteras y violentas, grupos de sindicalistas se la pasaron hostigando a las autoridades puestas por el gobierno democrático. Jamás dejaron trabajar y desafiaron todo el tiempo a los que intentaron transformar ese lugar en un espacio democrático y pluralista. Escraches de todo tipo se han multiplicado en los últimos tiempos con fotos y videos y con acción directa en las redacciones. La persecución de todos los que no apoyan a Cristina ya empezó.
Lo mismo pasó en el INTI, aunque con aspectos más escatológicos y mafiosos. Le dieron una paliza brutal a un directivo, rompieron una parte del edificio y el kirchnerista Fernando Yapur, en un gesto de alto nivel cultural y antimperialista, orinó en la oficina de uno de los jefes.
Este Frente para la Venganza se mueve con una impunidad terrorífica.
Tanto en la Televisión Pública como en el Enacom, los directivos puestos por el macrismo se comportaron en forma ingenua y democrática y mantuvieron en sus cargos a muchos saboteadores del cristinismo. No quisieron, no supieron o no pudieron profesionalizar esos lugares y ahora sufren las consecuencias. Gritos, insultos, agresiones verbales, cibernéticas y físicas. Hay patotas para rato.
Esa misma idea autoritaria y agresiva los hizo publicar una lista de presuntos trolls macristas que en realidad eran tuiteros que, en general, apoyan a Cambiemos. Fue una suerte de lista negra. Una manera de decirles los tenemos apuntados.
Todos los días en las calles hay escupitajos, prepoteadas y graves intentos de intimidación que no se publican para evitar el efecto imitación. Pero le aseguro que muchos periodistas que critican a Cristina o a Alberto, sufren una represalia de algún momento. Hacen correr cadenas de información falsas diciendo que tal o cual periodista va a ser echado de determinado medio. Los inmorales nos han igualado. El Frente para la Venganza crece todos los días en su magnitud y ferocidad y eso que todavía no asumieron. ¿Qué se puede esperar para el día que tengan el manejo del estado? 678 va a quedar hecho un poroto. Un cuento de Heidi.
Alberto Fernández por ahora no repudió ninguno de estos sucesos. Inquieta porque ya se sabe que, el que calla, otorga. Por el contrario, hay una larga lista de periodistas que ya sufrieron su cólera y enojo. Ayer le tocó a Santiago Fioritti, compañero de Clarín y de TN. ¿Qué va a pasar con el cepo?, preguntó el periodista. “Lo otro ya lo contesté. Me parece que no quisiste entenderlo”, fue su respuesta. Fernández sabe tanto de todo que adivina la mente y las negras intenciones de los periodistas: Me parece que no quisiste entenderlo. De los creadores de “Que te pasha Clarín” a
“Vos pibe ya hablaste demasiado o me parece que no quieren entender”. ¿Se dará cuenta Fernández que esa actitud es la que estimula a los vándalos del Frente para la Venganza? Si un presidente electo reacciona con agresividad, un militante de base tiene carta libre para hacer cualquier cosa. Hebe Bonafini dice que más de 10 millones 400 mil argentinos que votaron a Macri son un cáncer, Pablo Echarri que son un aluvión gorila que estaba esquiando y Juan Grabois amenaza también a Alberto Fernández cuando dice que la sociedad tiene mecha corta. ¿Se entiende? Grabois le dice a Fernández que va a haber un estallido social si hay una nueva desilusión y no se hace lo que Grabois propone, aumentar las retenciones al campo y la reforma agraria.
Todos los días el Frente para la Venganza aumenta la grieta y la convierte en un abismo. Si Alberto Fernández quiere oír, que oiga.

El abrazo de Zaffaroni – 4 de noviembre 2019

Reapareció Zaffaroni. Hizo declaraciones que son una mochila de piedras para Alberto Fernández. El ex juez supremo aceptó quedarse callado y bajar el perfil durante la campaña, para no seguir piantando votos al cristinismo. Pero ahora, se sintió liberado luego de la victoria en las urnas y habló. Fue un abrazo de Zaffaroni al nuevo presidente, como si fuera un abrazo del oso.
Se lamentó que Mauricio Macri logre terminar su mandato, algo que no ocurre desde hace 91 con un presidente no peronista. Ese salto en la calidad institucional, a Zaffaroni le parece una catástrofe porque con “un juicio político por incapacidad, lo hubieran destituido y el país se hubiese ahorrado miles de millones de dólares”. Semejante soberbia antidemocrática la escribió en una columna en Infobae y de un plumazo borró la opinión de 40% de los argentinos que respaldaron a Macri. Es como que la opinión presuntamente calificada de Zaffaroni, pesara en la balanza más que la voluntad política de 10.400.000 compatriotas.
Por supuesto que insistió con su obsesión en contra de los medios de comunicación y el periodismo independiente. Más sofisticado en el lenguaje que el patotero de Hugo Moyano pero con la misma idea censuradora. Los comprendo porque los cronistas son los que le han descubierto varios de sus chanchullos y agachadas y las han publicado sin temor. Zaffaroni llegó a hablar de terrorismo mediático. Ya le dije varias veces que creo que Cristina es la mujer que más daño le hizo a la República Argentina y la que más daño le puede volver a hacer. En el caso de los hombres, creo que ese lugar antidemocrático y dañino lo ocupa Eugenio Raúl Zaffaroni.
Sostiene que el monopolio informativo afecta la libertad de prensa y crea un discurso único. Doble falta del ex supremo. Primero porque la pluralidad de medios que existe hoy permite la expresión de todos los sectores. No hay nadie que no pueda plantear lo que opina. Es más, en el plano de los programas políticos o con fuerte contenido político, si hacemos las cuentas hay una mayoría de simpatizantes K o de para periodistas militantes de Cristina. Y el segundo error, es esa jurásica subestimación del ciudadano. Sostiene Zaffaroni que los medios crean un discurso y una realidad y un pensamiento único. Es un concepto tan antiguo y tan equivocado como Zaffaroni. Es esa idea conspirativa de que los medios le llenan la cabeza vacía a la gente y la hacen individualista o estafadora como Bugs Bunny o el Gallo Claudio. Hasta el propio Ariel Dorfman que allá por los 70, instaló este concepto ya lo revisó desde el punto de vista académico e ideológico. Está claro que la inmensa mayoría de los ciudadanos piensa por sí mismos de acuerdo a su propia experiencia de vida y la de su familia. Si fuera cierta la idea de Zaffaroni, el peronismo nunca hubiera ganado las elecciones y sin embargo gobernará por cuarta vez en su versión infantil y cleptocrática del kirchnerismo y gobernó el 65 % de los años desde que fue creado el movimiento de Perón. Ya lo dijo el propio general: “Llegué al poder con todos los medios en contra y me derrocaron con todos los medios a favor”.
Sin embargo, Zaffaroni propone volver a aplicar la nefasta y discriminatoria ley de medios o multiplicar todavía más los medios de los amigos de Cristina.
Calificó a Milagro Sala como presa política pese a las varias condenas que tiene por asociación ilícita y corrupción. Fue además una terrible maltratadora de mujeres. Les pegaba con látigos y cachetazos.
No se le cae a Zaffaroni la cara de vergüenza cuando insiste que la causa de los cuadernos es un show de las fotocopias, aunque ahora, cinco de los cuadernos originales hayan renacido de las cenizas. La causa elevada a juicio oral que prueba con datos, testimonios y documentos el sistema de corrupción de la obra pública es para Zaffaroni “una persecución disparatada”.
Sin aportar una sola prueba denuncia que han forzado la declaración de los imputados para que se arrepientan. La verdad, que es la única realidad, dice que los aportes de los 31 arrepentidos fueron dados por válidos, legales y ciertos por la Cámara.
Como si esto fuera poco, Zaffaroni dice que todo esto se armó con jueces cómplices y propone poner en “comisión a todos los magistrados que participaron en golpes de estados gorilas”.
Zaffaroni no ve la paja en su ojo. Se olvida que él participó no en una dictadura, en dos de las más gorilas y sangrientas.
Zaffaroni, ya tuvo relaciones carnales con dos dictaduras y jamás se le escuchó una sola crítica a su compañero de militancia cristinista, el general César Milani acusado por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de estado y por enriquecimiento ilícito.
No me extraña su golpismo. El que lo hizo una vez, lo puede hacer de nuevo.
Si se me permite, un par de preguntas al respecto a Zaffaroni:
– ¿Sus compañeros saben que usted fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices? Hoy defiende la narco dictadura chavista de Nicolás Maduro y pide que se acabe lo antes posible el gobierno democrático de Mauricio Macri.
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército?
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini hace un tiempo lo definieron como “juez de la patria” porque milita para el kirchnerismo, pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar? No mienta, doctor. Mire que tenemos el recorte de aquella solicitada.
Pero volvamos al corazón del “Operativo Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”. Zaffaroni es el responsable de buscarle un disfraz más digerible o no tan grosero a semejante afrenta. Dijo que el indulto no le gusta, porque no anula el delito. Que la amnistía tampoco, porque debe ser general y estos son casos particulares. Aquí tiene razón: es una ley a medida de los autores del robo del siglo, de la asociación ilícita liderada por Cristina que se dedicó a saquear al estado como nunca antes había ocurrido en democracia.
Por eso Zaffaroni, en su incontinencia oral, propone una ley de revisión extraordinaria que sea aprobada por el Congreso y luego ratificada por una Corte Suprema con sus miembros ampliados con militantes, tal como propuso en su momento el intendente de San Antonio de Areco, Francisco “Paco” Durañona, la propia Cristina y el escriba Mempo Giardinelli.
No me extraña de quien tiene estómago para ser el nuevo abogado del malandra de estado Amado Boudou. Eran íntimos amigos y de esta manera el ex juez de la Corte va a poder entrar a la cárcel de Ezeiza, a visitar a quien fue condenado a más de 5 años de prisión por la apropiación de Ciccone Calcográfica, la fábrica de billetes. Le recuerdo que esta condena fue confirmada por la Cámara Federal de Casación. Solamente le quedó recurrir a la Corte Suprema de Justicia. Con su nueva mayoría peronista, nunca se sabe que puede pasar, aunque si liberan a Boudou sería un escándalo nacional que no lo beneficia para nada a Alberto Fernández.
Su objetivo es salvar a “todos los presos políticos”, como el los llamó.
Pero Zaffaroni insiste en sembrar ideas nefastas y reaccionarias disfrazadas de inteligentes y progresistas. Está funcionando a toda máquina el operativo “Impunidad para Cristina y libertad a los ladrones”.
Trabajan a paso redoblado por un 11 de diciembre con multitudes en las calles celebrando el triunfo del pueblo, reclamando venganza y cárcel para los magistrados, los políticos y los periodistas traidores.
Con un sincericidio, Zaffaroni, confesó ante una radio K, que impulsará “una ley de revisión extraordinaria para liberar a los presos políticos”. De tan claro fue provocador. Llamar presos políticos a los delincuentes comunes, cómplices y testaferros del kirchnerismo es, entre otras cosas, profanar la memoria de los verdaderos presos políticos que fueron encarcelados por las dictaduras por defender la ley y la libertad.
Volvió a hablar Zaffaroni. Llamó virreinato colonial al gobierno de Macri y se abrazó con Alberto. Le dio un abrazo del oso.