El Papa no viene – 21 de junio 2017

Se cumplió un deseo del Papa Francisco. La procuradora Alejandra Gils Carbó aceptó su invitación para ir el 9 de noviembre al Vaticano. La procuradora que ayer fue el centro de las críticas de la movilización que hubo en los tribunales de Comodoro Py, encabezará la delegación argentina y como autoridad, pronunciará un discurso en la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Este será el tercer encuentro de Gils Carbó y el Papa Francisco quien también supo regalarle rosarios bendecidos.
El Papa seguramente no valora ni tiene en cuenta que hoy la procuradora es la jefa de operaciones de Cristina en el operativo para blindar de impunidad a los ex funcionarios corruptos del kirchnerismo y para atacar a los actuales gobernantes y los periodistas independientes.
Ayer se supo que el Papa no visitará la Argentina pese al pedido que Hebe de Bonafini le hizo en su momento. ¿Se acuerda? En su carta la jefa de las madres de Plaza de Mayo le escribió textualmente hasta en el tuteo: “Se que vos pensás que si venís le hacés un favor al Pastor Mauricio. Yo te pido que pienses en cuanto bien le harías a millones si venís.” El padre Jorge le contestó con mucho afecto: “Tengo en cuenta tus palabras, pero todavía no hay nada decidido sobre mi visita”. Hebe dio a publicidad la carta del Papa al día siguiente de su procesamiento por la estafa de dineros públicos que hizo junto a Sergio Schocklender en la fundación mal llamada Sueños Compartidos. El Sumo Pontífice no aclaró si es cierto que no quiere hacerle un favor al Pastor Mauricio ni quien es el Pastor Mauricio. Pero no hay que ser muy inteligente para darse cuenta. Ya son varias las cartas que intercambian y los rosarios bendecidos que el Santo Padre le envió a Hebe quien en su momento tomó la Catedral con términos agraviantes para los católicos, llamó a copar el palacio de Tribunales, reivindicó la lucha armada de la guerrilla de los 70 y la de la ETA y calificó de Mussolini y dictador al presidente electo democráticamente.
En su última carta Hebe dice que “este país es una montaña que se cae a pedazos como en un terremoto”. Algo similar dijo ayer en su acto la Santa Cristina Elisabet. Tal vez el Papa no viene a la Argentina porque creyó la apocalíptica definición de Hebe y teme que algún remezón del terremoto abra la tierra a sus pies.
Con Milagro Sala, la relación también es estrecha. La comandante de la Tupac Amaru recibió varios rosarios milagrosos. Milagro que está presa y acusada de extorsión, malversación de fondos, amenazas, asociación ilícita y que es una gran autoritaria y maltratadora de mujeres, hizo pública las líneas que le escribió de puño y letra el Papa donde le dice que comprende su dolor y la acompaña en el sufrimiento. También le expresa que sus oraciones pretenden que “todo se resuelva bien y pronto”. Nada dijo el Papa Francisco de las humildes mujeres jujeñas a las que Milagro se cansó de cachetear e insultar.
Ayer lo comentamos en el programa de Marcelo Longobardi. El Papa Francisco, anunció que viajará a la región y que visitará Colombia, Chile y Perú pero no Argentina. Esta vez no le dio el gusto a Hebe Bonafini.
Muchas veces cuando doy una charla, la pregunta sobre el Papa es la primera que surge. Leuco, ¿Qué opina del Papa? Se hace un silencio pesado y yo trago saliva. Es una pregunta muy delicada. Porque no es blanco o negro. No es absolutamente condenatoria ni absolutamente elogiosa. Valoro muchas cosas que el Papa hizo y hace y critico otras. Hay mucha gente extraordinaria enojada con el Papa y mucha gente que lo ama profundamente. Es que lo estrictamente religioso se mezcló fuertemente con lo político. Yo digo que si el Papa se presentara como presidente del mundo, yo lo votaría. Pero que si se presentara como presidente de Argentina, no. Y que en las últimas elecciones el padre Jorge hubiera votado a Daniel Scioli pero no a Aníbal Fernández.
A nivel planetario, el Papa hizo una tarea titánica y maravillosa. Es el Papa de los pobres y de la paz. Este Papa celeste y blanco es el que combatió fuertemente a los corruptos de las finanzas vaticanas y a los perversos curas abusadores. Es el Papa que quiere modernizar las normas para contener y proteger a más gente. Por eso es tan combatido por los sectores más elitistas y conservadores de la Iglesia católica. Su trabajo de acercamiento entre las partes para eliminar el odio y la intolerancia y abrir los mejores caminos para la convivencia pacífica y la misericordia y la solidaridad fue extraordinario. Nadie hizo tanto en tan poco tiempo. Hablo de Cuba y Estados Unidos, del fin de la guerra en Colombia, del abrazo frente al muro de los lamentos de las tres religiones monoteístas, los católicos, los judíos y los musulmanes. Fue una señal de fraternidad insuperable.
Por eso lo votaría como el líder mundial que es. Intenta llevar estos tiempos de cólera, xenofobia y desintegración hacia la justicia social, el diálogo y la hermandad. No es poco.
En Argentina las cosas cambian. Su admiración temprana por Juan Domingo Perón lo llevó a la militancia en grupos derechosos como Guardia de Hierro. En esa fragua consolidó su opción por los pobres y los grasitas y su poca preocupación por la falta de republicanismo y de honradez de algunos dirigentes. Por eso tuvo y tiene simpatías hacia los gobiernos populistas de la región. Por eso se siente más a gusto con Evo Morales, Rafael Correa o Cristina que con Macri, Juan Manuel Santos o Pedro Kuczynski.
Por eso a muchos fieles argentinos que lo idolatran les resulta frustrante que le haya dado lugares prioritarios a sindicalistas delincuentes como Omar “El Caballo” Suárez, a patoteros como Guillermo Moreno.
Para ser justos hay que decir que el Papa no tiene piel con el presidente Macri pero en los últimos tiempos han conseguido una relación protocolar de cierta armonía. Es más, en varias ocasiones les pidió a sus visitantes que cuidaran a Macri para que pudiera terminar su mandato como corresponde en tiempo y forma. Ve en Macri a un empresario liberal con poca sensibilidad social. Pero siente un gran afecto, respeto y consideración por los rostros “más humanos” del PRO: María Eugenia Vidal, Gabriela Michetti y Carolina Stanley. Las conoce por su trabajo social en la Ciudad de Buenos Aires mientras él era cardenal y eso le permitió construir una relación de mucha proximidad y oración con ellas.
También es cierto que el Sumo Pontífice está profundamente enfrentado con alguno de los representantes más salvajes del ladricristinismo como Horacio Verbitsky al que castiga vía Guillermo Moreno cada vez que puede. Es que el jefe informal de la inteligencia K, el señor 12, sigue convencido de que el Papa durante la dictadura entregó a varios sacerdotes a la tortura y a la desaparición de los militares. Y además, Verbitsky es uno de los motores más potentes en el impulso del colectivo “Ni Una Menos” contra lo reaccionario de la iglesia católica y a favor del aborto, cosa en la que ni Cristina está de acuerdo.
Es insólito que el Santo Padre sienta más cariño por Cristina, Milagro Sala, Gils Carbó y Hebe de Bonafini que por Macri. No por una cuestión de ideología. En ese caso si es coherente. Pero Cristina y Néstor lo persiguieron incluso con el espía preferido de los Kirchner en ese momento, Antonio Stiuso y lo caracterizaron como una suerte de jefe de la oposición y satán con sotanas. De hecho ya se contó varias veces pero vale la pena recordar la verdad histórica. Cristina estaba enojada con la designación de Bergoglio. Su tropa silbó en un acto esa novedad. Después fue comprendiendo que podía utilizarlo políticamente y se dio el gusto de utilizarlo en varias ocasiones, casi sin la queja del Papa que lo hizo muy suavemente un par de veces. Macri fue todo lo contrario. Mientras fue jefe de gobierno de la Ciudad, le dio el lugar que le correspondía y cuidó su investidura.
Tal vez la formación política de la juventud tenga más contundencia a la hora de formatear a las personas que los acontecimientos posteriores. Tal vez el Papa sea populista como lo han calificado varias veces. Hoy el Papa está en el centro del universo y no vota en la interna del peronismo ni en la de San Lorenzo. Ojalá este Papa del Fin del Mundo pueda salvar al mundo. Ojalá el Techo, la Tierra y el Trabajo le lleguen a todos. Y también la paz, la honradez, la libertad y la democracia republicana. Tal vez en ese momento el Papa quiera venir a la Argentina. Tal vez en ese momento quiere rezar por nosotros. Más allá de Macri y de Cristina. Amen.

Entre Manuel y Néstor – 20 de junio 2017

Hoy es el día de la bandera. Por eso me gustaría confesarle a don Manuel Belgrano que durante los más de 12 años del ladri-feudalismo kirchnerista sentí mucha vergüenza ajena. Por todo el daño que los Kirchner hicieron en la patria pero, sobre todo, por la insólita comparación que Cristina hizo entre Néstor Kirchner, su marido muerto y usted, admirado Belgrano. La ex presidenta apeló varias veces a la irracionalidad de decir que Belgrano hubiera sido kirchnerista. No entiendo como no se le cayó la cara. Fue un síntoma de su falta de equilibrio emocional y esa herejía es cada vez más irrespetuosa a medida que se van desenterrando los tesoros ocultos robados al pueblo durante el populismo autoritario. Yo sé que es una especie de herejía, pero si Cristina quiere comparar, comparemos:
• Manuel Belgrano nació en cuna de oro y murió en la más terrible de las miserias. Se fue al cielo de la historia vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. El mármol de una cómoda de su casa sirvió de lápida para identificarlo. Sus restos descansan en el atrio del convento de Santo Domingo y su monumento fue construido con el aporte del pueblo. En la función pública se empobreció lícitamente.
• Néstor nació en un hogar humilde y murió megamillonario, con cientos de calles, puentes, barrios y plazas que recuerdan su nombre. Se desarrolló el culto a su personalidad con la intención de beatificarlo y llevarlo a la categoría de mito político. Su mausoleo faraónico, digno de un prócer, fue construido por su socio y cómplice en la corrupción de estado. En la función pública se enriqueció ilícitamente.
• Manuel dijo que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Combatió contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Defendió la libertad de prensa y la modernización y trajo de Europa las ideas más avanzadas de soberanía y emancipación.
• Néstor dijo “que te pasa Clarín, tenés miedo” y fogoneó el plan sistemático de ataque a la libertad de prensa más feroz de la historia democrática. Con la excusa de democratizar los medios edificó su propio amigopolio mediático y de obra pública. Trajo desde el fondo de la historia las ideas más autoritarias que encarnaron en su mayor aliado económico y referente que fue Hugo Chávez.
• Manuel fue un progresista moderno. Protegió siempre a los más desprotegidos, a los más humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Apostó al progreso y al bienestar de la gente. Le dio a la tierra el carácter de generadora de riquezas e inventó el impuesto a las tierras improductivas.
• Néstor fue un populista autocrático. Fingió un relato a favor de los trabajadores pero dinamitó sus organizaciones sindicales en cinco pedazos. Su esposa utilizó la plata de los jubilados para vender bonos en dólares y hacer bajar el blue y puso en peligro sus futuros haberes. Cristina no quiso recibir a la comunidad Qom para preservar su alianza estratégica con Gildo Insfrán, el señor feudal de Formosa. Castigó a los productores agropecuarios con retenciones altísimas y los humilló llamándolos golpistas.
• Manuel fue un hombre culto, una suerte de renacentista. Pasó por Salamanca y Valladolid, hablaba y leía perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Redactó junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Combatió en las invasiones inglesas y se hizo general de la Nación porque la patria lo necesitó pese a que su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista.
• Néstor fue un lector de pocos textos y muy esporádicos. Se recibió de abogado en la Universidad de La Plata y se dedicó en su estudio jurídico a prestar dinero y a ejecutar y a quedarse con las propiedades de muchos deudores morosos durante la dictadura. Solamente hablaba castellano aunque le costaba expresarse en las tribunas y no escribió ningún libro.
• Manuel donó sus sueldos para levantar la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Les salvó la vida a la esposa y a la hija del general San Martín.
• Néstor multiplicó sus cuentas bancarias, propiedades, hoteles y bóvedas pese a que fue empleado público durante más de 20 años y le dejó una fortuna como herencia a su esposa y sus dos hijos. Lo salvó para toda la vida a Lázaro Báez, José López y Ricardo Jaime entre otros que hoy comparten sus días en un spa ubicado en la cárcel de Ezeiza.
• Manuel cohesiona a los argentinos detrás de su ejemplo. Es una figura casi indiscutida como emblema del país que queremos. La etimología de la palabra bandera lo dice todo: viene de banda, de lazo que amarra, que nos liga y nos mantiene estrechamente abrazados. Nos une en nuestra identidad.
• Néstor fracturó la sociedad en todas sus entidades y organizaciones intermedias. Sembró el odio y nos hizo retroceder a los años 50 cuando la Argentina se partió en dos mitades a favor o en contra de Perón. Familias enteras fracturadas, amigos que no se hablan. Nos peleamos como nunca culpa de la bulimia de poder. Fue el fundador de una banda, de una asociación ilícita dedicada a saquear el estado.
Debo pedir disculpas por esta comparación incomparable y porque todas las comparaciones son odiosas. Belgrano es emblema de transparencia y manos limpias y Néstor es el autor intelectual y material de los gobiernos más corruptos de la historia desde la recuperación democrática en 1983. Son el día y la noche. Jamás se me hubiera ocurrido comparar a Manuel Belgrano con Néstor Kirchner. Pero fue una idea de la presidenta de la Nación. Cristina lo hizo.
• Manuel Belgrano es el espejo en donde todos los dirigentes políticos deberían mirarse. Una bandera de austeridad republicana.
• Néstor Kirchner es el agujero negro donde se hundieron miles de ilusiones y esperanzas. Un mal ejemplo que no debemos repetir.
• Solo me resta decirle gracias por todo admirado Manuel Belgrano. Me pongo de pié y lo abrazo sobre mi sueño patriótico.
Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Y por haber sembrado en esta tierra fértil las tres vigas maestras de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad.
Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que la lucha por una patria más justa es la verdadera bandera idolatrada.

Korrupción y violencia de CFK – 19 de junio 2017

Según el diccionario de la Real Academia Española, un sicario es una persona que mata a alguien por encargo de otro, por lo que recibe un pago, generalmente en dinero u otros bienes. Algunos términos sinónimos son, por ejemplo, asesino a sueldo o pistolero.
Según Cristina el gobierno de Macri tiene jueces sicarios para eliminar opositores. Justo lo dice Cristina. Ella es la que parió “Justicia Legítima”, que es la primera experiencia de un partido político transformando en militantes fanáticos a jueces y fiscales.
La radiografía que hace Cristina del tiempo que estamos viviendo es incendiaria. Habla de que este gobierno de Cambiemos hace un espionaje propio de los gobiernos dictatoriales. Justo lo dice Cristina. Ella y su marido muerto instalaron la persecución más feroz en democracia a jueces, fiscales, periodistas independientes y políticos disidentes utilizando toda la maquinaria del estado: desde la vieja SIDE hasta la AFIP y los medios públicos. Instalaron el pánico.
Para volver al poder en el 2019, Cristina propone mucho más de los mismo. Redobla su apuesta. Quiere concretar su tarea inconclusa del “vamos por todo” con metodología chavista y apoyarse en los mismos pilares con los que ella y su marido muerto gobernaron durante más de 12 años nefastos. Hablo de la mega corrupción de estado, del autoritarismo que fomenta el odio y la violencia y, finalmente, de la profundización de esa grieta que hoy nos divide a los argentinos. En el documento que presentó la semana pasada y que mañana va a convertir en discurso de lanzamiento en el estadio de Arsenal, Cristina insiste con su mirada sectaria carente de autocrítica alguna.
Con la cara de piedra y confirmando que considera tonto al pueblo argentino, propone “combatir” la corrupción. Es tragicómico. Bizarro. La jefa de la asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado para multiplicar su fortuna y hacer millonarios a todo su entorno, de pronto nos propone transparencia y honestidad. Pasa del liderar el infierno de robo y la estafa a ofrecerse como una estampita de la ética y la honradez. Parece una provocación pero es producto de su altanería y su infinita capacidad de negar la realidad. Es como si Al Capone se propusiera para reemplazar a la Madre Teresa. Cristina es y será el símbolo de los gobiernos que más delitos cometieron desde el regreso de la democracia y el enriquecimiento de su familia y su entorno.
Cristina tienes tres procesamientos y el cuarto es inminente. No hay antecedentes de una banda semejante. Una cleptocracia hecha y derecha. Cristina ahora va a ser indagada por la ruta del dinero K conde se cruza en la esquina de coimas y lavado con su cómplice, socio, empleado y testaferro Lázaro Báez.
Julio de Vido, su cajero automático de toda la vida, sumó en estos días una mancha más al tigre de la apropiación de los dineros públicos. El licenciado en sobreprecios y retorno está sindicado por la investigación del Lava Jato en Brasil como el que concentró 25 millones de dólares de sobornos por parte de Odebrecht la empresa más corrupta del mundo según su confesión.
Pero como si esto fuera poco, la ex presidenta convirtió a su plataforma teórica en un salvoconducto para que su tropa más agresiva y dogmática acelere todo tipo de hechos violentos. La burocracia sindical que vive del estado es la mano de obra que ejecutó casi todo los escraches, insultos y pedradas o agresiones al presidente Mauricio Macri y a varios de sus funcionarios. Hoy escracharon e interrumpieron el discurso de María Eugenia Vidal en Mar del Plata. Y lo hicieron por segunda vez en un par de días.
Un lobo solitario pero igualmente desaforado, peligroso y fanático amenazó de muerte en la puerta de su propia casa y a los gritos de Viva Cristina a nuestro compañero de trabajo el escritor y psicoanalista Federico Andahasi. También un taxista resolvió su debate político con el abogado de Cristina a las trompadas. Hay que decir una vez más que repudiamos todo tipo de violencia. Que no importa quién sea el agresor y el agredido. Ni que camiseta partidaria tenga puesta. Que la cobardía, la pólvora de los insultos y la acción directa, solo favorece a los energúmenos sectarios que no saben ni quieren vivir en democracia. Esa potencial pelea nos perjudica a todos los argentinos. Hay que debatir con pasión y argumentos pero solo con palabras. Las piedras, las trompadas, los palos y las caras tapadas son profundamente reaccionarias y dinamitan la convivencia pacífica.
Cristina autoriza a los más salvajes cuando desconoce la legitimidad y legalidad de este gobierno al que caracteriza como una estafa gigantesca perpetrada por los medios de comunicación, la justicia y el gobierno de Cambiemos. No explica, porque no puede explicar, cómo lograron involucrar en esa maniobra a 13 millones de ciudadanos argentinos que votaron por Macri en repudio y hastiados precisamente de Cristina. Y de tanto autoritarismo patotero, de semejante nivel de ineficiencia para resolver problemas y meterle la mano en el bolsillo al pueblo más pobre y que más necesidades tiene.
El resentimiento y la fractura social expuesta que instalaron en la sociedad desde el formidable aparato del estado ahora lo siguen fomentando con piquetes, cortes de ruta, palos en la rueda y declaraciones cargadas de explosivo golpista que definen al presidente democrático como un dictador o directamente lo comparan con Mussollini.
Los soldados de Máximo que tienen mucho dinero y pocos votos, su tropa más fanática y dogmática se siente habilitada para cualquier cosa. Para tirar piedras y poner palos en el camino. Son minorías intensas que con la camiseta de Cristina definen como traidor a cada gobernador peronista o dirigente que toma distancia de tanta arbitrariedad sectaria y obsesiva por el dinero, el poder.
Su propuesta es antidemocrática y destituyente. Pero Cristina no está muerta políticamente ni mucho menos como cree alegre y frívolamente una parte del gobierno. Eso también es una mezcla de estupidez e ingenuidad política. Jamás se puede subestimar a alguien que gobernó con látigo y chequera más de una docena de años y que con la montaña de acusaciones de corrupción que tiene, aún conserva una fuerza homogénea, con alta capacidad de daño y movilización y una intención de voto en lo más profundo de la provincia de Buenos Aires, superior a la de cualquier dirigente peronista.
A partir de esa actitud, todo vale. Porque Cristina no reconoce que perdió por sus propias torpezas y que Macri ganó en buena ley. No tuvo ni siquiera el gesto republicano de entregarle los atributos de mando y participar de la ceremonia de transición. Para Cristina todo vale. Y va por todo. Una vez más.