Ni un juez más como Zaffaroni – 10 de abril 2017

Si las queremos vivas. Si queremos combatir de verdad la violencia de género y los femicidios como los de Micaela García. Si queremos que no haya ni una menos. Tenemos que plantear que no haya ni un juez más como Carlos Rossi ni como Eugenio Zaffaroni. Los mecanismos institucionales del juicio político impulsado por todos los partidos tienen que destituir a Rossi o provocar su renuncia. Pero con eso no alcanza. Porque lamentablemente la justicia argentina está llena de jueces como Rossi, hijos putativos de la doctrina Zaffaroni. La fábrica de jueces como Rossi tiene un responsable directo que fue miembro de la Corte Suprema de justicia y hoy es uno de los principales asesores de Cristina, la exitosa abogada que nunca ganó un juicio y perdió el juicio varias veces.
El falso garantismo, el abolicionismo como doctrina, diseminó magistrados por todo el país que tienen una mirada teórica muy lejos de los problemas de la vida cotidiana. Todo el tiempo buscan vericuetos en las leyes para dejar libre a los delincuentes de todos los colores. Siempre hay una excusa. Siempre es el sistema capitalista el responsable de que haya criminales, asesinos y violadores. Siempre es la injusticia social la que produce delincuentes. Por lo tanto, siempre se puede condenar y responsabilizar a esa ideología y dejar libre a los que superaron todos los límites morales al violar y ahorcar a una niña o a varias.
¿Es tan difícil comprender esto? ¿Es tan complejo ponerse en el lugar de las víctimas o de los familiares de las víctimas y dejar de favorecer a los victimarios? ¿Se puede ser juez con una ceguera dogmática semejante que tira nafta sobre los incendios sociales? Todo eso se lo debemos al presunto brillante intelectual Eugenio Raúl Zaffaroni.
Por eso hubo algunas definiciones muy categóricas que nos ayudan a pensar. Dijo Fabiana Tuñez, la titular de la Secretaria de la Mujer que en el caso atroz de la violación seguida de muerte de Micaela hay dos culpables: el autor material, es decir Sebastián Wagner que tiene que ir a la cárcel para siempre y el juez Rossi que lo dejó en libertad pese a todas las recomendaciones en contrario y que se tiene que ir a su casa. El magistrado dormía con la conciencia tranquila a pesar que, tanto el servicio penitenciario como el fiscal, le aconsejaron que no dejara en libertad a ese chacal.
Pero el juez Rossi no les dio bola y siguió el manual de Zaffaroni. Así le fue a Micaela. Y así le va a ir al juez. Pero insisto. No alcanza. Hay que renovar la justicia, apelar a nuevos jueces con un pensamiento más abierto, menos dogmático y con más sentido común. Rolando Barbano, el brillante editor de la sección “Policiales” de Clarín lo resumió como nadie: “hay jueces que aplican la pena de muerte, pero con las víctimas”. Carlos Rossi le aplicó la pena de muerte a Micaela García. El propio presidente Mauricio Macri dijo que no podemos contar con jueces como estos. El ministro de Justicia empujó la idea de apelar al juicio político o que Rossi de un paso al costado. Hasta el propio Papa Francisco se comunicó con los padres de Micaela para consolarlos en su desgarro si es que eso es posible.
Fue tan brutal lo que pasó que Cristina apeló a un comunicado de La Cámpora para expresar su solidaridad con la familia García y en las redes sociales la sepultaron con mensajes durísimos cuestionando la idolatría y la estrecha relación que tiene con Zaffaroni.
Es que nadie olvida varios de los casos que dejan la moral de Zaffaroni a la altura de un zócalo. El jurista dicta cátedras por el mundo y trata de ocultar las cuestiones que el periodismo demostró varias veces. Tengo varias preguntas al respecto para Zaffaroni:
-¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó una violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita? Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.
O el caso del juez Axel López que es casi calcado del que estamos padeciendo ahora con el juez Carlos Rossi. Zaffaroni fue el abogado defensor de Axel López que le dio la libertad condicional a un condenado por cuatro ataques sexuales. Repito: liberó a un condenado por cuatro ataques sexuales. El perito siquiatra recomendó que no lo liberara. Pero el juez López, igual que Rossi, ignoró esa recomendación y lo mandó a la calle. El delincuente manejó un remise y violó y mató a la primera pasajera que subió. Axel López fue a juicido, Zaffaroni lo defendió diciendo que los informes de los peritos, fiscales o penintenciarios no son vinculantes y logró que no fuera condenado. Hoy el juez Axel López solo tiene el castigo de su conciencia. Esperemos que con Rossi no pase lo mismo.
-¿ Se acuerda de aquellas famosas resoluciones donde según usted, alguien no había robado un auto porque estaba en la calle y se lo podría haber encontrado? ¿O que un cuchillo no es un arma sino un utensillo de cocina y eso fue un atenuante para un delincuente que lo utilizó?
-¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
-¿No siente algo de pudor o de culpa por ser cuestionado e impugnado por personas intachables como Rodolfo Terragno, Diana Cohen Agrest o Santiago Kovadloff?
- ¿Tiene alguna responsabilidad en la instalación en parte de la justicia de un falso garantismo que a la hora de la verdad funcionó como una nueva humillación a las víctimas y como una defensa de los victimarios bajo el pretexto ideológico de que eran víctimas del sistema capitalista?
- ¿Cree de verdad que se puede construir una sociedad democrática con vigencia plena de los derechos humanos y la paz con premios y sin ningún castigo? ¿El abolicionismo no nos lleva a la primitiva ley de la selva?
Zaffaroni utilizó terminología de alto calibre. Habló de “hordas mediáticas y de terrorismo mediático que incita al linchamiento” y sugirió modificar la Constitución Nacional para acotar lo que él denomina “oligopolios audiovisuales de intereses vinculados al capital transnacional”. Junto a Cristina y a Victor Hugo Morales se convirtió en el tridente de avanzada en la persecusión y hostigamiento hacia el periodismo no adicto.
Ese periodismo que está horrorizado por como un juez como Rossi liberó fácilmente a un asesino como Wagner siguiendo la escuela de Zaffaroni. La propuesta es clara. Si no queremos una menos. Si no queremos un femicidio mas, debemos buscar los caminos para no tener ni un juez más como Rossi, ni un juez más como Zaffaroni. Para que se haga justicia. Y no demagogia barata y criminal.

La esperanza vence al miedo – 7 de abril 2017

Entre todos los problemas que estamos tratando de resolver los argentinos está creciendo una solución maravillosa: mucha gente, en todos los ámbitos está perdiendo el miedo. Eso es un milagro ciudadano muy saludable. Las sociedades atemorizadas se paralizan y se resignan a las cosas tal cual son. No tienen impulso de cambiar lo que nos viene jodiendo la vida durante tantos años. Pero cuando alguien se anima. Y otro se suma. Y luego van dos más, la valentía se va contagiando y como decía César Isella, “empezá por vos mismo que después seremos dos”.
Entre la montaña de disvalores que nos dejaron los Kirchner como bombas de tiempo culturales hay algunos que son muy obvios por el tamaño de la desmesura: la megacorrupción de estado que superó todos los records de los delitos cometidos en democracia, el autoritarismo y la persecución al que piensa distinto, el odio y la fractura social expuesta que esos ataques generan y también el miedo.
Y el miedo envenena la democracia. No tengo dudas de eso. El temor congela todo tipo de debate plural que es una de los activos del sistema republicano. Enriquecerse con la opinión del otro. Aprender, corregir, debatir para mejorar algo. Pero si mucha gente no se atreve a hablar, ni a actuar, todo se empobrece y los autoritarios de estado tienen un terreno más fértil. La peor opinión es el silencio, decía en una época el gremio de prensa. Y estoy absolutamente de acuerdo. El silencio es la tumba de la libertad. El miedo es la cárcel del corazón.
Hace un tiempo, cuando Cristina dividía para reinar y agredía a medio mundo, el contador Oscar Santiago Lamberto citó a Perón y dijo “hay momentos en la vida en los que más vale la vergüenza que el miedo” y cambió su voto en la Auditoria General de la Nación. De esa manera se pudo aprobar el informe sobre las graves irregularidades en el manejo de los fondos del Fútbol para Todos que la semana anterior se había archivado por la decisión de los auditores oficialistas. Recuerdo que Cristina tenía al peronismo sojuzgado y temblando bajo sus pies. Sometido al silencio y al sicristinismo verticalista humillante. Con un gesto de rebeldía Lamberto que era y es peronista y que era y es el capo de la AGN, sacó adelante el riguroso informe que comprometió a los últimos tres jefes de gabinete de la jefa de la asociación ilícita que junto a sus hijos se dedicó a cobrar coimas y lavar dinero.
Esa fue la importancia del voto de Oscar Lamberto que los fanáticos kirchneristas no comprendieron. Los que solo son soldados disciplinados y verticalistas incorregibles dejan de tener pensamiento propio y se comportan como autómatas. Y denigran la política que esencialmente debe ser rebeldía ante las injusticias. Hoy el caso más despreciable es el del mayordomo Parrillitudo.
El matrimonio Kirchner dió cátedra en esta forma de conducción autoritaria de castigar con latigazos o la Siberia a los de la propia tropa que no se verticalizaron como chupamedias eternos.
Cristina exigió y exige alineamiento absoluto. Subordinación y valor para defender a Cristina. Condujo con mano de hierro y reclamó una disciplina casi castrense. Dividió y divide aún hoy a los argentinos entre esclavos y enemigos. De hecho calificó de “bandita de traidores” a quienes fueron muy leales a ella en su momento como Miguel Angel Pichetto, Julián Domínguez, Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina y hasta el flaco José Luis Gioja, entre otros. Disculpe el señor se está llenando de traidores el recibidor, diría Serrat.
Dio verguenza ajena observar a dirigentes con mucha experiencia arrodillarse ante el altar de Cristina para mendigar un carguito. Las listas en todo el país las hizo ella en Olivos. Y así le fue. Hizo desastres que llevaron directo a un par de fuertes derrotas electorales. Concentró tanto el poder que asfixió al Partido Justicialista y puso a gobernarlo a alguien como Carlos Zannini que se formó en el sectarismo y el dogmatismo maoista. Y hasta el propio Zannini fue acusado de traidor por Cristina porque los jueces la están volviendo loca a ella y a Zannini casi ni lo molestan. Hace un tiempo le cortó el rostro porque sospechaba que lo traicionaba con sus amigos de Tribunales para salvarse solo y tirar a ella debajo de un camión. Ahora parece que recompusieron la relación y otra vez son amigos. Pero las heridas quedan y las cicatrices también.
En estos últimos días aparecieron muchos gestos de coraje civil que potencian la esperanza. La gigantesca movilización ciudadana del sábado 1ro de abril. La participación con fotos en los lugares de trabajo de los que no adhirieron al paro. Pusieron la cara y el cuerpo y no solo el apodo de Twitter. El ofrecimiento de autos para llevar gente a sus laburos y romper el cerco del paro de transporte. Muchos comerciantes que se la bancaron frente a las patotas que amenazaban quemarles los locales si no bajaban las persianas, cientos de tacheros que no arrugaron frente a la patoteada de Omar Viviani y salieron a hacer el mango de todos los días. Y muchos casos más. Sobre todo esas dos mujeres con los ovarios bien puestos que merecen nuestro humilde homenaje. Hablo de Andrea y Zulma que se plantaron frente a unos delincuentes que la quisieron obligar a cerrar la estación de servicio en Lomas de Zamora. Emociona ver a esas dos muchachas defender su dignidad y su fuente de trabajo. Les hicieron frente. Los mantuvieron a raya y además hicieron la denuncia. Hubo una orden de la fiscalía para que los atacantes se fueran acusados de coacción y llegó el grupo antidisturbios. Hay que cuidar a gente como Andrea y Zulma. Que en los próximos días no les pase nada. Que no les rompan los vidrios o las agredan porque todos los argentinos ya sabemos quiénes son. Son gente del gremio de estacioneros que lidera uno de los capos de la CGT, Carlos Acuña.
Solo los que no creen en el debate de ideas apuestan al miedo y a su etapa superior, el terror. Una parte importante de la dirigencia de este país calló demasiado frente a los atropellos del kirchnerismo. Muchos temieron carpetazos del gobierno porque tienen cadáveres en el placard. Las personas decentes y honradas que no tienen nada que ocultar, pueden y deben hablar sin autocensuras. Para eso hemos construído esta democracia que ya tiene casi 34 años. Porque una persona que grita se escucha más que miles que callan, como decía San Martín. Roosvelt decía que solo hay que tenerle miedo al miedo. El miedo envenena la democracia pero, como decía Lula, la esperanza, siempre vence al miedo. Ya lo dijo con sabiduría, María Elena Walsh. “No tendremos miedo, no tendremos miedo, nunca más”.

Paro mal parido – 6 de abril 2017

Este es un paro mal parido. Más allá de la obvia y contundente inactividad que se registró, producto de la falta de transporte público. Miles y miles de compatriotas quisieron ir a trabajar pero no tuvieron en que viajar. Eso es clarísimo.
Y pese a eso muchos comercios, supermercados, remiseros y bares trabajaron casi normalmente. Y muchos taxistas y automovilistas, padecieron el miedo que les inoculó Omar Viviani cuando llamó a dar vuelta los coches. El patotero y extorsivo jefe del sindicato de peones de taxis logró su objetivo y por eso va a tener que dar explicaciones ante la justicia. Más temprano que tarde. Porque puede ser condenado por “amenazas coactivas” o directamente “incitación a la violencia”.
Pero fue un paro mal parido porque, objetivamente, nació producto de que la dirigencia cegetista fue corrida por izquierda por esos grupos irrepresentativos y por los fanáticos de la CTA que sueñan con la vuelta de Cristina al gobierno.
Fue un paro mal parido porque no hay condiciones objetivas para una medida que en todo el mundo se toma ante una situación social límite o de extrema gravedad, cosa que hoy claramente no existe.
Fue un paro mal parido porque sus argumentos fueron de una vaguedad notable: para descomprimir decían algunos. Y otros plantearon que era para reflejar el malestar general. Con esa liviandad decretaron una medida de fuerza desmesurada que nos cuesta a todos los argentinos 1.500 millones de pesos y que le dio la posibilidad, otra vez a las agrupaciones trotskistas de ocupar el centro de la escena con piquetes y corte de ruta que son ilegales pero que le robaron protagonismo a los sindicatos que llamaron al paro. Otra vez los corrieron por izquierda. Se quedaron con la bandera de la medida de fuerza. Igual que cuando les coparon el escenario y los expulsaron violentamente de su propio palco y los obligaron a huir custodiados por sus guardaespaldas.
Fue un paro mal parido porque el sindicalismo es el sector en donde menos llegó la democracia. Hasta la política y la justicia hoy tiene caras nuevas y renovación generacional. Por eso es muy bienvenido el proyecto para evitar las reelecciones indefinidas que presentó la legisladora cordobesa Soledad Carrizo. Es que en los gremios hay señores feudales, burócratas que se eternizaron en el sillón y se hicieron millonarios mientras sus representados eran cada vez más pobres.
Viviani es un ejemplo pero no es el único. Hace 33 años que gana las elecciones con lista única y autoritarismo. Es de los que aplaudieron la flexibilización laboral y liberal de Carlos Menem y el populismo chavista de Cristina. Le dio lo mismo un populismo que otro. Esa cultura antidemocrática los llevó a hacerle 13 paros a Raúl Alfonsín, 9 a Fernando de la Rúa, uno por trimestre y ni un solo paro a la dinastía Kirchner en 8 años, entre el 2003 y el 2011.
Y eso que los Kirchner los ningunearon y no los convocaron nunca al diálogo, solo a aplaudir y que no les dieron un peso de la deuda de las obras sociales ni resolvieron el tema del impuesto a las ganancias que afectaba a tantos trabajadores. Nada de eso hizo Cristina. Y todo eso les dio Macri. Sin embargo hoy lo castigan con una huelga general que les suma desprestigio a los sindicalistas que hace tiempo ocupan el podio de los sectores más rechazados de la sociedad. Y los motivos están a la vistas.
Macri dijo que entre los gremios había mafias. Y no se equivocó.
Esto no lo digo contra todos los dirigentes ni en contra de las medidas de fuerza. Hay gente muy honesta y combativa. Y las protestas son constitucionales, están dentro de la ley y nadie puede negar ese derecho. Sobre todo porque hay motivos de una economía que no arranca con fuerza, que está recuperando puestos de trabajo que rompió y que está bajando una inflación que todavía es muy alta.
Pero hay varios mecanismos de protesta sin llegar al extremo del paro general. Y este gobierno les abre las puertas del diálogo en mesas donde hay consensos y disensos. Hubo avances notables con los petroleros, los mecánicos, los albañiles, y los obreros del calzado y los textiles. Ese es el camino. Buscar salidas conjuntas entre el estado, los gremios y los empresarios para generar más y mejores puestos de trabajo, salarios más altos y en blanco y multiplicar la producción y la competitividad.
Pero las mafias, como las brujas, que las hay las hay. ¿Qué son si no mafiosos personajes que hoy están presos como El Caballo Suárez o José Pedraza? Ambos fueron violentos y ladrones. El de los marineros le robó dinero a los afiliados para enriquecerse. Y el ferroviario incitó al asesinato de un joven militante de izquierda. ¿Y Juan José Zanola, otro mafioso? En este caso de los medicamentos. Y tantos otros que andan en autos de alta gama con vidrios polarizados, rodeados de gorilas armados, que viven en mansiones como magnates y que no permiten que haya varias listas ni pluralismo en las elecciones de los gremios.
Es un paro mal parido y por eso esta vez hubo tanto repudio y tan explícito. Miles de firmas en plataformas como change. org; fue trending topic mundial con 4,5 millones de cuentas el tuiter de “Yo no paro”. Fue notorio como en los edificios, los vecinos ponían carteles al lado del ascensor con sus horarios para que otros compartieran el auto para ir hacia sus ocupaciones cotidianas.
Esta vez muchos quisieron ir a trabajar y no pudieron. Esta vez tal vez como nunca muchos ciudadanos se expresaron en forma contundente contra la desmesura sindical.
Es un paro mal parido porque intenta cortar el mejor momento del gobierno en el plano social. Es verdad que hubo destrucción de más de 100 mil puestos de trabajo al principio. Pero ahora hace 7 meses que se vienen recuperando y se esperan muchos más por el fuerte movimiento de la obra pública, la mejora del poder del sueldo producto de la caída a la mitad de la inflación y un lento aumento del consumo con el dinero del blanqueo y de la reparación histórica de los jubilados.
Eso es incomprensible. En los momentos más duros no hubo huelgas. Y ahora que se está saliendo del pozo, se hacen zancadillas y les ponen palos en la rueda. Los gremialistas dicen que es ahora porque se les acabó la paciencia y la moderación que tuvieron durante la luna de miel. Y en el gobierno lo ven como una clara maniobra electoral que es funcional al caos que Cristina quiere instalar para debilitar al gobierno de Macri y apostar a su derrocamiento.
Fue un paro mal parido porque más allá de la capacidad y la gimnasia de movilización permanente que tienen los que cortan los accesos, a la hora de la verdad, en las urnas, son marginados por millones y millones de ciudadanos que hace décadas que no lo votan más allá de un 3%. O Pablo Miceli que exige que se caíga el modelo económico cuando su representatividad esta tan cuestionada que hasta perdió la interna en la CTA o el Barba Gutiérrez que reza por Cristina pero fue derrotado electoralmente en el distrito de Quilmes cuando era intendente. ¿Ese mensaje no lo leen? ¿Qué modelo económico propone Micheli? ¿El de Santa Cruz o el de Venezuela?
Hasta el paro docente se desinfló tanto por su clara intención desestabilizadora que el segundo gremio bonaerense resolvió no hacer más paros tal como lo indicaron las encuestas entre los maestros. Fracasaron los exaltados dogmáticos de los extremos ideológicos. La inmensa mayoría de la sociedad quiere que la dejen trabajar y vivir en paz.
Todos los problemas sociales y laborales que existían hoy empeoraron producto del paro. Mañana será otro día para diseñar un mecanismo de consulta permanente entre las partes y atender las situaciones de mayor emergencia.
Hoy fue un paro mal parido. Mañana se puede construir un parto de la nueva Argentina. Entre todos tenemos que dar a luz para siempre el país de trabajo, justicia y libertad que tanto necesitamos.