Maestro y héroe de Malvinas – 8 de junio 2018

Este domingo es el Día de la Afirmación de los Derechos argentinos sobre las Islas Malvinas. Esta semana nos enteramos de una noticia conmovedora. Claudio Avruj, el secretario de Derechos Humanos le comunicó a Delmira, que se habían identificado los restos su hijo, Julio Rubén Cao. Ahora son 92 las tumbas en el cementerio de Darwin que ya tienen nombre y apellido y dejaron de ser designadas como “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Si me permite, le quiero dar mi opinión sobre Malvinas y contarle la historia emocionante del soldado maestro Julio Cao.
Malvinas es el espejo de nuestras miserias y nuestras grandezas. Es la cara y cruz de lo que somos. La cara que mostramos y la cruz que llevamos. Las dos caras de la moneda. El coraje y la cobardía. El héroe y el traidor. Los dictadores y los combatientes.
El 10 de junio y el 2 de abril deben ser nuestros días de luto. Nuestros días de reflexión para pensar en la patria. Pero en la verdadera patria. No en la de Galtieri, o Astiz, el lagarto cobarde que se rindió al primer amague. Las propias fuerzas armadas argentina recomendaron la pena de muerte para esos jefes despreciables.
Yo recuero a los que lucharon con dignidad. Los ex combatientes son la contracara de los terroristas de estado. Los pibes murieron por la patria y los dictadores mataron a la patria. No hay porque confundir las cosas.
Nosotros necesitamos por lo menos un par de días para pensar en ellos. En esos muchachos que fueron sin entrenamiento y sin el armamento necesario. En esos chicos estaqueados por robar la comida que les habían robado a ellos. En tantos colimbas que murieron sepultados en el mar con el hundimiento del Belgrano.
En esos hijos de la Argentina más humilde que, como siempre, fueron los primeros en morir. Igual que ahora. Igual que siempre. Así en la guerra como en la paz, el hilo siempre se corta por lo más delgado.
A ellos les debemos una explicación histórica. A ellos debemos pedirles perdón por la forma en que los mandaron al frente y por la forma en que los escondieron en el fondo a su regreso como si fueran delincuentes.
Ya pasaron 36 años y no puedo olvidar aquella fotografía, más negra que blanca, con los viejos fusiles FAL amontonados y cruzados como símbolo de la rendición en Malvinas. Mucho después, asocie políticamente ese momento a la capitulación que el general Mario Benjamín Menéndez firmó frente a su par británico, Jeremy Moore. Y mucho más tarde aprendí a mirar la guerra de Malvinas a través de los ojos de los héroes.
De los muchachos de carne y hueso que lucharon hasta el final. Y cómo un homenaje a los que murieron en aquellas tierras que pertenecen al pueblo argentino. Ya pasaron 36 años y esta semana volvió a mi corazón y a mi memoria el soldado maestro Julio Rubén Cao porque identificaron sus restos.
Justo ahora que hay un debate muy grande respecto del rol y del futuro de los docentes. Justo ahora que la crisis cuestiona hasta la vocación de los que levantan esa bandera de la educación pública.
Pocas horas antes de que la guerra terminara, Julio murió combatiendo en el Monto Longdon. Resistió como pudo el avance de las tropas enemigas. Literalmente, le puso el pecho a las balas para proteger a sus compañeros como lo hizo desde el primer minuto que llegó a Puerto Rivero, como se bautizó primero a Puerto Argentino. Hace 36 años que Julio entregó su vida por la patria y es desgarrador recordar que ni siquiera pudo conocer a su hijita, Julia que nació un par de meses después de su muerte.
Julio Cao acarició a Julia en la panza de Clara Barrios, el día que se despidió. Delmira, la abuela de Julia y la madre de Julio casi le rogó que se quedara: “Julito, no vayas. Si no te llamaron. Tengo miedo”. Julio, el maestro, le respondió como un maestro de la patria: “No me pidas eso mamá. ¿Con que cara yo podría dar clases sobre San Martín o Belgrano si me escondo debajo del pupitre?”. Fue uno de los pocos soldados voluntarios. Fue un apoyo permanente de sus compañeros de colimba del regimiento de Infantería Motorizada de La Tablada. Siempre con la misma alegría que tenía al frente del grado en su escuela. Siempre ayudando a escribir y a leer cartas el resto de los soldados. Siempre con optimismo.
La humedad criminal de los pozos de zorro, el viento que helaba el alma, el hambre que agujereaba por dentro y los bombardeos que destruían por fuera eran solo excusas para reforzar el coraje y para seguir yendo al frente. Así era el soldado maestro Julio Rubén Cao. Solidario, guapo, así en la paz como en la guerra. En las aulas se convertía en albañil para reparar los techos, o en carpintero para arreglar los viejos bancos de escuela. Hizo un profesorado en Literatura porque amaba a Serrat. Siempre soñó con ser docente porque admiraba a Ghandi y a la paz. Antes de embarcarse a Malvinas y después de besar el ombligo de su esposa, Julio plantó un árbol en el patio de la casa de su madre. Quiso respetar aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. El libro no pudo concretarlo. Pero escribió cartas conmovedoras desde Malvinas. Una de ellas debe leerse en todos los colegios y dice así:
A mis queridos alumnos de 3ro D:
No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera. Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder. Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes .Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.
……………………………………………
Es desgarrador comprobar que solo le pidió a Dios volver y fue lo único que no pudo lograr. Hace 36 años que comenzó aquella guerra, su hija Julia, tiene 36 años y anda con algunos problemas producto de todo lo que tuvo que pasar. Su madre, doña Delmira todavía lo espera aunque muy delicada del corazón herido.
Cuando Julia cumplió 9 años, viajó con su abuela a Malvinas. En el cementerio de Darwin adoptaron una tumba y le dejaron una flor y muchas lágrimas. Hoy una tumba contiene sus restos identificados y la escuela Nro 32 de Lafferrere donde daba clases con su impecable guardapolvo blanco lleva su nombre: “Soldado maestro Julio Rubén Cao”. El árbol que plantó, ya tiene 10 metros de altura. Tras un manto de neblina no los hemos de olvidar. Ni a nuestras Malvinas ni a nuestros héroes.
Las dos islas que son un solo corazón. La melancolía de la soledad y la euforia de la Gran Malvina.
Las escarapelas en el pecho sobre un guardapolvo duro de almidón tembloroso, el pelo engominado, los zapatos bien lustrados y la celeste y blanca que sube flameando segura…
Segura de que algún día dejaran ser nuestras hermanitas perdidas.

Ser periodista – 7 de junio 2018

Hoy es el día del periodista, el mejor oficio del mundo, según la definición de Gabriel García Márquez.
Muchas veces le dije que desde la recuperación democrática de 1983 nadie había atacado con tanta ferocidad y ensañamiento a los cronistas y a la libertad de prensa en la Argentina como el matrimonio Kirchner. En octubre del 2006, hace doce años, escribí que había una libertad de prensa de bajas calorías, de baja intensidad. Que los Kirchner siempre en su vida política quisieron controlar todo para que nadie los controle a ellos. Por eso persiguieron y siguen persiguiendo tanto a los periodistas como a los jueces y fiscales independientes. Porque no toleran que alguien denuncie los hechos de corrupción o les marque los errores políticos. No toleran. Por eso son intolerantes. Autoritarios. Han agredido a medio mundo, pero sus principales objetivos a destruir fueron y siguen siendo los fiscales, los jueces y los periodistas que no se arrodillan ante sus latigazos ni se dejan domesticar por millonarias pautas publicitarias o prebendas.
Por eso Cristina y todos los que son citados ante la justica con pruebas muy contundentes de los delitos que cometieron, responsabilizan a la justicia y el periodismo. Así lo dicen todo el tiempo. Mienten tan sistemáticamente que terminan por creerse sus propias mentiras.
Victor Hugo, por ejemplo, el gran relator del relato, ya superó la categoría de deglutidor de sapos y se convirtió en el abogado defensor de todo lo que hagan Cristina y sus muchachos. Igual que Horacio Verbitsky. Son la contracara de lo que realmente significa ser periodista. Hoy y siempre. Deberían celebrar el día del alcahuete.
Durante esos doce años de terror, muchos periodistas hicieron muy bien su trabajo. Investigaron, indagaron, buscaron fuentes, revelaron testimonios que luego se verificaron absolutamente. Ese es el periodismo que en el día del periodista hay que reivindicar. El que puede iluminar lo que el poder quiere ocultar. Y hablo de una mirada crítica hacia todos los poderes. El político y el económico. Y hacia todos los gobiernos. También hacia este gobierno de Macri, por supuesto. Esa es nuestra función. La mirada crítica que duda de lo que dicen los funcionarios está en el ADN de nuestro maravilloso oficio. Los que chupan medias y se colocan las camisetas partidarias no son periodistas. Son propagandistas, militantes en el mejor de los casos, o corruptos que cobran fortunas por mirar para otro lado.
La orden que dio Néstor Kirchner a sus empresarios socios, cómplices y amigos fue muy clara: “Compren medios”. Todos lo sabíamos, pero su secretaria más íntima lo confirmó ante la justicia. Miriam Quiroga lo escuchó y lo contó. “Compren medios” podría ser el título de la estrategia histórica que el matrimonio Kirchner desplegó respecto de la comunicación y la información. Desde sus comienzos en Santa Cruz hasta la actualidad, tanto Néstor como Cristina han tenido una obsesión muy fuerte contra el periodismo. Siempre les molestó. Y siempre trataron de domesticarlo, de amordazarlo.
Por eso “compren medios” son dos palabras que demuestran con sinceridad brutal el tipo de democracia autoritaria y con discurso único que siempre pretendieron instalar. ¿Qué significa compren medios? Varias cosas. Primero, el sentido literal. Que los empresarios que se enriquecieron súbitamente gracias a los K adquieran radios, canales de televisión, diarios, revistas y sitios de internet. El negocio es clarito.
La transa es así: Yo te doy una fortuna de pauta publicitaria todos los meses y vos con eso vos te convertís en propietario de un medio que opera para los Kirchner con el dinero de todo el pueblo.
Otra manera de comprar, es apropiarse de los medios del estado. Por definición radio Nacional, canal 7 o TELAM deberían ser de todos los argentinos y reflejar la pluralidad de voces de toda la comunidad. Así funciona la cosa en varios países del mundo. Un medio es de un estado democrático cuando apuesta a la búsqueda de la verdad y abre el juego de las opiniones a todo el espectro político. La BBC de Londres es el mejor ejemplo y el más utilizado. Acá los Kirchner transformaron esos medios estatales en voceros partidarios, facciosos, casi solo de una agrupación: La Cámpora.
Allí solo se expresaba el cristinismo en forma escandalosa. Decían y hacían lo que querían, como patrones de estancia que es su verdadera ideología. Y de paso, incorporan una novedad nunca vista en democracia. Convirtieron a sus medios en una maquinaria publicitaria gigante pero, también en un pelotón de fusilamiento de todo dirigente
o periodista que tuviera la audacia de criticar al gobierno de Cristina. Eso es autoritarismo mediático. Hegemonía partidaria. Y los medios presuntamente privados, alimentados por el dineroducto de la pauta publicitaria hicieron lo mismo. Pero como no entendieron ni quisieron entender nunca el periodismo cometieron la torpeza de hacer un oficialismo chupamedias que le quitó las ganas aún a los más fanáticos. Nadie quiere ver ni escuchar ni leer todo el día elogios y lisonjas.
El resultado fue terrible. Cristina dilapidó montañas de dinero para que se enriquezcan determinados empresarios pero no cumplieron el objetivo mínimo de tener algún éxito de audiencia. Ningún producto surgido de la factoría mediática K le dio resultado al gobierno ni logró buena cantidad de oyentes, televidentes o lectores. Es que le hablaban a los convencidos que cada vez fueron menos. Pero esto es lo que entiende Cristina por periodismo. Lo iguala con un enemigo.
Y por eso ataca con todas sus fuerzas. La docena de años K fueron los de menor libertad de prensa desde 1983. Hubo libertad, por supuesto, de lo contrario, no podría haber dicho todo lo que dije. Pero fue una libertad vigilada, de bajas calorías y que todo el tiempo persiguió al que la ejerció. Castigos de todo tipo: insultos desde los medios adictos y los grupos de tareas de la blogósfera, agresiones callejeras , juicios en plazas públicas, afiches con caras de periodistas a las que se incitaba a escupir, escraches, aprietes a los dueños de los medios para que censuren o excluyan a tal o cual periodista, presión a los empresarios para que no pongan publicidad en los medios independientes, hostilidad desde la AFIP y los servicios de inteligencia, cero apertura informativa, no hubo ni conferencia de prensa.
Estos son solamente algunos de los métodos que utilizaron. Por eso en el día del periodista vale la pena reafirmar la lucha por libertad absoluta. Para que nadie nos diga lo que tenemos que decir y para que nadie nos haga callar. El principal insumo del periodista es la libertad. Y por eso hay que defenderla aunque se paguen las consecuencias.
Hay que denunciar siempre a los que roban para la corona. No importa quien tenga puesta esa corona. “Oscar Alende no se vende”, era el lema de un gran político honesto e intransigente. Frente a la orden de Néstor de comprar medios, no es malo copiarle esa bandera a don Oscar: El periodismo no se vende. Ni se alquila. Ni la dignidad ni la libertad tiene precio. Feliz día a los verdaderos periodistas. Repudio a los alcahuetes de estado que mancillan nuestro hermoso oficio.

Messi, Hebe y Wiñazki – 6 de junio 2018

La selección argentina de fútbol cedió a la extorsión de un grupo de fanáticos y fue felicitada por los terroristas de Hamas. Los victimarios quemaron camisetas y hasta una bandera argentina. Nunca se había apretado tanto a un equipo deportivo argentino. El odio racial y el antisemitismo producen verdadera monstruosidades.
Los jugadores se rindieron ante el miedo, como dijo Marcelo Birmajer quien contó que Serrat y Sabina, también fueron amenazados, en su momento, pero ejercieron su libertad y cantaron sin problemas. Finalmente, la magia de Messi con la pelota no va a jugar en Israel. Los jugadores tampoco podrán concretar su rito de pasar por el Muro de los Lamentos para dejar un papel escrito con una esperanza. Ese es el hecho concreto. La noticia triste, pura y dura. Pero como siempre, hay por lo menos dos posturas frente a esta situación. La racional, expresada según mi humilde opinión por una columna imperdible de nuestro compañero de esta radio, Miguel Wiñazki y la irracional encarnada por Hebe de Bonafini que dijo que si jugaban en Jerusalem, iban a contribuir “a la matanza de palestinos y a cargar con esa culpa”. Es cierto que Bonafini es una militante del despropósito pero llegó a decir también, en un video que le envió a los jugadores y que viralizó, que Jerusalem pertenece a los palestinos.
Miguel Wiñazki, periodista y filósofo tituló su texto de la siguiente manera: “Ya podemos abolir el fútbol y levantar la copa mundial de la hipocresía”. Y dice asi:
Se suspendió el partido de fútbol entre Argentina e Israel en Jerusalém después de una protesta de militantes por las acciones del Estado Judío ante Palestina.
Cabe imaginar entonces que, para ser coherentes, la Selección no jugará en Rusia, porque desde el Kremlin se decidieron las incursiones militares en Siria en complicidad con el tirano Bashar Al Assad que determinaron la muerte de miles de ciudadanos de ese país.
Tampoco deberíamos jugar entonces ante Islandia, porque fuerzas de ese país conformaron las alianzas que invadieron Irak y Afganistán a sangre y fuego.
Tampoco contra Nigeria en protesta por las atrocidades perpetradas por el colectivo terrorista Boko Haram ante miles de víctimas, mujeres en su mayoría.
Por supuesto, hay que evitar Croacia, en solidaridad con los serbios quienes no convalidan la brutalidad croata en la guerra que los enfrentó y que mató a tantos: claro que los serbios tampoco fueron santos ni mucho menos.
NI hablar de las pasadas alianzas croatas con los nazis.
Hay que advertir que no jugaremos contra España, por los enclaves coloniales en Ceuta y Melilla, por las verjas electrificadas en estos sitios que matan inmigrantes.
Tampoco contra Francia por sus políticas históricamente colonialistas ni contra Arabia Saudita por la opresión en ese país contra las mujeres ni contra Brasil, que encarceló a Lula, y por su pasado esclavista que no cede del todo habida cuenta de la discriminación que sigue existiendo…
En rigor, y por supuesto según esta línea de conducta, tampoco la Selección debiera presentarse jamás a jugar en Palestina; la franja de Gaza está dominada por el grupo terrorista Hamas, y en guerra con la Autoridad Palestina que gobierna Cisjordania
No juguemos con nadie. Ni con nosotros mismos que ni siquiera podemos lidiar con nuestros casos de corrupción.
Podemos abolir el fútbol, convertirnos en faro moral, y levantar la copa mundial de la hipocresía universal.
Brillante lo de Miguel. Firmo al pié y le agrego Venezuela, Cuba e Irán. Con ellos tampoco se juega.
Por su parte Hebe de Bonafini no sorprendió a nadie con su postura extrema. Hace mucho que viene trabajando para los antidemocráticos.
Hace mucho que, en su delirio autoritario y mesiánico, Hebe de Bonafini habla en nombre del pueblo, de la patria y de Cristina.
Le recuerdo que acaban de confirmar su procesamiento por “partícipe necesaria del delito de defraudación a la administración pública por administración fraudulenta.” No creo que le preocupe. Una vez llamó a tomar el Palacio de Justicia y llamó “turros” a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia. Un claro acto de incitación a la violencia colectiva y la sedición.
Autoritaria como siempre pero rechazada como nunca, fue Nora Cortiñas, presidenta de Madres de Plaza de Mayo- Línea Fundadora la que la puso en su lugar: “Ella le dio el pañuelo blanco al general Milani y a Aníbal Fernández”. Quien fuera el máximo jefe del Ejército de Cristina hoy está preso acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad y ningún kirchnerista tuvo la honradez intelectual de la autocrítica.
Todas las autorizaciones para transferir los 748 millones de pesos a la Fundación sueños compartidos, llevan la firma de Julio De Vido. Y en muchos casos eran reasignación de fondos y por lo tanto tienen la firma de Cristina. Ella fue la que utilizó a Hebe, la que le colocó la camiseta partidaria y la que dio la orden para que le entregaran ese dinero negro que ensució los pañuelos blancos con la corrupción de estado.
Su procesamiento por desviar fondos es una vergüenza para todo el movimiento de derechos humanos. Porque Sergio Schoklender, a quien Hebe también definió como su hijo, confesó que es cierto que faltan cataratas de dinero. Y que se gastaron en actos para candidatos kirchneristas, en afiches para Amado Boudou y Abel Fatala y en mantener la radio o la universidad de las Madres en lugar de construir viviendas que era el destino original de esa fortuna que pagamos todos los argentinos y sobre todo los más pobres. Por eso Hebe fue procesada. Su respuesta fue bien escatológica. Le dijo al juez que la procesó que se “metiera la citación en el culo”.
Es un escupitajo a la justicia digno de alguien que no cree y nunca creyó en la democracia republicana y si apostó a los juicios musolinianos en la plaza pública y a agraviar a todo los que pensaran distinto. Es muy grave que hayan procesado a Hebe. Porque un juicio oral y público la puede llevar a la cárcel. ¿Se imagina esa foto de Hebe rodeada de gendarmes o policías y hasta esposada? Recorrería al mundo y levantaría una gran reacción adversa.
Es que Hebe todavía es considerada una valiente luchadora por la aparición con vida de sus hijos y de todos los desaparecidos. Ella y las madres fueron claves para quebrar a la dictadura. Porque lo hicieron de forma pacífica. Al estilo David y Goliat. Fue pañuelos contra fusiles. Eso le dio prestigio. Porque fue el símbolo de una mujer común que fue muy golpeada por el golpe. Pero es tanto el cambio de Hebe que de golpeada pasó a ser golpeadora de la normas y la convivencia en legalidad y golpista en tanto apuesta a derrocar al actual gobierno democrático.
Es la misma lógica patotera y jurásica de sus admirados Fidel Castro y Hugo Chávez.
Yo no creo ni digo que Hebe se haya enriquecido como Néstor, Cristina, Báez o Julio de Vido. Digo que ella y solo ella fue la responsable de darle alas de ángel a un demonio como Schoklender.
Después fue un vale todo. Hebe quemó todo su prestigio. Hebe insultó varias veces al Papa Francisco hasta que finalmente Bergoglio la recibió y puso la otra mejilla. Y se la pasó elogiando al General Milani y maltrató a la madre del soldado desparecido Agapito Ledo que era una madre de plaza de Mayo en La Rioja. Celebró el atentado de los terroristas de estado de Bin Laden contra las Torres Gemelas que asesinaron 5 mil personas en un segundo, las acciones del narcoterrorismo de las FARC, o los homicidios de la ETA, los del tiro en la nuca como dice Serrat.Y así podría seguir la larga lista de actitudes estalinistas y agresivas. Durante una discusión con Horacio Verbitsky, Bonafini cayó en un antisemitismo despreciable y lo acusó de ser “judío y además sirviente de los Estados Unidos y estar a sueldo de la Fundación Ford”. Al presidente Macri lo trató varias veces de Hitler y Mussollini.
Es triste, doloroso y repudiable todo lo que pasó con la selección argentina. Hubo de todo, menos fútbol y convivencia. Pero Hebe de Bonafini fue goleada por la sensatez y la democracia republicana.