La violencia de D’Elía – 13 de noviembre 2018

Se viene la noche y se viene la cárcel para Luis D’Elía, uno de los personajes más violentos de la vida nacional. La Cámara Federal de Casación que es el máximo tribunal penal confirmó que este soldado de Cristina debe volver al calabozo en donde ya estuvo detenido. En este caso es por la toma de la comisaría 24 de La Boca. D’Elía no está preso todavía porque está pendiente una posible revisión de la Corte Suprema de Justicia. Si le rechazan la posibilidad de llegar a esa instancia, inmediatamente será encarcelado. Y eso es muy probable.
D’Elía fue condenado hace un año por los delitos de atentado contra la autoridad agravado, lesiones leves, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación. El piquetero menos querido por Cristina convocó a 40 personas a tomar la comisaría, a romper y prender fuego los bienes que a ella pertenecían, incluidos los patrulleros policiales y el edificio.
¿La Corte Suprema evitará que D’Elía sea encarcelado nuevamente? Difícil. Pero hay que esperar.
Sobre llovido mojado. La tormenta de la justicia atormenta a Luis D’Elía. Como si esto fuera poco hoy, La Cámara Federal le ordenó al juez Julián Ercolini que indague al violento piquetero por haber dicho que “vamos a clavar una pica con la cabeza del juez Bonadío en la vereda de Comodoro Py”.
Todo esto es muy peligroso teniendo en cuenta que en las reuniones del cristinismo de los últimos tiempos aparece la autocrítica sobre los motivos por los que perdieron la elección con un gato como Macri, lo primero que dicen es que fueron demasiado tibios. Eso es lo que creen. Que si vuelven al poder tienen que ser revolucionarios de verdad y no meros reformistas. Eso implica expropiar a los grandes medios de comunicación, encarcelar disidentes, quitarle las empresas a los oligarcas y millonarios (menos a Cristina y sus amigos, por supuesto) y al que asome la cabeza Fidel/duro con él”. Luis D’Elía ya lo dijo en forma explícita: “Nicolás Maduro tendría que fusilar a los opositores para que no le pase lo que le pasó a Perón”.
Es decir que Luis D’Elía ya había propuesto el mecanismo fascista del fusilamiento para zanjar debates políticos.
En julio, entrevistado por otro nazi que fue expulsado de Cronica TV por nazi, Luis D’Elía alentó a “fusilar a Mauricio Macri en la Plaza de Mayo y delante de todo el pueblo”. Justificó semejante locura criminal porque según él, “Macri es un mafioso, un ladrón y un hijo de mil putas”. Esta incitación pública al asesinato y a la violencia colectiva debería hacerse porque “tanto San Martin como Belgrano fusilaron a los traidores”. El delirio también incluyó un insulto a los argentinos a los que calificó de “Pueblo pelotudo”, tal como Oscar Parrilli fue bautizado por Cristina, la comandante en jefe de los golpistas y ladrones. En la cumbre de su delirio dijo que Macri quiere “un planeta gobernado por las corporaciones y sin democracia”
Y finalmente abrió el paraguas asegurando que Macri tiene el camino de la represión y el fraude porque manejan el correo y el sistema de votos.
Algunas reflexiones frente a tanta basura y resentimiento.
¿Quién decide a quien hay que fusilar? ¿Es solo a Macri o también a su gabinete? ¿La amenaza de asesinato también incluye a los votantes de Macri? ¿Cómo es que el kirchnerismo ganó 3 elecciones seguidas si hay una posibilidad de fraude?
A esta altura hay que decir que los compañeros de ruta de Luis D’Elía deberán salir urgente a repudiarlo. De lo contrario vamos a pensar que todos piensan como él y que esa es su propuesta electoral: fusilar a los que no piensan como ellos.
Le recuerdo que este energúmeno ya estuvo preso y salió por las garantías constitucionales que él prefiere no respetar. Uno de sus abogados es Juan Grabois, el amigo recomendado del Papa Francisco y ex asesor del Consejo Pontificio del Vaticano.
D’Elía, que es un fanático defensor de Chávez y Maduro, de Cristina y de Irán, aseguró que es un perseguido político por el presidente Mauricio Macri que utiliza al poder judicial como una fuerza de choque de su gobierno.
D’Elía tiene muchos problemas para interpretar la realidad. Pero el más grave es que se ve a sí mismo como un líder carismático de los humildes y es un muchacho rechazado una y otra vez por sus propios compañeros.
Su imagen es tan negativa. Está tan asociada a la violencia patotera y al stalinismo jurásico que solamente consiguió 15 mil votos en las elecciones y quedó afuera de todo. Ni siquiera pudo superar la barrera de las primarias.
Pero eso no es todo. Su propia jefa Cristina lo discrimina una y otra vez. Primero, no dejó que su partido llamado MILES se sumara a Unidad Ciudadana. Cristina no autorizó que se colgara de sus polleras. Después ocurrió algo más grave y denigrante. El mismo D’Elía confesó, a través de Twitter que Oscar Parrilli le pidió que no fuera en su momento al acto en la cancha de Racing porque era “piantavotos”.
Como puede verse no fue el imperialismo yanky ni el grupo Clarín o la oligarquía de La Nación los que lo ningunearon. Es el votante bonaerense y sus propios ídolos políticos. De hecho, terminó su discurso de barricada gritando viva Néstor, Viva Cristina.
Es tragicómico como D’Elía pone la otra mejilla. Cristina le pega un cachetazo y el agacha la cabeza y acepta. Una vez se cansó y dijo que, ante la detención de dos patriotas y héroes como Julio de Vido y Amado Boudou, Cristina no podía hacerse la pelotuda.
El fracaso más grande de alguien que aspira a ser dirigente político o social es que no lo quiera nadie. O muy poca gente. Y sobre todo que lo desprecien sus conductores. D’Elía tiene la peor condición de kirchnerista. La que quiere ser y no lo dejan. Los muchachos de La Cámpora huyen de su lado y el sigue llamando a la resistencia a este gobierno “dictatorial conducido por un mal parido como Macri”. Quiero creer que no va a pretender entrar a la Casa Rosada o al Congreso con 40 muchachos a las patadas como lo hizo en la comisaría de La Boca. Quiero creer que no va a empezar a los golpes de puño como hizo contra un manifestante, productor agropecuario, que protestaba contra la 125 durante la guerra que Cristina le declaró al campo.
Y eso que dinero no le faltó nunca. Hubo un momento en que él era diputado y tanto su esposa como sus cuatro hijos tenían cargos en el estado. Un país bancando la militancia de una familia entera. Disvalores del autoritarismo cleptocrático que nos gobernó más de 12 años. Incluso alguno de sus hijos tuvo que renunciar acusado de haber ingresado al ANSES sin los requisitos correspondientes y ahora tienen que dar explicaciones a la justicia.
Luis D’Elía está en problemas. No solo porque en cualquier momento será detenido y llevado nuevamente con chaleco antibalas y casco al penal de Ezeiza o de Marcos Paz. También porque tiene que dar explicaciones por el rol que jugó, según la denuncia de Alberto Nisman, en el encubrimiento de los terroristas de estado que volaron la AMIA.
Se lo puede ver en fotos con líderes extremistas iraníes y prófugos de la Justicia como Moshen Rabbani y personajes que apuestan o apostaron a la violencia como partera de la historia como Fernando Esteche (el ex comandante de Quebracho acuchillado por sus propios ex compañeros) o Roberto Perdía (el ex integrante del estado mayor de Montoneros). Antisemita fanático, permite que su amigo Jorge Khalil, trate al canciller Héctor Timerman de “ruso de mierda”. En esa conversación puede escucharse cómo su amigo Yussuf Khalil le cuenta que él había presentado un texto parecido redactado por Esteche y ambos ríen como burlándose de las víctimas y los familiares de la AMIA. Ese tramo de la escucha es directamente vomitivo. Es la expresión más cruda de un régimen homofóbico que niega el holocausto y la democracia. Horacio Verbitsky, el titiritero de Timerman, dijo que D’Elía es un vende humo y que exagera su llegada a la Casa Rosada para subirse el precio y fanfarronear.
Y como si esto fuera poco, sabemos que D’Elía alquiló a un grupito de la barra brava de All Boys para un acto a favor de Palestina y donde la consigna principal era “basta de sionismo nazi”. Se puede escuchar con nitidez la voz llorona de D’Elía decir que le tuvo que tirar unos “manguetes” a los muchachos que se portaron bien. Les dí 25 lucas, dice en un momento. Pregunta al paso: ¿Cuál es el gesto emancipador del hombre nuevo que paga peaje a unos salvajes barras bravas para que vayan a hacer número y despelote en un acto? ¿De dónde sacó los 25 mil pesos que en ese momento eran casi diez jubilaciones?¿Era dinero de sus ahorros y se trata de una donación generosa? ¿Es plata que le dio Parrilli, De Vido, Larroque o unos riales que es la moneda de Irán? ¿A cuánto estará el Rial en el blue? Lo digo porque el propio Sergio Szpolski, el empresario que más pauta publicitaria recibió del gobierno para que vaciara sus medios K, puso en twitter que Luis D’Elía era “un ladrón que recibía cheques de Irán”. Hoy los fantasmas se le acumulan a D’Elía. La impunidad se termina en la Argentina. Y está a un paso de volver a la cárcel aunque quiera fusilar a todo el mundo.

Abanderados 2018 – 12 de noviembre 2018

Palito Ortega tiene razón. Tuvo la generosidad de componer esta canción en forma exclusiva para este programa que se llama “Le doy mi palabra”. El optimismo activo y solidario es uno de los cantantes más populares de todos los tiempos, sostiene que todos los días pasan cosas buenas pero que muchas veces la gente no se entera. Y es absolutamente cierto. A veces los periodistas, y lo digo autocríticamente, en nuestro afán de buscar la verdad, de denunciar al autoritarismo y la corrupción nos quedamos atrapados en una telaraña despreciable. Muchas veces siento repugnancia al comentar y criticar a los que protagonizaron el robo del siglo desde el estado. Es tan grande y tan extendida la estafa que produjo el gobierno más corrupto de la historia que por momentos se produce la falsa idea de que los argentinos somos todos iguales. Que en esta bendita tierra de trabajo y sacrificio solo existen los Lázaros, los Cristóbal y las Cristinas. Y no es así. De ninguna manera. La inmensa mayoría de nuestros hermanos argentinos son honrados y se rompen la espalda trabajando en forma pacífica y respetan las leyes y educan a sus hijos en la cultura del sacrificio y el progreso. Y muchos compatriotas se destacan en las artes, en las ciencias, en el deporte y se transforman en ejemplos que debemos seguir. Son espejos en donde nos tenemos que mirar para construir el país que queremos para nuestros hijos. Un país más sano, más seguro, igualitario, sin violencia y con el máximo de libertad posible. Hay cientos de miles de ejemplo a lo largo y a lo ancho de la patria. Cada tanto dedicamos este espacio a iluminar a esas personas que debemos conocer. Es un aire fresco que entra por la ventana de la radio y que nos ayuda a seguir empujando y a no bajar los brazos frente a los chantas, los ladrones, los golpistas y los patoteros que, por supuesto, seguiremos denunciando porque es nuestra obligación como periodistas independientes.
Se podría decir que hay argentinos que merecen la cárcel y que son minoría. Y hay compatriotas que merecen ser los abanderados de la Argentina que viene.
Ese es el maravilloso nombre de este proyecto llamado “Abanderados de la Argentina Solidaria” que trato de destacar, siempre que puedo.
Desde su debut, en el 2010 más de 80 líderes sociales fueron reconocidos por su entrega cotidiana en las áreas educación, discapacidad, inclusión social, desarrollo comunitario, combate a la pobreza y salud.
Este año, hay ocho candidatos seleccionados por un jurado de honor entre 800 postulantes. ¿Escuchó bien? Más de 800 postulantes sólo este año. Somos un país rico en recursos naturales y también en recursos humanos. Todos podemos votar a través de la página web que es la siguiente: www.premioabanderados.com.ar. Allí podemos elegir a nuestro favorito según nuestro corazón y nuestras neuronas. Yo tengo mi voto, no lo quiero engañar. Pero tampoco lo quiero condicionar. Le voy a contar un resumen de la historia monumental de cada uno.
Yo me quedo con el doctor Ricardo Bennun porque es cordobés, y fue compañero mío de promoción en el glorioso colegio Manuel Belgrano. Pero fundamentalmente porque encabeza la Fundación Piel de Avellaneda. Opera chicos y jóvenes sin recursos con malformaciones, tumores o secuelas de accidentes y quemaduras en el cráneo y la cara para su buen desarrollo. Pero le voy a dar la mejor información del resto de los candidatos. Son uno mejor que el otro.
Pablo Castaño, conduce la ONG “Sumando Energías” y construye colectores solares con materiales reciclables para que las familias necesitadas puedan tener acceso al agua caliente en forma gratuita.
Claudio Cáceres es de la Fundación Pueblos Nativos Interior de Salta. Sus programas están enfocados en salud, alimentación y educación para combatir la pobreza estructural en las comunidades.
Jorge Boggiano, pertenece a ENSAHU y junto con un grupo de profesionales de la salud, brinda asistencia a comunidades nativas y habitantes de parajes lejanos de Chaco, Formosa y Salta.
Matías Nicolini es de Módulo Sanitario del Gran Buenos Aires. Construye módulos de baño y cocina para familias que carecen de esos servicios básicos. Y además brinda talleres de higiene para incorporar hábitos saludables.
Cecilia Lasserre trabaja en San Salvador de Jujuy en una entidad que se llama “Un lugar de esperanza”. Brinda alojamiento transitorio y gratuito, contención y asesoramiento a mujeres víctimas de violencia doméstica.
Emilce Jacobchuk se desempeña en General Alvear, Mendoza. Asociación “Alas al viento” es su aporte para incluir a chicos y adolescentes de contextos vulnerables a través de la educación musical de calidad.
Maximiliana Aubi es de Tigre donde dirige la Fundación Casa Angelman. Su tarea principal es atender, contener e incluir a los niños y jóvenes con Síndrome de Angelman. Es una enfermedad de causa genética que afecta al sistema nervioso. Los síntomas consisten en retraso en el desarrollo psicomotor, epilepsia, una capacidad lingüística reducida o nula, escasa receptividad comunicativa, baja coordinación motriz, problemas de equilibrio y movimiento.
Todos merecen ganar el premio que es de 350 mil pesos para que multipliquen su extraordinaria apuesta para una sociedad mejor. Ya está abierta la votación en esta iniciativa de canal 13 que cuenta con el auspicio de la Fundación Noble y difunde y potencia las acciones desinteresadas de tantos ciudadanos anónimos que transforman la vida de miles y miles de ciudadanos también anónimos. Quedan diez días. El jueves 22 de noviembre se termina la votación. El sábado 1ro de diciembre, canal 13 transmitirá la Gala de la Premiación y se conocerá el ganador que también recibirá un premio especial de 250 mil pesos de la Fundación Navarro Viola.
¿Se imagina lo que significa para estas personas que nos enorgullecen, encontrarse de golpe con 600 mil pesos en total para desarrollar y expandir sus proyectos? Es un empujón de esperanza.
Tiene razón Palito Ortega. Pasan cosas buenas. Y vamos a tratar de que la gente se entere.
Ellos nos inspiran. Son lo mejor de nosotros. Los que hacen el bien sin mirar a quien. Los que dan hasta que duela. Verdaderos héroes sociales. Ídolos con pies de acero. Abanderados de la Argentina Solidaria.

Gremios salvajes contra Macri – 9 de noviembre 2018

Está absolutamente claro que tanto Cristina como Hugo Moyano tienen miedo de ir a la cárcel. Saben que si el presidente Mauricio Macri logra la reelección el año que viene, esa posibilidad se agiganta. Una Cristina nuevamente derrotada en las urnas, la debilitaría políticamente hasta hacerla ingresar en el ocaso de su carrera. Por eso Cristina va a ser candidata y por eso Hugo Moyano está asociado a ella. Es un lugar común y muy trillado pero muy gráfico: no los une el amor, sino el espanto de terminar en un calabozo.
Ambos están convencidos que la mejor manera zafar de la prisión es serrucharle el piso a Macri lo más que puedan. Ponerle palos en la rueda y hostigarlo en forma permanente. Su primer objetivo es convertir a Macri en De la Rúa y que huya por los techos de la casa rosada en helicóptero, en medio de un incendio social. Y echan mucha nafta y acercan sus antorchas para que en diciembre la gente más excluida se mezcle con algunos delincuentes y lúmpenes para producir un estallido. Ese es su objetivo de máxima. O de Máximo. Pero si no consiguen producir esa tragedia en las calles, apuestan al plan B que incluye el triunfo electoral de Cristina favorecido por un oficialismo totalmente erosionado.
Por lo tanto la orden es bien clara: pegarle en lo tobillos a Macri. Potenciar todos los conflictos. Llevarlos al extremo y provocar la represión más violenta que se pueda. Los más fanáticos e irracionales quieren un muerto o dos como Kosteki y Santillán para que Macri corra la misma suerte de Eduardo Duhalde y deba irse en forma anticipada del poder.
En este marco hay que analizar el paro salvaje de los gremios aeronáuticos o las medidas de fuerza permanente de los sindicalistas docentes bonaerenses o los atentados incendiarios de los presuntos mapuches de la RAM o los piquetes permanentes y cortes de la avenida 9 de julio y el ejército de provocadores que aparece en cada marcha grande con piedras, hondas, bombas molotov, armas caseras y las caras tapadas.
Todo vale para desestabilizar al gobierno. Todo suma para multiplicar el mal humor y la bronca. Hasta los diputados de Cristina en la última sesión aportaron su granito de arena al intentar frenar a los carros hidrantes o ayudando a derribar las vallas que cuidaban la seguridad de los legisladores.
El paro salvaje, irracional, ilegal y encubierto como si fuera una asamblea, tiene esta explicación. Fueron directamente al choque y a generar un caos descomunal. Y lo lograron. De pronto lanzaron una huelga de 10 horas que obligó a cancelar 258 vuelos y que afectó a 30 mil pasajeros. La mayoría de los dirigentes responden a Moyano y a Cristina y tienen en sus filas a muchos integrantes de La Cámpora que ingresaron a trabajar poco tiempo antes de que Cristina abandonara el poder. No se trata de trabajadores que están sufriendo penurias económicas terribles y tienen hambre. Un maletero gana más de 60 mil pesos de promedio y un piloto anda por encima de los 250 mil pesos. Son sueldos muy por arriba de otros trabajos. Por eso le digo que esto hay que entenderlo como una obsesiva ofensiva contra Macri. La mayoría de los trabajadores no querían parar. Son obligados. Padecen aprietes y extorsiones por parte de los gremialistas y delegados más duros. Los acusan de traidores, carneros o malos compañeros si no se suman a la protesta. Los estigmatizan.
El mecanismo es muy similar al que utilizan otros dirigentes sindicales burócratas como Roberto Baradel entre los maestros, por ejemplo. Paros como un instrumento político y no como una forma de conseguir mejoras para los trabajadores. No hay ningún país en el mundo que tenga tantos paros de docentes o de aviones. Es una medida extrema que se toma muy de vez en cuando. La educación y el transporte son dos servicios públicos esenciales. Sin embargo los gremialistas empujan a sus afiliados a repetir la fórmula una y otra vez. Esta Argentina que necesita volver a crecer lo antes posible tiene al turismo interno como uno de sus principales motores. Pero si los aviones no salen, todo el turismo se complica. Pero a los gremios no les importa el país. Les importa conservar sus privilegios y que vuelva Cristina a la presidencia. Insisto: en ningún país pasa esto. Y mucho menos en los países que estos muchachos admiran como Venezuela o Cuba. ¿Paros docentes o de aviones? Nadie se atreve. Y no crea que en Venezuela o Cuba ganan bien. Todo lo contrario.
El gobierno tiene una actitud de prudencia. No quiere caer en una provocación y que estas escaramuzas en las calles terminen con algún herido grave o un muerto. Por eso deja hacer y no interviene. Esa táctica es positiva para evitar que los conflictos escalen y se desborden. Pero tiene un gran riesgo. La reiteración de cortes por cualquier cosa y todos los días, el permanente recurso del paro, la búsqueda de la reacción policial con agresiones de los manifestantes va sedimentando una idea muy peligrosa: acá vale todo. Esto es un viva la pepa y cualquiera puede hacer cualquier cosa. Todo el mundo se le anima al gobierno y le va haciendo perder autoridad. Lo grave es cuando el ciudadano sospecha que el gobierno no tiene capacidad para poner orden. Y que los violentos y autoritarios son los que marcan la agenda de todos los días. Ojo con eso. Ojo con renunciar a uno de las principales responsabilidades del estado que es mantener racionalidad y respeto por las leyes para permitir la convivencia pacífica. Si el estado se retira muy lejos y durante mucho tiempo, va quedando en el inconsciente colectivo la inquietante idea de que nadie manda y que se produce cierto vacío de poder. No se puede permitir eso porque es el comienzo del fin de toda sociedad civilizada. Nadie pide represión salvaje. Ese remedio sería peor que la enfermedad y totalmente inhumano. Pero si poner toda la estructura del estado democrático para no permitir prácticas anti democráticas. Utilizar todos los recursos disponibles sin disparar un solo tiro. Ayer un problema intra familiar en General Rodríguez llevó a que ocho de sus integrantes cortaran durante horas una ruta importante. Ocho personas y dos fogatas. Era increíble pero es lo que estoy tratando de advertir. Cualquiera se anima a violar la ley porque sabe que es gratis, que no hay castigo. Ese es el límite. El gobierno debería comprenderlo y actuar en consecuencia. Pero también hacer política y docencia con esto. Sacar a sus mejores voceros a dar el debate con los docentes, los aeronavegantes, los piqueteros y ponerlos en evidencia de sus verdaderos objetivos autoritarios. Pero muchas veces el gobierno calla y otorga. Deja hacer, deja pasar. Se muestra débil y en silencio. Como si las cosas se arreglaran solas como por arte de magia.
La cara más salvaje la vimos ayer en Aeroparque. La mayoría de los trabajadores de Aerolíneas son muy capacitados, impecables, honestos y pacíficos. Pero los sindicalistas que responden a Cristina y a Moyano fueron por todo. Paralizaron el tráfico aéreo de un país por diez horas. No quieren que la Argentina levante vuelo. Por el contrario, quieren que el país y el gobierno vuelen por el aire. Y eso es grave.