Cristina conspira – 15 de diciembre 2017

Cristina fue la jefa de la asociación ilícita para saquear al estado y hoy es la jefa de la conspiración contra el gobierno de Mauricio Macri. Cristina lo hizo. Ella fue la autora intelectual y su estado mayor, fue el autor material del furibundo ataque a la democracia que nos inquietó ayer a todos.
Calladita. En silencio, fue Cristina la que arengó a su tropa para que fueran a generar todas las provocaciones. Ninguno de ellos se atreve a mover un dedo sin la orden de ella. Los motivos son varios. Primero su actitud negadora de la derrota. Jamás en su vida fue capaz de decir: felicito al ganador. No concibe su derrota. Tuvo dos gestos simbólicos muy fuertes que confirman esto que le digo. No quiso entregar los atributos del poder y parió una situación tan bizarra que convirtió a Federico Pinedo en un presidente fugaz de la Nación. Su capricho, su soberbia de no querer aparecer en una foto cediendo la banda presidencial y el bastón produjeron el primer daño institucional a Macri. No hay fotos de Néstor muerto. No hay fotos de Cristina entregando el poder y volviendo al llano. Lo que no se ve, no existe, según su lógica perversa. Por eso, Néstor no se murió. Y por eso Cristina no perdió.
Pero eso no fue todo. En ese momento ella había pasado a ser ex presidenta. Pero ahora que es senadora por la minoría, tampoco fue capaz de reconocer la victoria y saludar a Esteban Bullrich que la había derrotado. Perdió por amplio margen en una de las peores actuaciones del peronismo de la historia y, tozudamente, no quiso felicitar al ganador como ocurre en todas las democracias maduras del mundo. Pero la cosa fue peor. Como Bullrich es un caballero y además tiene fuertes convicciones católicas, puso la otra mejilla y la llamó dos veces. Cristina nunca le atendió el teléfono.
Este es el ADN de la mujer más dañina, corrupta y autoritaria que tuvo la democracia recuperada en 1983.
Ella, con estas actitudes de puro resentimiento, envía a su propio cerebro y al corazón de su militancia un mensaje que dice: no perdimos. Y actúan en consecuencia.
Ese es el primer motivo que impulsa la conspiración golpista de Cristina. Pero no es el más importante. Porque el miedo no es zonzo. El gran motor que la impulsa es evitar terminar sus días en la cárcel de Marcos Paz o Ezeiza. Cristina no come vidrio. Ella sabe que su situación legal es muy comprometida y que más temprano que tarde, el año que viene tal vez, podría ir a parar a una celda. Eso lo sabe por dos motivos: primero porque tiene 4 procesamientos y en cualquier momento aparece el quinto, juez Ercolini mediante. Hay muchas pruebas y evidencias del robo del siglo que fue su gobierno. Pero además ella es consciente de que gran parte de sus testaferros y cómplices más cercanos están presos, a saber: Julio de Vido, Carlos Zannini, César Milani, Lázaro Báez, y José López, entre otros. Hasta su propio contador, Víctor Manzanares está detenido por dibujar tantos libros contables para ocultar lo inocultable: las megas coimas y la hiper corrupción de estado.
Por eso Cristina quiere destituir a Macri. Por eso lo odia. Porque sabe que la única posibilidad que tiene de zafar de la prisión es que caiga el gobierno de Cambiemos en medio de turbulencias institucionales similares a las del 2001. Por eso Cristina es la presidenta del club del helicóptero que sueña con ver a Macri huyendo por los techos de la Casa Rosada, convertido en Fernando de la Rúa. Por eso festejaron ayer a los abrazos. Porque van sembrando vientos y quieren cosechar tempestades. Ayer Cristina y su banda iniciaron una metodología que va a ir creciendo a lo largo de los días.
Ella sabe que su hijo Máximo también dejó sus huellas pegadas en una cantidad increíble de negociados sucios. Por eso ayer encabezó el grupo de tareas de diputados que tuvo como objetivo premeditado provocar a la Gendarmería. Fueron a buscarlos, a empujarlos, a “prepearlos” para buscar una reacción y poder denunciar una feroz represión. El comandante de La Cámpora, Andres Larroque,(a) El Cuervo está en una situación similar: procesado y al borde de las rejas como Esteche y D’Elía, sus compañeros de diplomacia paralela para traicionar a la patria y encubrir a los terroristas de estado iraníes que en la AMIA produjeron en atentado más grave de nuestra historia. Eso es lo que dice oficialmente la justicia a través de más de 500 páginas de la resolución del juez Claudio Bonadio.
Estos muchachos nada tienen que ver con la defensa de los jubilados. Eso no les interesa. De hecho fue Cristina la que vetó la ley del 82% móvil y la que especuló con la muerte de 300 mil jubilados para no pagarle lo que les correspondía. Su argumento es que con el pago a los jubilados querían quebrar al país. Ahora exige lo que ella vetó.
Hay que ver los videos y aparecen claramente todos los soldados más cercanos a Cristina. Leopoldo Moraeu, un provocador profesional que sacó de quicio a Emilio Monzó. Lo escupió, insultó a su madre, le sacó el micrófono y como un patotero de pacotilla, lo desafió a pelear. Es el mismo Moreau que traicionó al radicalismo para colgarse de las polleras de Cristina, es el mismo que sacó el 2% de los votos como candidato a presidente en la actuación más humillante de la Unión Cívica Radical. Por algo lo expulsaron del partido.
Para Moreau y varios de los más agresivos, tal vez hay que pensar en sanciones más importantes. Monzó es el presidente de la Cámara de Diputados, el tercero en la línea sucesoria presidencial. Tiene una investidura que Moreau mancilló. Los que a pedradas, fogatas, quemas de autos, hondazos con tuercas, encapuchados, saqueos y bombas molotov quisieron entrar al recinto del Congreso para evitar que funcionara uno de los poderes del estado deben ser acusados por la ley de defensa de la democracia. Por atentar contras las instituciones republicanas. Son chavistas en estado puro. Todo el peso de la ley les debe caer para que no crean que es gratis degradar el sistema en el que todos elegimos vivir.
Todo el cristinismo estaba tan verticalista que hasta Hebe Bonafini suspendió por primera vez en la historia la ronda de los jueves para participar de las protestas frente al Congreso. “Es el lugar en donde estarían nuestros 30 mil hijos desaparecidos”, argumentó.
Los mismo le cabe a otro gurka de Cristina: el intendente de Berisso, Mario Secco. Hay que ver las imágenes para comprender el grado de violencia y salvajismo con que ingresó a la legislatura de la provincia de Buenos Aires. A los empujones, pateando puertas, rodeado de lumpenes y pibes chorros y banderas de La Cámpora. Ensució con su irracionalidad la legislatura bonaerense.
Tanto Moreau como Secco cruzaron una raya que jamás se había cruzado. Fueron como dijo Marcos Peña, los piqueteros de adentro del Parlamento. Afuera, detrás de las vallas, todas las organizaciones cristinistas, incluso los vergonzantes, como los seguidores del papista Juan Grabois o el Movimiento Evita, más la izquierda más minoritaria y dogmática hicieron todo lo posible para impedir que funcionara el poder Legislativo, uno de los tres poderes en los que se divide nuestra República. Eso también es atentar contra el orden democrático. Eso también es golpismo liso y llano. El presidente de la Legislatura bonaerense, Manuel Mosca ya denunció a Mario Secco ante la justicia por el delito de intimidación pública e incitación a la violencia colectiva contra las instituciones”. Son pocos pero muy agresivos y peligrosos. No son meros alborotadores. Acatan las órdenes de Cristina y van por todo. Convocan a su gente a una rebelión destituyente. Se sienten dueños del país y de la Casa Rosada. Solo creen en la democracia cuando ganan ellos. Cristina lo hizo. Ella es la jefa de la conspiración.

Golpistas y corruptos – 14 de diciembre 2017

Una vez más la doctora Elisa Carrió tuvo razón cuando dijo que hay sectores que quieren derrocar al gobierno. Y hoy aparecieron con toda su carga de violencia autoritaria y antidemocrática. Se los podría agrupar bajo el rótulo de “Frente para la Derrota”. Son los que menos votos sacaron en las últimas elecciones y son incapaces de respetar la representatividad que otorga la soberanía popular. No les importa el pueblo. Se llenan la boca hablando en su nombre pero cuando la gente no los elige se ponen como locos y tratan de voltear o dividir todo lo que no pueden controlar.
Los cristinistas más fanáticos son la vanguardia de este club de helicóptero que sueña con que Mauricio Macri se vaya por los techos de la Casa Rosada con la plaza de Mayo llena de muertos.
Los irresponsables que fueron a pelearse con la Gendarmería y a echar más nafta al fuego de la protesta tienen nombre y apellido y se los pudo ver en vivo y en directo. El príncipe heredero, Máximo Kirchner y Andrés Larroque no defienden a los más humildes ante una ley discutible que perjudica a los jubilados. Defienden su propia libertad. Sienten que la justicia les está rodeando el rancho y que, en cualquier momento, pueden ir presos como gran parte de los funcionarios y testaferros del kirchnerismo. Eso es lo que los mueve. La posibilidad de ir a la cárcel es el incentivo más fuerte que se conoce. Tienen pánico de terminar como Julio de Vido, Carlos Zannini, Ricardo Jaime, César Milani, Lázaro Báez y otros “presos políticos” dicho esto con ironía y entre comillas. Unos están presos por ladrones, por ser miembros de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado como dijo el fiscal Gerardo Pollicita. En ese grupo está el hijo de Cristina que es sindicada como la jefa de esa mafia que robó como nunca se había robado en democracia desde el estado. Máximo no puede explicar su fortuna, ni la de su familia y dejó sus huellas pegadas en balances falsificados y en cheques comprometedores.
Otro grupo es el de los acusados por traición a la patria y encubrimiento agravado por haber favorecido a los terroristas de estado que volaron la AMIA por los aires y asesinaron 85 personas en un abrir y cerrar de ojos. Andrés Larroque está en esa causa. Su nombre figura en una resolución de más de 500 páginas cargada de pruebas e indicios firmes.
Estos muchachos no están preocupados por el bolsillo de los jubilados a los que maltrataron durante 12 años de gobierno. No les dieron ni el 82% móvil ni su reparación histórica. Murieron 300 mil jubilados esperando cobrar juicios que ahora están cobrando. Estos muchachos quieren pudrir la democracia porque saben que es la única forma de no ir en cana. Por eso digo que la democracia republicana tiene que extirpar a los corruptos y a los golpistas. Todos los demás tienen lugar en el sistema, menos los corruptos y los golpistas. Máximo y Larroque, los comandantes de ese grupo de tareas de demolición de Cambiemos encabezaron un operativo para irritar más a los manifestantes. Fueron irresponsables. Como no les importa la gente, no tuvieron la prudencia de calmar los ánimos ni de apaciguar. En un momento una valla se cayó y casi se cuela por ahí parte de la manifestación. Manos mal que no pasó. Hubiera sido una tragedia monumental que nos hubiera enlutado a todos.
Era patético ver como Leopoldo Moreau, Wado de Pedro, Juan Cabandié, Daniel Filmus, y otros diputados de la izquierda más pequeña empujaban, gritaban, provocaban, casi rogando ser reprimidos.
Todos ellos fueron fuertemente rechazados en las elecciones. El trotskismo hizo una elección muy por debajo de sus posibilidades. El Movimiento Evita acompañó a Florencio Randazzo y tuvo una respuesta electoral de una pobreza franciscana. Sin embargo ahí estaba Leonardo Grosso, su diputado, exigiendo en nombre del pueblo que se levantara la sesión.
Mire, a usted le podrá gustar o no la ley. Pero es una norma impulsada por un gobierno legal que acaba de ser legitimado con 10 millones de votos y que no tiene mayorías parlamentarias. La norma fue producto de un trabajado entramado de acuerdos con los gobernadores que también tienen responsabilidades de administrar sus distritos con racionalidad y eficiencia. Son tan caraduras los Hugo Yasky y los Baradel que no dicen una palabra de la implosión antipopular que es el gobierno de Alicia Kirchner en Santa Cruz. No dicen una palabra porque son del palo.
Axel Kicillof, responsable de tanta pobreza, exclusión y aislamiento del mundo productivo quiere dictar cátedra económica cuando después de 12 años de viento de cola y precios internacionales extraordinarios e inéditos dejaron más del 30% de pobres y un país quebrado en su infraestructura.
Ojo con estos miembros del club del helicóptero. Están desesperados y ya se vió que son capaces de hacer cualquier cosa y de llevar a su militancia a una encerrona. Hoy provocaron una batalla campal para evitar que la democracia funcionara. Porque querían impedir que los diputados entraran al Congreso. No querían perder la votación. Es indignante que quieran cercenar uno de los momentos donde la democracia se expresa con mayor pluralismo. Porque los diputados son representantes del pueblo y es su deber y su responsabilidad buscar consensos y eludir disensos y defender sus principios con su voz y con su voto. La presunta y ridícula vanguardia esclarecida de setentistas tardíos y millonarios no quiso que funcionara uno de los pilares de la democracia: el Parlamento.
La comunidad democrática debe saber que hay un grupo que, como bien dice la doctora Carrió, quieren derrocar a Macri y desconocer y defecar sobre el voto de los argentinos. Protestar está bien y es absolutamente constitucional. Quejarse, también. Están en todo su derecho. Pero no se puede permitir que conspiren contra las instituciones republicanas y fomenten la violencia suicida de molotov, fogatas y pedradas.
Hemos vivido hasta ahora una jornada triste y vergonzosa pero que tiene sus responsables. Los millones de ciudadanos que valoran las instituciones y la República tienen que expresarse pacíficamente de todas las formas posibles. La sociedad en su mayoría se manifestó en las urnas y voto en contra de los corruptos de estado y los golpistas fanáticos. El estado está obligado de defenderse de semejantes agresiones. Dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada. Los que estuvieron en la calle no gobiernan el país y casi ninguna provincia. Por mandato popular fueron expulsados al llano. Deben entenderlo porque si dinamitan las reglas del juego nos acercamos peligrosamente a un precipicio, a un agujero negro de la convivencia. Estamos hartos del salvajismo de los que cuando estuvieron en el gobierno se cansaron de sacar leyes a paso redoblado y tambor batiente. Convirtieron al Congreso en una escribanía y redujeron a la servidumbre a los legisladores. Nunca quisieron ni permitieron debatir nada.
Con soberbia, y antes las quejas, Cristina les dijo: “Formen un partido y ganen las elecciones”. Y le hicieron caso. Pero ahora, los que perdieron creen que ganaron. Son autoritarios de alma. Odian la paz y el diálogo. Por eso odian al periodismo.
Elisa Carrió los acusó de golpistas y a las tres y diez de la tarde en un discurso breve, pidió que se levantara la sesión. Dijo que a la violencia no le van a responder con violencia. El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó que había sido insultado y escupido por los energumenos, accedió y levantó la sesión. El club del helicóptero celebró la victoria con aplausos y los dedos en “ve”. Ayer la democracia perdió una batalla. Los irresponsables e irracionales que apuestan al caos y al descontrol lograron su objetivo. La pacífica y moderada racionalidad del arco más representativo de la Argentina dio un paso atrás. Ojalá sea para tomar impulso.

Eliaschev y Nisman viven – 13 de diciembre 2017

Hasta los mismísimos iraníes acaban de confirmar que hubo un pacto tenebroso con Cristina para que Interpol levantara las alertas rojas de los acusados de terrorismo de estado por la voladura de la AMIA y el asesinato de 85 personas. Los kirchneristas se cansaron de desmentir esa información que hoy certifica con una carta el canciller de Irán. Es un texto que recibió el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie y que ya está en manos de la justicia argentina, en el despacho del juez Claudio Bonadio.
De esta manera, Cristina y Timerman quedan más desnudos que nunca en sus falsedades y engaños. Un verdadero escándalo que muestra con toda crueldad la capacidad de la ex presidenta y sus cómplices de falsear la realidad y, encima, levantar el dedito para dictar cátedra.
Mediante una comunicación oficial firmado por el canciller Mohammad Javad Zarif, Irán reconoce que después del pacto, los dos países pidieron a Interpol poner fin a sus obligaciones. Esto se hizo en cumplimiento del artículo 7 del pacto de Etiopía. Esta carta data del 4 de noviembre y también dice que el nefasto Memorándum llegó a ponerse en vigencia. Otra vez todo lo contrario a lo que sostiene Timerman en su defensa. Estamos ante un nuevo elemento vergonzoso que consolida la rigurosa investigación de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques y la resolución del juez Claudio Bonadio. Ellos han generado que Pepe Eliaschev y Alberto Nisman vuelvan a la vida. Simbólicamente, por supuesto.
El periodista, nuestro querido colega y compañero de trabajo y el fiscal han resucitado en el reconocimiento general de que sus trabajos fueron impecables, precisos y empujados por una ética que no tienen los acusados, procesados y detenidos.
Los datos, pruebas, indicios que aportan las más de 500 páginas del fallo de Bonadio, entre otras cosas certifican que todo lo que denunciaron Pepe y el fiscal Nisman fue absolutamente cierto. Ambos fueron insultados, estigmatizados y agraviados por Cristina y su banda que hoy está presa.
Todo empezó cuando Pepe Eliaschev publicó en el diario Perfil del 26 de marzo del 2011 una columna, primicia mundial, revelando el comienzo de la infamia.
Aportó datos inéditos del encuentro clandestino en Siria.
Fue tan grande el ataque que Pepe recibió por parte de Cristina, Timerman y algunos integrantes kirchneristas de la comunidad judía que el 19 de julio de 2011, repito, 19 de julio de 2011 (hace casi 6 años y medio) en Le doy mi palabra, el programa que yo conducía en el canal 26 y en el que Pepe era columnista, sus palabras fueron memorables y quedarán para la historia por su coraje y lucidez.
¿Se acuerda? Anoche lo pasé completo en Los Leuco por TN. Ahí se puede ver su dolor y su equilibro profesional. Su estatura moral.
El día anterior había sido atacado cobardemente desde el propio escenario de la AMIA.
Algunas precisiones que vale la pena hacer a la luz de la resolución del juez Bonadío.
Pepe habla de hechos de guerra. Se refiere a los atentados terroristas contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA. Hechos de guerra. El juez Bonadio, desde su expediente judicial los califica como “actos de guerra”.
Pepe recuerda que los Kirchner intentaron y en muchos casos lograron dividir, someter, cooptar y domesticar a muchas ONG y entidades intermedias de la sociedad civil.
Y denuncia lo irrefutable. Cero culpables. No hay un solo detenido. No hay un solo procesado. En ese entonces se cumplían 17 años del atentado y Pepe recuerda que 8 años de esos 17 que pasaron fueron durante los gobiernos de Néstor y Cristina.
Los Kirchner utilizaron todas las formas de la cooptación. El dinero, los servicios, las extorsiones. Por eso dice dos veces que el vive de su trabajo y no de los servicios de inteligencia. Hace poco el vocero ex radical de Cristina, Leopoldo Moreau, en un claro gesto antisemita que ningunea su condición de argentino dijo que el diputado Waldo Wolff era un agente de la MOSSAD, la agencia de inteligencia israelí. Era lo mismo que decía de Pepe y del fiscal Alberto Nisman. Lo decía el grupo de tareas que Cristina utilizó para matar por segunda vez a Pepe y a Nisman y sobre todo para enterrar la causa que Pollicita, Mahiques y Bonadio ahora desenterraron.
Pepe contó con precisión de cirujano la reunión clandestina en Aleppo, Siria que Timerman negó con mentiras repugnantes. También reveló que Irán llevó siempre la iniciativa en el pacto con varios objetivos: levantar las alertas rojas para los iraníes acusados del terrorismo de estado de haber volado la AMIA y de conseguir granos, petróleo y colaboración nuclear de la mano de Hugo Chávez y Evo Morales. Nos recuerda que el ministro de defensa de Irán estuvo en Bolivia en esos años para fundar una escuela militar.
Finalmente, en plena coincidencia con mi pensamiento editorial Pepe asegura que la metodología K fue prostituir hasta las causas y las organizaciones más nobles.
Con el objetivo de fracturarlas, vaciarlas de contenido y ponerles su camiseta partidaria.
Era tanta la locura y la ideologitis (inflamación de la ideología) de Cristina que además de acusar al presidente Obama de haber violado los derechos humanos de Osama Bin Laden fue capaz de decir que si algo le pasaba a ella miraran al Norte y no a Oriente. ¿Se acuerda? Como sugiriendo que el presidente de los Estados Unidos tenía algún interés o plan para dañar a Cristina. Cristina se creyó y se cree demasiado importante. Su altanería le permite creerse el ombligo del mundo. Consultando fuentes diplomáticas es cierto que Obama tenía identificada a Cristina. Decía ante sus íntimos: es la presidenta a la que le hago reflexión de un minuto y me responde quince minutos seguidos donde no me deja meter un bocado y aprovecha para darme consejos.
Por suerte existen los archivos. Para mostrar la coherencia de lo que uno decía antes y de lo que dice ahora. Tuve el gran orgullo y la gran responsabilidad de dar mi opinión del tenebroso pacto firmado por Cristina y Timerman, en el acto de homenaje a las víctimas a los 20 años del atentado. Fue el 18 de julio de 2014. En la calle Pasteur.
Siento orgullo de haber dicho todo esto hace más de tres años, mucho antes del fallo de Claudio Bonadio. Allí hablo de crimen de lesa impunidad y alta traición al pueblo judío y al pueblo argentino. Todo en la misma línea de Pepe, Nisman y la justicia argentina.
Hay algo que siempre debe guiar el trabajo de los periodistas, los fiscales y los jueces: la búsqueda de la verdad. Ya se sabe que la verdad muchas veces es triste. Pero que no tiene remedio….