Mirtha cumple – 23 de febrero 2018

El sábado estuve cenando en su programa y una vez más me fui asombrado por la lucidez y la inteligencia de Mirtha. No se le pasa una. Parece una mujer interminable. Eterna. Hoy cumple 91 años, es bisabuela y tiene el cerebro y la mirada de una piba. Es un caso único en el mundo. Lleva 50 años con su programa de almuerzos que un día firmó, temblorosa y carismática, con Alejandro Romay y Samuel Yankelevich, el fundador de la dinastía.
Se fue Rosa María Juana Martínez Suárez de su querido pueblo santafesino de Villa Cañas y hoy es la diva máxima de la tele, la Chiqui de las pantallas, la pachamama del mundo del espectáculo. Al final de la esgrima verbal con Hugo Moyano me confesó que estaba un poco cansada. ¡¡ Un poco cansada!!… Yo estaba destruido. Siempre se viste con modistos argentinos, es madrina de cuanta obra solidaria lo necesite y se pasó la vida promocionando a sus pares, los actores argentinos y a Mar del Plata como plaza teatral. Solo en esta temporada fue a ver 13 obras. No para de leer, de sonreír y de vivir intensamente cada minuto. Tiene una memoria de elefante. Se acuerda de los nombres de todos sus colaboradores y nunca se quiere ir al corte porque mientras esa luz roja esté encendida en las cámaras ella está ejerciendo su felicidad del trabajo.
Debutó en el cine con Nini Marshall y compartió escenarios y estudios de filmación con Luis Sandrini, Mariano Mores, Ángel Magaña, Juan Carlos Thorry, Tato Bores, Palito Ortega, Susana y Tinelli, entre muchas otras figuras.
Sin embargo, en este país imprevisible, una de las mejores periodistas, no es periodista. Mirtha es una de las más incisivas entrevistadoras de la televisión argentina.
Es una superdotada. Una extraterrestre. Esto demuestra que ni siquiera hay que estudiar periodismo para destacarse en este oficio maravilloso. Si estudian, mucho mejor, por supuesto. Siempre tener una mejor formación intelectual ayuda a destacarse en todos los órdenes de la vida. Pero Mirtha que es conductora y actriz de nacimiento comprendió lo más importante de un buen periodista: la mirada crítica. No casarse con nadie. Ella aprendió a separar sus ideas y opiniones del servicio que presta en la televisión entrevistando a figuras importantes y entre ellas, a todos los presidentes de la democracia recuperada en 1983.
En su momento, cuando Mirtha entrevistó a los Kirchner le dijo sin pelos en la lengua: “¿Sabe lo que dice la gente? Que se viene el zurdaje”.
Ella también fue sincera cuando dijo que había apoyado a Macri y que es antikirchnerista porque ama la libertad y odia el autoritarismo. O ahora mismo que acaba de decir que está en contra de la despenalización del aborto aunque respeta todas las opiniones. Ella dijo que es católica y que son vidas humanas que desaparecen, que se van.
Los Kirchner nunca la tragaron. Tanto Néstor como Cristina, lideraron los gobiernos más corruptos y que más se dedicaron a perseguir voces disidentes con un formidable aparato del estado que pagamos todos.
A Mirtha le dijeron y le hicieron de todo. Se metieron con su vida personal y hasta con su hijo fallecido en 1999 y con Daniel Tinayre, el gran amor de su vida que había muerto 5 años antes. Vieja, gorila, oligarca fueron insultos en vivo y en directo a través de la mal llamada Televisión Pública y muchos de ellos pronunciados por actores como Federico Luppi que en otros momentos iba a esos encuentros a difundir sus obras de teatro o películas. Los K llegaron a incitar a que escupieran su imagen pegada en una pared. No fue la única por supuesto. Pero Mirtha, Lanata, Magdalena, fueron, por solo nombrar a los más populares, el blanco de un ataque y de un plan sistemático para quebrar sus convicciones, intimidarlos y generar autocensura. En muy pocos casos lograron callar a los periodistas independientes. En general un grupo de los más valientes ejerció, como Mirtha el periodismo desde su ADN más profundo que es ser fiscal del poder y abogado del hombre común. El que se comporta como un chupamedia de cualquier gobierno o de cualquier poder, deja de ser periodista y se convierte en un propagandista. Y ese es otro oficio.
A los 91 años está un pedestal, como un ejemplo a seguir, sobre todo si a Mirtha la comparamos con los obsecuentes que se pusieron la camiseta partidaria y solo defendieron a Cristina y jamás buscaron la verdad que es nuestra principal misión.
Nosotros los periodistas no defendemos candidatos ni funcionarios. Los miramos siempre con sospecha y distancia. Nosotros defendemos valores. Los míos son la democracia, la división de poderes, la libertad, la justicia social, los derechos humanos, la educación pública, la honestidad y la ética, la excelencia y el progreso social.
Mirta a los 91, sin ser periodista de profesión, hizo una gran entrevista al presidente Macri. Fue áspera pero respetuosa. Le preguntó de todo y sin pelos en la lengua. Y eso le hizo bien a los ciudadanos que pudieron ver a un Macri más auténtico, sin tiempo para editar nada ni para mentir en relatos épicos como los que hacía Cristina con sus actos. Macri mostró temple y respeto por la opinión del otro cuando se bancó que Mirtha le dijera: “Yo creo que ustedes no ven la realidad” y que le hablara del crecimiento de la pobreza, los apagones, de la desilusión de muchos argentinos que, según ella, empezó con los tarifazos, de los errores que cometen y del mal asesoramiento de Durán Barba.
Hasta Página 12 que fue y sigue siendo el boletín oficial del cristinismo, puso en su página web “Macri contra las cuerdas”. La gran diferencia es que el mundo no se cayó. Nadie escrachó a Mirtha ni 6,7, ni 8 veces, no le quitaron la publicidad oficial a sus programas y los grupos de tareas de las redes sociales no la descalificaron ni la injuriariaron por hacer bien su trabajo de entrevistadora a un presidente. Y eso antes, era moneda corriente entre los pingüinos.
Es apasionante confirmar que la renovación necesaria en el periodismo no tiene que ver con la edad. Porque muchos de los pibes para la liberación que intrusaron el periodismo serían incapaces de plantear ni una sola crítica a Cristina o hacerle media pregunta que no sea complaciente. El periodismo premia a los que no se dejan domesticar. Cristina parió un grupo de alcahuetes que quemaron en el altar de la obsecuencia sus posibilidades profesionales y ofendieron este oficio, el más maravilloso del mundo, como decía García Márquez.
Mirtha ganó todos los premios habidos y por haber. Los “Martín Fierro” de Oro y Platino, entre cientos. Hizo 36 películas, 11 obras de teatro, tres series y un par de programas de radio. Es idolatrada en Cuba y Rusia. Aquí divide aún más la grieta política. Instaló una frase cargada de sabiduría que dice así: “Como te ven te tratan. Si te ven mal te maltratan y si te ven bien te contratan.”
Pero además demostró que es una gran periodista. Sin ser periodista. Mirtha, feliz 91 años. ¡Prendéte a la Chiqui. Prendete al periodismo!

El concubinato de Moyano y Cristina – 22 de febrero 2018

Que suene la marcha nupcial…
Señora Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, ¿acepta por esposo político al señor Hugo Antonio Moyano? Falta muy poco para que se consume el matrimonio opositor entre ambos. Ya le dije varias veces que más temprano que tarde este concubinato va a tomar un café para regalarle al periodismo la foto del encuentro y la convivencia. El hijo político que ayer dieron a luz conjuntamente se podría denominar “Frente Anti Macri” o “el club del golpe” más que del helicóptero. A esta altura como no los une el amor sino el espanto de ir presos, tanto Cristina Elisabet como Hugo Antonio aportaron lo mejor que tienen para esta flamante coalición antidemocrática.
Con perdón de la palabra, Moyano puso el aparato reproductor de marchas. Micros, organización y logística y un discurso donde sobreactuó el guapo y dijo que no tiene miedo de ir preso ni de entregar hasta la vida por el movimiento obrero. No le piden tanto, Hugo. Entregue una parte de su patrimonio a la justicia que con eso alcanza.
Cristina puso sus mejores joyas. No los relojes, collares, aros y anillos que valen fortunas y tiene escondidos. Hablo de Hebe Bonafini que defendió a los pibes chorros y dijo que Moyano se colgó de la marcha porque estaba más solo que Adán en el día de la madre. La exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero lo perdió varias veces, aportó a su máximo asesor judicial, Eugenio Zaffaroni, al príncipe heredero Máximo, Leopoldo Moreau, Aníbal Fernández, La Cámpora y la Tupac Amaru, entre otros personajes que lideran la tabla de mayor desprestigio social en el país.
La ceremonia nupcial fue bendecida por el Papa Francisco que también aportó a sus mejores hombres. Juan Grabois que dijo que el Papa reagrupa al campo popular, Gustavo Vera que estaba detrás de Moyano en el escenario y Esteban Castro que en su discurso gritó “Viva el Papa” y aseguró que está siendo “vilipendiado por los medios de comunicación” y se despidió con los saludos guevaristas de “Acá no se rinde nadie “y “Hasta la victoria siempre”.
La movilización fue muy breve, masiva y pacífica. Juntó a varios que anticiparon su deseo de que el gobierno de Macri se vaya lo antes posible, se caiga a pedazos y el propio Moyano que dijo que nos van a hacer el favor de hacer un esfuerzo para que todo “termine con la menor violencia posible”. ¿Cuál será la menor violencia posible para Moyano? Un cachetazo, una paliza, una amenaza, un balazo. Veremos.
Todo fue muy extraño. Hugo Yasky no defiende a los pibes chorros como Hebe, pero defiende a los viejos chorros como Lázaro Báez, Cristobal, José López y el resto de la banda liderada por su jefa Cristina que se dedicaron a saquear el estado y a enriquecerse ilícitamente. Sin embargo el poco representativo Yasky dice que los ladrones hay que buscarlos en Balcarce 50. Puede ser que allí también haya corruptos ahora. Pero hay libertad para denunciarlos y llevarlos a la justicia.
Hebe siempre rinde homenajes a la juventud maravillosa que integró la guerrilla en la Argentina. Defiende hasta a Bin Laden y la ETA. Por eso es extraño que haya sumado su figura a la defensa de Hugo Moyano que nació a la vida política, “cazando zurdos”, en la filo fascista agrupación llamada CNU, tal como lo recuerda hoy en La Nación el brillante intelectual Jorge Ossona.
Moyano dijo textualmente que “los gorilas no pueden estar más en la conducción del país porque nos quieren quitar la dignidad”. Pregunta: ¿A quién votaría Moyano? ¿A el mismo? ¿A Cristina otra vez? Por ahora no está claro.
Moyano no come vidrio y por las dudas hizo callar a sus camioneros cuando gritaban “Mauricio Macri/la puta que te parió”. Y hoy hasta se mostró predispuesto a tener una charla con el presidente. Los ojos del jefe del estado, es decir Marcos Peña le contestó con ironía diciendo que no cree que se puedan juntar a conversar sobre temas judiciales. Moyano en su primitivismo no comprendió que se terminó la época en que los presidentes llamaban a los jueces para ordenarles que le dieran impunidad o condenaran a alguien. Eso lo hacía Cristina, Néstor y por supuesto Carlos Menem, el más admirado por Cristina, según confesó en sus escuchas con Parrilli.
Lo cierto es que se ha formado una pareja. La opositora más votada y el sindicalista con mayor poder de daño y movilización. Yo le dije que juntos son dinamita. No pueden ganar una elección porque tienen un inmenso nivel de imagen negativa y rechazo social. Pero ayer conformaron un techo para que vayan a guarecerse los que se caigan del sistema o del modelo económico. Si Macri acierta en la economía y se baja la inflación y se aumenta el empleo y la producción, este Frente para el Golpe irá perdiendo potencia. Pero si ocurre todo lo contrario y Macri no da en la tecla, la cosa se complica. Porque hay amplios sectores de la clase media (casi 3 millones de personas calculan los encuestadores) que tienen cero interés por la política y no les importa la ideología. Solo se mueven o votan de acuerdo a como les va económicamente. No lo digo peyorativamente. Están en todo su derecho. Si mejoran su poder adquisitivo o sus familiares consiguen trabajo y llegan las cloacas y el agua potable están dispuestos a seguir bancando a Macri.
Pero si eso no ocurre, no hay discurso republicano que los convenza de no castigar al gobierno de turno. Estos son los argentinos que definen las elecciones. Son el fiel de la balanza.
Hoy hay dos jugadores organizados en la cancha de la política. Un equipo lo lideran Macri y María Eugenia y el otro, lo conducen Cristina y Moyano. Todavía falta un jugador que no encuentra su identidad y ni su destino: el peronismo no kirchnerista. Hablo de los gobernadores que tienen que pagar los sueldos y que también quieren paritarias al 15% y racionalidad a la hora de administrar sus respectivas provincias. Los gobernadores no apoyaron a Moyano en ningún caso. Tampoco salieron a criticarlo públicamente y hay figuras del peronismo como Miguel Angel Pichetto o Schiaretti, Urutubey, De la Sota, Massa o Randazzo que todavía no lograron encontrar un espacio común si es que eso es posible. La mayoría de ellos se sienten lejos de Moyano y Cristina. Saben que son el pasado piantavotos pero aún no salen de su confusión para construir un peronismo renovador que defienda la justicia social con tanta vehemencia como la honestidad y la alternancia democrática.
El país necesita esa variante. Hay muchos argentinos que no están con Macri ni con Cristina ni con Moyano y que están esperando que desde los partidos surjan nuevos liderazgos más jóvenes, más capaces, más democráticos y más honrados. Eso por ahora no aparece en el escenario.
La polarización y la grieta siguen muy vigentes porque 12 años de kirchnerismo explícito diseminaron una corrupción colosal y un autoritarismo feroz.
Esta es la foto después de la marcha. Veremos cómo sigue la película.

Zannini, Macri y la dictadura – 21 de febrero 2018

No me quiero ensañar con alguien que está preso como Carlos Zannini. Pero en una entrevista en la cárcel de Ezeiza, dijo algunas barbaridades que no se pueden dejar pasar. La más grave es que aseguró que “era más legal mi detención en la dictadura que en este momento”. Semejante nivel de irresponsabilidad y mentira lo planteó Zannini ante el periodista Jonathan Viale.
Las diferencias entre el terrorismo de estado de Videla y su banda criminal y el gobierno democrático de Mauricio Macri son abismales y obvias. Pero para aquellos desmemoriados o malversadores de la historia como Zannini conviene recordar algunas cuestiones.
Durante el genocidio del 76, los militares fascistas secuestraron, torturaron, asesinaron e hicieron desaparecer en los campos de concentración a miles de argentinos civiles y se quedaron con muchos de sus hijos a los que consideraron botín de guerra. No funcionaba ninguno de los poderes republicanos. Los periodistas eran chupados como moscas si se atrevían a denunciar semejantes violaciones a los derechos humanos. La actividad política y los partidos fueron prohibidos. Ningún preso podía darle una entrevista a la televisión como hizo Zannini.
Hoy funcionan con independencia absoluta el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pilares de la democracia donde el partido político en el que milita Zannini tiene funcionarios en todos los niveles. En el Congreso de la Nación, donde el gobierno constitucional de Macri no tiene mayorías se debate todo, todo el tiempo.
Hay cientos de marchas de protestas de todo tipo y la prensa publica lo que se le antoja, como por ejemplo una entrevista a Carlos Zannini. El “Chino” tiene los mejores y más caros abogados y su familia lo puede visitar como a cualquier preso. Hay jueces y fiscales que actúan y que si se exceden o equivocan hay instancias superiores que pueden cambiar sus decisiones. De hecho, un ex compañero de prisión y de gobierno como Amado Boudou fue detenido y luego liberado producto de decisiones de la justicia.
Zannini sabe que nada de esto ocurría en la dictadura. Que es una locura comparar ambos sistemas. Que es vaciar de contenido el horror de los crímenes de lesa humanidad al compararlos con detenciones por prisión preventiva que, reconozco, son polémicas y opinables, pero las decisiones de gobierno, equivocadas o no, las toman los votos y no las botas.
Zannini, más que muchos otros, porque vivió la barbarie dictatorial en carne propia, debería saber que no hubo en la Argentina nada más ilegal y feroz que la dictadura de Videla.
Otra salvajada que Zannini dice es que Lázaro, Cristóbal, José López, sus viejos compañeros de gabinete y hoy de detención “están injustamente detenidos”. Otra vez: se puede conceder la discusión sobre lo conveniente o no de las prisiones preventivas tan largas. Pero que se trata de delincuentes que saquearon a todos los argentinos de la mano de Cristina, a esta altura, es indiscutible. Es un dato de la realidad. Pruebas e indicios sobran respecto de las coimas y los sobreprecios en la obra pública y todo tipo de negociados sucios y corruptos.
Todo esto ocurre después que la Cámara Federal de Casación rechazó tratar su pedido de excarcelación. El máximo tribunal penal de la Argentina no encontró razones concretas para tachar de arbitraria su detención. De esta manera ratificaron la decisión de la sala II de la Cámara federal porteña que confirmó su prisión. Como le dije: funcionan todas las instancias judiciales. No es un capricho de un juez.
Zannini no está acusado de haber robado una gallina. Lo culpabilizan de estorbar un acto funcional, abuso de autoridad y encubrimiento agravado del atentado terrorista más importante de la historia argentina contra la sede de la AMIA con el pacto tenebroso que el gobierno de Cristina firmó con Irán.
La justicia asegura que junto a Cristina y otros diez imputados ayudaron a los prófugos a sustraerse del proceso donde se los imputó de haber cometido un crimen de lesa humanidad en la sede de la mutual judía con 85 muertos.
La última novedad es que Zannini apeló a la Corte Suprema de Justicia y presentó un recurso extraordinario. Veremos qué resultados obtiene.
Por ahora Zannini está tan confundido que cuenta un chiste en el pabellón que lo auto incrimina. Dice que Macri convirtió a la Argentina en Venezuela porque hay dólar alto, inflación y presos político. El fue uno de los ideólogos de sumar a nuestro país al chavismo y la presunta revolución bolivariana que hoy sembró de muertos y miseria Venezuela. Hay cosas con las que no se juega.
Y finalmente, dispara una superstición grosera al decir que la grave enfermedad que padece Héctor Timerman es producto del ensañamiento que la comunidad judía tuvo con él, cuando eso, es imposible de probar. El origen de un cáncer no lo sabe ni Dios. Mucho menos Zannini que no cree en Dios. El tema se podría plantear al revés: fue Timerman el que traicionó a su comunidad con el solo objetivo de ser obsecuente y verticalista y agradar a Cristina.
Grígori Rasputin fue el ministro confidente de la zarina Alejandra, esposa del rey Nicolás II de la dinastía de los Romanov.
Carlos Zannini fue el funcionario confidente de la zarina Cristina, viuda del rey Néstor de la dinastía de los Kirchner.
No es exactamente el mismo concepto, pero en política, a los que actúan manejando todo desde las sombras se los asocia al concepto de Rasputín o de Monje Negro.
El Monje Negro de los Kirchner, el todo poderoso casi intocable, hoy está preso y ese es un acontecimiento histórico que muy pocos imaginaban.
Se dio vuelta la tortilla brutalmente para Zannini. Era el comisario político. El alter ego de Ella. Antes de ser detenido en la casa de su suegra, Zannini tuvo que sufrir diversos escraches humillantes que de ninguna manera celebramos. Pero le fue difícil caminar por la calle en Río Gallegos, ir al supermercado, tomar un café o un avión. El escrache es repudiable. La condena social, comprensible.
Una broma que circuló hace un par de años habla de la mimetización de Zannini con el matrimonio Kirchner. Se preguntaba en caso de un divorcio entre Néstor y Cristina quien se quedaría con Zannini. Para ordenar verticalismo al justicialismo inventó esa frase humillante y castrense y castrista que dice “A la presidenta no se le habla, se la escucha”.
Zannini es el autor intelectual y ejecutor de todos los avances autoritarios e intentos hegemónicos del cristinismo.
Es el que diseñó el ataque a la justicia y al periodismo. El que quiso forjar un país con discurso único. Según el juez Bonadío fue el que le ordenó al fiscal Nisman que dejara de investigar a Irán.
Zannini es un duro dogmático que se formó como marxista leninista maoísta y admirador de Albania, no de China. Fue un cuadro de Vanguardia Comunista que apoyó al clasismo combativo en el sindicalismo cordobés. Estuvo preso cuatro años y en la cárcel conoció a Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería, que en esa época militaba en la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo. Carlos Alberto Zannini es un símbolo del dogmatismo extremo e infantil de estos años. Es un comandante de la tropa kirchnerista pero también, un soldado de Cristina. Cambia todo cambia. El poderoso se quedó sin poder. El monje negro tuvo que dejar de lado la soberbia y salir de las sombras aunque ahora Bonadío lo volvió a meter en las sombras. Carlos Zannini está en su peor momento. El fantasma de lo que fue lo persigue. Se le apareció con escraches en un supermercado, en la cancha y en un avión. Y ahora la justicia decidió colocarlo en una celda. De Rasputín a preso. Frase sabia de un político italiano: el poder desgasta, pero desgasta más al que no lo tiene. Y Zannini lo sabe.