Spinetta, el marcapiel – 23 de enero 2018

Un día como hoy pero de 1950 nacía Luis Alberto Spinetta. Hoy sería el cumpleaños del flaco eterno que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Muchos de sus amigos lo van a festejar de la mejor manera: tocando su música en un recital bajo la dirección de Javier Malosetti.
El recital será en el Patio del Centro Cultural Konex que supo inaugurar Spinetta y contará con la participación de un seleccionado de artistas, entre otros, de Emilio del Guercio que fue su bajista en Almendra y de David Lebón que cumplió el mismo rol pero en Pescado Rabioso. Flotará en el aire libre el espíritu de El Marcapiel, que en 1988 en el trabajo “Tester de violencia”, nos marcó a fuego el cerebro con ese compromiso de que “todo lo daría/ todo, menos el sol/ Solo quiero sentir la enseñanza/ que da tu amor”.
Uno de los regalos va a ser la reedición de aquel primer álbum de “Los Socios del Desierto”, acompañado de un libro de fotos inéditas de Eduardo Martí, conocido como Dylan, fotógrafo personal de Spinetta, amigo de fierro y padre de Emmanuel Horvilleur, el 50 % de Illya Kuryaki con Dante Spinetta, la prolongación creativa de la sangre. Hoy es imposible pensar que aquel disco se grabó en 1995 y recién se editó dos años después porque para las discográficas no era negocio publicar 33 obras del genio de la guitarra y la poesía del rock nacional.
Me gustaría repetir que después de tanta mugre y corrupción conviene abrir las ventanas de nuestras cabezas y dejar que ingrese la luz y el viento fresco de la esperanza. Respirar un poco después de tanta podredumbre. Recordar una excelente noticia que nos ayudó en su momento. ¿Se acuerda?: por votación de los vecinos, el paso bajo a nivel de Avenida Congreso en el cruce con las vías del ferrocarril Mitre fue bautizado “Luis Alberto Spinetta”. Un homenaje de los vecinos de Villa Urquiza a un vecino ilustre que hasta su productora llamada “La Diosa Salvaje” había instalado en la Iberá al 500. Barrio, barrio, como le gustaba decir al flaco. Barrio de medialunas casi caseras en los boliches, de árboles añosos que respiran ecología y salud. Hoy hay un mural extraordinario en la pared del túnel con la tapa de 30 trabajos musicales de Spinetta. Alegran la vista, celebran la vida. No me arrepiento de haber seguido minuto a minuto las noticias de los corruptos que envenenan la democracia. Pero también creo que hay que buscar un pulmón que nos saque de la asfixia.
Ese pulmón creativo se llama Luis Alberto Spinetta. Hoy, el día de su cumpleaños es el día del músico argentino. Está todo dicho.
Ya se lo conté alguna vez. Yo era un chico de la música comercial de Palito, el Club del Clan y los demás hasta que un compañero del secundario, el loco Bernabeu, me dijo: ”escucha esto, boludo. Avivate”. Era aquel disco entrañable de Almendra con la lágrima y la sopapa en la tapa. Esa lágrima que hoy es un emblema de lo que sentimos. Por esa puerta de Almendra entré a la música progresiva, descubrí a Manal y a Los Gatos. No sabía que estaba asistiendo a un parto de la historia porque estaba naciendo el rock nacional.
Extrañamos tanto al flaco. Flaco, flaquito tu falta nos descoloca, nos hace tambalear. Es que fuiste un cimiento de mi generación. En tus letras nos hicimos adictos a la poesía y al contenido.
Flaco, flaquito, muchacho ojos de papel, quédate hasta el alba. Me aprendí de memoria aquellas canciones. Me hicieron más culto, más feliz, me dieron mejores herramientas para levantar minas y barricadas en la universidad de los 70. Me lucía recitando a Neruda o a Tejada pero también citando el simbolismo de Rimbaud o el teatro de la crueldad de Antonin Artaud al que convertiste en la obra maestra del nuestro rock. Elevaste a la música popular a aquel poeta maldito y eso que eras un pibe de 23 años entusiasmado con la primavera camporista de Perón y del Tío. Y eso que el militantismo cerrado de la época asociaba el rock con una expresión del imperialismo yanky. Yo jugaba al seductor cantando pícaro y pornográfico, susurrando al oído a las muchachas que me gusta ese tajo y realmente me gustaba. Descubrimos un mundo de belleza, un yacimiento de estética y de ética. Porque seguramente ese es tu legado: se puede ser Gardel sin participar del show frívolo de la figuración y el caretaje. A lo mejor fuiste un poco menos notorio pero mucho más notable. Creciste con nosotros pero nunca quisiste sentar cabeza. Ni transar. Obsesivo hasta el martirio, mortificado por todos los dolores. Siempre el perfil bajo, siempre lejos de las luces de la de la falsedad. Fuiste un gigante amasado con ética y estética.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Odio ese cigarrillo que te asesinó. Ese océano de tabaco en donde te ahogaste igual que Sandro. Yo se que a esta hora Ana no duerme preocupada por Fermín. Que Foucault no tiene quien le escriba. Confieso que después de Pescado Rabioso, en algún momento te me fuiste haciendo Invisible. Empecé a perderte por culpa de mis dogmas blindados. Pero te recuperé cuando Charly rezó por vos. Siempre jugando el Superclásico de las antinomias argentinas. ¿Charly o Spinetta? Los dos, carajo. ¿Desde cuándo hay que elegir entre dos genios?
Creo que hubo una despedida en un estadio y no nos dimos cuenta. En la cancha de Vélez tocaste hasta que te sangraron los dedos. Ese recital interminable hasta el amanecer en comunidad. Estabas alegre, incansable, rodeado de la multitud y de tus amigos. No se terminaba nunca. “No te mueras nunca”, te gritaban los muchachos.
Flaco, flaquito, te extrañamos. Fuiste la conciencia crítica del rock. Una suerte de guía espiritual por los caminos de la honradez. La última vez te ví, estabas poniendo el cuerpo solidario como siempre. Con los padres y las madres y los hermanos de los que murieron en la tragedia del colegio Ecos al que fue tu hija Vera. Empujando siempre. Poniendo tu nombre para convocar más y mejor. Usando tu chapa para los demás. Para calmar en algo si eso es posible a los padres del desgarro. Hasta en el comunicado donde confirmaste que el cáncer te estaba acorralando aprovechaste para decir que pertenecías a la agrupación “Conduciendo a conciencia” y rogaste que en las fiestas no chupara el que tenía que manejar.
Se quedaron con nosotros para consolarnos Litto Nebbia y Moris y te esperan para una gran zapada Pappo y Tanguito. Nosotros no tenemos consuelo, Flaco, flaquito. No nos queda otra que cantar en voz baja, que despedirte con una plegaria, como si fueras un niño dormido que quizás tenga flores en su ombligo.
Flaco flaquito, gracias por ayudarnos a respirar en momentos de tanta contaminación. Quizás te sientas gorrión esta vez, o tus dedos se vuelvan pan, barcos de papel sin altamar. Flaco flaquito, que nadie te despierte, que te dejen seguir soñando en libertad.
Que hoy tu cumpleaños sea una fiesta del talento y la cultura. Que todos tus amigos se toquen el corazón cuando toquen tus canciones. Flaco, flaquito. Nos marcaste a fuego en la identidad. Nos marcaste la piel para siempre.

El golpismo de Zaffaroni – 22 de enero 2018

Le digo con toda franqueza: no me sorprende el golpismo de Zaffaroni.
El doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, con su cara dura como la piedra, confesó que quiere que el gobierno de Macri se vaya lo antes posible y vaticinó que “vienen tiempos de violencia extrema”. En su incontinencia oral, el jefe de asesores legales de Cristina confirmó su vocación autoritaria y antidemocrática. El primer delito que cometió fue el sincericidio. Es una vergüenza y un papelón internacional para todos los argentinos que semejante personaje nos represente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Yo le digo que no me sorprende su golpismo porque el que ya lo hizo una vez, lo puede hacer de nuevo.
El presuntamente prestigioso doctor Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya tuvo relaciones carnales con dos dictaduras y jamás se le escuchó una sola crítica a su compañero de militancia cristinista, el general Cesar Milani que hoy está preso por violaciones a los derechos humanos durante el terrorismo de estado de Videla y su banda y por enriquecimiento ilícito.
Por eso no me canso de hacerle algunas preguntas inquietantes como esta. Doctor Zaffaroni:
– ¿Qué espera para renunciar como integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Sus compañeros deberían saber que usted fue juez y juró por los estatutos de dos dictaduras a falta de una y que una de ellas fue el más feroz genocidio perpetrado por Videla y sus cómplices.
– ¿Es cierto que durante el terrorismo de estado usted no le dio lugar a ninguno de los 120 habeas corpus sobre detenidos desaparecidos que pasaron por su despacho y que por el contrario redactó un manual militar en el que justificaba los golpe de estado y en el que discriminaba a los homosexuales para que no fueran parte del Ejército?
-¿ Podría confirmar si las Madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini hace un tiempo lo definieron como “juez de la patria” porque milita para el kirchnerismo pero antes lo habían incluido en una lista de 437 jueces que colaboraron con la dictadura militar? No mienta, doctor. Mire que tenemos el recorte de aquella solicitada.
Zaffaroni que desde hace un tiempo se hace el revolucionario calificó al gobierno democrático actual como un
“totalitarismo corporativo que es una nueva fase del colonialismo”.
Hubo una rápida reacción institucional. El titular de la cartera de Justicia, Germán Garavano le exigió a Zaffaroni que renuncie a su cargo internacional y la encargada de la seguridad del estado, Patricia Bullrich lo descalificó a Zaffaroni lisa y llanamente como “golpista” por proponer que se corte la vida normal de la democracia que son las elecciones.
El doctor Guillermo Lipera, presidente del colegio de abogados hará una presentación para que Zaffaroni sea removido del cargo por carecer de autoridad moral y de la imparcialidad que reclaman los reglamentos de la Corte de Derechos Humanos.
El doctor Santiago Dupuy denunció a Zaffaroni por incitación a la violencia colectiva y apología del crimen.
No me sorprende el golpismo de Zaffaroni. Fue el autor ideológico de una solicitada que firmaron hace poco decenas de cristinistas fanáticos donde aseguran “que la república cruje y la democracia y el pluralismo están en peligro”.
Es el mismo Zaffaroni que defiende a la dictadura chavista venezolana al igual que la mayoría de los firmantes de ese panfleto. Y hablan de pluralismo y república los que nos llevaron al lado de Cuba, Venezuela e Irán y los que manejaron el país con un autoritarismo feroz, con el Congreso reducido a la servidumbre, con la justicia colonizada y con un oligopolio de medios de comunicación que se la pasaron atacando opositores y periodistas independiente y chupándole las medias a Cristina y su banda que se dedicó a saquear al estado como definió el fiscal Pollicita.
Zaffaroni se llena la boca hablando de los pobres y en contra de los ricos y cobra una jubilación de privilegio de casi 400 mil pesos por mes pese a que ya era un hombre de fortuna.
En aquella solicitada, Zaffaroni tuvo la complicidad de Estela Carlotto que hace tiempo abandonó toda idea de autonomía y se entregó por entera a la militancia cristinista. Dijo la titular de Abuelas que “Si pudimos con Videla, vamos a poder con Macri”. Es como decir que 10 millones de argentinos votaron a un genocida. ¿Creerá eso de verdad? ¿O es la desesperación por ver como se caen a pedazos las mentiras de la cleptocracia pinguina a la que tanto aportó ella y Hebe de Bonafini? Todavía tienen que pedir disculpas por instalar frases mentirosas como “que devuelvan los nietos” y “la gendarmería mató y desapareció a Santiago Maldonado”.
Pero lo más aberrante de Zaffaroni, que tiene una vida y una trayectoria repleta de hechos aberrantes, es su autoría ideológica del sistema que premia a los victimarios de delitos y castiga doblemente a las víctimas y a sus familiares.
Y siguen las preguntas inquietantes.
Doctor Zaffaroni:
-¿Cuanta verdad hay en esa información que afirma que usted calificó a Néstor Kirchner de nazi de la Patagonia por violar la división de poderes en Santa Cruz y que luego se hizo amigo del presidente, de la presidenta Cristina pero sobre todo de su vice presidente Amado Boudou a quien invitó a su cumpleaños y justificó en sus delitos?
-¿Se puede estar en la Corte Interamericana pese a que hay fallos suyos denigrantes de la condición humana y decididamente inmorales y humillantes para las víctimas? Hablo del fallo Tiraboschi donde usted minimizó la violación de una nenita porque fue realizada con la luz apagada y porque no fue penetración sino sexo oral al que fue obligada la chiquita? Al imponer la pena por abuso deshonesto, sostuvo que no correspondía aplicar la pena máxima porque, entre otras razones, la víctima, una niña de ocho años, había sido abusada con la luz apagada y, en palabras de la sentencia, “el único hecho imputable se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia de la menor”.
-¿No tiene ninguna responsabilidad además de haber pagado la multa correspondiente por haber alquilado sus departamentos para que en 5 de ellos se ejerciera la prostitución? ¿No cree que sus excusas fueron poco creíbles cuando señaló que fue su amigo íntimo el que administraba esos departamentos y que usted no conocía a los inquilinos?
– ¿Sintió vergüenza cuando fue al Senado de la Nación a defender su nominación y se descubrió que no había pagado 94 aportes previsionales del Registro de Trabajadores Autónomos, según la AFIP y que había omitido bienes y cuentas bancarias en el exterior en su declaración jurada?
– ¿Cree de verdad que se puede construir una sociedad democrática con vigencia plena de los derechos humanos y la paz con premios y sin ningún castigo? ¿El abolicionismo no nos lleva a la primitiva ley de la selva?
No se asuste doctor Zaffaroni. No haré más preguntas. Sé que nunca le gustaron los medios de comunicación críticos. Alguna vez hasta los responsabilizó por multiplicar noticias policiales en algo que usted definió como terrorismo mediático.
Está claro que usted es el Víctor Hugo Morales del derecho. Comparan este gobierno con una dictadura y desayunan bronce. Pero son personas sin vergüenza. Y sin moral. Tristes títeres de Cristina.

Terror, de Rosario a Nueva York – 19 de enero 2018

Hay un terrorista uzbeko que los argentinos no olvidaremos jamás. Tal vez nos cueste recordar su nombre, Sayfullo Saipov. Pero nunca se nos borrará de la memoria colectiva que fue el asesino de 5 amigos rosarinos que estaban en Nueva York celebrando la vida. ¿Se acuerda de aquella locura? Todos quedamos heridos de tristeza. Hasta el presidente Macri les rindió un homenaje cuando pasó por Nueva York.
Ya pasaron 80 días y este criminal está maniobrando en la justicia norteamericana. Lo último que sabemos es que pidió que no lo castiguen con la pena de muerte. Ofrece declararse culpable, cosa que ya todos sabemos porque fue apresado en el lugar de los hechos trágicos. Y le pide al juez que lo condene a cadena perpetua sin que pueda acceder a salir en libertad condicional. En dos palabras: ruega que no lo maten. En Estados Unidos esa es una decisión que le corresponde al fiscal general, Jeff Sessions.
En aquel momento yo dije una columna como una suerte de abrazo solidario y sentido pésame para los familiares. Después, por algunos amigos en común como el Pitu me enteré que los sobrevivientes, en un hotel de Manhattan, todos juntos escucharon emocionados estas palabras que hoy quiero repetir textualmente.
El terrorismo atacó en Nueva York pero impactó en el corazón de Rosario. El peor atentado criminal desde las Torres Gemelas profanó el sur de Manhattan pero, la mayoría de los muertos, fueron rosarinos. Pocas veces la irracionalidad del fanatismo asesino produce un contraste tan marcado como este. Los argentinos estaban celebrando la amistad y la alegría de vivir. El uzbeko que los pasó por encima con una camioneta, actuó con el resentimiento de los que sienten alegría por matar.
De un lado las víctimas, tiradas en plena calle con sus bicicletas retorcidas y sus cuerpos mutilados. Eran 5 compañeros de un colegio secundario emblemático donde todos sabemos que se forjan amistades eternas. Estaban festejando que ya habían pasado 30 años desde que lograron egresar con orgullo y esperanza de progreso.
Del otro lado, el victimario, Sayfullo Saidov, un delirante de 29 años nacido en Uzbekistan al que los Estados Unidos le abrió las puertas y le dio la residencia y un trabajo digno. Pisó el acelerador de su potente vehículo durante 20 cuadras en uno de los lugares más tranquilos y hermosos de la ciudad, al lado de río Hudson, cerca de la estatua de la Libertad y muy cerca del memorial que recuerda cuando otro terrorista de estado llamado Bin Laden destruyó las Torres Gemelas con dos aviones y toneladas de odio racial. Como una mueca trágica del destino en aquel ataque salvaje murieron 3.000 personas de las cuales 5, también eran argentinos.
Yo estaba en Nueva York y el día anterior habíamos paseado con Diego y su madre, Silvana, por la plaza seca que estaba en el Word Trade Center. Al día siguiente vivimos en carne propia el aroma tenebroso de la muerte masiva y los ojos inyectados en pánico de las multitudes. El mundo ya no sería el mismo.
Hoy Argentina está de luto. Rosario en forma particular colocará sus banderas a media asta. Se escucha el desgarro conmovedor de toda la humanidad que apuesta a la paz y la convivencia plural. Hoy nos queda dar contención con nuestro pésame y solidaridad a las familias y los amigos de Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi. El único pecado que cometieron fue hacerle honor a la hermandad que da la convivencia durante tantos años en el Poli, como todos conocen al Instituto Politécnico Superior General San Martin. Allí la vida los unió entre exámenes, talleres y tornos, esperanzas, pizarrones y bailes de adolescencia con la mirada puesta en la búsqueda de la felicidad de una novia. Todos sabemos que el secundario es una de las mejores etapas de la vida. Los vínculos son indestructibles. Se hacen amigos hasta que la muerte los separe, tal como ocurrió, dolorosamente. En aquella columna del primero de noviembre yo decía: Sigue internado en el hospital uno de esos mosqueteros rosarinos que se había ido a vivir a Estados Unidos, Martín Marro, que es un destacado investigador en bio tecnología. El resto, la mayoría eran arquitectos exitosos y padres. Ariel Erlij era un importante empresario inmobiliario y siderúrgico que les pagó el pasaje a algunos de sus amigos. La barra de diez muchachos había planificado con un año de anticipación este placentero viaje. Encontrarse con Martín y disfrutar de una de las ciudades más maravillosas y diversas del planeta. Nueva York es muchas cosas pero seguro que es un arcoíris de integración entre culturas, religiones y nacionalidades de todo el mundo y por eso se la conoce como la capital del mundo.
Rosario también es un símbolo de la cultura del esfuerzo de los inmigrantes y el trabajo creativo. Rosario siempre estuvo cerca y ahora más que nunca.
Le confieso que todavía no me entra en la cabeza el grado de inhumanidad de este hijo de puta que arremetió contra indefensos ciclistas al grito de Alá es Grande. Intuyo también el dolor de los que profesan el islamismo y que rechazan todo tipo de extremismo totalitario. Son millones por el mundo que después sufren las consecuencias de la discriminación. El uzbeko, que fue detenido de inmediato, llevaba en el asiento de atrás un texto donde proclamaba, como si fuera una hazaña, su ofrenda al ISIS, un Estado Islámico que como califato, prácticamente, ha dejado de existir. Pero estos chacales son muy difíciles de controlar sin afectar seriamente las libertades individuales.
Otra vez los adoradores de la muerte perforaron Nueva York.
Debe haber pocos sueños tan felices como ir con los compañeros del colegio a Nueva York a recorrer sus bellezas en bicicleta en una tarde de sol. Y reírse de sus torpezas de muchachos grandes que hace mucho no hacen deporte. Y recordar con carcajadas por las noches las viejas anécdotas de travesuras y entreveros con las chicas en el colegio que les enseñó en sus talleres casi todo lo importante que habían aprendido en la vida. Pocos sueños tan felices. Y terminó en la peor de las pesadillas.
El Papa Francisco rezó para que “Dios convierta el corazón de los terroristas y libere al mundo del odio”.
Tiene razón el presidente Mauricio Macri cuando dice que no hay lugar para los grises en esta lucha contra el terrorismo. Todos los que amamos y defendemos la paz y el diálogo tenemos que tener una posición de condena activa hacia los que aman y defienden la muerte. Ningún crimen hace mejor a nadie ni mejora la vida de nadie.
Estos cobardes exterminadores son los enemigos de la humanidad. No dejan ningún lugar del mundo a salvo. Y nadie puede sentirse seguro nunca. En Niza mataron a 85, en Berlín a 12; en los dos puentes de Londres a 13; en Estocolmo a 5; en la hermosa Rambla de Barcelona a 13 y en Buenos Aires, entre la AMIA y la embajada de Israel, terminaron con la vida de 107 personas en un segundo macabro.
Son capaces de amenazar incluso la belleza acrobática y el deporte de elite de Lionel Messi o a Ronaldo y al propio mundial de Rusia. Matan multitudes a ciegas. No les importa quién sea el cadáver. Lo único que les importa es su totalitarismo que considera infieles y herejes a toda la humanidad que no se comporte como ellos.
Hoy miramos la foto de los muchachos con la camiseta blanca y la inscripción “Libre” y las dos caras de todo esto quedan absolutamente claras. De un lado la vida que tenemos que defender y del otro la muerte que tenemos que desterrar. Depende de nosotros. Hay que terminar con el terrorismo antes de que el terrorismo termine con nosotros.
Por eso hoy quiero invocar a modo de responso a Lalo de los Santos que está en el cielo del río Paraná esperando a estos rosarinos asesinados en Nueva York. Quiero apelar a su plegaria como un rezo laico por esa sangre derramada en Nueva York que manchó de dolor y horror a todos los argentinos.
Rosario es el Parque Independencia,
Un silencio que huele a poesía en el Rosedal.
Es el gris del cemento que arrulla un río somnoliento / que despierta al llegar un domingo de Ñuls y Central.
Rosario es el colegio, el Poli, y las rabonas/ una cita en aquel Sol de Mayo en función matinee.
Rosario es una ciudad que fue tomada por asalto por el horror y el dolor. Hoy todos somos rosarinos.