El siniestro de Once y De Vido – 11 de julio 2018

Sin vergüenza y con la cara más dura que una caja fuerte, el reo Julio de Vido declaró por primera vez y desde la cárcel en la causa por el Siniestro de estación Once.
Con una campera roja y canchera, el preso leyó un escrito por video conferencia y no aceptó pregunta como todos los kirchneristas que no pueden explicar lo inexplicable y que dicen que todo es producto de “una persecución política”.
Le recuerdo que el jefe del Cártel de los Pinguinos Millonarios está entre rejas, en Marcos Paz, desde hace ocho meses por desviar sumas millonarias de dinero en el caso turbio de la Mina de carbón de Rio Turbio.
Ahora tuvo que comparecer porque está acusado de estrago culposo agravado de muerte. Seguramente será condenado y la sentencia se conocerá en los primeros días de setiembre. Es el segundo juicio por este drama tan doloroso y comenzó hace 6 meses. Con un estómago a prueba de balas, don Julio le tiró toda la responsabilidad al conductor de la locomotora, Marcos Córdoba porque “omitió apretar los frenos y solo eso llevó a generar el accidente”. Una vez más, el cajero y el ministro de mayor confianza de la familia Kirchner, se mostró como un provocador y humilló a los familiares de las víctimas. Creer que son solo apretar el freno se hubiera evitado el siniestro más siniestro es una mentira grande como la Patagonia. Es mirar para otro lado en la corrupción, la falta de mantenimiento y control que generaron el triángulo de las Bermudas conformado por sindicalistas delincuentes, empresarios ladrones y funcionarios cómplices. No se puede llamar accidente a lo que ocurrió. Yo ni siquiera le llamo tragedia. El accidente es algo imprevisible, evitable. La tragedia algo que cayó del cielo. Pero esto fue obra y responsabilidad de los hombres, un verdadero siniestro criminal en todo el sentido de la palabra siniestro.
De Vido no se privó de tirar debajo del tren también a sus dos colaboradores en el tema ferroviario: Ricardo Jaime, corrupto confeso y Juan Pablo Schiavi. Ambos están presos igual que él. Pero como si esto fuera poco, citó a la Biblia, al Señor Jesucristo, así lo llamó para decir que “Conoceras la verdad y la verdad nos hará libres”. Por ahora el sigue preso. Y su verdad no lo hizo libre. Tal vez porque sea una mentira.
La justicia aseguró en el 2015 que Julio de Vido tuvo durante 9 años bajo su órbita el tema ferroviario y que no podía desconocer lo que pasaba. Entre otras cosas porque con su firma fue el responsable de pagar los millonarios subsidios que en lugar de ser destinados al mantenimiento o a mejorar el servicio fueron a parar a los bolsillos de los corruptos. Hace 10 meses el juez federal Claudio Bonadio elevó a juicio oral esta causa en la que está acusado, insisto, no de un tema menor: estrago culposo agravado por la muerte de 51 personas más una beba por nacer.
Ya pasaron 6 años y 5 meses del mayor siniestro de la historia ferroviaria argentina. Julio de Vido es el nombre y apellido en donde todo termina y donde todo comienza.
Fue el gerente de compra de voluntades y licenciado en sobreprecios, coimas y retornos. Es tan grosero su comportamiento y su falta de escrúpulos que la mismísima María Luján Rey, en su momento, contó que quisieron comprarle su silencio en nombre de De Vido. Una semana después de que hubieran enterrado a su hijo Lucas, atrapado entre vagones en el siniestro de Once, fue uno de los Olazagasti a ofrecerle trabajo, un auto o lo que quisiera para que se sumara a la complicidad del gobierno. María Luján Rey los echó de su casa. Los ladrones creen que todos son de su condición. Hablo de los integrantes de ese triángulo mafioso de la megacorrupción seguida de muerte que instaló el kirchnerismo.
Por eso todos los organismos de derechos humanos cristinistas jamás dijeron una palabra. Por eso los artistas militantes del camporismo extremo no fueron capaces de actuar nunca en forma solidaria. Varios son los caraduras que hoy dicen que la patria está en peligro o que no se rinde y ellos miraron para otro lado ante semejante muerte multiplicada. Castigaron dos veces a las víctimas para ser cómplices y proteger al estado que no protegió a los muertos ni a los heridos.
Recuerdo que en su momento Paolo Menghini exigió la renuncia de De Vido. Si sabía, por complicidad con la corrupción y si no sabía, por inútil.
Como diría Cristina: no fue magia. Fue un crimen de lesa corrupción cometido desde un estado encabezado por la presidenta de la Nación.
En las condiciones en las que estaba el chapa 16 del Ferrocarril Sarmiento solo un milagro podía salvar a los pasajeros de ese cementerio sobre rieles.
Siento vergüenza ajena por el silencio del gobierno que se fue. Apenas unas palabras sueltas y de compromiso frente a semejante masacre. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo. Fue una tozudez y una crueldad que lastimó más a los familiares. Al ningunear el tema, pretendieron ocultar el horror de un siniestro que conmovió a la Argentina. Como dijeron los familiares:” para el gobierno, la tragedia no existió”.
Siento vergüenza ajena por los funcionarios nacionales del transporte con Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi a la cabeza que estuvieron más preocupados por sus negociados y por responsabilizar a las víctimas que por la seguridad para viajar de los pasajeros.
Siento vergüenza ajena por los empresarios, empezando por los hermanos Cirigliano, que tenían que devolver como retorno coimero gran parte de los millones y millones en subsidios que les daba el gobierno y privilegiaban su rentabilidad en lugar de invertir para que los trenes funcionaran como tenían que funcionar y no se convirtieran en un cementerio que transita por las vías.
Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callaron por miedo a las sanciones del gobierno nacional. Temieron que los echaran de sus trabajos o que les quitaran el único combustible que los mantenía en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante tantos años?
El más repugnante fue Víctor Hugo Morales que no conforme con defender a malandras de la calaña de Amado Boudou o Lázaro Báez, atacó a los familiares de las víctimas. María Lujan Rey, la madre coraje de Lucas Menghini, le respondió algo demoledor: “Cuando por obsecuencia se justifican muertes inocentes se convierte en un ser despreciable. De ese lugar no se vuelve”.
Siento vergüenza ajena por muchos dirigentes de los derechos humanos como Hebe Bonafini y Estela Carlotto que se taparon la cara con la camiseta kirchnerista para no ver lo que pasó y justificar su indiferencia.
Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas más víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la insensibilidad.
Finalmente siento orgullo por los familiares.
Siento orgullo por esos padres y madres valientes, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona. Y por los que se animaron a acompañarlos solidariamente.
Los muertos eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder quiso hacerlos desaparecer del recuerdo popular.
Son “madera noble, roble su corazón”, como dice la canción de Lucas, porque siguen peleando por memoria, verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de siniestros anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte. Para que nunca más haya ministros como Julio de Vido.

La cárcel para Cristina – 10 de julio 2018

A esta altura resulta muy difícil explicar cuál es el motivo por el que Cristina no está presa. Tiene 5 procesamientos. ¿Escuchó bien? Cinco jueces consideraron que hay pruebas e indicios suficientes para procesarla. Y en varios casos hay instancias judiciales superiores que resolvieron lo mismo. Está preso hasta su contador Víctor Manzanares quien declaró en los tribunales que todas las truchadas que hizo tanto en los libros contables como en las declaraciones patrimoniales, las hizo por orden de la ex presidenta. Están presos los dos empresarios amigos, testaferros, socios y cómplices de la familia Kirchner. Hablo de Lázaro Báez y Cristóbal López. Está preso Julio de Vido, quien fue el primer ministro de las coimas durante más de 12 años a nivel nacional e incluso, mientras Néstor fue gobernador. Nadie duda que todo lo que De Vido hizo, fue por orden de Cristina. Está preso quien fuera su comandante en jefe del Ejército, el general César Milani, detenido por ladrón (enriquecimiento ilícito, que le dicen) y por genocida (por haber participado del terrorismo de estado de Videla y su banda criminal).
Están presos los dos brazos ejecutores de los negocios corruptos de don Julio: El delincuente confeso, Ricardo Jaime y José López, el delincuente al que descubrieron en forma infraganti con casi 9 millones de dólares que quiso ocultar en un monasterio y que el mismo dijo que eran de la política.
Miguel Ángel Pichetto que desprecia a Cristina, la salvó de ser encarcelada porque se negó a tratar su desafuero tal como pedía la justicia.
Es la pregunta que la gente más me hace en la calle: ¿Leuco, va a ir presa Cristina? ¿Van a devolver lo que robaron?
Y yo expreso mis dudas en ambos casos. Creo que hay suficientes pruebas, indicios como para que la ex presidenta sea detenida. Pero vivo en este país y conozco que la justicia acelera o frena de acuerdo a la situación política reinante. Si Macri logra mejorar la economía y consigue su reelección yo creo que la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, finalmente terminará entre rejas. Pero también soy consciente que si ocurre todo lo contrario, y Cristina vuelve al poder, hay más posibilidades de que el que vaya preso sea yo.
Respecto si van a devolver todo lo que robaron es necesaria la ley de extinción de dominio que ya tiene media sanción en diputados y que en el Senado, otra vez, Pichetto la mantuvo cajoneada durante tanto tiempo que está muy cerca de perder estado parlamentario. Para evitar semejante desilusión al electorado, hay varios legisladores que están empujando para que se trate después del tema aborto.
Mariana Zúvic, de la Coalición Cívica inició una campaña en las redes que es muy contundente. “Chau Botín” se llama y dice que “para construir una Argentina sin impunidad es fundamental recuperar lo robado por los políticos y funcionarios corruptos y darle un fin social a esos bienes”. Esa es la síntesis de lo que propone la ley de Extinción de Dominio. Por eso Zuvic en una entrevista llegó a decir que “Cristina solo puede ser candidata a presa”.
Es la respuesta al máximo reclamo republicano que hace una inmensa mayoría de la población: “Que vayan presos y que devuelven los robado”. El proyecto de ley fue aprobado en diputado por una amplia mayoría. Es una herramienta ágil y rápida que está en línea con los pactos internacionales firmados por nuestro país, tomado de un modelo de Naciones Unidas con gran éxito en Colombia e Irlanda. “Es un golpe al corazón del crimen organizado”, dijo Mario Negri. Es una forma legal y democrática para que lo que robaron vuelva al pueblo en programas sociales.
Veremos qué pasa. La palabra la tiene el Partido Justicialista en el Senado. Sería bueno que den una señal de transparencia y de que no quieren ser un aguantadero que esconde a dos ex presidentes del mismo partido que no pueden explicar los delitos que cometieron.
Le doy algunos ejemplos.
Margarita Stolbizer pide que Cristina vaya de una vez por todas al juicio oral y público en la causa de Los Sauces S.A donde está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita. Le recuerdo que estas graves palabras no son mías, son tomadas de los expedientes judiciales. Stolbizer le dice al fiscal Gerardo Pollicita que ya hay pruebas suficientes para dar por terminado el proceso de instrucción. Cristina, sus hijos Máximo y Florencia, Lázaro y Cristóbal fueron procesados y esa medida fue confirmada hace 8 meses por la Cámara Federal Criminal y Correccional y este año, por la Cámara de Casación. Listo. No hay más chicanas ni lugar para demorar con el objetivo de que la causa prescriba y quede impune. No hay más instancias de apelación. Cristina, su familia y sus cómplices tienen que ir al banquillo de los acusados para que haya verdad, justicia y condena. Basta de ese perverso jueguito de hacer tiempo, tomála vos, dámela a mi. Martin Luther King decía que de lo contrario “tendremos que arrepentirnos no tanto de las malas acciones de la gente mala, sino del pasmoso silencio de la gente buena”.
Estamos hablando del pago de coimas y retornos disfrazados de alquileres que los empresarios K hicieron a la familia K.
Pero la peor causa es la que establece el delito precedente que es necesario para cometer el otro delito que es el de lavar dinero negro y sucio. Es la madre de todas las corrupciones posteriores. Por eso también está acusada por el juez Julián Ercolini de ser jefa de una asociación ilícita para defraudar al estado y fue embargada en 10 mil millones de pesos. Es el tema del direccionamiento de las obras públicas para Lázaro Báez con sobre precios de más del 65%. ¿Escuchó bien? Le repito: sobre precios de más del 65% y la mitad de las obras no fueron terminadas. Es humillante para todos los pobres y repugnante para todos los ciudadanos decentes.
El fiscal Diego Luciani citó 90 testigos para el juicio oral que se realizará antes de fin de año. Se destacan Elisa Carrió, Javier Iguacel, el valijero Leonardo Fariña y Margarita Stolbizer entre otros. La Oficina Anticorrupción que lidera Laura Alonso y que es querellante en la causa, pidió que citen como testigos a Mariana Zuvic, Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki.
Cristina pidió como testigos a Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri, y a Carlos Wagner, en ese momento presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, entre otros.
Estamos hablando de 52 contratos por 46 mil millones de pesos y por eso, también van a ir a juicio Julio de Vido, José López, Carlos Kirchner y Lázaro que fue el beneficiario principal, entre otros.
Le doy otro dato vomitivo: en 10 años la fortuna de Lázaro se incrementó en un 12.127% y la de su nave insigna, Austral Construcciones en un 45.313 %. La semana pasada un juez comercial decretó la quiebra de Austral Construcciones. Como puede verse, el cerco se cierra cada vez más.
Ayer los 5 miembros de la Corte Suprema de Justicia desestimaron una presentación que hizo el abogado de Cristina en esta causa. Game over.
La causa tiene una segunda instancia contra los gobernadores kirchneristas de esa época: Sergio Acevedo que se borró de todos lados luego de renunciar a su cargo, de Carlos Sancho, el socio de los Kirchner y de Daniel Peralta.
Y eso que el tema Nisman no lo quiero sumar a estos temas de dineros sucios y tampoco el primer juicio oral al que se va a someter Cristina por el dólar futuro porque es un desprendimiento de acciones de gobierno.
Como si esto fuera poco, el juez Julián Ercolini intervino la empresa que maneja los hoteles de la familia Kirchner que de esta manera perdieron la última posibilidad de controlar esos bienes. Se trata de Idea SA que presidía Osvaldo Sanfelice, (a) el Bochi, socio de Máximo en la inmobiliaria y en otros negociados más.
Esta empresa gerenciaba Alto Calafate, Las Dunas, y La Aldea, de El Chaltén. Esto es en el marco de la causa Hotesur donde también está procesada Cristina por lavado de dinero junto a sus hijos y sus socios empresarios.
A esta altura y con esta información, es muy difícil explicar porque Cristina no está presa. Y mientras esta locura siga vigente, Argentina será el reino de la impunidad. Y Cristina, la reina.

La patria no se rinde – 9 de julio 2018

Igual que el 25 de mayo pasado, hoy en la avenida 9 de julio, hubo una modesta manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo. Actores kirchneristas que jamás tuvieron el coraje de denunciar o repudiar ni uno solo de los graves casos de corrupción y autoritarismo que mancharon la Argentina durante más de 12 años nos quisieron arengar al grito de que “La patria no se rinde”.
Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna a tener de presidenta a alguien como Cristina que ya tiene 5 procesamientos de la justicia federal o a un vice presidente como Amado Boudou que este jueves va a recibir una condena de hasta seis años de cárcel por haber intentado robarse la fábrica de billetes.
Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna y por eso en las últimas elecciones, en las que el pueblo se expresó libremente y en forma soberana derrotó en las urnas a Daniel Scioli y Carlos Zannini y a Aníbal Fernández, todos elegidos por la ex presidenta y luego, hace menos de un año, la que perdió fue la mismísima Cristina que se tuvo que conformar con los fueros que le dan ser senadora por la minoría.
Canciones de Teresa Parodi y videos de Alejandra Darín, Paola Barrientos, Cristina Banegas, Carolina Papaleo y Lola Berthet entre otros y otras, fueron el mascarón de proa de los verdaderos organizadores: hablo de la crema del kirchnerismo en todas sus variantes.
Axel Kicillof, Leopoldo Moreau, Sergio Palazzo Martin Sabbatella, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Grey, y los sindicalistas kirchneristas Hugo Yasky y Roberto Baradel no pudieron garantizar una concentración multitudinaria e hicieron una demostración de debilidad. Pero tratan de poner palos en la rueda del gobierno nacional con el único objetivo de evitar que Cristina vaya presa por la cantidad y la gravedad de causas que tienen en la justicia. Lavado de dinero, corrupción, asociación y enriquecimiento ilícito son solo algunas de las acusaciones por las que tiene que dar explicaciones ante la justicia.
Los actores pusieron la cara y los videos y los Kirchner la movilización para seguir en su tarea de destituir al gobierno de Cambiemos.
La verdad, con mucha valentía la planteó otro actor pero republicano como Juan Acosta que viralizó otro video que dice: “la patria no se rinde. Lo que hay que rendir es cuentas del choreo de 12 años para que haya justicia”.
Coincidieron con la inmensa mayoría de los ciudadanos de que la patria estuvo en peligro y estuvo a un paso de rendirse frente a Nicolás Maduro. Estuvimos a un paso de caer en ese agujero negro llamado chavismo venezolano. Un país que nada en petróleo, hoy bate records mundiales de inflación, pobreza, hambre, crímenes en las calles y de habitantes que huyen a otros países para buscar cierta dignidad laboral y libertad para ser ciudadanos plenos.
Sin embargo en los carteles que hoy llevaron los K a la protesta estaban las imágenes de Néstor, el Che Guevara, Fidel, Chávez, Perón y hasta Karl Marx. Parece mentira que la historia se repita hecha caricatura y posiblemente tragedia. Fue tan poca la gente que asistió que tuvieron que cambiar tres veces el horario para leer un previsible documento contra Macri y el FMI.
Claro que la patria no se rinde. No se resigna a caer en un agujero negro como Santa Cruz donde no hay clases casi nunca, donde la miseria crece y donde la provincia no puede garantizar las mínimas condiciones de coexistencia pacífica.
La patria no se rinde. No se resigna a volver a otro gobierno K porque nunca en la historia tanta gente robó tanto dinero. Son muy pocos los funcionarios de Néstor y de Cristina que no se hicieron millonarios con el dinero que le robaron al pueblo pobre. Hay infinidad de causas en la justicia que tienen pruebas e indicios de sobra contra los Kirchner, los Moyano, los Báez, Cristóbal López y compañía, Julio de Vido y su cártel de la obra pública con sobreprecio y coimas o los violentos arrebatos castrenses de Milagro Sala, Luis D’Elía o Fernando Esteche.
La patria no se rinde. No se resigna a caer nuevamente en las garras pinguinas de toda esa maquinaria de corrupción y mafias.
La patria que no rinde sus cuentas es
el Instituto Patria. El presidente Oscar Parrillitudo se niega a proporcionar la información sobre quiénes son los aportistas. La Inspección General de Justicia ya se lo reclamó tres veces y tal como hicieron en el poder, ignoran la ley y las normas. Cristina y sus seguidores se sienten que son la patria y que están por encima de todos los ciudadanos.
El 25 de mayo, el genial actor Alfredo Casero no tuvo pelos en la lengua para decirles que cantaran la marchita peronista o la internacional. Pero que el himno era de todos y no de una facción.
Fue muy claro al hablar de algunos de esos actores que durante el gobierno K se dedicaron a injuriar y señalar con el dedo a los que no pensaban como ellos. Y lo hacían desde el aparato estatal de propaganda que pagábamos todos los argentinos. Y finalmente, Casero habló del relator del relato, el impresentable Víctor Hugo Morales y exigió como hace la mayoría de los argentinos que devolvieran todo lo que robaron con esa locura de quererlo todo.
La patria estuvo en peligro y a punto de rendirse ante el robo sistemático cuando Cristina dijo “Vamos por todo”.
La patria es otra cosa. No es una pancarta mentirosa de la política trucha.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 9 de julio que fue el más glorioso de nuestra historia.
La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco como hicieron nuestros próceres.
Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía independiente. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal.
La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje demagógico. Es un día de gloria para todos. Recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. La patria estuvo en peligro. La patria no se rinde y no se resigna a tener otra vez gobiernos corruptos y autoritarios y ahora opositores golpistas.
La patria no se rinde. Y tampoco se suicida.