Macri x 60 – 8 de febrero 2019

Es bad information, dijo el presidente, con humor recordando la antológica excusa de Cristina ante un periodista. Dijo Macri que es bad information sus 60 años. Que no se siente de 60. Que a lo sumo tiene 35 años de ingeniero: “Me comprometo a trabajar 60 años más por lo menos”. Pero más allá de las bromas, cumplir 60 años es todo un hito en la vida de las personas. Hoy le toca al presidente Mauricio Macri. Está en el momento más difícil. El mismo confesó que el tsunami económico del año pasado derrumbó el castillo de arena que había construido y tuvo que empezar casi de nuevo. Eso le provocó tantas o más amarguras y arrugas que el momento en que fue secuestrado y estuvo al borde de la muerte.
Ayer también recordó otro momento no tan conocido cuando estuvo muy cerca de perder su vida. Tanía 39 años y estaba muy preocupado por los 40. Esquiando en Estados Unidos se pegó un palo terrible contra un árbol y estuvo 9 meses en la cornisa de la terapia intensiva.
Macri tiene la contención y el amor de la hechicera, como él llama a Juliana Awada y los mimos diarios de su hijita Antonia. Trata de rodearse de sus históricos amigos para hablar de cualquier cosa, sobre todo de fútbol y desenchufarse del stress cotidiano y de la presión que es demoledora. Es que hay más inflación, mas desocupación y más pobres de lo que había cuando juró como presidente. Y eso lo desespera. Quiere la revancha y por eso se jugará todo en octubre por la reelección. En Boca Juniors, como presidente y en la ciudad de Buenos Aires, como jefe de gobierno, sus segundas administraciones fueron mucho mejor que las primeras, Por eso sueña con que sus votantes le den otra oportunidad y poder dejar un país más creíble y razonable, en marcha hacia el progreso y la inclusión y lejos de la cleptocracia autoritaria chavista de Cristina y su banda.
Cuando deje el sillón de Rivadavia y el bastón de mando, este 10 de diciembre o en 4 años, piensa vivir un tiempo en un pueblito de Italia y en escribir un libro para reivindicar a su padre Franco. Quiere contar como se hizo millonario por su astucia y no por corrupción. Hace una semana le contó a un amigo su dolor más profundo: las dos veces que su padre estuvo lúcido, en medio de la demencia senil que lo acorrala, le pidió que le diera una pastilla para morir.
A veces recuerda aquella noche del triunfo electoral que muy pocos anunciaron. “Ustedes hicieron posible lo imposible”. Esa frase le salió del fondo del alma a Mauricio Macri. Es que ni él lo podía creer. Por primera vez en la historia había llegado a la jefatura del estado el líder de un partido chico que tenía apenas doce años de vida y que no se había forjado en la matriz del radicalismo ni del peronismo. Tal vez si Macri hubiera dejado hablar a su inconsciente sus palabras hubiesen sido: “Llegué Papá, soy presidente, pude superarte”. No quiero hacer sicologismo barato, pero Mauricio le dedicó su vida a demostrarle a Franco que podía llegar muy alto sin su ayuda y por sus propios méritos. Franco Macri fue un padre asfixiante, ultra exigente y más competitivo que lo aconsejable con su hijo. Varias veces lo desafió públicamente. Varias veces fue a contramano de los deseos de su hijo. Varias veces apostó en su contra y boicoteó sus proyectos. Por eso durante tanto tiempo estuvieron peleados. Mauricio fue a estudiar Bridge con un profesor solo para derrotar a su padre en ese juego de cartas.
Un día Mauricio decidió romper amarras y construir su propio destino. Sabía que en esa pelea iba a encontrar la felicidad y la alegría. Y se aferró a esa utopía que persiguió durante tanto tiempo. El hijo del albañil, el tano inmigrante que edificó un imperio económico llegó a la presidencia de la Nación sin que su padre le abriera ninguna puerta. Lo hizo por derecho propio. En nombre del padre. Pero con su propio esfuerzo.
Los kirchneristas lo chicaneaban acusándolo de vago: “Nunca trabajó, siempre vivió de Franco”, pintaron en las paredes. Y esas cachetadas en lugar de intimidarlo le dieron más fuerza para la batalla final contra Daniel Scioli.
Esa relación de amor-odio con su viejo lo marcó para siempre. Y su carácter y garra también se templó en la adversidad terrorífica de aquel secuestro extorsivo que lo tuvo 14 días bajo tierra. Lo encerraron en un ataúd y lo encarcelaron en un sótano de Garay al 2.800. Nadie sigue siendo la misma persona después de semejante experiencia. Su mirada perdida a veces expresa el sufrimiento de ese corazón en aquel momento dramático al que lo sometieron una banda de criminales que eran comisarios de la Policía Federal.
El salto que pegó Mauricio es gigantesco. Desde aquel vicepresidente del holding SOCMA al que arribó por portación de apellido y por ser el hijo del dueño hasta la presidencia de la Nación. Como buen ingeniero se apoyó siempre en la gestión. En el hacer más que en el decir. En Boca Juniors hizo una verdadera revolución de campeonatos y 16 vueltas olímpicas, pero también marcó un camino de responsabilidad y eficiencia. Fue presidente del equipo más popular de la Argentina, superó problemas, abrió ventanas y logró la reelección.
Esos fueron los cimientos del Macri de hoy. No podría haber ganado la presidencia si no hubiese tenido el nivel de conocimiento y popularidad que le dio Boca. Con eso demostró y se demostró que estaba para más. Que el destino de niño cheto, de creído de Barrio Parque, no era para él.
En la ciudad de Buenos Aires hizo lo mismo. Puso ladrillo sobre ladrillo y eligió el camino más sólido y no el más rápido que le había ofrecido Eduardo Duhalde: ser candidato por el peronismo. Edificó un partido y lo fue haciendo crecer. Con ensayo y error. Con metidas de pata y correcciones. Aprendió a ser gobernante en el gobierno de la Ciudad. Su primera administración estuvo apenas por arriba de la mediocridad general, pero, en su segunda jefatura, mejoró la calidad de vida de gran parte de los porteños. Esa buena tarea en el transporte, en la derrota que le propinó a las inundaciones, en la educación y en el respeto por las disidencias y el pluralismo lo fue perfilando. Fue el primer jefe de gobierno de la Ciudad reelecto y que terminó su mandato y dejó un sucesor de su mismo partido: Horacio Rodríguez Larreta. Y eso que el gobierno de Cristina le hizo la vida imposible. Le tiraron anchoas en el desierto y lo intentaron estigmatizar. Está acostumbrado a buscar consensos porque siempre gobernó sin mayorías parlamentarias y eso es bueno siempre.
Además del amor que siente por Juliana y que se le nota cada vez que la toma de la mano, al frecuentar la meditación budista fue calmando sus ansiedades y aflojando sus durezas formales. Hasta se dio el lujo de emocionar y emocionarse en la quebrada de Humahuaca donde le pidió a la madre tierra ayuda para esta tierra. Macri no es un conservador de la vieja derecha como cree la militancia K. Ejerció el divorcio en dos oportunidades y su cultura es más diversa que muchos K aunque menos intelectual. Macri tampoco es un neoliberal entreguista, amante fiel del mercado como quisieron instalar los medios adictos a Cristina.
Macri como político parido por la anarquía del 2001, es muy difícil de encasillar en las categorías tradicionales. Yo me atrevería a decir que no es un gerente de los grupos concentrados a los que conoce de adentro, que tiene sensibilidad social por los más pobres y que su modelo económico de sentido común y eficiencia está lejos del chavismo jurásico y cerca del desarrollismo de Arturo Frondizi.
Macri logró la presidencia de la Nación. No es parte de la herencia que le dejó su padre. Se ganó solito el honor de ser el jefe del estado argentino. Casi 13 millones de argentinos confiaron en su épica de superación. Nadie nunca había sacado tantos votos. Ahora está en el momento clave de su vida. Tiene que demostrar liderazgo y temple para reconstruir todo el desastre que dejó Cristina y su propio fracaso económico. Yo no podría asegurarlo. La realidad es la única verdad y la verdad es que el partido está muy complicado y falta poco tiempo. Hay mucha gente desilusionada pero que a la hora de la verdad va a elegir entre Macri y el voto en blanco. A Cristina esa gente no la votará jamás. Hay que ver si a Mauricio Macri le alcanza para ganar. Tal vez ese sea uno de los deseos hoy, cuando apague las velitas de su cumpleaños número 60.
Si logra eliminar la pobreza, el autoritarismo, el narcotráfico y la grieta nacional vivirá eterno en la memoria de los argentinos. El mismo dijo que no era infalible y que necesitaba que le marcaran los errores. Además convocó a la verdad como punto de encuentro. Le tomamos la palabra y le damos la palabra. Para que ni Dios ni la Patria se lo tengan que demandar.

Hijos de la corrupción K – 7 de febrero 2019

Lázaro Báez acaba de recibir en la cárcel la peor noticia de su vida. Su hijo preferido, el mayor, Martín Antonio fue detenido esta mañana por haber transferido más de 5 millones de dólares a pesar de que lo tenía prohibido. Martín Báez está inhibido de hacer operaciones financieras y las cuentas de Bahamas y la sociedad fantasma de las Islas Marshall de donde fue movido el dinero estaban congeladas por la justicia.
Pregunta chicanera al margen: ¿Quién no tiene una cuenta en las Bahamas o una empresa en las Islas Marshall? En toda esta trama de negociados también participaron Jorge Chueco y Daniel Pérez Gadín, abogado y contador de Lázaro.
Sigamos. Por eso, porque implica una maniobra clara para entorpecer la investigación y el recupero de lo robado y una violación de las medidas cautelares, el fiscal Abel Córdoba pidió que vaya a la cárcel. El Tribunal Oral Federal Número 4 que entiende en la causa por la “Ruta del Dinero K”, por unanimidad apoyó ese reclamo.
Todos los presos K decían que Lázaro es aguantador y que jamás se iba a quebrar. Que el único punto débil es el de los hijos. En esta causa están todos procesados, Luciana Sabrina, Leandro Antonio y Melina Soledad. Pero a partir de hoy Martín está preso y eso puede cambiar la actitud de Lázaro. Tal vez semejante cachetazo lo haga reflexionar y abandone el silencio de omertá mafiosa que viene manteniendo. Veremos.
Por ahora la noticia fuerte es que Martín está preso. Con su barba candado y peinado con radio al medio, siempre tuvo una mirada triste y perdida. Está casado y tiene un hijo de dos años. Tuvo un problema en una mano y cuando lo operaron le descubrieron hipertensión y ciertas arritmias que suele producir el stress.
Martín tuvo sus 15 minutos de fama en las pantallas de canal 13 cuando Jorge Lanata y su equipo pusieron al aire aquellas imágenes pornográficas de los tipos que contaban montañas de dólares sucios en maquinitas de La Rosadita mientras fumaban habanos y tomaban whisky.
La agrupación “Hijos de la corrupción K”, nunca hizo elecciones internas. Pero está claro que el presidente es Máximo Kirchner, que la vice es Florencia, y que el tercero en la línea sucesoria es Martín Báez, el primero que está ocupando un calabozo en el penal de Ezeiza.
En el estado mayor de la “HCK” (Hijos de la Corrupción K) también está Nazareno López, el hijo de Cristóbal que acaba de ser citado a declaración indagatoria por el doctor Claudio Bonadio junto a Cristina y una centena de empresarios y ex funcionarios. También forman parte de la agrupación delictiva las hijas de Alicia, la gobernadora de Santa Cruz. Natalia y Romina Mercado, también tienen que explicar ante la justicia el papel que jugaron en algunas empresas de los testaferros de Néstor y Cristina. La más complicada es Romina que fue presidenta de Hotesur y firmó balances dibujados y otras mentiras. Los hijos de Julio de Vido también mojaron el pancito en el plato de las estafas y negociados. Los hijos de Luis D’Elía entraron todos al ANSES y alguno lo hizo en forma irregular.
Martin Báez, que figuraba como capo de Austral Construcciones, la nave insignia de los robos de estado, está preso y su madre Norma Calismonte, divorciada de Lázaro también podría confesar lo que sabe para ayudar a su hijo que a los 32 años ya tenían un patrimonio de 30 millones de pesos y dos años antes lo único que tenía eran deudas. Y no se sacó la lotería. Se dio todos los gustos el pibe. Autos de alta gama, dinero fácil, mujeres más fáciles todavía y la presidencia del club Boca de Rio Gallegos. En un acto de la institución se dio el lujo de llevar a la mismísima reina Cristina Fernández y al emperador que consolidó la mafia en el fútbol: don Julio Grondona. Tal vez se haya agotado su suerte. Ahora está preso y embargado en 600 millones de dólares.
Tal vez sea el peor de los pecados de Lázaro Báez. Siguió el ejemplo de muchos otros corruptos del kirchnerismo y convirtió a sus hijos en delincuentes. Esa actitud perversa está hoy en el centro de la escena política. Es patético y humillante para la familia del reo.
Báez detonó a su familia. La incineró en el altar de los Kirchner solo para hacerse millonario con el dinero de todos los argentinos. Esa familia está quebrada.
La otra parte de la familia son los hijos más chicos. Luciana fue directora de Austral Construcciones, locomotora del Holding Báez que está totalmente destrozado.
Después viene Leandro que fue titular en el directorio y también hizo una fortuna a la velocidad de la luz. Y tampoco se ganó la lotería.
Y por último está Melina, la más inocente o la menos culpable. Ella solo figuraba como empleada de Austral pero no tiene ninguna empresa a su nombre.
Ellos quieren que Lázaro se declare arrepentido y cuente toda la verdad: es decir que Néstor y Cristina son los dueños de la mayoría de los bienes que figuran a nombre de Lázaro y que fue pieza clave del plan sistemático para saquear al estado. Sus hijos le tienen bronca a Cristina porque ella está libre pese a que es la responsable y culpable de todo y su padre que sólo fue un engranaje, está encerrado.
La tercera parte de la familia es unipersonal. Es Norma Calismonte, una señora de barrio que se casó con un sencillo empleado bancario, con un monotributista y en diez años se encontró con un magnate acostado en su cama. La madre de los hijos de Báez no puede creer como su vida cotidiana estalló por los aires y sus seres queridos están ardiendo en tribunales y en los medios de comunicación.
Hasta las mafias italianas siempre le dieron un rol preponderante a la familia.
La Unidad de Investigación Financiera descubrió que los 4 hijos eran gente ahorrativa y tenían 25 millones de dólares de empresas offshore radicadas en Panamá y Uruguay. ¿Cómo juntaron 25 palos verdes? Son sumas descomunales para cualquiera.
La gran pregunta es hasta cuanto aguantará el silencio y la omertá de Lázaro. Sus hijos les ruegan que diga toda la verdad y que ensucie a Cristina para salvarse él. Lázaro duda. Por momentos cree que pronto saldrá en libertad y no puede mostrar semejante traición a Cristina a la que le tiene pánico. Y por el otro tiene pesadillas que lo muestran en la cárcel por el resto de su vida con Cristina en libertad.
Los ciudadanos reclaman algo bien democrático y republicano: juicio, castigo y condena. Para que todos los argentinos seamos iguales ante la ley y no haya ladrones con coronita. El que las hace las debe pagar es una regla de hierro de la democracia honesta. Mariana Zuvic siempre dijo que los Báez eran empleados de los Kirchner y también planteó que el monotributista del 2003 hoy es un potentado que multiplicó su patrimonio por 45.000%. Parece un chiste de humor negro. Pero es la más cruda de las realidad.
Quién es Lázaro? ¿Qué papel cumplió en el ladriprogresismo feudal? Es el terrateniente más grande del país. 418 propiedades y estancias que en tamaño son igual a 13 veces la Capital Federal. ¿Escuchó bien semejante locura? Las tierras que nos robaron las familias Kirchner y Báez ocupan el mismo territorio que 13 veces la Capital Federal.
Y dos lujosos aviones que en realidad eran tres y uno se incendió sospechosamente. Y siguen las estafas. Es interminable la lista de bienes y billetes que robaron. Record Guinnes. Por eso los Kirchner están entre los más corruptos del planeta.
Lázaro tiene (o tenía) la flota de vehículos más grande del país. Ni las empresas de transporte tienen 1.279 vehículos como él. Una colección de autos negros de alta gama que ni la mafia napolitana. La parte más bizarra de su historia es que fue el constructor, el donante y el vigilador en retiro efectivo del faraónico mausoleo de Néstor Kirchner. Ese monumento a la corrupción y la desmesura es monitoreado on line por Cristina desde donde ella se encuentre. Es todo un dato. Es un mensaje clarísimo, aunque tiene su simbolismo. La noche en que Néstor Kirchner se murió había estado cenando con Cristina y Lázaro. Según el evangelio, Lázaro de Betania ya estaba muerto y sepultado. Pero llegó Jesucristo que era su amigo y lo resucitó en un instante y con una frase: “Lázaro, levántate y anda”. Este Lázaro de estos tiempos de cólera, se parece más a otro personaje bíblico que es casi su contracara. A Poncio Pilatos, el que se lavó las manos y con ese gesto, selló la condena a muerte de Jesús. Es el símbolo del oportunismo, la vileza y la traición. Por los siglos de los siglos. Amen. No es el cartonero Báez. Lázaro se levantó y anduvo. Anduvo caminando derechito hacia la cárcel y de paso, detonó a su familia. Hoy llora porque su hijo Martín también está preso. ¿Ahora va a prender el ventilador o seguirá con los labios sellados por el pánico?
Hagan sus apuestas.

Pérez Volpin, a un año – 6 de febrero 2019

Ya pasó un año de su muerte y todavía siento en el alma ese silencio atronador de una gigantesca redacción llorando frente a las computadoras. Todavía me rebota en la cabeza y en el corazón la noticia que jamás hubiéramos querido dar de nuestra querida compañera Débora Pérez Volpin. Primero aparece el crespón negro en la tele y después sus compañeros que la recuerdan como lo que fue: una gigantesca mujer que se destacó en casi todo lo que hizo.
Ese día de hace un año, el periodismo argentino estuvo de duelo. Su partida nos desgarró el corazón a todos. Es que Débora era una persona luminosa. Gran madre presente y atenta de Agustín que a los 21 años sigue su camino y estudia “Comunicación” y Luna, de 18 que ya estudia Arquitectura. Obviamente son los que más la extrañan.
Débora tenía un carisma que traspasaba los televisores para llegar pleno a todos los hogares. Su sonrisa contagiosa. Su inteligencia infrecuente, su formación intelectual y su sensibilidad social para entender que este oficio maravilloso siempre tiene que estar al servicio de una sociedad más justa. Por eso era capaz de hacer cualquier tipo de cobertura. Desde la más profunda y triste en una catástrofe hasta la nota color jugando a las palabras graciosas con Carlitos Balá. No se le recuerda ningún error grave. Era perfeccionista, gran lectora, deportista, amante de la naturaleza y de una belleza fresca que fotografiaba de maravillas en la tele. Integró la línea fundadora de TN. Primero como astuta productora y luego bajando a tierra aún a los temas más complejos. Siempre preocupada por lo social. Por visibilizar las injusticias y tratar de encontrar las soluciones. Primero en su militancia universitaria en Franja Morada, subida a la primavera democrática de Raúl Alfonsín. Egresada del colegio Nacional Buenos Aires y de la carrera de Comunicación de la UBA. En ambos establecimientos educativos participó de las revistas que hacían los alumnos. Era el orgullo de sus hijos y de sus padres. Hace dos años falleció Aurelio Pérez Volpin un médico solidario que fue director del Hospital Fernández. Ella siempre entendió el periodismo desde su ética más fundacional. Siempre del lado de las víctimas. Siempre en la defensa de la democracia y la libertad. Tratando de cumplir la misión de este oficio maravilloso que es acomodar a los incomodos e incomodar a los cómodos.
A los 50 años, en la cima de su carrera profesional, tomó la decisión corajuda de pegar un volantazo a su vida. O de comenzar la segunda parte de su vida. El periodismo no le alcanzaba para ayudar a los que más necesitan. Y resolvió dar el salto a la política. Como dijo Marcelo Bonelli, su compañero de 12 años en las mañanas de Arriba Argentinos en canal 13: todos los colegas perdemos una gran periodista pero la política gana una persona excelente y de una ética a prueba de balas. Aceptó la convocatoria de Martín Lousteu, se sumó a “Evolución”, nombre que fue casi como una metáfora de sus sueños y fue electa legisladora por la ciudad. Hoy sus compañeros le hicieron un homenaje desgarrador. Quiso el destino que solo pudiera participar de una sesión en la Legislatura porteña. Pudo votar el presupuesto y prepararse para recorrer los barrios detectando problemas y aportando soluciones. Estaba feliz, de muy buena onda como siempre, en esta nueva etapa de su vida.
Estaba casada con otro colega, el periodista deportivo Enrique “Quique” Sacco y el camarógrafo Marcelo Funes fue su primer marido y el padre de sus hijos. Hasta en los afectos más profundos estuvo ligada al gremio. Su voz cálida y su dicción perfecta levantaba a medio mundo con alegría con su saludo “Arriba remolones”.
Es cierto que trabajó en Clarín y La Nación y en esta querida radio Mitre hizo un gran programa que me contaba como oyente fiel. Pero ella fue nacida y criada en la tele. La luz roja que se prende, la cucaracha por la que recibe indicaciones, el maquillaje, la urgencia, el stress, las horas de guardia y los móviles más variados. En el clip de homenaje se la puede ver en la cumbre de las montañas, vestida de buzo para dar testimonio bajo el agua, denunciando como gente muy humilde revisaba la basura o compartiendo una receta de cocina rica y barata con una grande del mundo gourmet. Una cobertura en fuerte apache la muestra diciendo frente a cámara: “hay una lluvia de balas”. Nada de lo humano le era ajeno.
Débora es un nombre de origen hebreo que significa abeja trabajadora. No abeja reina. Nunca se la creyó ni tuvo aires soberbios de diva. Ganó el Martín Fierro en el 2014 y el afecto de todos los que conocieron su actitud de entrega. El dolor de un periodista que está “en vivo y en directo”, debe ser ocultado por el profesionalismo y el oficio. Pero aquella noche nefasta de hace un año pude ver a muchachos que no pudieron frenar sus lágrimas y su congoja. Recuerdo que en “Los Leuco” tuvimos a un Marcelo Bonelli quebrado por una noticia incomprensible que todos negamos hasta último momento. Su productor de tantas notas, Gustavo Tubio estaba desencajado. En maquillaje, la sensibilidad del Bebe Contemponi repetía que era una mentira, que Débora estaba viva.
Pero la verdad dolorosa es que Débora murió hace justo un año. Fue algo absolutamente infrecuente. Es bajísimo el porcentaje que se muere durante una práctica médica sencilla como una endoscopia: solo el 0,04%. La justicia investigó y se movió con eficiencia. Procesó por homicidio culposo al endoscopista Diego Bialolenkier y a la anestesista Nélida Inés Puente. Todos estamos esperando que el juez Javier Anzoátegui convoque al juicio oral y público cuanto antes. No por venganza. Quique, el amor de los últimos 7 años de Débora que sigue viviendo con los hijos de ella, dijo que no sienten odio ni rencor y que tampoco creen en la mala intención. Pero que quieren que se sepa exactamente la verdad de lo que pasó para que este caso contribuya para que no vuelva a pasar. La autopsia y el informe ampliatorio confirmaron que Débora murió porque el instrumento del endoscopista la perforó y la anestesista demoró el tratamiento de reanimación.
La familia de Débora, merece nuestro respeto y nuestro abrazo y el sentido pésame. Muchos televidentes y oyentes sintieron que se murió alguien de su familia. Un ser querido. Porque eso era Débora Pérez Volpin: un ser querido y querible. Por eso semejante conmoción. Por eso tanta repercusión e interés. La vida de un periodista, obviamente, vale igual que la de cualquier persona. Pero su trabajo le permitió entrar a la casa de mucha gente y compartir el desayuno informativo o un momento especial. Eso no se olvida fácilmente. El televisor puede estar encendido todo el día. Pero no todos los periodistas son autorizados por el alma del ciudadano a que ingresen en su intimidad y se sienten a su mesa. Eso es solo para los elegidos: como Débora.
Siempre fue Débora, la compañera sin igual, la que nunca aflojó ni en las más difíciles, la luchadora temprana por los derechos de la mujer y en contra de la violencia de género.
Aquella noche maldita entré a la moderna redacción de TN y Canal 13. Parece la Nasa y siempre hay bullicio y gritos urgentes. Sin embargo vi a decenas de colegas llorar en silencio frente a las pantallas. Fue un cachetazo brutal, a traición, inesperado, lacerante. Ella era puro profesionalismo, buena onda personal y una profunda vocación de servicio. Desde el periodismo y desde la política. Quería una ciudad moderna y de iguales.
Débora Pérez Volpin tenía mucho para dar. Proyectos maravillosos y la otra mitad de su vida por delante. Todos los que amamos el periodismo y la libertad la vamos a extrañar. Como decía el video graph que presidió su homenaje: “Hasta siempre Débora”. Débora presente: ahora y siempre.