Paro mal parido – 6 de abril 2017

Este es un paro mal parido. Más allá de la obvia y contundente inactividad que se registró, producto de la falta de transporte público. Miles y miles de compatriotas quisieron ir a trabajar pero no tuvieron en que viajar. Eso es clarísimo.
Y pese a eso muchos comercios, supermercados, remiseros y bares trabajaron casi normalmente. Y muchos taxistas y automovilistas, padecieron el miedo que les inoculó Omar Viviani cuando llamó a dar vuelta los coches. El patotero y extorsivo jefe del sindicato de peones de taxis logró su objetivo y por eso va a tener que dar explicaciones ante la justicia. Más temprano que tarde. Porque puede ser condenado por “amenazas coactivas” o directamente “incitación a la violencia”.
Pero fue un paro mal parido porque, objetivamente, nació producto de que la dirigencia cegetista fue corrida por izquierda por esos grupos irrepresentativos y por los fanáticos de la CTA que sueñan con la vuelta de Cristina al gobierno.
Fue un paro mal parido porque no hay condiciones objetivas para una medida que en todo el mundo se toma ante una situación social límite o de extrema gravedad, cosa que hoy claramente no existe.
Fue un paro mal parido porque sus argumentos fueron de una vaguedad notable: para descomprimir decían algunos. Y otros plantearon que era para reflejar el malestar general. Con esa liviandad decretaron una medida de fuerza desmesurada que nos cuesta a todos los argentinos 1.500 millones de pesos y que le dio la posibilidad, otra vez a las agrupaciones trotskistas de ocupar el centro de la escena con piquetes y corte de ruta que son ilegales pero que le robaron protagonismo a los sindicatos que llamaron al paro. Otra vez los corrieron por izquierda. Se quedaron con la bandera de la medida de fuerza. Igual que cuando les coparon el escenario y los expulsaron violentamente de su propio palco y los obligaron a huir custodiados por sus guardaespaldas.
Fue un paro mal parido porque el sindicalismo es el sector en donde menos llegó la democracia. Hasta la política y la justicia hoy tiene caras nuevas y renovación generacional. Por eso es muy bienvenido el proyecto para evitar las reelecciones indefinidas que presentó la legisladora cordobesa Soledad Carrizo. Es que en los gremios hay señores feudales, burócratas que se eternizaron en el sillón y se hicieron millonarios mientras sus representados eran cada vez más pobres.
Viviani es un ejemplo pero no es el único. Hace 33 años que gana las elecciones con lista única y autoritarismo. Es de los que aplaudieron la flexibilización laboral y liberal de Carlos Menem y el populismo chavista de Cristina. Le dio lo mismo un populismo que otro. Esa cultura antidemocrática los llevó a hacerle 13 paros a Raúl Alfonsín, 9 a Fernando de la Rúa, uno por trimestre y ni un solo paro a la dinastía Kirchner en 8 años, entre el 2003 y el 2011.
Y eso que los Kirchner los ningunearon y no los convocaron nunca al diálogo, solo a aplaudir y que no les dieron un peso de la deuda de las obras sociales ni resolvieron el tema del impuesto a las ganancias que afectaba a tantos trabajadores. Nada de eso hizo Cristina. Y todo eso les dio Macri. Sin embargo hoy lo castigan con una huelga general que les suma desprestigio a los sindicalistas que hace tiempo ocupan el podio de los sectores más rechazados de la sociedad. Y los motivos están a la vistas.
Macri dijo que entre los gremios había mafias. Y no se equivocó.
Esto no lo digo contra todos los dirigentes ni en contra de las medidas de fuerza. Hay gente muy honesta y combativa. Y las protestas son constitucionales, están dentro de la ley y nadie puede negar ese derecho. Sobre todo porque hay motivos de una economía que no arranca con fuerza, que está recuperando puestos de trabajo que rompió y que está bajando una inflación que todavía es muy alta.
Pero hay varios mecanismos de protesta sin llegar al extremo del paro general. Y este gobierno les abre las puertas del diálogo en mesas donde hay consensos y disensos. Hubo avances notables con los petroleros, los mecánicos, los albañiles, y los obreros del calzado y los textiles. Ese es el camino. Buscar salidas conjuntas entre el estado, los gremios y los empresarios para generar más y mejores puestos de trabajo, salarios más altos y en blanco y multiplicar la producción y la competitividad.
Pero las mafias, como las brujas, que las hay las hay. ¿Qué son si no mafiosos personajes que hoy están presos como El Caballo Suárez o José Pedraza? Ambos fueron violentos y ladrones. El de los marineros le robó dinero a los afiliados para enriquecerse. Y el ferroviario incitó al asesinato de un joven militante de izquierda. ¿Y Juan José Zanola, otro mafioso? En este caso de los medicamentos. Y tantos otros que andan en autos de alta gama con vidrios polarizados, rodeados de gorilas armados, que viven en mansiones como magnates y que no permiten que haya varias listas ni pluralismo en las elecciones de los gremios.
Es un paro mal parido y por eso esta vez hubo tanto repudio y tan explícito. Miles de firmas en plataformas como change. org; fue trending topic mundial con 4,5 millones de cuentas el tuiter de “Yo no paro”. Fue notorio como en los edificios, los vecinos ponían carteles al lado del ascensor con sus horarios para que otros compartieran el auto para ir hacia sus ocupaciones cotidianas.
Esta vez muchos quisieron ir a trabajar y no pudieron. Esta vez tal vez como nunca muchos ciudadanos se expresaron en forma contundente contra la desmesura sindical.
Es un paro mal parido porque intenta cortar el mejor momento del gobierno en el plano social. Es verdad que hubo destrucción de más de 100 mil puestos de trabajo al principio. Pero ahora hace 7 meses que se vienen recuperando y se esperan muchos más por el fuerte movimiento de la obra pública, la mejora del poder del sueldo producto de la caída a la mitad de la inflación y un lento aumento del consumo con el dinero del blanqueo y de la reparación histórica de los jubilados.
Eso es incomprensible. En los momentos más duros no hubo huelgas. Y ahora que se está saliendo del pozo, se hacen zancadillas y les ponen palos en la rueda. Los gremialistas dicen que es ahora porque se les acabó la paciencia y la moderación que tuvieron durante la luna de miel. Y en el gobierno lo ven como una clara maniobra electoral que es funcional al caos que Cristina quiere instalar para debilitar al gobierno de Macri y apostar a su derrocamiento.
Fue un paro mal parido porque más allá de la capacidad y la gimnasia de movilización permanente que tienen los que cortan los accesos, a la hora de la verdad, en las urnas, son marginados por millones y millones de ciudadanos que hace décadas que no lo votan más allá de un 3%. O Pablo Miceli que exige que se caíga el modelo económico cuando su representatividad esta tan cuestionada que hasta perdió la interna en la CTA o el Barba Gutiérrez que reza por Cristina pero fue derrotado electoralmente en el distrito de Quilmes cuando era intendente. ¿Ese mensaje no lo leen? ¿Qué modelo económico propone Micheli? ¿El de Santa Cruz o el de Venezuela?
Hasta el paro docente se desinfló tanto por su clara intención desestabilizadora que el segundo gremio bonaerense resolvió no hacer más paros tal como lo indicaron las encuestas entre los maestros. Fracasaron los exaltados dogmáticos de los extremos ideológicos. La inmensa mayoría de la sociedad quiere que la dejen trabajar y vivir en paz.
Todos los problemas sociales y laborales que existían hoy empeoraron producto del paro. Mañana será otro día para diseñar un mecanismo de consulta permanente entre las partes y atender las situaciones de mayor emergencia.
Hoy fue un paro mal parido. Mañana se puede construir un parto de la nueva Argentina. Entre todos tenemos que dar a luz para siempre el país de trabajo, justicia y libertad que tanto necesitamos.