Carapintadas x 30 – 13 de abril 2017

“Felices Pascuas, la casa está en orden”. Ya pasaron 30 años de aquel discurso. Quienes estuvimos en la plaza, jamás olvidaremos ese día en que el pueblo en la calle frenó un golpe de estado por primera vez en la historia. Ya pasaron 30 años y recuerdo el coraje cívico de miles y miles de personas que fueron a defender la democracia frente a los carapintadas que se habían levantado en armas. Había de todo. Columnas partidarias organizadas y muchas personas no encuadradas, muchos ciudadanos de a pie que fueron a poner el cuerpo para sostener la libertad y las instituciones. Y en esos momentos los militares todavía tenían poder y poder de fuego. Todavía conspiraban y muchos sectores se negaban a someterse a la ley y al único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas constitucional que es el presidente de la Nación. Esos levantamientos de los carapintadas fueron con tanques, con cuarteles tomados, con insubordinación de tropas, armados hasta los dientes y pintados para la guerra. “El chapulín colorado”, le decían a Alfonsín y lo acusaban de ser marxista y vengativo. Era el pasado más nefasto, el terrorismo de estado criminal que se resistía a dejarle paso a la soberanía popular.
Por suerte todos los partidos políticos estuvieron defendiendo la investidura de Alfonsín y su gobierno. Recuerdo que el peronismo, en lugar de golpear la puerta de los cuarteles y ayudar a los golpistas, como hubiera sido en otro momento de la historia, se sumó al balcón para sostener al gobierno elegido por el pueblo. Antonio Cafiero, como presidente del Partido Justicialista dió una vuelta de página y estuvo donde tenía que estar. Saúl Ubaldini, el líder de la CGT llamó a una movilización para defender las instituciones. Igual que los liberales de Adelina Dalesio de Viola. O los partidos de izquierda. De los radicales ni hablar. El partido de Alfonsín movilizó hasta su último militante. “Ojo con tocarlo a Raúl”, gritaban emocionados. Soy un convencido de que la movilización a Plaza de Mayo y a otras plazas del país puso un límite definitivo al golpismo. La gente común, hastiada de muerte y autoritarismo, apostó a la vida y la paz y fue a poner el cuerpo. Los diarios de la época hablan de 500 mil personas. Eran familias enteras que pusieron su corazón a disposición, frente a la Casa Rosada y que estaban dispuestas a marchar sobre los cuarteles si era necesario. Insisto: en esa época, este sábado se cumplen exactamente 30 años, si se corrían riesgos. La dictadura estaba a la vuelta de la esquina. Se había retirado solo formalmente del poder. Estaban agazapados.
Ya pasaron 30 años de aquellas “Felices Pascuas la casa está en orden” y no puedo ignorar que también se puede hacer otra lectura de aquellos días de furia, de personajes nefastos como Aldo Rico o Seineldín, entre otros subversivos. Fueron momentos de mucha tensión. Pudo haber sido una masacre, el comienzo de una guerra civil. Alfonsín salió al balcón exactamente a las 14.40 horas. A la multitud se le cortó el aliento. Dijo con voz de mando que se iba en helicóptero a Campo de Mayo para ordenarle que se rindieran a los sediciosos. Todos ovacionamos su coraje y quedamos a disposición. En muchas plazas del país pasaba lo mismo. La bronca contra la dictadura hervía en la sangre. Mucha gente fue cercando las unidades militares rebeldes. Eran espontáneos que estaban dispuestos a ponerle el pecho a las balas.
El país estaba paralizado. Era un polvorín a punto de estallar. Miles y miles de ciudadanos democráticos desarmados frente a cientos de militares dispuestos a todo.
El presidente rezó unos minutos en la capilla de la Casa Rosada y se fue al territorio enemigo sin custodias ni escolta. Cuando volvió fue más cauto en su lenguaje. Ya no eran sediciosos eran hombres amotinados. ¿Se acuerda de ese momento? “Compatriotas, felices pascuas, los hombres amotinados han depuesto su actitud. Como corresponde, serán detenidos y sometidos a juicio”. Un balde de agua fría cayó sobre mucha gente que sospechó que Alfonsín había negociado. En términos jurídicos, amotinados no era lo mismo que sediciosos. Encima después dijo que eran héroes de Malvinas y empezaron algunos silbidos. Sobre todo de la izquierda y del peronismo. ¿Héroes de Malvinas? ¿Era el momento de decir eso? ¿Cuál era el motivo de ese elogio para quienes unas horas atrás eran fanáticos golpistas? Después se levantaron dos veces más contra decisiones de la frágil democracia. Alfonsín nunca se arrepintió de haber dicho lo que dijo, pero admitió que se pudo haber equivocado.
Para muchos argentinos su prudencia y responsabilidad evitó el baño de sangre. Para otros, esa actitud les sonó a perdón y a negociación. Muchos se sintieron defraudados, traicionados por Alfonsín. Creyeron que había claudicado y que había cedido a los reclamos de los carapintadas.
La historia fue acomodando los tantos en el camino. Para muchos fue la primera gran desilusión en democracia y para otros fue la capacidad de un estadista que resolvió el problema con el menor costo posible en vidas. Alfonsín juró una y mil veces que no hubo pacto ni repliegue.
Argentina pendía de un hilo. El país contenía la respiración y le corría frío por la espalda a la Republica. Hoy emociona escuchar a Alfonsín, ese patriota padre refundador de la democracia decir como dijo “estamos arriesgando sangre derramada entre hermanos y cuando vuelva podremos darle un beso a nuestros hijos y en ese beso decirles que estamos asegurando la libertad para los tiempos”.
Al final de su discurso de regreso, dijo que “Hoy podemos dar gracias a Dios, la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”. Lo cierto es que 44 días después la Cámara de Diputados sancionó la Ley de Obediencia Debida que era el principal reclamo de los carapintadas. Después vino el Punto Final y el Indulto de Carlos Menem que dejó libres a más de 200 oficiales y 100 civiles y la cúpula guerrillera. Después, Aldo Rico, el cabecilla, hizo carrera política en las filas del justicialismo.
Pero aquel domingo de Semana Santa, Raúl Alfonsín pagó un costo político. Tal vez injustamente, mirado a la distancia, se quebró ese romance entre su figura y parte de la multitud. Ese liderazgo arrollador comenzó a desmoronarse y lo pagó en las elecciones. Es uno de los grandes dilemas de los argentinos de aquel día, hace 30 años. Porque ambas cosas resultaron ciertas. Aquel día fue el comienzo del fin de su gobierno, pero también el comienzo del fin de las dictaduras en Argentina. Fue el verdadero comienzo del Nunca Más.

El estado mayor de Cristina – 12 de abril 2017

Está claro que Cristina es la comandante en jefe del Frente para la Victoria del Golpe. Es la autora intelectual del intento de golpe de estado que derroque al presidente Macri y le permita a ella zafar de la cárcel y del juicio y castigo por la cleptocracia que lideró durante tantos años.
Ya dijimos que Cristina se juega la libertad ambulatoria. Que, como dice Andahasi, el cristinismo le declaró la guerra a la democracia. Sería bueno iluminar cual es el estado mayor que acompaña el proyecto de quebrar las instituciones republicanas y voltear a Macri.
El estado mayor está integrado por los autores materiales de este crimen de lesa institucionalidad. Son los ejecutores de los planes macabros de la exitosa abogada millonaria que nunca ganó un juicio y que perdió el juicio varias veces.
El coronel de inteligencia sigue siendo Oscar Parrilli pese a la calificación de pelotudo, cuerpo a tierra, salto de rana, carrera march que le propinó la generala.
Si bien no es el jefe de la patria es el director y mayordomo del Instituto Patria. Su segundo es Juan Martín Mena que es el operador que aprieta a jueces y fiscales con viejas carpetas y violaciones a la vida privada de los magistrados. Trabajan en esta área los topos que quedaron en la vieja SIDE y los quintacolumnistas que sacan papeles y colocan palos en las ruedas en todos los ministerios. Horacio Verbitsky y el doctor Eugenio Raúl Zaffaroni reciben órdenes directas de Cristina pero coordinan con Parrilli todas las operaciones de encubrimiento de los corruptos investigados y los aprietes a jueces, funcionarios y periodistas independientes. En el caso Milagro Sala se ve con claridad. Verbitsky no tiene empacho en dinamitar la credibilidad del Cels, un organismo que en su momento tenía prestigio profesional e independencia. Verbitsky lo pone al servicio de la arquitecta egipcia y la violenta y corrupta líder de la Tupac Amaru. Ambos utilizan sus contactos con los organismos internacionales y tienen cooptados a ciertos dirigentes de los derechos humanos como Hebe y Estela Carlotto y a la mismísima Amnistía Internacional.
La coronel de justicia es Alejandra Magdalena Gils Carbó. Ya hablamos de ella ayer. Ess la que mueve las piezas del ajedrez de tribunales y diseña cada imputación o acusación que se les hace a funcionarios oficialistas y a periodistas independientes y la que blinda de impunidad a los ladri progresistas que se enriquecieron ilícitamente con los dineros del pueblo. Su éxito radica en que ya lograron imputar al presidente Mauricio Macri en 5 causas y en 80 al resto de los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Los K no le niegan una imputación a nadie. Buscan el título en los diarios que genere daño y deterioro al presidente.
Gils Carbó cuenta con el ejército de Justicia Legítima. Ahí hay fiscales y jueces con el casco puesto para dar todo tipo de batallas y guerras populares prolongadas.
El coronel vocero y lenguaraz es Aníbal Fernández. Es el que verbaliza las peleas e instala las frases con la que la tropa de tuiteros viraliza defensas insostenibles de sus presos y ataques feroces al resto de los mortales. Solo falta que diga: “libertad a Lázaro Báez, Ricardo Jaime, César Milani y demás presos políticos”. La población carcelaria de ex funcionarios está creciendo sin prisa pero sin pausa. Por eso, Ernesto Sanz propuso rebautizar como “Nestor Kirchner” a uno de los pabellones de la cárcel de Ezeiza.
El comisario político e inspector ideológico es Carlos Zannini, el gran timonel. Tiene bajo perfil pero acompaña a Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora en el control de la pureza doctrinaria, en la organización de las brigadas movilizadoras y en el monitoreo de algunos arietes como Roberto Baradel, Hugo Yasky y un grupo de paraperiodistas que solo hace lo que Cristina le ordena. Ahora y siempre. Víctor Hugo presente. Ya comentamos el mal momento que pasó Zannini en Santa Cruz frente al escrache que le propinaron trabajadores estatales en huelga. Fue una situación humillante. Yo me siento a las antípodas de Carlos Zannini. Estoy en la vereda de enfrente de su ideología y de su ética. Pero rechazo cualquier tipo de escrache. No importa quién sea la víctima o el victimario. Creo que el insulto cara a cara con otro es un paso previo a la violencia física que se sabe cómo comienza pero no como termina. Entiendo profundamente la desesperación de esos empleados que no cobran y que padecieron durante años el autoritarismo feroz del kirchnerismo. Pero la mejor forma de combatirlos es derrotarlos en las elecciones y para eso hay que construir mejor política y mejores políticos. De nada vale que se patotee a nadie. Es solo una especie de liberación momentánea pero que le hace mucho mal a la democracia.
La caja, como siempre la maneja, directamente Cristina. Aprendió de Néstor que eso no se delega. La caja es poder. Recibe ayuda financiera de los intendentes K como los de Berazategui, Ensenada o Avellaneda y a veces apela a las montañas de ahorros que hicieron durante sus 12 años de gobierno. El cuartel general está ubicado en la calle Rodríguez Peña donde funcional el Instituto Patria que tiene el aporte cultural si podemos llamarle así de Teresa Parodi, otra pasión de minorías que extrañamente logró un buen pasar económico que nunca tuvo.
El frente de artistas tiene un rol clave en la batalla cultural. En instalar ideas y consignas. El Indio Solari no puede explicar la tragedia de Pergamino con muertos y millones en sus bolsillos pero llama a los padres de Micaela y expresa un dolor que no expresó con las víctimas de su recital desmesurado y codicioso. Muchos actores arman videos y obras de teatro. Agitan desde todos los ángulos. Y cavan una grieta cada día más profunda.
Después están los edecanes. Los cadetes que hacen los mandados: Martin Sabbatella, Hernán Reibel, Juan Cabandié, Rodolfo Tahilade, Juliana Di Tulio. El estado mayor de Cristina tiene un denominador común. Miran para otro lado y se hacen los parrillitudos frente a la realidad. Lázaro Báez está preso hace más de un año. Tuvo que afrontar un cateterismo cardíaco y quedó internado en terapia intensiva. Los muchachos kircvhneristas no dicen una palabra. Como si Lázaro fuera del PRO y no el amigo, socio, cómplice y testaferro de Cristina en su mega enriquecimiento ilícito. Lo mismo pasa con otro preso: el general César Milani. Se mienten a sí mismos y hacen como si lo hubiera designado algún opositor enemigo del pueblo y fue Cristina la que lo hizo. Pero no lo hizo sola. Tiene un estado mayor que la ayuda y que no tiene problemas de tirar del mantel de la democracia si fuera necesario. Están desesperados por garantizar la libertad de Cristina y son capaces de hacer cualquier cosa por eso. Así les va. Así nos va.

Gils Carbó está atrapada – 11 de abril 2017

Cristina, la exitosa abogada que no ganó un solo juicio y perdió el juicio varias veces, tiene una jefa de operaciones sucias en la justicia. Es Alejandra Gils Carbó, la autora material de los ataques a periodistas independientes y políticos no kirchneristas y la estratega del blindaje de impunidad que disfrutan Cristina y el resto de sus funcionarios corruptos. Cristina es la autora intelectual, la jefa de la banda como dicen jueces y fiscales. Pero Alejandra Gils Carbó está atrapada y sin salida. La justicia le tiene rodeado el rancho y una coima de un millón de dólares la convierte en culpable por acción u omisión. Le explico la importancia de este tema y cuál es su gravedad institucional. Estamos hablando de la jefa de los fiscales. Estamos hablando de la comandante del ejército kirchnerista de justicia legítima. Son los que han logrado 80 imputaciones para funcionarios de Mauricio Macri y 5 para el presidente de la Nación. Algunas causas tienen cierta materia prima pero la mayoría están vacías, son puro humo, invento K.
Lo último y más grave desde el punto de vista informativo es que Gils Carbó, en la práctica, reconoció que hubo una coima de un palo verde cuando ella compró el edificio de la calle Perón en donde actualmente está la sede de su organismo. Ella entiende que hay algo sucio y por eso suspendió en forma preventiva a Guillermo Bellingi quien en el momento de millonaria operación cuestionada era subdirector de Administración y hombre de la íntima confianza de Gils Carbó. Sin embargo lo acaba de separar del cargo hasta que se aclaren las cosas que son muy oscuras. Y para eso encargó una investigación administrativa.
Se lo explico de la manera más sencilla posible para que se entienda la maniobra y la estafa.
1) La empresa Arfinsa, de grupo Bemberg vende su edificio por 44 millones de pesos y le paga 8 millones a la inmobiliaria Jaureguiberry como si fuera una comisión. Primer dato, esa cifra es el triple de lo que se estila en el mercado. O las autoridades de la inmobiliaria son muy vivas o los directivos de la empresa que vende el edificio son muy tontos.
2) La inmobiliaria a su vez le pagó tres millones de ese total de 8 a un señor llamado Juan Carlos Thill que aparece facturando esa cifra sin que se sepa muy bien en calidad de que cobró ese dinero.
3) El que recibe ese retorno o coima, Thill es medio hermano por parte de madre de Guillermo Bellingi, el que manejó toda esta movida por orden de Gils Carbó. ¿Se entiende? Thill no tiene ningún contacto con el mercado de propiedades, vive en Los Hornos, pero está en el horno.
4) Primero la procuradora camporista dijo que no se habían pagado comisiones. Después, cuando el escándalo estalló se corrigió: dijo que el estado no pagó. Pero que si hubo fue la empresa vendedora la que las pagó. En el expediente hay varios mails y documentos que descolocan a Gils Carbó. En uno, por ejemplo, Bárbara Jaureguiberry de la inmobiliaria le dice a Adrian González Fisher gerente de Arfinsa que se quede tranquilo que viene bien la licitación. Epa, epa, se nota que la señora es adivina. Porque eso se lo dice el 11 de marzo y el resultado de la licitación se da a conocer el 14 de marzo. Aquí hay que prestar atención. Alguien de adentro les dijo que se queden tranquilos y les dio hasta el número administrativo de esa licitación pese a que todo se conoció tres días después. Como Thill cobró la comisión de 3 millones y es medio hermano de Guillermo Bellingi se sospecha de él.
5) Un dato: intervinieron en la investigación de tribunales los fiscales Carlos Rívolo, Guillermo Marijuan, Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini. Y en la pesquisa periodística Daniel Santoro y Omar Lavieri. Todos son muy rigurosos y confiables en su trabajo.
6) Otro dato clave. Yo digo que la doctora Alejandra Gils Carbó es culpable por acción o por omisión por lo siguiente. Si Bellingi robó para la corona, Gils Carbó debe ser castigada por corrupta. Pero si Bellingi robó para él, demuestra que Gils Carbó no tiene la capacidad necesaria para estar en un lugar de semejante relevancia institucional. ¿Se entiende? Gils Carbó le guiñó el ojo con complicidad a Bellingi mientras se robaba los 3 millones de pesos o le robaron delante de sus narices. ¿Fue corrupta o ineficiente? Porque Bellingi después fue premiado con lugares de mayor importancia dentro del organismo y recién ahora, después que estalló que se publicó la denuncia en los medios, Gils Carbó lo suspendió preventivamente e inició una investigación interna. Incluso hay una versión todavía no confirmada que estos personajes son allegados a Héctor Alonso, ex esposo y madre de las hijas de Gils Carbó. Le recuerdo que Gils Carbó anuló extrañamente una licitación anterior en forma absolutamente arbitraria. Y que los que siguen la causa dicen que en los próximos pasos procesales aparecerán Amado Boudou y su banda delictiva no la musical. Veremos.
7) Las pruebas y las huellas digitales están en todos lados. La procuradora sacó una resolución que fue un traje a medida de estos muchachos al establecer que no eran necesario el certificado fiscal para contratar con el estado. Eso garantizó gambetear un par de controles.
Hay que esperar a ver que declaran Belingi y su medio hermano Thill. ¿Porque motivo cobraron 3 millones? ¿Dónde lo depositaron? ¿Tuvieron que repartir algo? ¿Si era dinero para Gils Carbó tal vez tengan ganas de salvar su pellejo y contarlo. O de lo contrario van a ser condenados y tal vez terminen en la cárcel por estafadores.
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Gils Carbó es la jefa de operaciones contra el presidente Mauricio Macri. Es un verdadero peligro institucional. Porque llena de odio, revanchismo y militancia K su cargo que debería ser independiente. Eso es antidemocrático y desestabilizador.
Por este tema ya se amplió el pedido de juicio político que ella tiene en el Congreso de la Nación. El otro dolor de cabeza que tiene Alejandra Gils Carbó es internacional. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una entidad de mucho prestigio que nuclea a 40 países y difundió un duro informe sobre la actuación de Gils Carbó donde cuestiona su extrema politización y diversas irregularidades en la designación de fiscales.
El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires que preside Guillermo Lipera, actualizó hace unos días su presentación para iniciar el juicio político a Gils Carbó en diputados. Ese texto, deja en evidencia la gravedad institucional de las maniobras ilegales que hizo Gils Carbó para designar y trasladar fiscales a dedo y consolidar la “orga” llamada Justicia Legítima que responde a Cristina eterna.
Gils Carbó a través de Carlos Gonella benefició a Lázaro Báez. También fue la espada que quiso cortarle la cabeza la carrera al fiscal José María Campagnoli por investigar a Báez.
La procuradora se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración. Es casi una desconocida por la opinión pública. Gils Carbó es un peligro para las instituciones. Destituirla es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia. ¿Será justicia?