25 de mayo de todos – 25 de mayo 2017

El sol del 25 viene asomando. Aunque hoy esté nublado, el sol del 25 viene asomando con toda su potencia libertaria. Y hablo del sol del 25 de todos los argentinos y no solo de los que simpatizan con el gobierno como pasó en los tiempos de cólera de los Kirchner.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Es que todavía hay un sector importante que encerrado en su ideologismo dogmático cree en una democracia chavista. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita mayor equidad y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades. Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación.
Podremos colocarnos con orgullo la escarapela y eso no significará adherir a ningún gobierno ni a ningún partido. Los Kirchner, entre otros gestos autoritarios y sectarios, se habían apropiado hasta de la palabra patria. El Instituto en el que trabaja Cristina ahora se llama así. Es como una forma de decirnos que la patria son ellos y todos nosotros somos la antipatria. Eso también se terminó. O se tiene que terminar.
Seremos todos argentinos sin distinciones. Con austeridad, sin la fastuosidad faraónica de los grandes despilfarros del kirchnerismo. La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.

Carrió contra Macri – 24 de mayo 2017

La doctora Elisa Carrió está presionando muy fuerte al presidente Mauricio Macri. Tal vez demasiado fuerte. Con declaraciones explosivas, el huracán Lilita avanza y a veces, en ese ímpetu rebelde e incontrolable, corre el riesgo de llevarse puesto algo que multiplique los muchos problemas que ya tiene el gobierno nacional. Le cuento primero la información pura y dura y después le doy mi opinión. Carrió dijo que “el presidente tiene que decidir a quién defiende”. ¿A la segunda de la inteligencia, Silvia Majdalani o a ella que es la socia fundadora de la coalición de gobierno. Así de grave es la cosa. Públicamente, Carrió produjo casi una extorsión política porque le dice ella o yo. Lo pone entre la espada y la pared .Y eso erosiona la investidura presidencial. Porque lo deja mal parado ante la opinión pública. Lo vacía de un pedacito de su poder al presidente. Al jefe de estado electo con 13 millones de votos se le puede sugerir, pedir, solicitar, pero exigir o conmimar, es un poco complicado cuando se trata de la misma fuerza política que tiene que lidiar todo el día con dramas terribles como la pobreza y la inflación. ¿Se entiende? Pero Carrió no se frena. Agregó esta mañana que “no sé lo que voy a hacer si el presidente la sigue sosteniendo en su puesto a Majdalani. Estoy esperando una decisión presidencial “. Está amenazando al presidente con irse, con renunciar a su candidatura en la ciudad de Buenos Aires o algo así y eso sería letal para el oficialismo. Son cuestiones que deben hablarse en privado si no se quiere esmerilar a Macri. El ahora quedó entrampado de ese apriete de Lilita. Si la deja a Majdalani y ratifica su mando corre el riesgo de que ella pegue un portazo. Y si despide a Majdalani queda como obedeciendo órdenes de Carrió y perdiendo cierto nivel de autoridad.
El ministro de Justicia, Garavano también quedó en offside porque hoy defendió indirectamente a Majdalani. Dijo que no cree que haya por parte de la inteligencia estatal ningún tipo de persecución o seguimiento con nadie porque si así lo hicieran sería un grave delito”.
Es muy grave todo esto. Carrió juega con fuego. Coloca al presidente a la defensiva después que le costó tanto fijar la agenda política cotidiana. Por algo Juan José Campanella despachó un tuit tan cinematográficamente dramático:” Si se vá Carrió, Cambiemos pierde 1/3 de su cabeza y todo el corazón. En estos días se juega la historia”.
Fueron tan grandes las turbulencias políticas que Carrió se vió obligada a emitir un comunicado hace un par de horas donde trata de bajar los decibeles y poner paños fríos. Dice que su “relación con Macri es excelente, es la más sincera que haya tenido jamás con algún espacio político y que no hay razones para romper la coalición”. De inmediato aclaró que:”Nunca me sentí tan contenida y escuchada como con este presidente porque acá no hay estalinismo como en el gobierno anterior”.
El texto de Carrió llegó justo antes de que la sangre llegue al río. Es que hay antecedentes muy peligrosos en estos gobiernos frentistas. Cuando Chacho Alvarez renunció a la vice presidencia fue el comienzo del fin del gobierno de Fernando de la Rúa. Hoy podemos ver que la historia castigó a ambos y los arrojó al ostracismo y al repudio popular.
A todo esto hay que sumarle lo que Carrió dijo el lunes en el programa de Joaquín Morales Solá en TN. Ese fuego amigo que lastima a Macri puede resumirse en dos momentos.
Primero: Carrió mirando a cámara se preguntó y le preguntó públicamente y en vivo y en directo al jefe de estado: “¿Quién me va a defender a mí, señor Macri? Yo que siempre tengo que poner la cara por usted y los demás. (…) Aunque amenacen con matar a mis hijos yo lo tengo que cuidar a Mauricio aunque él no quiera. Yo estoy preservando el futuro de la Argentina. ¿Cuándo me van a defender a mí? Para mí sería mucho más cómodo dejar así las cosas y decir que se jorobe Macri, total él es amigo de Lorenzetti”. Fuerte. ¿No?
Pero eso no fue todo.
Después volvió a la carga contra la segunda de los servicios de inteligencia argentinos, Silvia Majdalani. “le exijo al presidente” que haga algo, no puedo formar parte de un gobierno así. Majdalani me escucha, me sigue y me controla”.
Salieron a contestarle a la diputada Carrió la vice presidenta, el ministro del interior y la jefa de la oficina anticorrupción. Porque ella había denunciado que el gobierno tiene gente que protege a Julio de Vido y a Aníbal Fernández. Y sugirió que lo hacían para cuidar al primo del presidente Angelo Calcaterra que fue socio de Odebrecht en el proyecto del Soterramiento del Sarmiento y al padre del presidente, Franco, que tuvo relación comercial con los Kirchner a través de Julio de Vido.
Gabriela Michetti dijo que “no vamos a proteger a alguien porque tenga un parentesco con algún funcionario. Si es grave tiene que poner toda la información sobre la mesa”.
Rogelio Frigerio aseguró que “Lilita sabe que Macri no va a apañar a nadie sospechado de corrupción ni a un delincuente. Hay que preguntarle a la justicia quien protege a De Vido y no al gobierno”.
Laura Alonso aseguró que “nadie en este gobierno protege a De Vido. En mi oficina hay 21 querellas contra él y el Poder Ejecutivo manifestó en todos los expedientes”.
Elisa María Avelina Carrió, más conocida como Lilita, cumplió 60 años hace cinco meses y es una bandera de la lucha contra la corrupción y por la consolidación de una República igualitaria.
Hace tiempo que tomó distancia de su vieja relación con Jorge Bergoglio a quien nunca visitó desde que se convirtió en el Papa Francisco. Sigue fiel en su fe cristiana pero su rebeldía natural solo le permite subordinarse ante la inteligencia ética de Hannah Arendt.
Lilita hace de sus declaraciones un arma política con la que dispara con una potencia capaz de hacer encarcelar a alguien o de bajar hasta el proyecto más consensuado aunque sea de su propia coalición política.
Otra vez. Pregunta provocadora:¿es bueno o malo para la gobernabilidad que se crucen descalificaciones de semejante magnitud? ¿Ayuda que el debate sea tan caliente pero sincero o transmite una sensación de agresividad y que la coalición de gobierno puede saltar por los aires?
Cada uno tendrá su respuesta de acuerdo a su corazoncito. Hace muchos años que conozco a la doctora Carrió. Le hice decenas de entrevistas. Y por supuesto, tengo una opinión formada sobre sus valores. De todos modos quiero empezar diciendo dos verdades objetivas.
Primero: Nadie duda de su honestidad, de su capacidad intelectual ni de su coraje cívico para denunciar la mafia corrupta de los Kirchner desde el primer minuto. Creo que ese es su gran aporte a la democracia y a la República. Por eso en su momento tuvo un gran respaldo popular en las urnas. Y lo puede volver a tener en Capital en octubre.
Segundo: Se nota claramente las grandes dificultades que tuvo en su carrera para construir un partido político fuerte y para mantener unidos a muchos de los grandes cuadros que crecieron a su lado o que establecieron alianzas con ella. Su manera de conducir, su incapacidad para convivir políticamente tal vez haya que encontrarla en una rigidez extrema de principios que, por momentos, la empuja hacia la soledad. Se fueron de su lado figuras muy respetables como Graciela Ocaña, Margarita Stolbizer, Adrián Perez o el propio Alfonso Prat Gay. Todos dicen por lo bajo que la quieren pero que tiene rasgos autoritarios porque siempre quiere imponer sus criterios. Creo que esta es su gran asignatura pendiente.
Por eso en su momento sacó muy pocos votos y fue condenada a repensar toda su actuación.
Hay otro debate democrático. ¿La obsecuencia y el verticalismo que convalida todo y no discute nada es mejor que el cruce de opiniones fuertes que pueden generar resentimiento y sensación de rejuntado?
Elisa Carrió. Tómela o déjela. Es una Lilita auténtica. Usted le puede dar un beso o un reto. Y en eso no me meto.

Atahualpa, a 25 años – 23 de mayo 2017

Hoy hace exactamente 25 años, que don Atahualpa Yupanqui murió en Francia pero no en Paris ni con aguacero. Don Ata murió en Nimes, un pequeño pueblito donde esa madrugada, las guitarras de los gitanos lloraron su luto encordado. Hoy hace exactamente 25 años que murió el Atahualpa andariego, caminador, un nómade del canto popular que vivía en el mundo mientras el país le palpitaba por dentro. Francia lo había declarado Caballero de las Letras y las Artes. A nuestro Atahualpa, que decía que el hombre canta lo que la tierra le dicta. Él decía: el cantor no canta, traduce. Si usted me permite señor oyente, quiero rezar un rezo laico y convocarlo. Gracias por estar siempre en nuestra memoria colectiva, don Ata. Por ser parte del disco duro de nuestra identidad nacional. Me imagino lo que le cuesta abandonar su descanso en paz en la paz de las piedras del Cerro Colorado. Yo sé que las risas que trae el arroyo le alegran la muerte. Que usted se siente orgulloso de haber ido a enterrar sus huesos donde los primeros habitantes de esta América fueron a escribir sus primeros poemas en la piedra.
Gracias por estar siempre, Don Ata. En esta semana de mayo tenemos que recordarlo como un prócer de nuestra cultura. Un padre nuestro que está en el cielo con otros padres nuestros como sus admirados Gardel y Borges, todos padres de nuestra identidad, de nuestros cimientos.
Bueno, no se me vaya, no se enoje. Ya sé que no le gustan los elogios ni las lisonjas. No se vaya.
Permítame que le haga una pequeña entrevista. Usted sabe lo que es el periodismo. Para orgullo de nuestro oficio, usted supo practicarlo en el diario “La Voz del Parque” y encima tuvo el honor de inaugurar radio El Mundo con su canto. Así que tengo que preguntarle a fondo.
-¿Qué opina, don Ata, del periodismo independiente?
– Usted sabe, mi amigo. Le tengo rabia al silencio, por lo mucho que perdí. Que no se quede callado quien quiera vivir feliz. Y mi zamba no tiene dichas, solo penares tiene el paisano. Conozco la triste pena de las ausencias y del mal pago.
– Son momentos de fracturas sociales muy fuertes. A veces el odio gana el debate público y se pierde el eje. ¿Usted qué opina?
– Yo siempre tuve claro que en la vida tengo que ser fiel a tres cosas: al hombre, a la libertad y a la justicia.
– Es que a uno le preocupa tantas inequidades que todavía tenemos…
– Trabajo, quiero trabajo, porque esto no puede ser. No quiero que nadie pase, las penas que yo pasé.
– Hablando de intolerancia, no me olvido todas las prohibiciones que usted tuvo que sufrir. Por algo lo bautizaron el payador perseguido.
-Por fuerza de mi canto, conozco celda y penal. Con fiereza sin igual, más de una vez fui golpeado y al calabozo tirado como tarro al basural.
– ¿Y cuál debe ser el rol del artista en estos tiempos?
– La luz que alumbra el corazón del artista es una lámpara milagrosa que el pueblo usa para encontrar la belleza en el camino, la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
-Bueno, Don Atahualpa, no quiero molestarlo más. La última pregunta: ¿Cuál fue su utopía?…
-Ser un día el rastro de una sombra, sin imagen alguna y sin historia. Ser solamente el eco de un canto, apenas un acorde que señala a sus hermanos la libertad del espíritu.
Sus ojos achinados se achinaron más. Le empezaron a pesar los 109 años que hoy tendría. Son años de andar andando. De componer 1.200 canciones, de grabar 40 discos, de escribir 8 libros, de tener 3 hijos, de haber recorrido el mundo, de haber hecho 45 recitales en Japón la primera vez que a ese país. Son años de lucha antifascista, de soportar el desarraigo como él dijo: “Pienso, luego exilio”. Son años de haber soportado la tortura que le trituró el índice de su mano derecha para desgracia de los torturadores que no sabían que Atahualpa era zurdo para todo, incluso para tocar la guitarra. Son años de haber nacido en una cruz, casi como un mandato, en el campo de la Cruz, partido de Pergamino donde su padre era jefe de la pequeña estación del tren.
En vida se dio el gusto de escribir un tango, algo que pocos saben. Frecuentó a Paul Eluard, a Jean Paul Sartre, a Simone de Beauvoir, a Cortazar, a Jairo, a Ricardo Rojas, Edith Piaf y Pablo Picasso. El Che Guevara le regaló una foto dedicada y una noche de vino y rosas, le puso el ojo a la mismísima Ingrid Bergman.
Pero el amor de Yupanqui fue su esposa, Nenet. Hoy después de 25 años se siguen queriendo en paz y sin descanso bajo la tierra colorada de los cerros cordobeses que tanto amaron. Cuando Nenet murió, Atahualpa comenzó a morirse. Fue tan irreparable esa pérdida que apenas pudo aguantar dos años sin cerrar los ojos para siempre. El acariciaba las teclas del piano de Nenet como si fuera la piel de sus manos. Cuando alguien se acercaba, levantaba la cabeza, ocultaba con pudor sus lágrimas y decía formal, como un pésame y una letanía: “una pérdida irreparable”.
Nenet en realidad se llamaba Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick. Había nacido en Canadá, de padres franceses. Era una eximia concertista de piano, discípula de Rubinstein y medalla de oro en el conservatorio de Paris. Vivieron medio siglo, juntos. Tuvieron un hijo y juntos compusieron más de 60 canciones. Juntaron sus soledades y sus saberes culturales. El piano aportaba su música clásica y la guitarra andariega, la música popular. Un instrumento polifónico como el piano se casó con la guitarra que es armónico, por definición en el sentido estrictamente musical del término, es decir, es productor de acordes. Y de esa polifonía, de esa armonía y esos acordes surgió la magia. Dicen los que saben de música que “Los ejes de mi carreta”, en el comienzo suena como un coral de Bach y que en “El Alazán” se nota claramente la influencia de Nenet y ese matrimonio maravilloso entre lo culto y lo popular.
Atahualpa y Nenet compartieron además un secreto fantástico. Los temas compuestos entre ambos aparecían firmados por Yupanqui y Pablo del Cerro. Era el seudónimo de Nenet. Pablo por Paula y del Cerro por el Cerro Colorado, la patria elegida por ambos para vivir, amarse y morir.
Mauro Apicella rescata una vieja carta de Don Ata donde pinta su aldea y su pueblo con afecto pero sin demagogias. Dice que vive en un clima interior que es el de la infinita esperanza y que “el pueblo tiene alma de niño, a veces travieso y a veces equivocadamente malo. Pero es fundamentalmente generoso, de esencia limpia dentro de climas equívocos”. Eran tiempos del peronismo que tanto lo persiguió. Según Atahualpa, de su puño y letra, los argentinos somos como “un gigante inocente y poderoso que por besar una flor pisotea todo un prado de aromas y colores” y agrega que “nuestra tarea como artistas (…) es que debemos enseñar al pueblo, somos los arquitectos de su espíritu”. Cierra esa misiva a un amigo con una reflexión extraordinaria:
“ los artistas somos obreros especializados que hacemos cosas para ayudar, poco o mucho, a que la humanidad sea un poco feliz”.
Antes de que se vuelva a mezclar con la tierra de su Cerro Colorado, le quiero decir, don Ata que entiendo perfectamente su canto que dice “tira el caballo adelante y el alma tira pa’ atrás”, sobre todo ahora que se va, que lo veo abandonar el pago.
Su voz se fue perdiendo entre la gente. Justo su voz que como dijo Horacio Ferrer, era su rostro convertido en sonido. Justo su voz que fue capaz de dibujar ideas preñadas de realismo mágico como esta: Tú que puedes, vuélvete, me dijo el río llorando. O ideas tan comprometidas como esta: Yo no le canto a los tiranos ni por orden del patrón.
Eso resume lo que fue y lo que sigue siendo Atahualpa, un maestro que sigue andando y cantando porque es su modo de alumbrar. Justo ahora que los argentinos necesitamos tanta luz, justo ahora que lo necesitamos tanto.