El huracán Carrió – 9 de octubre 2018

El presidente Mauricio Macri está en uno de los momentos de mayor debilidad política. Y Cambiemos está atravesando una etapa de profunda crisis y fragilidad. Como será de grave la cuestión que la diputada Elisa Carrió, socia fundadora, tuvo que salir a aclarar: “No se preocupen, no voy a romper Cambiemos. No soy Chacho Alvarez”. Es muy inquietante lo que dicen estas pocas palabras. Primero porque si ella dice que no se preocupen es que mucha gente se preocupó. Segundo porque si asegura que no va a romper la coalición de gobierno es porque muchos interpretaron que esa relación había quedado colgando de un hilo después de sus declaraciones, tal vez las más demoledoras contra su propia fuerza que Carrió pronunció desde la existencia de Cambiemos. Y la tercera referencia a la renuncia del vicepresidente de entonces Carlos Chacho Alvarez del Frepaso fue el comienzo del fin del gobierno de Fernando de la Rúa y el inicio del ostracismo político de ambos.
La líder de la Coalición Cívica tuvo que salir a tapar todas las grietas que había generado con sus declaraciones. Fue una escalada de fuego amigo contra el presidente Macri que afectó su imagen como conductor.
Le recuerdo algunos de los dardos que Carrió le tiró a Macri:
“Al presidente Macri le perdí la confianza”.
Epa, epa. ¿Escuchó bien?. Una de las tres arquitectas de Cambiemos, Carrió le dice a otro de los fundadores, el ingeniero Macri que ya no le tiene confianza. Y a la tercera pata de la exitosa construcción electoral, el radical Ernesto Sanz no le dirige la palabra.
Pero hubo más sablazos para este boletín. La doctora Carrió y su partido no frenaron la embestida contra el ministro Germán Garavano. Todo lo contrario, lo quieren echar del gobierno que ellos integran por el mecanismo del juicio político. Otro tema grave porque el presidente Macri ratificó claramente a Garavano y ahora quedó entre la espada y la pared. Si mantiene por largo tiempo a su ministro, queda bajo el bombardeo de Carrió que tiene una voz política de una potencia impresionante. Y si lo expulsa a Garavano del gabinete, el presidente queda como cediendo el timón de la República a Elisa Carrió porque ella puede echar a cualquiera con un tuit.
De hecho otra de sus declaraciones fue muy peligrosa institucionalmente: El presidente debe elegir. Si no se cae. Otra desmesura. Carrió siente que tiene el suficiente poder como para voltear al presidente si no hace lo que ella le dice. Aquí vale la pena hacer una referencia a Daniel Angelici, uno de los acusados por Carrió de fomentar junto a Garavano y otros sectores del gobierno la impunidad para los delitos que cometieron Carlos Menem y Cristina Fernández de Kirchner. El presidente de Boca aclaró que Macri no puede elegir porque él no tiene ningún cargo en el gobierno y que su amistad es alrededor del tema Boca Juniors donde lo sucedió como presidente del club.
Acá hay un agujero negro y un tema que casi no tiene retorno.
Carrió está convencida de que Angelici es un operador en las sombras de la justicia y que Macri lo utiliza para salvar a familiares, como Angelo Calcaterra, a su padre Franco y a empresarios amigos.
Angelici niega absolutamente que juegue en ese puesto. Pero ya sabemos que Carrió no se detiene cuando está convencida de algo: fue contra el presidente de la Corte Suprema nada menos y logró su primer objetivo. Ricardo Lorenzetti ya no es la máxima autoridad del cuerpo. Pero Carrió no se conforma: lo quiere afuera de la Corte. Si pudo con Lorenzetti es muy probable que también pueda con Garavano y Angelici.
El problema es que el costo político que le produce a Macri es muy alto. Justo en el peor momento de la economía, cuando el país está transitando un ajuste y una estanflación que liquida el salario, el empleo y la ilusión de mucha gente, Elisa Carrió le tira más nafta al fuego.
Ojo que no estoy cuestionando la justicia de sus reclamos. Ella tiene razón. Yo también pienso que Garavano debe irse del gobierno por operador de Menem y Cristina o por ingenuidad política. Pero un juicio político me parece demasiado. Lo que cuestiono es la forma que Carrió tiene de hacerle llegar las críticas al presidente. Ya pasó con Dante Sica también. Le cuestionó que no ponga la energía suficiente para facilitar la exportación de las Pymes. Le recuerdo que Sica es el que más hace en ese sentido y uno de los economistas más expertos en el tema productivo y pequeñas empresas.
A esta altura es urgente la vuelta de la política que parece extinguida en Cambiemos. Es necesario que cuanto antes el presidente Macri arme una suerte de Consejo Asesor Político donde sus fuerzas aliadas tengan espacio para hacer sus críticas y expresar sus disidencias, aún las más duras. Se intentó varias veces pero no han podido lograr un espacio de reflexión puertas adentro, en forma reservada donde dirimir sus diferencias. Los trapitos sucios deberían lavarlos adentro y salir todos juntos a defender las mismas decisiones. Debilita gravemente al presidente Macri que sus aliados claves lo fustiguen por los medios. Y al presidente le vendría como anillo al dedo tener dirigentes por afuera del PRO que le cuenten el clima y la temperatura de la sociedad. El gobierno debe retomar la iniciativa política. Y para eso tiene que recurrir a los que más saben de eso. Es una burrada gigante la manera en que manejaron el tema de las tarifas de gas. El primer objetivo de un gobierno es defender a los que menos tienen, a los usuarios, a los más desprotegidos, al pueblo en general y a la clase media que lo votó con entusiasmo por el cambio y hoy está padeciendo importantes privaciones económicas. No pueden dar explicaciones técnicas que son muy válidas, sin registrar lo que pasa en la sociedad. Los cuentapropistas, los pequeños comerciantes e industriales, los profesionales jóvenes están muy enojados con un gobierno al que votaron pero que por momentos, se preocupa más por la rentabilidad de las empresas que por la subsistencia de millones de argentinos. La AFIP persigue en forma implacable a los pescados chicos que se están ahogando. Esa es la realidad que intendentes de Cambiemos y gobernadores están sintiendo en carne propia. Y como no hay un lugar para debatir a fondo estos temas, muchos se ven obligados a decirlo públicamente para contener a sus propios votantes. Tal vez por eso, Gerardo Morales de Jujuy salió a decir que no está de acuerdo con el aumento de tarifas.
Macri dice que todo su aporte es estar tranquilo, seguir el rumbo y no cambiar las reglas del juego. Está bien, es correcto, pero cuando las cosas no funcionan y en la práctica aparecen nuevas dificultades hay que tener la suficiente plasticidad y pragmatismo para fijar prioridades y defender lo que tiene que defender.
La mayoría de las veces, el huracán Lilita es un viento muy fuerte que limpia la mugre de la política y los gobiernos. Pero a veces, en su potencia arrasadora, se lleva puesto parte de la investidura presidencial y de la vocación de unidad de Cambiemos.
Elisa Carrió dice que la impunidad no es negociable. Se lo dice a Macri. Rogelio Frigerio contesta que el jefe de la lucha contra la impunidad y la corrupción es el presidente Macri.
Aquí hay otra fractura explícita en Cambiemos. La AFIP sacó de lugares claves a tres funcionarios ejemplares que fueron bastiones contra los delitos de Cristina y la complicidad de Ricardo Echegaray. Elisa Carrió los elogió como “héroes”. Las explicaciones del jefe de la AFIP, tampoco convencieron a nadie. ¿Qué pasa? Los que no enfrentaron con coraje al kirchnerismo desplazan a los que sí lo hicieron. La señal es antidemocrática y dice: si hay delitos mirá para otro lado, no los denuncies.
La reflexión más conceptual de Carrió fue la siguiente: “Para que luchamos por la verdad y arriesgamos la vida. Nos da asco moral y nos aleja de estos personeros del gobierno y la justicia”.
Carrió citó a Martin Luther King cuando dijo: “Nunca tengas miedo de hacer lo correcto”. Estoy absolutamente de acuerdo con ese concepto valiente y cargado de ética. Pero en la vida política existe el sentido de oportunidad, el manejo de los tiempos y las formas para decir y hacer lo correcto.
Se puede tener toda la razón del mundo. Pero hay maneras de decirlo sin pegarse tiros en los pies. Todos los días Macri recibe la embestida golpista de los kirchneristas del club del helicóptero. Carrió y Cambiemos no debería darle pasto a las fieras. Y mucho menos tirarse tiros en los pies. O tirarles a la cabeza a su propio electorado. Eso es suicida.

Cristina y Perón – 8 de octubre 2018

Como muchos jóvenes setentistas, Cristina no votó a Perón. Le decía “viejo de mierda” y puso la boleta de Jorge Abelardo Ramos. Ella creía que ser “evitista” era más revolucionario.
Hoy se cumplen 123 años del nacimiento de Juan Domingo Perón. Fue el único que logró ser tres veces presidente de la Nación con el voto popular. Murió hace 44 años y todavía su nombre significa para muchos argentinos las mejores cosas y para otros muchos, las peores cosas que tuvo que atravesar el país. ¿Qué es hoy el peronismo? Es una pregunta que no tiene respuesta. O tiene mil respuestas que es lo mismo que ninguna. Pero hay algunas certezas que nos van a permitir cierto análisis.
Ese rompecabezas que hoy es el justicialismo tiene como eje de discusión a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. La mayoría de los posicionamientos internos surge producto de quien esté más cerca y quien esté más lejos de ella. Los más fanáticos quieren verla nuevamente presidenta. “Cristina eterna”, pidió en su momento Diana Conti. O “vamos por todo”, dijo la propia Cristina. Los peronistas que están a las antípodas como el gobernador Juan Manuel Urtubey, la quiere ver jubilada. Cree que su tiempo terminó, que representa el pasado y que la nueva generación debe edificar una nueva opción. Construir lo que se conoce como el post kirchnerismo. En el medio hay de todo. Pero sobre todo, gente que viene y que va y no termina de definirse.
Cristina ya fue dos veces mariscal de la derrota. Una vez con su orden de colocar a Daniel Scioli como candidato a presidente y a Aníbal Fernández para intentar ganar la gobernación bonerense. Y la otra vez, con ella como candidata por negarse a ir a una interna con Florencio Randazzo. Después de ser dos veces presidenta, Cristina apenas consiguió ser senadora por la minoría y llevó al peronismo a su peor derrota electoral de la historia en ese distrito.
La justicia la acusa de ser la jefa de un par de asociaciones ilícitas que saquearon al estado. Según infinidad de pruebas y testigos fue junto a Néstor la que diseñó el sistema de corrupción más colosal de la historia democrática. Fue maltratadora con su propia gente, altanera y se enriqueció ilícitamente como pocas personas. Tiene 6 procesamientos 4 elevaciones a juicio oral, dos pedidos de prisión preventiva y una solicitud de desafuero que el Senado no quiso aprobar. Tiene el triste record de la presidenta con más causas y acusaciones graves y sin embargo, todavía está en carrera. De hecho es la peronista que tiene mayor intención de voto por lejos. Puntos más o menos varía en el 30 % de apoyo en las encuestas y por ahora, el resto viene muy atrás. Digo por ahora, porque hay una coincidencia entre todos los consultores: hay un espacio gigantesco para que surja un nuevo liderazgo que este tan alejado de Macri como de Cristina. Por ahora nadie ocupa ese lugar. Pero si aparece alguien que sepa leer las demandas sociales y ofrezca propuestas razonables puede crecer rápidamente en sus posibilidades de ocupar el sillón de Rivadavia.
Hace poco se presentó en sociedad “Alternativa Nacional”. Hubo pocas definiciones pero sembraron una semillita. Hablaron de refundar un peronismo respetuoso de las instituciones, con una ética transparente y que intente ganar elecciones con mejores candidatos y mejores ideas que el resto. Estaban ahí dos gobernadores como Juan Schiaretti, de Córdoba y Urtubey de Salta. El presidente del bloque de senadores peronistas, Miguel Angel Pichetto y el jefe del Frente Renovador, Sergio Massa. Enseguida comenzaron las críticas y las diferencias. La diputada camporista Mayra Mendoza, la misma que llevó una cartita a Putin al que llamó “Valdimir” dijo que ese grupo de los cuatro eran “traidores al pueblo peronista”. Muchos señalaron que apostaban a la división del peronismo al intentar marginar a Cristina y que eso favorecía un triunfo de Macri en la primera vuelta en el octubre de 2019. Pero también aparecieron las diferencias entre los cuatro. Massa dijo que el presupuesto del oficialismo” era horrible e invotable” y Pichetto planteó que había que darle un presupuesto al gobierno. Urtubey se mostró a favor de permitir el desafuero de Cristina y Pichetto es el que cierra esa puerta en forma hermética. Urtubey dice que Hugo Moyano es una calamidad para el país y que si él y sus hijos lo critican, quiere decir que va por buen camino. Pablo Moyano dijo que el gobernador salteño era un cipayo y que pertenecía al PRO. El líder de los camioneros volvió a la mesa directiva del Partido Justicialista y sus hijos, le piden a Sergio Massa que regrese al redil. Los Moyano unidos a Cristina por el espanto que les produce la posibilidad de ir presos, ahora trabajan juntos y pronto veremos una foto y un café de por medio. El ex intendente de Tigre hace malabarismos en este tema. Felipe Solá, Facundo Moyano y Daniel Arroyo ya están trabajando con los cristinistas y proponen la unidad más amplia posible para vencer a un entreguista como Macri. Luis Barrionuevo, vocero del acto del 17 de octubre de Juan Manzur en Tucumán, dijo que Cristina: “es el demonio”.
Los más peligrosos para la República con los fanáticos que por cuestiones ideológicas o dependencia económica no tienen más remedio que colgarse de la pollera de Cristina. Son los que apuestan a derrocar a Macri y de esa manera hacer borrón y cuenta nueva de todos sus causas en la justicia y de paso, aceleran su llegada nuevamente al poder. Claro que dicen que esta vez, si eso ocurre, van a ser mucho más duros. En su auto crítica concluyeron que fueron muy débiles y que deberían haber expropiado los medios de comunicación críticos y encarcelar a los opositores, una suerte de chavismo celeste y blanco. Ahí militan Máximo, el comandante general de La Cámpora y su estado mayor, Hebe, D’Elía, los Moyano, Palazzo, las dos CTA con Baradel como punta de lanza y Juan Grabois, el mejor amigo del Papa que fue guardaespaldas ideológico de Cristina la dos últimas veces que la acompaño a tribunales. Sus explicaciones fueron claras: “la persecución a Cristina es vil y monstruosa, Macri es el administrador colonial del Fondo Monetario, en los barrios los compañeros tienen a Cristina como única esperanza y si el pueblo se cansa y se rebela, estaremos del lado del pueblo”. Una síntesis ecuménica del pensamiento de Cristina.
La gran pregunta es que van a hacer los intendentes de la provincia de Buenos Aires y los gobernadores. Entre los peronistas que gobiernan y tienen que pagar sueldos y obras todos los meses, las posiciones son más prudentes y cambiantes. La mayoría de los intendentes quiere llevar como candidato a gobernador a un par como Martin Insaurralde, pero dicen que la única persona taquillera que les puede ayudar a mejorar con los votos en sus distritos, es Cristina. Muchos no la quieren pero dicen que si no tienen remedio saldrán a decir claramente: “Cristina conducción contra toda la traición”. Con los gobernadores pasa algo parecido pero ellos tienen en muchos casos la posibilidad de desdoblar la fecha de elecciones y hacerla otro día que la elección presidencial. El caso más claro es el de Córdoba. Schiaretti en la foto de hoy podría ser reelecto como jefe del gobierno provincial, más allá de que Macri y sobre todo María Eugenia Vidal tiene una gran imagen positiva y Cristina está por el suelo.
Tal vez tiene razón Perón y los gritos que se escuchan no es por las peleas, sino como ocurre como los gatos que se están reproduciendo. Veremos. Esta vez, tengo mis dudas. Por ahora, lo más probable es que Cristina sea candidata a presidente con una gran parte del “Pejota” detrás. Tal vez hay alguna otra opción de una boleta de matriz peronista. No se sabe. La única posibilidad de que Cristina no sea candidata es que ella no quiera. Lo expliqué alguna vez pero creo que vale la pena recordarlo. Para que Cristina tenga una condena definitiva y supere todas las instancias de apelación no dan los tiempos procesales. Ella podría estar en esa situación con suerte y viento a favor en dos años o más. Y la prisión preventiva tiene dos explicaciones: no es autorizada por el bloque que preside Pichetto ni por los camporistas. Pero aun suponiendo que Pichetto y otros senadores cambiaran de actitud, le ratifico que aun en la cárcel Cristina puede ser candidata. La ley argentina lo permite. No es como la de Brasil que tiene lo que se conoce como “Ficha Limpia”. Por eso Lula no pudo ser y tuvo que designar un delfín como Fernando Haddad. En el improbable caso de que Cristina deba ir a prisión preventiva, lo mismo podría presentarse como candidata a presidenta, potenciada por la mística y victimización que le daría esa situación.
Todavía falta mucho pero no tanto. Dentro de 11 meses serán las elecciones primarias. El peronismo tiene que descifrar el enigma de Cristina. Es la que mayor cantidad de votos tiene, pero también, la que tiene mayor imagen negativa y la que garantiza un peronismo fracturado. Por eso sigue marcando gran parte de la agenda. Macri no se puede sacar de la cabeza a Cristina. Y el peronismo, tampoco.

Injusticia ilegítima – 5 de octubre 2018

No quiero generalizar porque el que generaliza, discrimina. Y además, porque conozco jueces y fiscales que son ejemplares. Pero, algunos magistrados dinamitaron la credibilidad de la justicia que ya venía muy deteriorada. El fallo de la Cámara Federal que absolvió a Carlos Menem y dejó sin efecto la condena que tenía, es el reconocimiento del fracaso del sistema. A confesión de partes, relevo de pruebas. Hay varios elementos que producen vergüenza ajena y que, como dijo la doctora Elisa Carrió, desnudan: “la visceral impunidad que hiere gravemente a la República”. La cofundadora de Cambiemos anunció que iniciará un juicio político tanto al ministro Germán Garavano como al tribunal que dejó a Menem sin castigo ni condena.
Su definición fue certera sobre el círculo vicioso que asfixia las demandas de la sociedad de que los corruptos vayan a la cárcel y que devuelvan el dinero que le robaron al pueblo. Carrió escribió que “la política y la justicia impidieron una condena en plazos cortos y hoy, la misma política y la misma justicia impidieron el cumplimiento de la condena”.
Así, en un segundo, fueron a parar al basurero de la historia un expediente judicial que tiene 330 cuerpos y 73 mil fojas. Se tiraron por la borda el trabajo de cientos de empleados judiciales y el dinero invertido de todos los argentinos. ¿Se imaginan todos los recursos humanos y económicos que se invirtieron en este caso y en tantos otros? Verdaderas fortunas. Pasaron 27 años de los delitos y 23 de la denuncia. El juicio oral duró 3 años. Había jornadas en donde se tomaba un solo testimonio y pasaban a cuarto intermedio hasta el otro día. No tienen derecho. No hay derecho. No se ajustan a derecho. Es una burla a todos los ciudadanos de a pie, de carne y hueso, que hacen esfuerzos descomunales todos los días para trabajar honradamente, para educar a sus hijos y para pagar los impuestos feroces que, entre otras cosas, mantienen al Poder Judicial.
El colega Diego Cabot cuenta que, enterado del fallo, el fiscal Carlos Stornelli puso una frase en su perfil de WhatsApp que resume su opinión ya que Stornelli muy joven, fue el fiscal de esa investigación tan delicada. Es un texto del jurista brasilero Ruy Barbosa de Oliveira que dice asi: “ “De tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto agigantarse los poderes en manos de los malos el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a tener vergüenza de ser honesto”.
El ministro Germán Garavano fue azotado por el huracán Carrió. El presidente Macri le ratificó su confianza pero su permanencia en el gabinete quedó al borde del abismo. Es que tuvo una actitud cómplice con lo que pasó o es de una ingenuidad inapropiada para un cargo tan relevante.
Aceptó un reportaje de un empleado de Cristina. De alguien que anunció el triunfo electoral de Scioli y Aníbal Fernández y que hace dos semanas, dijo públicamente que quiere que “Macri se vaya cuanto antes del poder y que va a hacer todo lo posible para que eso ocurra”. Son unos genios los asesores de comunicación de Garavano. Y después, su respuesta de que “nunca es bueno para un país que un ex presidente esté preso o se solicite su detención” fue música para los oídos de los cristinistas. Un día después, el máximo tribunal penal del país, absolvió a Menem y dejó sin efecto su condena. Un visionario, el ministro. Y como si esto fuera poco, dijo que era difícil creer que un ex presidente intentara fugarse o entorpeciera la investigación. Más música para los oídos de Menem y Cristina.
Garavano debería haber dicho, según mi humilde opinión, que lo grave es que dos ex presidentes de la Nación estén acusados de delitos tan terribles. De hecho, Carlos Menem había sido condenado a 7 años y medio de prisión y tiene otra causa por el pago de sobresueldos a sus ministros donde también fue castigado con 4 años y medio de cárcel. ¿Cuándo lo absolverán de esta condena también? Y Cristina tiene 6 procesamientos, 4 pedidos de elevación a juicio, dos solicitudes de prisión preventiva y un pedido de desafuero. Eso es lo grave, ministro Garavano. No hace falta ser político para darse cuenta de esto. Con caminar por la calle, alcanza.
Y lo segundo que dijo también es absolutamente repudiable: Tanto Menem como Cristina tienen todo el poder necesario para entorpecer las causas. Es lo que vienen haciendo hace años.
Carrio también tiene razón cuando plantea que: “los delitos de corrupción son imprescriptibles y están equiparados a la traición a la patria por el artículo 36 de la Constitución Nacional”.
El argumento de dos de los camaristas que absolvieron a Menem fue que “se violó la garantía del plazo razonable” porque pasaron demasiados años. Eso es cierto. La demora es intolerable. Pero la pregunta es quien tiene la culpa de que eso haya ocurrido. Sin duda, los jueces, los fiscales que intervinieron y el propio Menem que se cansó de poner chicanas, amparos, zancadillas para tirar la pelota para adelante.
El resultado es obsceno: el condenado por el delito y el corresponsable de la demora judicial, fue absuelto. Paso de victimario a víctima. Si a Menem le violaron las garantías del plazo razonable, ¿Que se puede decir de los ciudadanos a los que vienen violando en su inocencia una y otra vez?
Como si esto fuera poco estamos hablando de delitos graves. Contrabando de armas a Croacia y Ecuador y sus derivaciones como la voladura de la Fábrica Militar de Rio Tercero para ocultar pruebas que produjo una tragedia de muerte por las calles.
Ayer la justicia fue injusta e ilegítima. Desde los tribunales y desde el ministerio se emitieron señales lamentables.
Lo peor que nos puede pasar como argentinos es que no haya justicia. Si seguimos por este camino de impunidad para los poderosos, dentro de diez años, Cristina estará disfrutando de sus millones en libertad y sus causas por corrupción estarán durmiendo en el cajón de algunos jueces. Y digo una década porque una de las principales conclusiones de la rigurosa auditoría que se hizo por la justicia federal es que hay 50 causas que se están tramitando hace más de diez años. ¿Escuchó bien? Hay 50 causas que siguen dando vueltas desde hace más de diez años. Es indignante. Absolutamente antidemocrátic. Hay un dicho entre los magistrados que dice: “El tiempo que pasa es la verdad que huye”. Mientras más se demora todo, más complicado se hace impartir justicia y más fácil se hace todo para los delincuentes.
Es una vergüenza del tamaño del estado. Los ciudadanos honestos están hartos de que la impunidad les escupa en la cara. Son delitos de lesa indignidad. Injusticia ilegítima y está todo dicho.
No es casual que la última encuesta de la Universidad Católica haya arrojado un resultado demoledor: solo un argentino de cada diez confía en la justicia. Esto demuestra que la justicia tocó fondo y que debe ser reformulada a fondo. Refundada, diría yo.
Hay 2.200 causas por corrupción. Hay apenas 12 jueces federales y eso les da un poder inconmensurable. Con la excusa de que tienen mucho trabajo y pocos empleados, pueden frenar o acelerar una causa a cambio de dinero, favores o simplemente por simpatías políticas. Eso no se puede permitir más. Eso facilita a la corrupción. Por suerte no todos los jueces ni todos los fiscales son corruptos. Hay muchos hombres de ley honestos y capaces que deben ser los cimientos de la reconstrucción de una justicia que vuelva a ganarse el respeto y la confianza de todos los ciudadanos.
Hay un viejo dicho que dice: no se queje si no se queja. Que los ladrones de estado tengan juicio, castigo y condena. Basta de fueros y privilegios. Igualdad ante la ley. Que nadie tenga coronita. Ni siquiera la reina Cristina. Que todos paguen por lo que hicieron. Si todos quedan en libertad no tendremos futuro. Porque si no se condena a los corruptos se castiga a los honestos. La señal hacia la sociedad es terrible: sigan robando muchachos que no pasa nada.
La impunidad es un veneno mortal para las democracias. Es una invitación a cometer delitos. La República no existe sin justicia. Por eso hay que poner el grito en el cielo.
En su oración a la justicia, María Elena Walsh dice: “Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza/ a los justos humillados/no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora /porque ya es hora.
Ya es hora.