Cristina sinvergüenza – 25 de marzo 2019

La definición del diccionario de la palabra “sinvergüenza” le queda como anillo al dedo a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. Dice que un sinvergüenza es “una persona que se comporta en forma inmoral y que habla sin respeto y con descaro”. En una segunda acepción la caracteriza como “alguien que comete actos ilegales en provecho propio” y utiliza como sinónimo la palabra “canalla”.
Cristina tiene la cara dura como un glaciar patagónico pero que nunca se le cae de vergüenza.
En los últimos días se convirtió en una máquina de producir hechos que indignan. Ayer, con motivo de los 43 años del golpe que instaló el terrorismo de estado en nuestra patria, con un solo tuit levantó miles de críticas. Se atrevió a comparar la dictadura más sanguinaria que produjo miles y miles de desaparecidos con el gobierno democrático de Mauricio Macri. Eso es malversar la historia y vaciar de contenido un genocidio en el que participó quien fuera su jefe del Ejército, su general preferido, hoy preso, César Milani. Eso es profanar algo sagrado de la memoria histórica. No se les puede decir a los jóvenes que el criminal de lesa humanidad, Jorge Rafael Videla es comparable con el ingeniero Mauricio Macri que te podrá gustar o no, pero fue elegido por 13 millones de votos y nunca mató ni una mosca.
Su guardia pretoriana de La Cámpora grita “Macri basura, vos sos la dictadura” y es una mentira histórica imperdonable. Porque si hablamos de aquellos tiempos de campos de concentración, torturas en todas sus formas, asesinatos a mansalva y desaparecidos hay que decir que el estudio de los abogados Kirchner jamás defendió un preso político, nunca presentó un habeas corpus por los desaparecidos y ya intendente y gobernador Néstor, bien avanzada la democracia se opusieron a hacer aunque sea una sencilla misa el 24 de marzo en homenaje a las víctimas del genocidio. Hay que preguntarle a cualquier santacruceño militante de los derechos humanos para que confirme esto que le estoy diciendo. Nunca prestaron ni un local para un acto de Hebe de Bonafini.
Cristina como diputada provincial boicoteó un texto en la legislatura que condenaba a los militares. Como en el sur hay muchos uniformados, argumentaron que “no querían herir a nadie”. Insólito. Mientras sus compañeros de militancia como el ex diputado peronista Rafael Flores y otros abogados radicales se jugaban la vida presentando habeas corpus y defendiendo presos, Néstor y Cristina no movieron un dedo en defensa de los derechos humanos y se dedicaron a su deporte preferido: enriquecerse con actitud de usureros desalmados y con una codicia monumental. Aprovecharon la ley 1050 de la dictadura para quedarse con las casas de la gente humilde que no podía pagar las cuotas de los créditos.
Por eso hablo de que Cristina no tiene vergüenza, estómago ni escrúpulos con el tema derechos humanos. Negaron el drama durante la dictadura y lo ocultaron mientras Néstor fue intendente y luego gobernador. Ni hablar de que Alicia Kirchner fue funcionaria de esa dictadura.
Por eso le digo que no tienen autoridad moral para hablar del tema. Y mucho menos para levantar el dedito. Después, desde la presidencia, se apropiaron de esa reivindicación que era de todos, cooptaron a los organismos de derechos humanos, corrompieron con dinero sucio a algunos como el caso de Hebe y la universidad de las Madres y la mal llamada fundación Sueños Compartidos. Una preocupación que debería sumar sectores e involucrar a toda la sociedad fue ganando sectarismo y achicando su prédica para agitarse entre los convencidos.
El tuit de Cristina que compara la dictadura con Macri, termina diciendo: “Las mismas políticas, los mismos resultados”.
Esa misma falta de respeto y banalización del tema utilizaron las esposas de Julio de Vido y Amado Boudou para mezclarse entre la gente con una bandera que reclamaba la libertad de sus maridos y los demás “presos políticos”. Otra profanación que produce asco. Meter en la misma bolsa a los presos políticos de verdad, a los que fueron perseguidos por sus ideas como el socialista Alfredo Bravo, por ejemplo, con delincuentes de estado como Don Julio, el gerente general de coimas y sobreprecios o al malandra de Amado Boudou es una verdadera afrenta a la historia heroica que dicen defender. De Vido y Boudou están presos por delincuentes, por chorros, por lavadores de dinero y no por sus ideas. Alessandra Minnicelli tiene preso también a su hermano, el “Mono” por el contrabando y las mafias en la Aduana. Pero por el no levantó ningún cartel. Y ella también está comprometida en un par de causas sobre todo en la productora de cine y tele que armó con Martha Cascales, la mujer de Guillermo Moreno que es el que le ordenó por teléfono “Que los compañeros que están presos, no canten”. Y es la que le dijo a Baratta que se “tomara un uvasal para eructarle a los jueces y que en cualquier momento salía a la calle con una escopeta Itaka”.
Necesitan el silencio y la omertá. Pero eso ya se quebró hace mucho y con las revelaciones informativas y documentales del contador Víctor Manzanares llegamos a la cumbre de la mafia patagónica y del cártel de los Pinguinos.
Los afiches con fotos de los reos también pedían que salieran en libertad otros condenados por la justicia independiente como la maltratadora de mujeres y apropiadora de fondos del estado Milagro Sala o los violentos más violentos como Luis D’Elía o Fernando Esteche. Creo que no se animaron a calificar de presos políticos al corrupto confeso Ricardo Jaime, al lanzador de bolsos llenos de dólares, José López que hizo llorar a Cristina de odio, a los empresarios K enriquecidos por Cristina y Néstor como Lázaro y Cristóbal ni al general Milani que, como ya le comenté, está detenido tanto por violación a los derechos humanos durante la dictadura como por enriquecimiento ilícito.
La misma actitud de hipocresía y sobreactuación insensible, Cristina la tuvo con todo el caso de su hija Florencia. Es tan desmesurada su bulimia por el poder que no dudó, una vez más, en utilizar la salud de Florencia como una suerte de spot publicitario. Y digo una vez más, porque anoche Mariana Zuvic, que conoce a la familia desde chica, reveló que ella fue una madre maltratadora y que convirtió en delincuentes a sus hijos colocándolos al frente de las empresas corruptas y luego depositando 5 millones de dólares en la caja fuerte de ella.
Zuvic dijo textualmente que la actitud de Cristina le había producido “asco y pavura”. Es “alarmante su comportamiento, sus hijos son sus víctimas, sus escudos. Evidentemente no está bien su salud mental. No está en sus cabales y su narcisismo es perversión. ¿Cuál es la calidad humana de Cristina si ella los convirtió en ladrones?”, se preguntó la compañera de ruta de Elisa Carrió.
Pero hay más hipocresías para este boletín. Sergio Massa sufrió un insólito, peligroso y repudiable robo de sus computadoras en la sede de su Frente Renovador. Pareció una operación de espionaje pero muy burda. Cristina otra vez apeló a su falta de vergüenza. Se solidarizó con Massa diciendo que “el espionaje político que se vive en nuestro país es francamente intolerable”. Hay que investigar este caso extraño y condenar a sus autores con todo el peso de la ley. Pero todavía no está claro quien mandó a ese delincuente a intimidar a Massa y a apropiarse de sus secretos en los discos rígidos. Pero Cristina tiene memoria solo para lo que le conviene. No dijo una palabra del anterior apriete que Massa sufrió en el 2013 en su propia casa, en un barrio cerrado, con tiros y todo. El entonces oficial de la Prefectura Alcides Díaz Gorgoño, integrante de “la sala de situación” del Ministerio de Seguridad de Cristina. El espía K fue condenado a 18 años de prisión. Cambia, todo cambia.
Desde la ESMA marcharon los soldados de La Cámpora con Máximo Kirchner y Axel Kicillof a la cabeza. “Macri basura/ vos sos la dictadura”. En 1976 el presidente tenía 17 años y estaba lejísimo de la política y la violencia. Ayer anunció que los Estados Unidos, por gestión de su gobierno, van a entregar más documentación desclasificada de 12 agencias de seguridad e inteligencia. Es va a ayudar a construir la verdad y la memoria para que haya justicia y condena definitiva. Es lo que todos los argentinos necesitamos para elaborar el duelo de semejante masacre social. Sin mentirosos, sin corruptos. Sin ladrones que le roban al pueblo y sin ladrones de la memoria colectiva. Y con dirigentes que tengan vergüenza y dignidad.

El tesoro escondido K – 22 de marzo 2019

Si se leen minuciosamente las 60 páginas de la declaración del arrepentido Víctor Manzanares, se pueden confirmar definitivamente los mecanismos y los cómplices del mayor robo de la historia de la democracia argentina, liderado por Cristina Fernández de Kirchner.
Los delincuentes la llaman despectivamente “la causa de las fotocopias”. Pero hay más de 30 arrepentidos que confiesan haber pagado y recibido millones de dólares de coimas. Entre esos personajes que “cantaron”, diría Guillermo Moreno, hay varios que son íntimos e históricos colaboradores del matrimonio Kirchner. No se trata de “perejiles” que escucharon algo detrás de las puertas. Estamos hablando de protagonistas de todos los casos de mega corrupción que involucraron casi a todos los ministerios y casi a todas las actividades. Por eso la fortuna robada es colosal. Por eso necesitaron bolsos, valijas, billetes de 500 euros, cajas fuertes, aviones, entretechos, inversiones. Porque en un momento el dinero sucio y físico era tan voluminoso que ocupaba el espacio de una pileta de natación.
Delincuentes del riñón del matrimonio Kirchner ya contaron su verdad con pelos y señales.
José López dijo que temía por su vida porque Cristina era muy vengativa, que los millones que llevó al convento a la madrugada eran de Cristina y que ella era la única que autorizaba los pagos al club de los 4 millonarios K que eran Lázaro, Cristóbal, Gerardo Ferreyra y Juan Carlos Relats que, entre otras cosas, le pagó coimas disfrazadas de alquileres a Néstor y Cristina por 12 millones de dólares.
Claudio Uberti reconoció que cobraba las coimas de las empresas de los peajes y se las llevaba directamente a Néstor. Odia a Cristina por el maltrato al que sometió siempre a todos, fue el que vino en el avión con Antonini Wilson con los 800 mil dólares y aseguró, como si esto fuera poco, que entre Hugo Chávez y Néstor se llevaron 50 millones de dólares de operaciones sucias entre esos dos revolucionarios.
Pero lo de Víctor Manzanares supera todo lo conocido. Porque era el contador. El que dibujaba y firmaba balances de empresas y declaraciones juradas. De toda la información que aportó hay algunas que merecen destacarse.
La más importante es la que involucra a un integrante clave de la banda delictiva que hasta ahora no tuvo grandes titulares: Osvaldo Sanfelice (a) “El Bochi”. No tengo información calificada. Pero del análisis de los expedientes se desprende que uno de los próximos detenidos va a ser precisamente Sanfelice. No solamente porque es el histórico socio de Néstor y de Máximo en la inmobiliaria familiar. No solo porque figura en varias empresas como directivo o como dueño del hotel Waldorf. También porque fue el que recibía el botín y era el encargado de esconderlo. Una de las rutas más transitadas por el dinero robado al pueblo era la siguiente: Le llevaban los bolsos repletos de billetes a Daniel Muñoz al departamento de la calle Uruguay donde vivían Néstor y Cristina. Solo con lo certificado en los cuadernos de Centeno fueron 87 entregas por más de 70 millones de dólares. Uberti reveló que el día que murió Néstor vió en el dormitorio de ese departamento más de 60 palos verdes. Es decir que el que recibía la recaudación ilegal era el secretario privadísimo y de más confianza de Néstor: Daniel Muñoz. El está muerto y no puede hablar. Pero después los llevaban a Santa Cruz en el Tango 01 y en aviones privados. Los pilotos confirmaron que como eran tantos bultos no entraban en la bodega y tenían que utilizar los asientos de la cabina para trasladar esa catarata de dinero. Aterrizaban y esa carga de plata negra se colocaba en camionetas que ingresaban directamente a la pista y no eran revisadas por nadie. ¿Quién recibía esa montaña de dólares y euros? Osvaldo Sanfelice (a) “El Bochi”. Manzanares lo calificó como “El López Rega de los Kirchner”. Por eso digo que debería ir preparando el bolsito con el pijama y el cepillo de dientes porque próximamente estará en la cárcel de Ezeiza o de Marcos Paz. “El Bochi” la llevaba a la casa de María Ostic, la madre de Néstor y allí la escondían. No solo ensuciaron a sus hijos, también a la madre de Néstor y otros familiares como sus sobrinas y su primo.
Sanfelice es una pieza clave que todavía está suelta. Es vecino de Julio de Vido y Fabián de Sousa con su lujosa chacra de Puerto Panal que tiene embarcadero propio sobre el Paraná de las Palmas. Manzanares contó que hasta el lugarteniente de la corrupción masiva, Daniel Muñoz se indignó el día que murió Néstor. Llegó tarde porque tuvo que darle a Cristina lo que llamó “las llaves del tesoro escondido” y después le comentó a Manzanares que pocas veces había visto una cara de tanta codicia y desesperación como la de Sanfelice para recibir las llaves de la felicidad. Tal vez esa cara y esa excitación la había aprendido de Néstor y su famoso orgasmo monetario al abrazar la caja fuerte y decir “éxtasis”.
Hay otros que van a ser citados a declarar nuevamente y también pertenecen a los sótanos nefastos de la justicia. Manzanares, el contador que cuenta, contó cómo se operó el sobreseimiento que el ex juez Norberto Oyarbide le dio al matrimonio Kirchner a la velocidad de la luz pese a que estaban acusados por enriquecimiento ilícito. Las órdenes las dio Néstor en persona. Manzanares recogió a Javier Fernández en la SIDE y de allí a ver a Oyarbide en un bulín y a celebrar con champagne y masas secas. Oyarbide dijo que lo habían agarrado del cogote y que lloró pero Manzanares aseguró que se lo veía dominando la cancha y sin presión alguna. Javier Fernández, insólitamente es integrante de la Auditoria General de la Nación. Es uno de los organismos que debe controlar la ética y la transparencia de los actos de gobierno.
Ya es hora que Oyarbide, Fernández y los peritos que participaron vayan nuevamente a darle explicaciones al juez Claudio Bonadio.
Daniel Muñoz, como todas las personas cercanas al matrimonio fue muy maltratado física y sicológicamente por sus patrones del mal. Manzanares contó en su declaración que para darle felicidad y equilibrar los cachetazos que recibía, una vez lo llamó por teléfono a Muñoz para decirle que había “fabricado” tres millones en blanco, con trampas contables y que se los fuera a gastar todo en un shopping. Es más, según el contador que todo lo cuenta, Cristina le dijo algo terrible cuando falleció Muñoz: “Menos mal que se murió: uno menos”.
Parece una novela policial de la mafia pingüina pero es la más cruda realidad. Para ellos son apenas fotocopias y un invento y una persecución de Macri, Trump, Bonadio y los medios hegemónicos.
Madre mía. ¿Cómo se puede ser tan caradura e hipócrita de negar lo evidente?
Se confirmó que Muñoz no fue preso porque le dio una coima al juez Luis Rodríguez de 10 millones de dólares y que le llegaron 8 porque el que la trasladó, el abogado Miguel Plo, se quedó con dos palos y ahora también está preso. Era bastante común que se robaran entre ellos. O que se quedaran con un pedazo de las coimas.
Manzanares rechazó al doctor Carlos Beraldi como su abogado pese a que no le cobraba un peso. Fue porque Manzanares escuchó en la cárcel, que Fabián de Sousa, el socio de Cristóbal le había adelantado 7 millones de dólares como parte de sus honorarios y sacó como conclusión que Beraldi no trabajaba para él, que solo defendía a Cristina. Por eso ahora se apoya en los defensores oficiales.
Hay un tesoro escondido. Cristina tiene las llaves. La inmensa mayoría de los argentinos quiere que ese dinero vuelva a sus dueños: el pueblo argentino.
Víctor Manzanares está arrepentido de verdad. Le pidió perdón a los santacruceños, a su familia y a Dios. El contador contó todo y le dio el último empujón a Cristina rumbo al abismo judicial que la lleva derechito a la cárcel.

Las dos Trimarco – 21 de marzo 2019

Hay dos Susanas Trimarco. Una brillante, antes de Cristina y otra oscura, después de Cristina. Es increíble como Cristina repite la historia y son capaces de profanar hasta los temas más sagrados como la lucha contra la trata de personas. No tuvieron escrúpulos para malversar los ideales ecuménicos de muchos organismos de derechos humanos que se pusieron la camiseta partidaria y quedaron bajo investigación en graves casos de corrupción. El caso más emblemático es el de Hebe Bonafini. El final corrupto fue el vaciamiento y las deudas de la Universidad de las Madres y el dinero robado en los mal llamados “Sueños Compartidos” que en realidad fueron “Pesadillas compartidas”.
Lo mismo hicieron con Susana Trimarco y su fundación “María de los Angeles, “Marita” Verón, llamada así en homenaje a su hija secuestrada y sometida a la esclavitud de la prostitución, según se sospecha. Utilizaron el mismo mecanismo de darle dinero en cataratas para comprar su voluntad. En total, la Fundación de la Trimarco oscura recibió más de 44 millones de pesos, más de 3 millones doscientos mil dólares. Una fortuna.
Antes de recibir la primera cuota de más de 400 mil dólares, Susana era una luchadora reconocida y apoyada por todos los pensamientos políticos. Después de los subsidios que le dio Cristina a través de Julio de Vido, Trimarco se convirtió en una fanática defensora de Cristina y eso la llevo a dejar de cuestionar al poder político tucumano al que ella había responsabilizado de la trata de personas que había chupado a su hija.
Trimarco cambió de la noche a la mañana. Dejó de lidera una ONG pluralista para ser una militante política cerrada y dogmática.
Ahora tiene que rendir cuentas ante la justicia por malversar los primeros 5 millones 600 mil pesos que le dieron para hacer obras que no hicieron y por ese dinero que tampoco devolvió. La gendarmería la trajo desde Córdoba esta mañana para declarar. Ella dice que su nieta Micaela estudia en Córdoba y ella vive un tiempo allí y otro en Tucumán. El juez federal Daniel Bejas necesita indagarla por esta causa que comenzó con una auditoría del nuevo gobierno que detectó serias irregularidades. La tesorera de la Fundación es Alicia Trimarco, prima de Susana. Ambas tienen prohibida la salida del país.
¿En qué te han convertido Susana?, se podría decir. ¿Cristina pervierte todo lo que toca?
Es increíble pero Susana Trimarco era otra cosa.
Antes de que Cristina la reclutara yo escribí esto sobre ella:
Susana es indomable, no se calla ante nadie. Es chiquita y es gigante. Es madre y es coraje. Es mujer y es bandera. Susana Trimarco, es una locomotora imparable que busca a su hija secuestrada y convertida en esclava sexual. Marita Verón desapareció el 3 de abril del año 2002 y desde ese día, Susana dejó de ser lo que era, una señora de clase media, una empleada estatal que vendía cosméticos a domicilio para ahorrar unos pesos y que tenía un piano en el medio de su living. A partir de ese maldito día en que las mafias de la droga y la prostitución se llevaron a Marita, la señora tucumana y tranquila, se transformó en un torbellino que instaló a la trata de personas en la agenda de este país. Susana hizo de todo. Pateó las puertas del poder, se convirtió en detective de las noches de lujuria fingida y delictiva, se infiltró en las redes de prostitución. Un día la vendedora de cosméticos que tocaba el piano se puso una pollera corta de cuero negro, unos tacos inmensos, se batió el pelo, enrojeció su boca a brochazos gruesos, aumentó su escote hasta el límite y se puso aros tan pesados como dorados. Susana se transformó en Jennifer, una prostituta de mentira que se metió en todos lados para desnudar la mentira. Para buscar la verdad sobre su hija y todas las hijas del norte profundo y pobre de la Argentina que son robadas y sometidas. Su lucha incansable, su valentía a toda prueba fue una cuña clavada en el medio de la mafia de funcionarios, jueces y policías que eran cómplices de estas redes de prostitución. Susana dijo de sí misma: “me convertí en una bomba atómica en el trasero de los políticos”. Y los denunció a todos. Porque cuando Marita desapareció, José Alperovich integraba el gabinete de Julio Miranda. Y después fue gobernador.
Susana Trimarco no se asustó con las amenazas de muerte de los señores feudales de Tucumán. Y no dio un paso atrás ni para tomar impulso. La intentaron quebrar por todos lados. La humillaron, sembraron cizaña, mintieron y Susana resistió a todo. En su testimonio durante el juicio que se cayó a pedazos, Susana dijo cosas terribles. Desgarradoras. Dijo que si mataron a su hija quiere que le entreguen los huesitos. Que si es verdad que Marita tuvo un hijo producto de la violación de uno de los imputados, quiere recuperar a ese chico porque es su nieto y que por eso les pidió ayuda a las Abuelas de Plaza de Mayo.
Susana no pudo encontrar todavía a Marita. Pero ayudó a liberar a cientos de Maritas en los lupanares de La Rioja, Tucumán y hasta en España. Su sistema fue insólito al principio. Su esposo y un comisario amigo entraban a esas falsas whisquerías de luces rojas y pedían que les trajeran a todas las chicas para elegir una. Fingían ser clientes y en un momento el policía mostraba su placa y gritaba: “¿Quién está acá contra su voluntad?”. De inmediato entraba Susana para contenerlas. Para abrazar a esas pibas torturadas por la degradación y llevarlas a salvo con sus familias. Cientos de pibas rescataron así. Casi todas eran jóvenes, morochas, pobres y frágiles. Todas estaban aterradas. Las molían a palos. Susana Trimarco es un ejemplo. Porque es de esas mujeres imprescindibles, las que luchan toda la vida. Fue premiada por Condoleeza Rice en los Estados Unidos y en cien lugares más. Michelle Obama se interesó en el caso. El jefe del Parlamento Europeo elogió su epopeya. Soledad Silveyra recordó en radio aquella ficción de Telefe que se llamó “Vidas Robadas”y ayudó a sembrar conciencia. David Bolzoni le escribió una canción llamada “Hijas de la libertad” que dice así: “Libéralas por favor, de este castigo a su corazón/ Si ellos tratan, vos podes, vos podes. Y ese final fue elevado a consigna y guía: Si ellos tratan, vos podes. Nosotros podemos.
Susana es un misil contra la esclavitud del siglo 21. Contra el despojo de la condición humana que se le hace a las mujeres. Tuvo que zambullirse en la basura para liberar de sus cadenas a tantos cuerpos sometidos. Se infiltró en un submundo que repugna la condición humana. Armó una fundación que solo se dedica a destruir la trata de personas. Se jugó la vida. Y hoy anda por la vida con el retrato de Marita y dice que no le tiene miedo a nada y a nadie. Dan ganas de levantar un cartel que diga: “No se olviden de Marita”. Ni de Susana Trimarco.
Esta claro que desde hoy, todos somos Marita.
Susana declaró la independencia de las mujeres desde la Casa de Tucumán. Ayudó a emanciparlas definitivamente. Dice que solamente se quedará en su casa cuando vea a su hija Marita fundirse en un abrazo con su nieta Micaela. Solo ese día volverá a tocar el piano. Solo ese día dejará de ser bandera para volver a ser mujer.
Así describí a Susana hace tiempo. Pero en un momento, ella ingresó al kirchnerismo y fue bendecida por Cristina. Eso la transformó en fanática, sectaria y ahora, la justicia la investiga por corrupta.
Justo Susana que hizo tanto bien a tantas mujeres se hizo tanto mal a sí misma. Los Kirchner fueron incorregibles. No respetaron ni las mejores causas. Todo lo que tocan lo convierten en barro. También a Susana Trimarco.