Andrea del Boca: De Vido corazón – 16 de julio 2018

Parece una novela negra. Negra y sucia como la plata de todos los argentinos que robaron y lavaron el ministro Julio de Vido y la actriz Andrea del Boca. Lamentablemente no es ficción. No es un culebrón. Es una realidad terrible y dolorosa que, una vez más, confirma los niveles astronómicos de corrupción del gobierno de Cristina y sus cómplices. Porque estamos hablando de una metodología para el robo sistemático. Ya sabemos que la autora ideológica y principal beneficiaria fue Cristina pero que el gerente de coimas y retornos siempre fue el ministro De Vido. Hoy está preso en la cárcel de Marcos Paz y tanto su esposa Lali Miniccelli como otro cómplice del gabinete, Aníbal Fernández nos quieren hacer creer que don Julio es un preso político, un perseguido por la oligarquía macrista.
Pero volvamos a la novela de Andrea: “Mamá corazón” que hoy podríamos rebautizar: “De Vido corrupción”.
El juez Sebastián Ramos procesó al ministro, la actriz y también a quien fue rector de la Universidad de San Martin, Carlos Ruta. Además fueron embargados en 50 millones de pesos la dama y 60 millones los caballeros. Entre otros procesados también aparece Liliana Mazure, en aquel momento a cargo del INCAA.
El cristinismo corrompió todo lo que tocó. Ensució de coimas incluso a varias universidades con el objetivo de triangular el dinero y evitar las necesarias licitaciones y controles republicanos.
Lo de Andrea del Boca es solo una parte. Pero por este sistema ilegal y perverso, De Vido firmó convenios por 344 millones de pesos con la Universidad de San Martin. Insisto, esto es apenas un ejemplo. Porque esta estafa nefasta la hizo con la complicidad de varias universidades. A los K no les tembló la mano en embarrar de actitudes mafiosas aun los símbolos más sagrados como pueden ser los pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo o los claustros universitarios. De hecho, entre la decena de causas que De Vido tiene en la justicia está la estafa de la Fundación Sueños Compartidos que fueron más pesadillas que otra cosa para que Sergio Schoklender, Abel Fatala y Hebe de Bonafini tengan que explicar lo inexplicale ante los tribunales.
De esos 344 millones de pesos en una sola de las universidades, se distribuyeron fondos por adjudicación directa. Bien discrecional y arbitrario. La Universidad de San Martin hacía un pase de mano y se quedaba con el 10 % en concepto de gastos administrativos y los entregaba a productoras privadas. Eso es delito por donde se lo mire. Por eso el magistrado a cargo de la causa los está acusando de “defraudación y administración fraudulenta”. De Vido le dio 344 millones a Carlos Ruta y la ruta del dinero siguió entre otros hacia Andrea del Boca y la empresa Tostaki de la que también le quiero hablar especialmente.
El juez Ramos enumera en su escrito más de 20 irregularidades que detectó la SIGEN (Sindicatura General de la Nación)
Mamá Corazón es un agujero negro de truchadas. Había 121 millones destinados para la novela de Andrea. Se contrató a su productora por 36 millones y la productora solo facturó 27 y finalmente cobró efectivamente 25 millones. Es increíble como en cada paso todos fueron mordiendo una parte del dinero. En el camino, cada uno se fue quedando con un pedazo del dinero. Pero como si esto fuera poco, la novela ni siquiera se terminó. No fue magia, fue mafia e impunidad kirchnerista.
Para los amigos, todo. Para los enemigos ni justicia. Y Andrea del Boca era peronista, y amiga de Cristina. Tal vez por eso “Mamá Corazón” no fue el primer proyecto en recibir dinero del gobierno kirchnerista. En 2013, Andrea ya había embolsado 30 millones para hacer la miniserie llamada “Esa Mujer”.
Le dije que quería analizar especialmente la productora Tostaki. Se licitaron 10 series y una ganó “El Pacto” aunque luego, el expediente se perdió en el triángulo de las bermudas del Instituto del Cine que lideraba Mazure. Qué casualidad, ¿no le parece?
“El Pacto” fue un panfleto burdo que no calificaría como miniserie en ningún lugar del mundo. Fue un largo spot de propaganda K con el objetivo de atacar al grupo Clarín y el origen de Papel Prensa.
Fueron 13 episodios pero Mike Amigorena se bajó antes del proyecto cuando registró que su imitación de Héctor Magnetto era un ataque grosero y de mal gusto. El brulote fue un fracaso de audiencia en el que trabajó la crema de los actores K: Cecilia Roth, Federico Luppi, Cristina Banegas, Luis Ziembrowski, entre otros. Ya pasaron 7 años pero muchos recuerdan que Gustavo Garzón hizo del genocida Videla y que hasta Dalma Maradona hizo algún papel menor. El guión fue de Marcelo Camaño, y lo más grave de todo para la justicia fueron las productoras. Oruga y Tostaki que era de Alessandra “Lali” Minnicelli y Marta Cascales, las esposas del ministro Julio de Vido y Guillermo Moreno, respectivamente. ¿Se entiende? De Vido le dio fortunas de todos los argentinos a una universidad que se quedó con el 10 % y la pasó a productoras privadas sin licitación. Una de las productoras era la de Andrea del Boca y la otra la de su esposa Lali que también va a tener que explicar estas cuestiones ante la justicia.
Le recuerdo que Minnicelli tiene preso a su esposo De Vido y también a su hermano, el Mono, por integrar la mafia de las aduanas y el contrabando. Hasta su hijo aparece involucrado en una de las causas de Odebrecht. Lo primero es la familia.
Si sumamos a todas las universidades y todos los proyectos artísticos de don Julio hay más de 2 mil millones en juego y en muchas series de calidad despareja tirando a bajada de línea mediocre.
Además de Andrea del Boca y la productora de las esposas de De Vido y Moreno aparece muy beneficiada en la lista Atuel Producciones. Pertenecía a la actriz Melina Petriella y el rol de lobista lo tuvo Hugo de Vido, el hermano de don Julio. Bingo. En su momento Darío Lopérfido lo acusó de ser el responsable de “el mayor fraude fiscal de la historia audiovisual” donde llegaron a evadirse más de mil millones de pesos.
Y entre los actores que más veces participaron en emprendimientos de este tipo aparece Luis Machin en 13 ocasiones, Alejandro Awada en 8, Juan Palomino en 7 y Osmar Nuñez en 5.
De todos modos, el Tigre De Vido ya tiene demasiadas manchas y una mas no le hace nada.
El otrora gerente del cartel de pingüinos y coimas tiene que rendir cuentas ante la justicia por varios temas y está pasando su peor momento. Le recuerdo que fue abandonado por Cristina y sus compañeros diputados votaron el desafuero para que vaya preso. Pero conviene recordar otras causas que nunca hay que olvidar:
1) Gasoductos Odebrecht
2) Sueños compartido con Hebe
3) Rio Turbio por la que está detenido.
4) Gas Natural Comprimido
5) Renegociación de contratos ferroviarios
6) Subsidios a colectivos
7) Direccionamiento de la obra pública a su compañero de prisión: Lázaro Báez
8) Compra de trenes chatarra.
9) Siniestro de estación Once. Está acusado de estrago culposo por la muerte de 51 personas
10) Nueva denuncia de Laura Alonso de la Oficina anticorrupción
Esta causa es directamente alucinante por el nivel de impunidad que sentían. Escuche bien: don Julio, con su firma le pagó 70 millones de dólares a una empresa por la construcción de un gasoducto. Lo escandaloso es que del gasoducto no hay ni un ladrillo construido y que ese pago, repito de 70 millones de dólares, lo autorizó 8 días antes de irse del poder. Perdió la chaveta, la vergüenza y se quedó sin estómago. Ocho días antes de dejar el gobierno le regaló 70 millones de dólares a una empresa de Santa Cruz. ¿Qué me cuenta?
El contrato total era por 218 millones de dólares y se hizo sin licitacion ni auditorias pero con sobreprecios y la obra nunca comenzó. Además ese contrato se firmó en 24 horas, dicen que es el que más rápido se firmó en la historia.
Estos muchachos de Cristina y Cristina no dejaron delito por cometer. Fueron el gobierno más corrupto de la historia democrática. Muchos artistas, defensores de los derechos humanos y universidades, lamentablemente, fueron utilizados como partícipes necesarios de varias estafas de este tipo. Algunos se dieron cuenta a tiempo y se eyectaron. Pero otros hoy siguen levantando las banderas de Cristina porque sueñan con convertir a la Argentina en la Venezuela chavista. Esa sería una novela negra, negra y sucia como la plata que robaron y lavaron con De Vido corrupción.

El rock se llama Charly – 13 de julio 2018

Con todo el drama y el horror que generó Pity Alvarez con su asesinato, parece mentira que hoy se celebre el Día Mundial del Rock. Se recuerda porque en 1985, se hizo el primer festival Live AID, en solidaridad por la emergencia humanitaria que se vivía la población de Etiopía ante la falta de agua potable y alimentos.
El show fue considerado uno de los sucesos de ayuda humanitaria más exitosos de todos los tiempos y contó con la presencia de varias leyendas del rock como The Who, Led Zeppelin, Queen, Sting, Duran Duran, U2, Paul McCartney, Phil Collins y Eric Clapton. También asistieron The Rolling Stones, Tina Turner, David Bowie, Madonna, entre muchos más. El acontecimiento fue transmitido en 72 países para una audiencia de más de mil 500 millones de espectadores en directo por televisión.
Para nosotros, los argentinos, el rock nacional tiene muchos padres pero para mí, con todo respeto por los demás, hay una figura que brilla por encima de todas: Charly García.
El gladiador del bigote bicolor diseminó toda su magia sobre la cabeza de tres generaciones que idolatran a García como uno de los más grandes artistas argentinos de todos los tiempos.
Hoy la banda la comanda ese genio fiel llamado Fabián Von Quintiero (a) “El Zorrito” y está Rosario Ortega como ángel de la guarda y protector de la voz del flaco Charly que a veces flaquea. Es todo un símbolo que Rosario ocupe ese lugar. Su padre, Palito, fue el que le tiró un salvavidas de afecto y contención cuando Charly estaba a punto de ahogarse en sí mismo.
Todos quieren cantar los himnos nacionales que parió Charly, esta leyenda viva y padre fundador del rock nacional.
Queremos tanto a Charly. Es cofundador cultural del argentino promedio contemporáneo. Es el responsable de gran parte de lo que somos. De lo mejor de nosotros. De nuestras ilusiones.
No me gusta engañarme a mí mismo. Sé que el Charly de hoy no es el mismo. Que esa cocaína de mierda le fue asesinando neuronas de su cerebro mágico. Que dio una gran lucha por sobrevivir acompañado de Palito Ortega y que pudo lograrlo. Charly está vivo y entre nosotros. Aunque su genialidad aparezca menos o en forma más lenta. Aunque nos provoque alguna hija de la lágrima.
Charly, en realidad Carlos Alberto García Moreno nació acá nomas, en Caballito. Tiene oído absoluto para todo. Se horrorizó cuando la dictadura instaló el terrorismo de estado y fusiló la libertad y a miles de compatriotas. Charly, con una lucidez inigualable, denunció con su melodía que los amigos del barrio pueden desaparecer.
Es el compositor más sui generis que hemos tenido y tenemos. De vez en cuando se asoma a los abismos y tararea la canción para su muerte. Es que nunca aprendió a ser formal y cortes, cortándose el pelo una vez por mes. Charly está zafando como puede.
A veces medio hinchado, otras con la lengua un poco pesada pero mantiene sus rayos de creatividad que dispara de vez en cuando. Hay que estar atentos porque todavía suele pintar mamarrachos pop de colores en las paredes y sus uñas de rojo furioso. Say no more, le dice a sus amigos que lo cuidan y lo quieren. Hay que perdonarle casi todo como perdonamos nuestras propias miserias.
Charly tuvo el coraje de hacer pájaros en su máquina y de confesar como conseguir chicas y de escribir que ayer soñó con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión.
Hoy desperté cantando esta canción que fue escrita hace tiempo atrás… y es necesario cantar una vez más. Es nuestro inconsciente colectivo.
Charly es un producto bien argentino. Habla de lo que fuimos y de lo que somos. De nuestra historia y nuestra realidad. Hay tres generaciones que se formaron, que bailaron y hasta que se aparearon con sus temas. Tiene una sensibilidad especial. Siempre está a punto de caerse y no se cae. Una vez su madre postiza, la Negra Sosa, en un reportaje me dijo, Charly tiene las patitas como alambres y siempre parece que se está por morir. Pero tiene una salud de hierro. Yo que me cuido me voy a morir antes. Ya vas a ver. Y Mercedes tuvo razón.
Charly no se murió a dios gracias. No abandonó. Sigue corriendo como puede la carrera de la vida aunque hubo momentos que su cuerpito flameaba al viento y con apenas 50 kilos. Pero sus teclados levantan vuelo cada vez que los acaricia.
Charly es un muchacho de barrio que se convirtió en una estrella y nos estrelló frente a una nueva estética. Es un creador nato con esos raros peinados nuevos.
Siempre está cerca de la revolución porque él fue y es una revolución de la poesía y la melodía. A Charly lo llevamos puesto en nuestra materia gris. Sacamos de la galera una frase, una figura literaria, no quiero exagerar ni pretendo que le den el premio Nóbel pero es una suerte de Bob Dylan nuestro, menos politizado. Aunque es un símbolo de paz, de energía rockera que demuele hoteles y hace promesas sobre el bidet. Compuso más de 800 temas, varias obras de arte y pocas basuras. Es un Dios imperfecto de los escenarios. Un tipo capaz de tirarse a la pileta desde pisos muy altos y bajarse los pantalones para provocar como el buen francotirador que es. Sacude conciencias, rechaza lo establecido, provoca todo el tiempo a los políticamente correctos y eso nos ayuda a madurar y a abrir caminos y cerebros dogmáticos.
Charly tiene 66 años y una actitud transgresora de 20. Sin embargo es un clásico. ¿Alguien duda que está en el altar de nuestros músicos definitivos como Atahualpa, Piazzola, o Mercedes entre otros?
Charly no se miente ni nos miente. Por eso lo quiero tanto. Charly es un sentimiento. Y una gigantesca ola de talento.
Grabó 42 discos y siempre con su altura de 1, 94 metros. A los 2 años se enfermó de vitíligo y los problemas de pigmentación de la piel se quedaron a vivir en su bigote. Una vez dijo que todo pasó por los ataques de nervios que tuvo cuando sus padres se fueron de viaje a Europa y lo dejaron al cuidado de las institutrices. “Tenía 2 años y 32 mucamas”, dijo Charly. En el Instituto Social Militar “Dámaso Centeno” de Caballito estudiaba más a Jimi Hendrix que a San Martín y en el secundario conoció a Nito Mestre y le cambió la vida y nos cambió la vida con Sui Géneris.
En la dictadura le prohibieron dos temas: “Botas locas” y “Juan represión” La censura llegó hasta Montevideo donde también surgían los dictadores y fue preso. Varias veces lo llevaron a las comisarías. Una vez en Mendoza, le golpearon la puerta de la habitación al grito de “Abra, soy policía”. García abrió y le dijo: “Y que culpa tengo yo de que usted no haya estudiado”. Hizo escándalos de todo tipo. Rompió guitarras, rompió las reglas, rompió todo. A Galtieri le cantó casi como un ruego que “No bombardeen Buenos Aires” por la guerra de Malvinas. Y cuando los dictadores de Videla marchaban hacia el poder, el Luna Park se llenó de jóvenes rebeldes de pelo largo que fueron a decirle “Adios a Sui Géneris”. Cantaron canción para mi muerte y fue toda una premonición. A los 5 años ya tocaba a Bach y Mozart en el Conservatorio. A los 12 se había convertido en profesor de “Teoría y Solfeo”. Ganó un Grammy a la excelencia musical y bien merecido estuvo.
Charly no es muy creyente que digamos. Escribió parte de la religión. Y por eso me permito decirle como si fuera el Papa, nuestro sumo pontífice del rock: Charly, rezo por vos. En el día mundial del rock. En el día del derrumbe de Pity. Charly rezo por vos. Para que no te vayas nunca.

El nacimiento de Yrigoyen – 12 de julio 2018

La llegada de Don Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación fue parida por la democracia naciente. Fue una luz de esperanza producto del voto secreto, obligatorio y universal masculino que instaló la ley Sáenz Peña.
Hoy es un aniversario del nacimiento de Yrigoyen. Vale la pena rescatarlo un rato de la historia para poder digerir tanto político corrupto, golpista y autoritario. Para encontrar un maravilloso espejo en dónde mirarnos.
La caída de Yrigoyen, un 6 de setiembre de 1930 fue producto de un golpe fascista del general José Félix Uriburu y se convirtió en la matriz de todos los derrocamientos de presidentes constitucionales que envenenaron nuestra historia republicana.
Como suele ocurrir, Don Hipólito había cometido errores y la situación económica y social era complicada. Pero los militares lo voltearon por sus aciertos y no por sus fallas. Ese acto subversivo instaló la idea nefasta de que los uniformados eran los salvadores de la patria o que en los cuarteles estaban los bomberos que apagaban los incendios políticos. Así nos fue. Ese péndulo entre democracia y dictadura nos metió en el atraso y el subdesarrollo.
Aquella terrible inestabilidad se cortó para siempre cuando otro radical, heredero de Yrigoyen y Alem llegaba al gobierno en 1983. Se llamaba Raúl Alfonsín y tuvo que derrotar por primera vez en las urnas al peronismo en una elección libre para convertirse en el padre refundador de la democracia que con sus luces y sombras ya lleva 35 años y se quedará a vivir para siempre entre nosotros.
Una obviedad: la peor de las democracias es mejor que la mejor de las dictaduras. Solo con más y mejor libertad, igualdad y democracia se pueden solucionar los problemas más graves que tenemos como país.
Pero nunca hay que olvidar lo que pasó para evitar que se repita. Uriburu fue la génesis de los Ramirez, Lonardi, Poggi, Onganía y los Videla, entre otros dinosaurios.
A Don Hipólito se la tenían jurada. No soportaban su condición de hombre del pueblo. Le decían “El Peludo”, despectivamente y exageraban las limitaciones que sus 78 años le imponían a su cuerpo y a su mente. La ultraderechista Liga Patriótica pegaba afiches que decían: “La renuncia o la guerra necesaria”. Todos chupamedias ideológicos de Hitler, Mussolini y Primo de Rivera.
En 1928 Hipólito Yrigoyen ganó su segundo mandato con 838 mil votos, casi el doble de lo que sacaron los del radicalismo antipersonalista, la fórmula Leopoldo Melo y Vicente Gallo que había juntado además a los conservadores y los socialistas independientes.
El diario “Crítica” que en ese momento apoyaba al gobierno, escribió que “ningún prestigio del pasado o del presente puede equipararse a su prestigio. Correligionarios que jamás lo han visto creen en sus virtudes como el creyente en Dios”.
Apenas 600 cadetes y 900 soldados y la ayuda sicológica de 20 biplanos volando sobre la Plaza de Mayo, cometieron el crimen institucional. Bombardeaban afiches contra don Hipólito. Fue muy pobre el levantamiento contra la Constitución pero la resistencia, hay que decirlo, fue casi inexistente. Unos francotiradores en la esquina de El Molino frente al Congreso y no mucho más.
Uriburu entró a la Casa Rosada con el manifiesto golpista redactado por Leopoldo Lugones en un bolsillo y con el capitán Juan Domingo Perón subido al estribo de su auto. Don Hipólito que ya estaba enfermo, terminó de enfermarse cuando vio que un grupo cargado de odio saqueó su humilde casa de la calle Brasil. Lo encarcelaron en una nave de guerra pese a su edad y lo confinaron en la Isla Martín García.
Aquel día Crítica vendió 483 mil ejemplares y al poco tiempo fue clausurado y Natalio Botana encarcelado junto a 33 redactores. Ese día empezó nuestra decadencia. Se decretó la ley marcial y hubo varios fusilamientos y torturados. Irracionales detuvieron a dos próceres: el general Mosconi y don Amadeo Sabattini. El hijo de Lugones organizó la Gestapo argentina e inventó la picana eléctrica con la que durante los 70 fue sometida a apremios ilegales su propia hija, Piri Lugones.
En 1953, Perón reconoció su error. Y elogió la figura de Yrigoyen como un líder nacional y popular contra la oligarquía.
Don Hipólito hablaba poco pero era muy claro. “Mi programa es la Constitución”, dijo. Apostó a multiplicar la educación pública, las leyes obreras, las cajas jubilatorias, ferrocarriles nuevos y control de los que pertenecían a los británicos, sostuvo la gloriosa reforma del 18 que proclamó la unidad de obreros y estudiantes y definió que “los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”. Protagonizó un ciclo de crecimiento económico muy difícil de igualar en la historia argentina.
Varias veces tuvo que suspender sus estudios para ayudar en su casa. Trabajó como empleado de una tienda o en la empresa de tranvías.
Hijo de un comerciantes vasco francés, donó su sueldo a la Sociedad de Beneficencia y fue austero hasta el extremo y la contracara de los Kirchner. Yrigoyen fue el creador de YPF. Cristina y sus compañeros de partido, fueron coherentes en las incoherencias, en el ida y vuelta. A favor del estado con Perón, a favor de la privatización con Menem y Parrillitudo y otra vez la estatización irracional y sospechosa de YPF en el 2012. Hoy se sabe que Argentina apeló un fallo que compromete al país por este tema, que Elisa Carrió pide que se investigue si hubo coimas y que el gobierno apunta a Cristina y Axel Kicillof.
Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen fue el primer presidente electo y reelecto con la ley Sáenz Peña y el primer derrocado por un golpe militar. Se puede decir que con él llegaron al gobierno las clases medias y populares a las que pertenecía pese a que no se puede negar la responsabilidad que tuvo en tres masacres brutales: la semana trágica, La Forestal y la Patagonia rebelde. De hecho nunca las condenó ni las mandó a investigar.
Con su tío Leandro Nicéforo Alem y Aristóbulo del Valle fundó la Unión Cívica. Se recibió de abogado aunque nunca terminó la tesis y jamás ejerció. Fue comisario de Balvanera y docente designado por Domingo Faustino Sarmiento como presidente del Consejo Escolar de su barrio. Un revolucionario que participó en las revueltas de 1874 encabezada por Bartolomé Mitre y también en los tsunamis radicales de 1890 y 1893. Se levantó en armas contra el régimen conservador con una fuerza de 8 mil hombres que financió y condujo. Fue encarcelado y deportado a Montevideo en lo que fue su única salida del país en su vida.
Murió rodeado de su pueblo. Que se pierdan mil gobiernos pero que se salven los principios fue su lema rector. Fue misterioso y de un silencio enigmático. Casi no pronunció ni un solo discurso público. Inoculó en sus correligionarios el amor por la honestidad y las manos limpias y el respeto por la República. Tranquilamente lo podríamos definir como San Hipólito de la Democracia.
Un día como hoy de hace 114 años nacía Don Hipólito. Y hoy su ejemplo nos sigue guiando.