Aire puro del tenis – 14 de agosto 2018

En esta columna, ya le hablé de un héroe del tenis y la vida. Hoy quiero volver sobre este atleta que es un ejemplo de superación personal y profesional. No se trata del español Rafael Nadal que ganó Roland Garrós en Paris por undécima vez. No se trata del tandilense Juan Martín Potro que, después de varias actuaciones excepcionales, quedó en el tercer lugar del ranking mundial. Gustavo Fernández, de él se trata, también está tercero en el ranking y en julio de 2017 llegó a estar en el primer lugar.
Estamos hace días tapados de barro y de coimas. Hace días que estamos siguiendo como corresponde, minuto a minuto, todo lo que pasa en el mundo mafioso de los corruptos y hoy de Antonini Wilson y Claudio Uberti, y eso es parte de nuestra tarea. Pero es una parte, nomás. Hay momentos en que todos necesitamos, todos, ustedes y nosotros, un poco de aire puro para seguir creyendo en la condición humana. Para confirmar que los buenos somos muchos más que los malos aunque hagamos menos ruido. No vamos a descuidar ni un segundo la cobertura sistema gigantesco para saquear al estado que ahora se está ventilando con pelos y señales, con pruebas y arrepentidos. Pero hoy quiero volver a hablarle del cordobés Gustavo Fernández que en su momento perdió la final de Roland Garrós contra el japonés Shingo Kunieda. El “Gusti”, como lo dicen sus amigos de Rio Tercero ya logró la hazaña de ganar Roland Garrós hace dos años. También fue campeón del Abierto de Australia el año pasado.
En el abierto de Bélgica logró su título número 40 y el tricampeonato. Perdió la final de Wimbledon y pudo incursionar en el golf tirando unos golpes en Estados Unidos, de vacaciones con su familia.
Gustavo es un deportista de un coraje sin igual. Tiene apenas 24 años y una carrera extraordinaria en tenis adaptado o en tenis sobre silla de ruedas. Vale la pena verlo. La destreza, la capacidad de llegar a todas las pelotas sobre sus dos ruedas, el saque feroz que tiene con esos brazos de acero. Es conmovedora la manera en que sacó fuerzas de flaquezas. Todos los días supera un límite más. Todos los días corre la meta un poco más allá. Compite contra sí mismo.
La tragedia ocurrió cuando Gustavo tenía apenas un año y medio. Estaba jugando con su padre y se cayó. En el suelo, miró a su viejo y le dijo que no sentía las piernas. El mundo se derrumbó encima de la familia Fernández, una familia de deportistas acostumbrados al sacrificio y al esfuerzo cotidiano. En Argentina no supieron decirle que había pasado con su cuerpito. Todos sus ahorros fueron para hacer una consulta en Estados Unidos y allí le diagnosticaron “un infarto medular”, una enfermedad tan rara que solo se registra un caso en 20 millones. Después del llanto y el dolor, los Fernández decidieron ponerse de pié y ayudar a que su hijo pusiera de pié su alma y su corazón a pesar de que tenía paralizado su cuerpo desde el pecho para abajo. Sin darse por vencido y con mucha rehabilitación, Gustavo Fernández recuperó la sensibilidad hasta la cintura. De todos modos es el tenista con mayor discapacidad en el circuito de tenis profesional adaptado. La mayoría de sus competidores son amputados o gente que camina. Él tiene que hacer un esfuerzo superior para mantener el equilibrio porque no tiene uso del abdomen bajo. Le cuesta mucho hacer el balance en cada raquetazo o en cada arranque de su silla de ruedas.
Gustavo tuvo la suerte de nacer en una familia de deportistas donde el entrenamiento diario, la disciplina, la vida sana, la competencia y la mejoría permanente le dieron los instrumentos para convertirse en el tenista de elite que es hoy. Hizo básquet, natación y hasta fútbol.
Jamás olvidará su familia el día que llevó la bandera y encabezó la delegación de Argentina de los juegos Olímpicos en Rio de Janeiro 2016. Cuando entró al legendario estadio Maracaná haciendo flamear la celeste y blanca las lágrimas fueron agua bendita para la casa de Los Fernández. Gustavo “El Lobito”, el padre fue figura descollante de la Liga Nacional de Básquet y ahora es el director técnico de Estudiantes de Olavarría. Juan Manuel su otro hijo, siguió su camino en la selección argentina y en Europa. Y Nancy, su madre, fue la que le inculcó el bichito del tenis que ella practicaba solo como entretenimiento.
Muchos le dijeron a Gustavo que no iba a poder con semejante epopeya. Pero pudo. Apretó los dientes, hizo fierros y le puso una energía poderosa a cada entrenamiento. Gustavo disfruta la vida con la risa de sus amigos en los boliches, se divierte con su novia, le gustan las series de la tele, las milanesas caseras y siempre, anda con el bolso de las raquetas y la valija porque vive más en los aviones que en la tierra maravillosa del embalse del Rio Tercero.
En Gustavo deberíamos pensar todos los que nos enojamos o nos hacemos un drama terrible por cualquier pavada o dificultad de la vida cotidiana. En Gustavo deberían pensar lo que sufren alguna enfermedad o son discapacitados y creen que no van a poder salir adelante. Siempre tengo presente esa frase que dice que “el único discapacitado es el que no tiene corazón”. Y a Gustavo le sobra corazón. Para el amor, para la familia y para convertirlo en la garra y la actitud invencible con que afronta cada partido y cada torneo. Gustavo no tiene sus piernas en condiciones de caminar pero tiene resiliencia. Es la capacidad de recuperarse de la adversidad para seguir proyectando el futuro. Es la fortaleza de la autoestima. Del amor propio. La resiliencia es un concepto tomado de la ingeniería y la física. Es la aptitud de los materiales de regresar a su estado natural después de algún golpe fuerte. Un título de una película nos puede ayudar en la definición: “Retroceder nunca, rendirse jamás”.
Gustavo Fernández no retrocedió nunca ni se rindió jamás. Derrotó primero a sus propios temores y luego a los prejuicios de los demás. Gustavo tiene una frase que nos enseña: “No es cuestión de ver lo que no tenés, sino de saber qué es lo que hacés con lo que sí tenes.”
La historia del tenista de acero es inspiradora para todos. Aquel fin de semana fue subcampeón en Paris y después se fue para Rusia. Quiso alentar a Messi y compañía en el mundial de fútbol. Tenía entradas para ver el partido contra Nigeria en San Petersburgo. Gustavo juega con una intensidad envidiable. Aprendió que las derrotas enseñan más que las victorias y dice que no se siente un súper héroe porque no hace nada fuera de lo normal. Tiene tres medallas de oro y una de plata en los juegos para Panamericanos. A los 24 años le ganó cientos de partidos a aquel maldito accidente de niño.
Acaba de subir una vez más a la cima del tenis mundial adaptado: no es Nadal ni Del Potro. Pero es un orgullo para los argentinos. Es el tenista de acero que ya está pensando en su próximo triunfo.

Cristina miente y se burla – 13 de agosto 2018

La gran pregunta de estos días es la más sencilla de todas. ¿Hasta cuándo nos va a seguir mintiendo Cristina? ¿Cuándo va a ir presa de una buena vez? ¿Qué pretende al burlarse y mojarle la oreja al pueblo después de haber sido la jefa de la asociación ilícita más grande de la historia democrática argentina destinada a saquear al estado? No hay antecedentes de un matrimonio como el de Néstor y Cristina que haya cometido tantos delitos tan graves y en forma tan sistemática. Estamos hablando de colosales cataratas de dinero de coimas y extorsiones que se calcula representan algo así como 3 millones de dólares por día. ¿Escuchó bien? Esta gente nos robó 3 millones de dólares por día y el cálculo se queda muy corto porque fue hecho solamente sobre un porcentaje promedio de la obra pública. Solo se estableció una cifra de lo que Julio de Vido con Roberto Baratta y Julio de Vido le llevaron a sus jefes. Pero falta computar lo que robaron Ricardo Jaime en transporte, Aníbal Fernández con la efedrina y el plan Quintas, Amado Boudou y Ciccone y Formosa, Milagro Sala y las casas populares que no están y la aduana del contrabando y la embajada paralela con los negociados con Venezuela. Y los cuentapropistas como el general Milani que está preso por violaciones a los derechos humanos y también por enriquecimiento ilícito. La lista es interminable. Hoy hay 45 personas detenidas vinculadas a algún hecho de corrupción del kirchnerismo.
Sin embargo Cristina insiste en su actitud negadora y fabuladora. Con todas las pruebas, testimonios, indicios, confesiones, arrepentidos la ex presidenta tiene la cara tan dura para decir que esto es una estrategia regional para proscribir a los dirigentes populares que sacaron millones de personas de la pobreza. Pregunta ¿Y porque nadie dice nada de Michelle Bachellet, que es chilena y socialista? ¿O del Pepe Mujica, que es uruguayo y socialista? ¿Sabe porque doctora? Porque son honestos y decentes. Porque a usted no la persiguen por ideología. La persiguen por ladrona, por liderar el robo del siglo contra los argentinos más pobres? No la persiguen por su ideología.
Después nos intenta hacer creer que este mecanismo sucio y mafioso de la obra pública viene de la época de la dictadura y de los 90. Puede ser que en esos tiempos, también haya existido. Pero ahora Carlos Wagner confesó que la cartelización para los sobreprecios y los retornos que enriquecieron a todos y todas, fue liderada por Julio De Vido y que todo el dinero iba a parar primero a Néstor y luego a Cristina. A Olivos y al departamento en el que actualmente vive Cristina. Alguna vez también fueron directamente a la Casa Rosada y lo recibió Juan Manuel Abal Medina, su jefe de gabinete, doctora. Wagner no era del PRO ni Abal Medina del radicalismo. Ambos dijeron la verdad. Que toda la plata era para ustedes. No era para Franco Macri o Nicolás Caputo o Angelo Calcaterra. Tal vez en otro momento eso ocurrió como usted dice. Pero ahora se están juzgando los más de 12 años de la cleptocracia de los pingüinos. Usted tiene que responder sobre eso. Rendir cuentas de cómo es posible que el secretario de Néstor, se haya comprado propiedades lujosas por 65 millones de dólares en Miami. Y es solo un dato de los miles de pruebas que hay del latrocinio gigantesco que ustedes cometieron.
Cristina cree que nos puede engañar con sus burdas mentiras. La patria contratista existió siempre. Eso es así. Pero ustedes la elevaron a la categoría de política de estado y multiplicaron las cifras del dinero negro hasta el paroxismo y la bulimia de poder propio y dinero ajeno.
Cristina perdió la vergüenza y la dignidad. Dice que los medios hegemónicos y el partido judicial actúan bajo las órdenes del presidente Macri. Así era durante su gobierno, doctora. Hoy la justicia actúa en forma independiente y hace lo que quiere. ¿O supone que Macri le dijo a Bonadío que arremeta contra su primo hermano? La abogada exitosa que nunca ganó un juicio pero lo perdió mil veces, denuncia que le armaron 6 causas penales y que 5 le tocaron a Bonadio. Dice que no es un milagro que es una decisión de la Corte Suprema de Justicia para instalar la figura del juez enemigo. Se siente víctima o finge ser víctima de una guerra jurídica que se desató sobre ella porque se dedicó en su gobierno a la ampliación de derechos.
Lo más bizarro y tragicómico de su defensa a través de twitter es cuando dice textualmente: “Es ridículo y ofende la inteligencia, intentar hacernos creer que haya sido Néstor Kirchner quien organizó el sistema de cartelización”. Sería bueno que Cristina hable con Carlos Wagner y con todos los empresarios que confesaron pagar coimas aunque la quisieron hacer pasar como aportes de campaña. Ellos le van a decir que el Gerente de Coimas y Sobre precios era De Vido y que el presidente de la industria de la corrupción, el que se llevaba toda la rentabilidad. era su ex esposo primero y usted después. Hay un meme tremendo que muestra a Cristina con una pala levantando pasto y tierra en un jardín. Alguien le dice: “Cristina está incursionando en la jardinería?” No, dice ella. Estoy averiguando el saldo.
Carlos Wagner confirmó que ella estaba tan al tanto de todo que “conocía al detalle la marcha de la recaudación”.
Todo indica que el juez Claudio Bonadío va a procesar a Cristina. Y que le va a solicitar al Senado su desafuero para meterla presa. Ya lo hizo en la nefasta causa del tenebroso pacto que firmaron con Irán para proteger a los terroristas de estado que dinamitaron la AMIA.
Los muchachos kirchneristas quieren aparecer como presos políticos de una suerte de nueva Revolución Libertadora, concepto delirante imaginado por Horacio Verbitsky. El periodismo independiente anticipó todo esto con una rigurosidad milimétrica. En el colmo de las falsedades, la ex jefa de estado atacó el periodista Diego Cabot, el que disparó con su excelencia profesional toda esta última catarata informativa que deja a Cristina a las puertas de la cárcel. Cristina dijo que Cabot “armó un pequeño grupo de tareas con dos alumnos de la carrera de periodismo para analizar el supuesto material y volcarlo en un informe”. Cristina no para de engañarse a sí misma y de tratar de engañar a todos los argentinos. El trabajo profesional de Diego y los colegas que lo ayudaron va a ser recordado como uno de los más importantes de la historia y seguramente va a recibir todo tipo de premios internacionales. Fue de una prudencia republicana y de una minuciosidad informativa incomparable. Por eso desató una verdadera hecatombe en el poder político y económico que recién comienza.
La verdad que es la única realidad indica que todos los bolsos y las valijas conducen a Cristina. Y que ella era absolutamente la líder de esa orgía de dólares y euros sucios por la mega corrupción de estado.
Eduardo Costa, el senador de Santa Cruz trató de “criminal” a Cristina y pidió su desafuero y su expulsión del cuerpo por inhabilidad moral.
Estamos ante una situación grave que no registra antecedentes en democracia. Una maquinaria insaciable de la corrupción que dejó los dedos pegados por todos lados. No se preocuparon por ser prolijos porque se sentían impunes. Venían a quedarse por más de 20 años y a convertir este país en Venezuela.
Y como si esto fuera poco, hoy Cristina tuvo la bendición y el acompañamiento del Papa Francisco. Algo incomprensible. Insólito. Eduardo Valdes y Juan Grabois, los dos dirigentes más cercanos a Bergoglio estuvieron en los tribunales, codo a codo con Cristina y aseguraron que es inocente. Ellos niegan que el Papa se los haya pedido y dicen que fueron a título personal. ¿Qué otra cosa iban a decir? Pero este es otro de los escándalos. Porque una cosa es la opción por los pobres o las simpatías ideológicas y eso es polémico pero comprensible. Pero estar al lado de los corruptos es estar contra los decentes. Y ese es el peor de los mensajes. Nos obliga a poner el grito en el cielo.

Un monumento para Laura Muñoz – 10 de agosto 2018

El martes, apenas se conoció la condena de cárcel para Amado Boudou y sus cómplices, entrevisté a Laura Muñoz. Ella dijo que “ojalá los políticos se den cuenta que si roban van a terminar como Boudou”. Las repercusiones fueron extraordinarias. Ella provoca una gran admiración. Alguna vez, otro genio de la honradez como el ex fiscal Pablo Lanusse, dijo en Los Leuco que a Laura Muñoz había que hacerle un monumento. Y creo que es absolutamente cierto: la ex esposa de Alejandro Vandenbroele merece un reconocimiento social. Por eso me comprometí a volver con aquella columna que a ella la emocionó tanto. Es que se Laura, comportó como una mujer coraje, una madre que defendió su propia dignidad y la de su hija. Tuvo que pasar las peores amenazas y ataques pero no se movió ni un centímetro de sus convicciones.
Gracias a Laura Muñoz se hizo justicia y se condenó a la banda de malandras que llamamos “La Mancha de Amado”. Ella fue la primera que se animó a denunciar que Vandenbroele era testaferro del entonces vicepresidente Amado Boudou y que el intermediario era José María Nuñez Carmona. Aquel testimonio conmovedor fue en el momento que el kirchnerismo tenía más poder y capacidad de daño. Ella habló con Nicolás Wiñazky, en el debut periodístico de Jorge Lanata en esta querida radio Mitre.
El testimonio de Laura Muñoz fue el primero de los 78 testigos convocados en el juicio oral por el robo de la fábrica de billetes, la calcográfica Ciccone. Cada palabra que dijo, cada dato que aportó fue ratificado y certificado por la investigación que hizo la justicia. Sus aportes fueron y son valiosísimos para descubrir la verdad y condenar a los apropiadores de Ciccone, empezando por el jefe del cartel de los billetes, Amado Boudou.
Laura tenía un matrimonio tranquilo y feliz con Vandenbroele en Mendoza.
Pero de a poco, Vandenbroele se transformó en el abogado de confianza que Boudou estaba buscando para armar sociedades truchas para lavar dinero y sacarlo del país y fue designado presidente de The Old Fund. La primera coima grande que cobró fue de 300 mil dólares. Se la robaron al pueblo pobre de Formosa con la tristemente célebre renegociación del gobernador Gildo Insfran de la deuda provincial con la Nación. De un lado un gobernador feudal como y del otro el ministro de economía de la Nación, delincuente como Amado Boudou. The Old Fund no tenía empleados ni antecedentes y sin embargo intermedió en la renegociación. La factura por 8 millones fue la número 3 de un talonario recién impreso y las dos anteriores fueron anuladas porque estuvieron mal confeccionadas.
The Old Fund con Vandenbroele cobró la coima en efectivo y se la llevó en un maletín. Después devolvió una parte de esa coima que fue a parar al presidente del banco de Formosa de entonces. Coimas que van, coimas que vienen y los formoseños que más necesitan que se mueran de hambre.
Laura Muñoz le recriminó eso a Vandenbroele cuando trajo el dinero: ”Se lo robaste a los chicos que tienen hambre. Yo no quiero saber nada con eso”. Su ex marido intentó convencerla con la idea de comprar una linda casa o de viajar juntos a lugares paradisíacos.
Laura que es profesora de gimnasia y no tiene un lenguaje político, evidenció una firmeza granítica en la defensa de sus valores. La honradez, las manos limpias, las uñas cortas y la frente alta.
Ella decidió dar información. Se reunían en un bar de Libertador y Libertad. Aportó anotaciones de un cuaderno, (otro cuaderno histórico), correos de la computadora y otro lugar de encuentro en Puerto Madero: en Fresh Market.
Vandenbroele se puso cada vez más violento. La amenazó de muerte. Le dijo que si seguía hablando iba a terminar muerta, tirada en una acequia. Un día que estaba descontrolado y borracho la encerró en el auto y la golpeó. La vivía humillando, le exhibía su poder y sus relaciones políticas para intimidarlas.
Pero Laura aguantó todos los embates. La primera vez que denunció el tema con el juez Díaz en Mendoza, el magistrado le aconsejó que se callara si no la quería pasar mal. En los tribunales de familia, Vandenbroele la quiso hacer pasar por loca, la mandó a pericias sicológicas y siquiátricas. La quiso volver loca.
Hoy Laura vive en Chacras de Coria, en una finca que tuvo que ser custodiada por la policía y ahora más tranquila desde que cambió el gobierno y “aliviada”, después del fallo.
Laura Muñoz es una mujer bella a la que se le nota en los ojos la tristeza y cierto agotamiento por todo lo que tuvo que pasar. Resistió con una resiliencia envidiable y creo que los argentinos le debemos mucho. No es la doctora Elisa Carrió que tanto denunció. No es Graciela Ocaña ni Margarita Stolbizer pero tuvo la misma reacción de repudiar la corrupción kirchnerista en general y en particular, la que vivió en carne propia en la intimidad de su casa familiar.
A veces la sociedad y los periodistas nos dejamos encandilar por los grandes títulos y los nombres rutilantes. Es también parte de nuestra función descubrir y poner en el escenario a estos ciudadanos que nos dan un ejemplo. Si en este país muchas esposas de corruptos hubieran tomado el camino de Laura, otra hubiera sido la situación. Pero en muchos casos ocurrió lo contrario. Se convirtieron en cómplices o socios de sus maridos. Hablo de Cristina y Néstor, de Alessandra Miniccelli y De Vido, de Marta Cascales y Guillermo Moreno, solo por nombrar a los más conocidos.
Laura Muñoz utilizó la palabra más revolucionaria que existe y que solo tiene dos letras: No.
Le dijo que no a la tentación del dinero manchado de sangre de la corrupción de estado. Le dijo no a un esposo ladrón. Le dijo no a las amenazas violentas del poder gigantesco. Pero tuvo que atravesar el infierno.
Se la bancó. Laura Muñoz demostró que tiene los ovarios bien puestos. Su hijita Pauline, de diez años, le agradecerá el día de mañana haberla cuidado para que no fuera salpicada por las estafas y los negociados mafiosos. Pasó por momentos terribles, de angustia y pánico, de desolación e incertidumbre. Hasta su familia se le puso en contra. Pero hoy comprobó que valió la pena. Que la verdad es sanadora. Incluso ella incitó a su ex marido para que cuente todo lo que sabe, para que pueda volver a mirar a los ojos a su hija aunque sea desde una celda en Ezeiza o Marcos Paz. Y encima, eso no va a ocurrir porque fue premiado con la libertad y castigado solamente con dos años de prisión en suspenso. Laura se ganó un lugar en el afecto y en reconocimiento de los argentinos honrados que queremos un país decente, sin ladrones ni golpistas.
Tal vez sería positivo que el colectivo “Ni Una menos”, destacara que ella sufrió violencia de género por defender sus principios. Y que nunca más una mujer ni un hombre deben padecer por apostar a la transparencia. “Ni una menos”, por supuesto. Pero también “muchas más”, mujeres como Laura Muñoz, la que reveló y se rebeló (con “ve” corta y larga) a la corrupción kirchnerista.
Hoy Laura sigue rezando para que todo termine en paz después de una pelea tan desigual. Enfrentó una metodología mafiosa muy poderosa. La desalojaron de su casa, le quisieron sacar la tenencia de su hija, le mataron a un perro. El testaferro de Amado Boudou la trataba como si fuera su amo.
En Latin, Laura significa Laurel. En la antigüedad la corona de laureles era el símbolo de la victoria que se posaba en la cabeza de los héroes. Laura es una heroína civil.
Esta mujer coraje con su actitud nos habilita a decir que Laura Muñoz merece que sean eternos los laureles que supo conseguir. Como un himno a la decencia.