Illia, a 35 años – 18 de enero 2018

Hoy más que nunca extrañamos a Don Arturo. Hoy que la corrupción es un mancha que ensucia a casi todo el gobierno de Cristina. Hoy que resulta obsceno ver las fortunas que robaron los que robaron, hoy más que nunca debemos recordar la figura de don Arturo Illia, a 35 años de su muerte. No me canso repetir estas historias que pintan de cuerpo entero al presidente patriota.
Una noche de gloria Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal. Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo. El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”. “No sé si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo. La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas. “¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre. Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores. Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche.
Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre.
Mucha gente recuerda a ese médico rural con ponchito sobre los hombros que llegó a ser presidente de la Nación. Pero muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota una verdadera leyenda republicana.
Llegó a la presidencia en 1963, el mismo año en que el mundo se conmovía por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y lloraba la muerte del Papa Bueno, Juan XXIII. Tal vez no fue una casualidad. El mismo día que murió Juan XXIII nació Illia como un presidente bueno. Hoy todos los colocan en el altar de los próceres de la democracia.
Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. “Tasas chinas”, diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos. Ese año la desocupación era del 6,1%. Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Por primera vez se redujo la deuda externa.
Las proyecciones para el año 66 eran que el salario real iba a experimentar un aumento promedio del 15 por ciento. Promulgó la Ley de Salario Mínimo Vital y Móvil. El presupuesto en educación y salud aumentó un 24 % ¿Suena a otro planeta, no? Pero quiero ser lo más riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.
Le doy un dato más: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan de lucha que el Lobo Vandor y el sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera. Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy más facturan en el planeta, pese al gran crecimiento de las empresas punto com y las tecnológicas: los medicamentos y el petróleo.
A Illia nunca le perdonaron eso. Nunca le perdonaron tanta independencia, ley de medicamentos, anulación de contratos petroleros tal como lo había prometido en la campaña electoral… Si hasta se opuso al envío de tropas a Santo Domingo. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. A Illia no lo derrocaron los chistes irónicos ni la caricatura de una tortuga. A Illia lo derrocaron los militares reaccionarios cripto fascistas como Juan Carlos Onganía, los monopolios extranjeros y sus socios internos, los jerarcas sindicales, su debilidad de origen y la indiferencia de la mayoría de la sociedad que no salió a defender al Gobierno como se lo merecía. El mismo lo dijo: “A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean la Casa de Gobierno. Aquel día nefasto, se instaló el oscurantismo cultural más reaccionario que reprimía libertades y profesores con bastones largos, alargaba minifaldas, allanaba hoteles alojamiento y cortaba pelos largos de rebeldía. Seamos sinceros con nuestra verdad histórica. Aquel día, seguramente el más triste en la vida de don Arturo, cuando el general Julio Alsogaray le comunicó que lo destituían como presidente de la Nación, se tuvo que ir de la Casa Rosada rodeado por un pequeño grupo de amigos. Don Arturo los llamó salteadores nocturnos a los sediciosos de Alsogaray y del coronel Luis César Perlinger. “Sus hijos se lo van a reprochar”, les vaticinó el presidente de la cabeza blanca. Y la historia se los reprochó: un hijo de Alsogaray se sumó a la guerrilla con el tiempo y fue asesinado en el monte tucumano durante la dictadura de Videla. Y Perlinger le pidió disculpas públicas a Illia y le agradeció la lección que le dio. Pero con el tiempo el coronel arrepentido sería un colaborador de la insurrección armada trotskista del Ejército Revolucionario del Pueblo. El gobierno de Illia tuvo el primer planteo militar a los dos meses de haber asumido. Y eso que tuvo un rendimiento que para la época fue espectacular aunque en el momento no se valoraba lo suficiente.
Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca más un presidente hizo lo que él hizo con los fondos reservados: no los tocó. Un día como hoy de hace 35 años falleció en la pobreza. Pero había nacido en Pergamino. Don Hipólito Yrigoyen le aconsejó que fuera a vivir a Cruz del Eje donde ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política. Allí conoció a don González el padre de Marito, es decir de Jairo. Atendió a los humildes, y peleó por la libertad y la justicia para todos.
Todavía no habían llegado los tiempos de los vidrios polarizados y los guardaespaldas. La plata robada no se pesaba ni se escondía en bóvedas. A la luz de los Kirchner y su asociación ilícita, la figura de Don Arturo merece un monumento a la honestidad. Illia nació en un hogar de inmigrantes italianos. Sus padres se llamaban Emma y Martín. Su padre era chacarero. Don Arturo tuvo un Renault Dauphine que debió vender cuando dejó de ser presidente para pagarle una operación en la ciudad de Houston a Silvia, su esposa, que, de todas maneras, murió poco tiempo después. A Don Arturo Umberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho más pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia. Yo tenía 11 años cuando los golpistas y la brigada lanza gases de la Policía Federal lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo:
– Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.
Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

El asesinato de Nisman – 17 de enero 2018

Mañana a las 9.30, en el cementerio de La Tablada, el rabino Marcelo Polakoff, va a rezar plegarias de duelo, frente a la tumba de Alberto Nisman, a tres años de su asesinato.
Vamos a hablar claro. Este es un magnicidio que va a marcar históricamente al gobierno de Cristina. A tres años de semejante suceso hay que decir que para la justicia, “el fiscal Alberto Nisman fue asesinado, con un intento de disfrazarlo de suicidio mediante un complejo plan criminal”. Insisto con esto: le estoy leyendo parte del expediente y de la resolución del juez Julián Ercolini. No es lo que dicen los periodistas independientes, los abogados o la familia de Nisman. Esta es la conclusión a la que llegó el magistrado que además agregó que “cuanto menos desde algún sector del oficialismo (obviamente del cristinismo) se quiso instalar su muerte como un suicidio”. El balazo en la cabeza que mató a Nisman todavía no tiene autor material conocido y es parte de la investigación del fiscal Eduardo Taiano. Se asegura que el móvil fue su denuncia del encubrimiento a los terroristas de estado iraníes que volaron la AMIA. Allí aparecen como principales acusados la ex presidente Cristina Kirchner, hoy senadora por la minoría de Buenos Aires y el ex canciller Héctor Timerman, recientemente excarcelado por cuestiones de salud urgentes, producto del avanzado cáncer que lo aqueja.
El juez dice que el asesinato tuvo a Diego Lagomarsino como partícipe necesario porque fue el que aportó el “arma amiga”, como se dice en la jerga y el que entregó información calificada sobre los movimientos del fiscal a sus atacantes.
Insisto: esto es oficial. Es la voz de la justicia. Es un expediente. Está escrito. Antes lo habíamos dicho algunos periodistas, apoyados en una investigación o, como en mi caso, por pura deducción producto de mi conocimiento del personaje que jamás podría haberse suicidado. También sostuvieron que Nisman había sido asesinado la ex esposa del fiscal y madre de sus hijas, la jueza Sandra Arroyo Salgado, sus abogados, su familia y el ex capo de los servicios de inteligencia, Antonio Stiuso que trabajó al lado de Nisman por orden de Néstor Kirchner.
Así llegamos a este tercer aniversario. Con un trabajo científico de excelencia profesional y gran rigurosidad realizado en el peritaje por la junta interdisciplinaria de la Gendarmería Nacional. En ese informe oficial se apoyó el juez Ercolini. Con una impresionante precisión en esa conclusión se asegura que “a Nisman lo mataron dos personas, que lo golpearon y le fracturaron el tabique nasal y que lo drogaron con Ketamina para vencer su resistencia”. Después, lo llevaron al baño y le metieron un tiro en su cabeza tomando la pistola con la propia mano del fiscal.
Para el juez, la mirada integral, multidisciplinaria y más profesional de la Gendarmería llegó a una conclusión superior y más certera que los trabajos anteriores. Hicieron su aporte 24 expertos en medicina legal, balística, acústica, video, planimetría, rastros y expertos en microscopios electrónicos y cromatógrafos.
Por ahora el juicio por el homicidio de Nisman tendrá una sola persona en el banquillo de los acusados: el experto informático Diego Lagomarsino. El fiscal Taiano aportó una lista de cuestiones muy sospechosas que ocurrieron alrededor del mundo tenebroso de los espías y los servicios de inteligencia. A saber: la extraña desaparición de un kiosco de diarios en Puerto Madero. Hace poco se supo algo más confuso todavía: que el negocio que vendía pocos diarios y se olvidaba de llevarlos, pertenecía a un plomero con mala suerte para los negocios. Un kiosco en Puerto Madero es una mina de oro. Te lo dice cualquier canillita. Hubo sorpresivos cortes de luz y cámaras de seguridad que no funcionaron. Un manejo de sus custodios insólitamente negligente y ni hablar del chiquero de sangre e impunidad que sembraron todos los que entraron al departamento después del crimen. Hubo una lluvia de llamadas telefónicas que se cruzaron los topos de todas las fuerzas cuando la noticia todavía no era pública. Y como si esto fuera poco, parte de la información que Nisman tenía en su computadora y en su teléfono, fue borrada después de su deceso con un sistema pirata a distancia y también fue alterado su wi fi.
¿Hubo guerra de espías? ¿Participaron servicios extranjeros y locales? ¿Quién dio la orden?
Todavía hay misterio sobre estas respuestas. Hay esperanza en un trabajo que se está haciendo en Estados Unidos: el análisis de los mails por parte del FBI y las llamadas telefónicas de Nisman, de espías y funcionarios de Cristina antes y después del crimen.
Al parecer se encontraron antiguas amenazas con mucha información rigurosa sobre los movimientos de Nisman y su familia y distintos tipos de virus informáticos que fueron neutralizados.
Todas estas son muy malas noticias para Cristina y su gente en la causa que más asusta a la ex presidente.
Cristina comete errores, entra en pánico y actúa como culpable cada vez que este tema vuelve al escenario público. Es que está acusada de lo más terrible. De haber sido la jefa de un plan criminal para encubrir a los terroristas de estado que protagonizaron el peor atentado de la historia argentina con 85 muertos en la sede de la AMIA.
Lo grave es que el doctor Claudio Bonadio también procesó a la ex presidenta y pidió su desafuero de senado para poder meterla presa en forma preventiva. Hace unas horas nos enteramos que (una vez mas) el magistrado fue amenazado aunque al parecer, por otra causa, pero amenazado al fin.
El desafuero y la prisión preventiva para Cristina son imposibles que ocurran si no hay un sector del peronismo no kirchnerista que sume sus votos. El jefe de los senadores, Miguel Angel Pichetto ya dijo que solamente con una sentencia firme se podría estudiar el tema.
También cayeron en la volteada Fernando Esteche, el ex líder del grupo más violento de la actualidad, que sufrió un intento de asesinato a cuchilladas por sus ex compañeros y Jorge Yussuf Khalil, el referente de la embajada de Irán en los últimos tiempos.
En el caso de Carlos Zannini salta a la vista que según Antonio Stiuso fue el encargado de comunicarle a Nisman la orden de Cristina: “dejá de investigar a Irán”. Orden que, dicho sea de paso, Nisman no cumplió y por eso terminó muerto con un balazo en la cabeza.
Julio de Vido tendrá que dar explicaciones sobre el posible intercambio de petróleo con Irán o la triangulación con Venezuela para abastecer el plan nuclear de quienes aún hoy niegan el holocausto. Muchos creen que esta transa repugnante de impunidad por apoyo nuclear es lo que explica el inexplicable viraje de 180% de Cristina en este tema. Pasó levantarse de las sesiones de Naciones Unidas cuando hablaba el representante de Irán a firmar un pacto tenebroso y secreto con ese gobierno que comenzó en Aleppo, Siria y terminó en Etiopía.
Le recuerdo que Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad ese magnicidio que conmovió a la Argentina y al mundo y del que se cumplen tres años. Sus soldados, con subordinación y valor, se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.
Hace tres años, el fiscal Alberto Nisman fue asesinado y todavía seguimos buscando justicia, verdad, castigo y condena. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. Los esbirros de Cristina utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”.Los K nunca entendieron que la mentira siempre despierta sospechas. La verdad siempre resucita, por más profundo que la entierren. La verdad no se suicida ni se puede sepultar.

Caballo que no galopa – 16 de enero 2018

Se hizo justicia con el Caballo Suárez. O mejor dicho, la Cámara Federal reparó una injusticia y revocó su prisión domiciliaria y lo mandó de nuevo a la cárcel. El fallo del juez suplente, Luis Rodríguez daba vergüenza ajena y despertaba medio millón de sospechas. Después que el magistrado titular de la causa que estaba de vacaciones le negara cuatro veces el privilegio de pasar su detención en la mansión de su hija, Rodríguez, entre gallos y medianoche accedió a ese pedido y no se sabe bien que motivó semejante actitud bastante infrecuente. Es raro que un juez subrogante tome decisiones de fondo. Pero Luis Rodríguez lo hizo, pese a que todos los informes médicos indican que el Caballo tiene problemas de salud como tanta gente pero que ninguno es terminal o imposible de tratar desde la prisión. El único parte que decía lo contrario es el que presentó el abogado del Caballo Suárez. Supongo que también habrá que investigar porque Luis Rodríguez hizo lo que hizo y le regaló 18 días en casi libertad, en una casona lujosa que su hija tampoco puede explicar con qué dinero la adquirió.
Pero lo cierto es que el Caballo Suárez volvió al lugar desde nunca debía haber salido: la cárcel. Esta vez, en lugar de Marcos Paz estará en el penal de Ezeiza porque el hospital penitenciario es más completo. Otra vez vimos al sindicalista mafioso con un chaleco anti balas y un casco con una placa de plástico que también le tapaba la cara.
De esta manera los camaristas Farah y Bruglia hicieron lugar al riguroso pedido del fiscal Gerardo Pollicita que escribió que “Suárez no demuestra ningún problema con el alcoholismo (habían dicho que tomaba 5 litros por día durante 32 años) y resulta inverosímil la demencia que alega”.
El doctor Carlos Broitman, abogado de Suárez que también tiene como clientes a algunos narcotraficantes, se enteró que la resolución dice que el Caballo “no tiene sangrados activos ni patologías agudas en evolución”.
No hay que olvidar que Suárez está procesado con prisión preventiva por extorsión y jefe de una asociación ilícita y por haberle robado plata de los afiliados de su propio gremio. El fiscal Pollicita ya solicitó la elevación a juicio de la causa. Hay suficientes pruebas para condenar al Caballo que no galopa. Es uno de los dirigentes sindicales más corruptos de la historia argentina. Durante un cuarto de siglo se hizo ultra millonario atornillado al sillón de secretario general del Sindicato Obreros Marítimos Unidos. Hoy la justicia lo tiene contra las cuerdas. Le intervino el gremio, lo procesó por hacer piquetes en las vías navegables para extorsionar a los dueños de los barcos, es decir por cobrarles peaje o directamente una coima.
El ministro de transporte, Guillermo Dietrich, en su momento, fue contundente. Dijo que el Caballo extorsionaba a las empresas de navegación con coimas del 600% de promedio y le hizo un daño tremendo al sector. A los barcos que no pagaban, les negaban el servicio obligatorio de remolque y les bloqueaban el acceso a los puertos”. Está sindicado como el comandante de una banda de delincuentes que lograron hacer una especie de grupo de empresas y desviar dinero hacia sus bolsillos en forma descarada. Hay que decir que llegó a su gremio como siempre se manejó en la vida. De prepo, a las trompadas y en un par de meses pasó de ser un guardaespaldas temible y agresivo al mandamás de los obreros del puerto. En poco tiempo se convirtió en el amo y señor del puerto. En una suerte de rey o jefe del cártel de los portuarios. Hay denuncias serias que lo involucran incluso en la exportación de drogas por agua hacia México y España.
El Caballo resume mucho de lo peor del sindicalismo argentino. Corrupto, autoritario y oportunista. Un caballo de troya contra la honradez. Un caballito de batalla de los ladrones. Primero tomó por asalto el sindicato con dos represores de la dictadura de Videla: El Indio Castillo y Paqui Forese. También participaron del ataque simpatizantes del líder carapintada Aldo Rico y luego se hizo fervorosamente menemista, duhaldista, kirchnerista y, como si esto fuera poco, la ex presidenta Cristina Elisabet lo definió como su “gremialista favorito” y explicó que por eso lo quería “mucho”. Claro, todo tiene una explicación. El Caballo al trotecito se puso al servicio de Guillermo Moreno y aportó los buques que trasladaron la mercadería, 1.500 toneladas, de productos argentinos para armar aquel show bizarro de criollismo que montaron Guillermo Moreno y la presidenta de entonces. El concubinato entre Cristina y el Caballo tiene esa explicación. Los une la voracidad por el dinero fácil y la bulimia por el poder eterno. A Caballo regalado no se le miran los dientes.
Pero lo que es inexplicable es la relación entre el Caballo y el Papa Francisco. En la última elección, el Caballo decidió presentarse para gobernar otro período porque según dijo se lo había pedido el Santo Padre. Insólito. Incomprobable. Pero lo que sí se puede comprobar es que Cristina lo hizo participar de una audiencia con el padre Jorge que duró más de una hora y media y que el despacho del sindicalista equino estaba tapizado de banderas amarillas no del Pro y si del Vaticano y de fotos en distintas situaciones con el Sumo Pontífice argentino. Incluso durante un tiempo funcionó en el gremio una radio FM llamada “Papa Francisco” que dirigía la periodista Alicia Barrios una amiga íntima de Jorge Bergoglio. Es muy triste decir esto. No es la primera vez que lo digo. Pero es la más cruel de las realidades.
Por el contrario, el actual presidente tiene en la mira a este emblema de la corrupción que vive a caballo del delito y el sindicalismo. Le cuenta a todo el mundo que con sus aprietes a las empresas navieras convirtió al puerto de Buenos Aires en uno de los más caros del mundo y que muchos productos dejaron de llegar a la Argentina porque sus comerciantes estaban cansados de pagar dinero ilegal y de hacer denuncias que nadie en el poder quiso escuchar.
Los caballos de fuerza de su codicia sin límite fueron al galope rumbo a la cárcel porque expulsó a 8 dirigentes sindicales opositores que denunciaron con pruebas concretas todos estos chanchullos. Era capaz de lo peor. Darle palizas a los que intentaban ponerle algún límite a su angurria, alguna puñalada en un entrevero a quien se atrevía a discutir con él y no mandarle los remolcadores a los barcos que se negaban a pagar sus altísimas coimas. No tenía problemas en dejar a buques cargados de contenedores o de millones de litros de combustible en el medio del agua. Una irracionalidad que ponía en peligro la seguridad de todos. Por la plata no baila el mono, baila el caballo. Este soldado de Cristina se comportaba como el patrón, como el dueño y señor del puerto. En las empresas truchas que armó para desviar el dinero colocó a integrantes de su agrupación sindical y hasta su esposa, Andrea Susana Belleza. Una belleza el dirigente preferido de Cristina. Todas las empresas tenían el mismo domicilio, Belgrano al 1600, la vieja sede del gremio. El caballo batió todos los records de velocidad para el choreo cuando hizo un hotel y una casa flotante para su uso personal en Monte Caseros, Corrientes, donde el caballo nació y se crió de potrillo. El tema es que para hacerlo violó los depósitos del estado en la Isla Demarchi y se llevó todo tipo de materiales carísimos, boyas, flotadores, cables de acero. Suarez como jefe de la mafia de los puertos tuvo varios negocios en común con el ex ministro Julio de Vido y con otro malandra llamado Exequiel Espinosa, ex titular de Enarsa. ¿Se acuerda de este personaje? Fue el alquiló el avión que pagamos todos en el que trajeron a Antonini Wilson con su valija repleta de dólares negros de la corrupción chavista.
El corcel favorito de Cristina no se priva de nada. Tiene un yate en San Isidro cuya matrícula es “REY014232”. El rey de la reina. Un pistolero temible y poderoso que está preso.
El rey de los puertos. El jefe de la mafia de los marineros. Un caballo de agua y plata sucia. Un caballo indomable que ya no galopa porque volvió a esta entre rejas.